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TRABAJA O REVIENTA

TRABAJA O REVIENTA

¿Se imaginan ustedes que, para ganar unos cien euros mensuales, tuvieran que trabajar dieciseis horas diarias durante seis días a la semana? Impensable, opinarán la mayoría. Sin embargo, esas son las condiciones laborales de los trabajadores chinos en la multinacional Foxconn. La misma desde donde se produce, para un mundo sediento de tecnología, el iPad. Este libro electrónico de moda y de dudosa utilidad que necesita, para ser competitivo, que los gastos laborales se reduzcan al máximo. Y para ello hay que buscar zonas geográficas en la aldea global en las que, explotar a los trabajadores, no cree ningún problema a los explotadores. China está bien para estos menesteres. Un Estado que no respeta los derechos humanos y sufre de una virulenta corrupción, no tiene ningún inconveniente en que sus ciudadanos sean maltratados y exprimidos por cualquier transnacional, si esto les ayuda a mantener el psicopático sistema con el que gobiernan. Diez jóvenes se han suicidado en esta factoría en lo que va de año. Peones rotos que no han soportado las vejaciones y miserias a las que eran sometidos para acabar recibiendo el salario del hambre. El fenómeno de la deslocalización y sus perversas consecuencias no es nuevo en el capitalismo. Hasta ahora, la sociedad del primer mundo desviaba su hipócrita mirada de este asunto y pocas eran las voces que clamaban contra la injusticia que recaía sobre las trabajadoras y trabajadores de los países más pobres y opimidos del planeta. Entendíamos, con un cinismo egocéntrico, que para sustentar el sistema que habíamos abrazado debían ser otros los que renunciaran a sus derechos básicos. Pero el escenario histórico está cambiando a pasos agigantados. Don Neoliberal necesita más alimento para su bulémico festín y ha descubierto que, a lo mejor, no es necesario mover sus fábricas en busca de esclavos. Basta con convertir en esclavos a los operarios locales. De ahí viene esa ola que recorre occidente y que exige  drásticas reformas laborales. Como la que se cierne sobre nuestras cabezas. Tratando de convencernos de que el despido libre, los contratos precarios y los sueldos famélicos ayudarán a crear empleo y a mover la economía. La economía sí que se moverá pero, como en el feudalismo, solo será para engordar la buchaca de los señores mientras la morralla villana les siga trabajando casi de balde. Siempre, como a los suicidas de Foxconn, nos quedan las opciones de reventar trabajando o "aplicarnos la eutanasia" ejecutando un vuelo libre desde cualquier ventana. También podríamos luchar. Tomar conciencia de la inmensa fuerza que supondría un frente unido de toda la clase trabajadora internacional. De que, en vez de alargar el cuello para facilitar que penetre el estoque, podemos reunir el valor para plantar cara a esta ofensiva. Piensen en ello. Ha llegado el momento de abandonar nuestra pasividad e insolidaridad, porque sino, mañana podemos ser nosotros los que reventemos. 

Publicado en Público, Periódico de Aragón y Diario del Alto Aragón el 5 de junio del 2010

CON DEUDAS Y A LO LOCO

CON DEUDAS Y A LO LOCO

El alcalde zaragozano, Juan Alberto Belloch, siempre sufrió de ínfulas de grandeza. Su pequeño corazón socialista, constreñido a un rincón marginal de la izquerda imaginaria donde habita, no ha podido gobernar sobre las ansias gastrointestinales que le inducen a despilfarros más propios de las cortes versallescas que de una modesta capital de provincias. Por eso, ahora que se imponen la austeridad y la mesura, Juan Alberto se revuelve y no está dispuesto a que nadie le enmiende la plana, ni siquiera su jefe de la Moncloa, en lo referente a su querencia a endeudarnos hasta las cejas. No le frena el hecho de que nuestra ciudad figure por méritos propios en el ranking de los ayuntamientos más endeudados del país. Para él, esa preocupación pacata por el dinero, es propia de gañanes y de gente con escasa proyección de futuro. Él, que fué el autor intelectual de una exposición universal que supuso para Zaragoza un estrepitoso fracaso económico pero que, a cambio, dejó nuestra urbe plagada de edificios de dudosa utilidad y de puentes de inspiración kuwaití que los maños no tenemos preparación para apreciar. Que convirtió el río Ebro en navegable, pasándose por las palas de la dragadora todo el cuentico de sostenibilidad y cultura del agua que, creo recordar, eran el lema de la expo. Que gracias a su refinado gusto, no le dolieron prendas en gastarse 30 millones de las antiguas pesetas en una mesa y unas sillas, de diseño claro está, para sus reuniones con la cuchipandi de concejales. Que no dudó en distraer 65.000 euros de las partidas para gasto de Acción Social y Juventud y dedicar esa pasta a comprar antigüedades y lámparas art-decó que decoraron la Casa Solans, mostrando así a los foráneos que en Aragón, además de ser expertos en cachirulos y adoquines dulces, también somos amantes de las antigüedades caras y pretenciosas. Este mismo hombre, le planta cara a Zapatero e insta a los demás ayuntamientos a rebelarse contra la contención que dicta el Gobierno. Nada de reducir sociedades municipales o el número de asesores. Ni tampoco de menguar los costes en coches oficiales u otros fastos similares. Belloch que piensa a lo grande, no como lo hacemos algunos mezquinos mortales, reclama su derecho a seguir endeudándonos para colocar a esta ciudad a la cabeza de las más morosas del reino. Porque el caso es ser lo más, aunque sea en insolvencia y horterismo. Está claro que la ciudadanía no está a la altura de nuestro jefe consistorial. Que no entendemos su magistral plan, inspirado seguramente por la Virgen del Pilar de la que se reconoce tan devoto. Porque nuestro baturrismo no está acorde con su política de manirroto irreductible. Vamos, que va a ser que no nos lo mercemos. ¿No les parece?

ARMANDO AL MUNDO

ARMANDO AL MUNDO

Me resulta muy inquietante comprobar que en plena depresión económica, la industria armamentística mundial y por supuesto la nuestra, disparan su producción y sus ganancias de una forma espectacular. Al margen de los razonamientos éticos sobre la idiosincrasia del negocio en sí, resulta que tampoco se cumplen unos criterios legales a la hora de elegir a la clientela. Se venden armas indiscriminadamente sin hacer ascos al conflicto al que van a ser destinadas o sin valorar si existe un elevado riesgo de que se vulneren los derechos humanos. La hipocresía es la política de empresa. Esta industria representa el ejemplo más brutal y deshumanizado del capitalismo. Está basado en las ganancias que proporciona la muerte.  Para que sus beneficios crezcan tan exponencialmente, necesitan un mercado deseoso de armarse hasta los dientes. Les conviene que exista un elevado número de conflictos activos que continúen multiplicando sus pedidos.  Hay que mantener vivo el negocio, aunque muchos otros morirán injustamente como resultado de esta transacción comercial. Otro dato que me alerta, son las similitudes entre algunos parámetros actuales y los que se daban antes de las dos guerras mundiales que sufrió el s. XX. La industria armamentística empezó a disparar su producción en épocas de recesión económica. Estaban armándose para la guerra. Luego se crearon las condiciones políticas para poder desahacerse del stock. No quiero sugerir que se esté preparando otro confrontamiento  mundial. No es necesario. El negocio de las armas subsiste gracias a cientos y cientos de conflictos locales en los que la población civil, son las principales víctimas de sus ganancias. Un pequeño precio a pagar, el de tragarse la conciencia, para mantener el business. El cinismo neocón en su máxima expresión. Una esquizofrenia moral que afecta a muchos gobiernos democráticos, como el nuestro, y que nos permite hablar de derechos humanos a la par que les vendemos el arma ejecutora a los verdugos. ¡Viva el mal, Viva el Capital!

Publicado en Heraldo de Aragón el 24 de mayo, en El País el 25 y en Público el 26 de mayo del 2010

BASURA PÚBLICA

La noticia de la indignación ciudadana que recogen los medios por la acumulación de basura en las calles de Santiago, debido a la huelga que mantiene el servicio de recogida de dicha ciudad desde hace dos semanas, esconde otro muladar del que apenás se vierte información. La prensa y las televisiones nacionales, siempre que sucede una circunstancia parecida en el sector, hacen hincapié en las molestias y los riesgos higiénico-sanitarios del "problema" sin profundizar en las causas que provocan una medida tan desesperada como la huelga, en un colectivo de trabajadores cuyo salario no podría calificarse, ni siquiera irónicamente, de boyante. Aún a sabiendas de que esta determinación, como la tomada por los trabajadores de Urbaser que rinden sus servicios para el ayuntamiento de Santiago, es impopular y que pocas veces encuentra el apoyo y la solidaridad del resto de la ciudadanía, el cúmulo de abusos e incumplimientos al que son sometidos por estos grupos empresariales les obliga a ejercer el derecho de la huelga, estrictamente recortado por unos servicios mínimos abusivos, como última medida de presión tras agotar todas las vías razonables, legales y negociadoras. Este tipo de empresas, que pertenecen a grupos poderosos pero tendentes a acumular grandes deudas, trabajan muy bien el sector de lo público. Consejerías, hospitales, recogida urbana de residuos... son actividades que realizan en toda la geografía nacional consiguiendo adjudicaciones que, en ocasiones, les han sido concedidas en "lícito" concurso público tras pagar la publicidad electoral de un determinado partido a cargo del presupuesto municipal de limpieza, como sucedió en Leganés. Favores entre amiguitos del alma que implican la responsabilidad directa de los adjudicatarios públicos que, además de no gestionar el dinero de todos se emplee en un servicio eficaz que no desestime la dignidad de sus trabajadores, desvían la atención del respetable señalando con el dedo, como criminales anti-sociales, a las plantillas escasas, sobreexplotadas y presionadas con su connivencia. Al parecer, también ayuntamientos y administraciones contraen grandes deudas con estas contratas. Y es que es curioso el baile de cifras que se mueve, y que convierten la privatización de estos servicios en una ruina para las arcas generales y en un foco de corruptelas y derivados. En más basura,similar a la que se va acumulando, con tendencia a crecer, en todo este país. Con un olor mucho más pernicioso que el que ahora asfixia las calles complutenses.

PEZUÑAS DE ARCÁNGEL

PEZUÑAS DE ARCÁNGEL

                                   Como un tumulto de sangre

                                   espesa, negra y maloliente,

                                   los dioses de mi patria

                                   se escurren por la perversa piel de la desesperanza.

 

                                   El odio me acecha en cada esquina

                                   con una mueca que muestra su sonrisa desdentada.

                                   Y yo contoneo mis caderas,

                                   obscena y descarada,

                                   provocando esa cópula imposible.

                                   Una orgía apestosa y necesaria.

 

                                   Como un arcángel fiero

                                   me acaricia con las pezuñas de su brutal deseo.

                                   Me rompe las quijadas

                                   con la fuerza de sus besos espinados.

                                   Se ríe de mí

                                   mientras lacera mis espaldas a zarpazos.

 

                                   Después,

                                   escarnecida y sola,

                                   me sumergo en la espiral de la tristeza

                                   de esta España canibal.

                                   Enemiga amada

                                   que devora implacable

                                   los sueños de sus hijos ilegítimos.

 

                                   Me someto a la liturgia de su macabra danza

                                   esperando quizás

                                   que algún día

                                   pueda saciarse de la hambruna que la atrapa

                                   y me devuelva el alma.

LA VICTORIA DEL YUGO

LA VICTORIA DEL YUGO

 

Han vuelto a pasar. Como una avalancha de odio y de locura ellos, los fascistas conocidos y sus amos neocon, han rebasado la línea de la razón para arrasar con la España que clama justicia. Justicia social frente al abuso que supone el saqueo contra el pueblo que impone que, los asaltados, paguemos el pillaje de los poderosos. Justicia, de efectos retardados, por esa España masacrada por la bota del franquismo a la que no se le permite, tan siquiera, desenterrar los cadáveres castigados a un olvido sordo y humillante. ¡ Llorad, llorad malditos! claman las alimañas de la patria. Pero en silencio. Esconded el dolor en vuestras madrigueras. Que ninguno ose, ya sea juez o villano, remover ni una mota del polvo de la historia. Carnaza para su cañón. Objetivo de sus flechas, envenenadas de infamia. Eso es lo que somos para ellos. A eso nos quieren reducir. ¡Pobres ilusos! ¿De verdad nos creíamos que nos habíamos liberado de su yugo? Este país tiene dueños. Y no parece que hayamos aprendido la lección que ya nos costó un millón de muertos, cuarenta años de mordaza y treinta y cinco de comedia democrática construida sobre la amenaza de su triunfal retorno. Y no es que hayan vuelto. Es que nunca se fueron. Se camuflaron, más o menos discretamente, en los entresijos de un sistema que jamás les pidió cuentas de sus hechos. No había que cabrearlos demasiado porque aún guardaban las pistolas engrasadas para restablecer su orden. Esas que ahora apuntan y disparan contra el díscolo juez que sacó los pies del tiesto. Contra todos nosotros, esa plebe insumisa a sus designios de un único destino en lo universal. Corderitos orates en la tierra de los lobos, que desafían a las fauces de la bestia desdeñando su condición de piezas para el matadero. Seguimos cautivos sí, a los hechos me remito, pero no desarmados. Y nuestro arsenal no pretende matar al enemigo. Tan solo reducirlo, esta vez para siempre, a la fuerza de la indignación y la palabra de los que no nos resignamos. De los que no queremos ni podemos rendirnos a la lógica de su barbarie. Al cavernícola discurso de la ley de los desentrañados, que no de los más fuertes. Porque la fuerza, aunque ahora lo dudemos, la tenemos nosotros. Y las lágrimas que hoy derramamos solo son el alimento que ayudará a germinar nuestra preciada libertad. Lloremos pues pero, cuando se seque nuestro llanto, pongámonos manos a la obra. Tenemos mucho trabajo por hacer. Mucha maleza que arrancar.

NOSFERATU NUESTRO SEÑOR

NOSFERATU NUESTRO SEÑOR

 Todo está mal. Como patas arriba. Parece que el mundo en general, y nuestro país en particular, han decidido definitivamente rendirse al servicio del lado oscuro. 

Nosferatu, o como se le conoce en otros foros "el neoliberalismo", ha comprado tantas almas que ha conseguido desterrar la razón, la justicia y la vergüenza del rumbo de nuestra historia colectiva. Las ideologías, la vocación de servicio y la coherencia están excluidas de la filosofía política. El bipartidismo al que estamos condenados por una ley electoral antidemocrática solo te deja escoger entre dos opciones: susto o muerte. Entre el susto, tristemente previsible, de ver como el partido socialistas se rinde a los amos del capital entregando en bandeja a las víctimas de la crisis y dejando escapar con el botín a los verdugos. O la muerte, más o menos lenta pero segura, de que nuestro próximo gobierno esté presidido por el PP que, como leales cachorros de la bestia capitalista, no pararán hasta devolver a la clase trabajadora al paupérrimo nicho del que nunca debieron osar haber salido. Del mismo nicho tenebroso del que tampoco deben salir los cadáveres arrojados por falangistas y franquistas. Esos que ahora, rematando la matanza, han conseguido acabar con Garzón por atreverse a intentar escarvar ligeramente, apenas con las uñas, en los crímenes contra el pueblo y la República española. En esta España, que a menudo como hoy me consume la reserva de esperanza, los desalmados ganan por goleada. Los señores del dinero y sus perros de presa, los fascistas, se han hecho con el dominio del cortijo. ¿Pues qué nos creíamos? Y olvidémonos de los sindicatos. La ubre de las subvenciones se abrió tan generosamente en los últimos cinco años,a pesar de la crisis, que las criaturas no se sienten con fuerza moral para montarles, algo más que una pataleta de pseudoindignación, a tan generosas tetas. Y la Iglesia Católica, lejos de renunciar a todas las aportaciones, directas o indirectas, que recibe reclama que, su patrimonio que le sale de gratis, lo mantengamos entre todos.

¡Por los clavos de Cristo! ¿Donde quedó eso de reparte todos tus bienes etc...? Nadie va a salvarnos del poderoso reino del Gran Vampiro. Nuestras yugulares son el alimento que necesita para poder seguir engordando su codicia. Pero, por si acaso, hagan como yo... y vayan afilando las estacas.

Publicado en el Periódico de Aragón el 26 de mayo del 2010

LA CONDICIÓN DEL ESCORPIÓN

Mientras los trabajadores de Grecia se rebelan en las calles, en una explosión de rabia incontenible, por los sacrificios que se les exigen con la excusa de remontar la quiebra de su país, los oráculos de la economía internacional advierten a los españoles aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”. Ninguno de estos profetas de las finanzas como Standard & Poor’s o el Financial Times abrieron sus bocas para advertir sobre las consecuencias del modelo económico desarrollado durante el periodo del gobierno del PP entre 1996 y el 2004. Las privatizaciones se fueron sucediendo sin que la eficiencia ni la rentabilidad de empresas como Endesa, Telefónica o Repsol sirvieran para dar mejores servicios ni abaratar los costes al consumidor. Sin embargo, la liberalización de estos sectores produjo un enriquecimiento milagroso para una determinada clase, afín a los círculos del poder, que exponencialmente, vieron aumentar su patrimonio con la efervescencia del mejor champán francés. El miedo, esa gran baza con la que cuenta la corriente neoconservadora, ha sido otro detonante imprescindible para que la ciudadanía nos tragáramos la píldora de la necesidad de externalizar y concertar en sanidad y educación. Dos pilares de la sociedad de bienestar que ya se dibujan como el próximo pelotazo de los depredadores. A lo que hay que añadir el clima de inseguridad creado en torno a la viabilidad de las pensiones públicas con el premeditado objetivo de hacer aparecer a los planes de pensiones privados como la única posibilidad de garantizarnos nuestra solvencia tras la jubilación.

Tampoco alertaron del peligro que suponía “la ley del suelo”, en virtud a la cual, cada centímetro urbano o natural de nuestro territorio era superficie susceptible de ser edificada despreciando tanto la degradación del resto del entramado productivo, que quedó focalizado en el ladrillo, como la explotación del patrimonio medioambiental. La filosofía del cuerno de la abundancia caló en la mente de la población que, haciendo gala de una extremada candidez, se convenció de que toda esa riqueza estaba al alcance de nuestra mano sin demasiado esfuerzo. Esto posibilitó la etapa de corrupción más vergonzante de nuestra democracia y nos hizo participes de una guerra ilegal e inmoral de cuyo sangriento botín quedamos finalmente excluidos.

Ninguno de los augures que hoy pronostican nuestra caída en desgracia, avisaron del desastre que la especulación suponía para nuestro futuro. Tras el paréntesis solicitado en la economía del libremercado y la transfusión recibida por los estados, los piratas financieros refundan su vampiresco festín exigiéndonos, a la clase trabajadora, que doblemos la cerviz y nos sometamos dócilmente a la injusticia para salvar sus muebles tras la quema de la casa común.

Un pensamiento único, el de la resignación y la inevitabilidad de una reforma laboral lacerante, que se ha extendido entre la prensa nacional, al margen de las ideologías o las tendencias. Un único mensaje que nos habla de responsabilidad, realismo y austeridad (la nuestra, claro) como respuesta a la necesidad de un mercado cada vez más competitivo. Algo que, personalmente, me lleva a sospechar que la unanimidad y el consenso nacen más de la escasa imaginación para plantear alternativas que de un auténtico acto de fe en la recuperación del sistema.

Y ya que hablamos de la fe: ¿Qué les parece la petición de ayuda de Díaz-Ferrán al apóstol Santiago? En esta España de charanga y pandereta, que el capo de los capataces del cortijo implore ayuda de los santos para sí mismo y sus secuaces, ¿no les chirría ni un poquito? En momentos como este, renegaría gustosamente de mi ateísmo militante para desear que Santiago escuchara sus plegarias y respondiera con un contundente botafumeirazo al cinismo del presidente de la patronal.

Como en la fábula del escorpión (léase tiburones financieros y empresariales) y la rana (léase los pagadores de sus excesos, o sea la clase trabajadora), se cumple escrupulosamente la moraleja que trata de enseñarnos. Tras ayudarles a pasar el río del caos que la codicia y la especulación abrió ante su inexorable paso, rinden honor a su naturaleza y no titubean en clavar el aguijón en las espaldas de sus salvadores. ¿Es que acaso nos queda alguna duda de cuál es la auténtica condición de todos estos alacranes? ¿Cuánto veneno estamos dispuestos a soportar antes de desconfiar de sus ponzoñosas proposiciones?

DIGAN LO QUE DIGAN

DIGAN LO QUE DIGAN

¿Saben aquel que diu que va Marianico Rajoy y se inventa un código ético contra la corrupción? Sí hombre, sí. Este es muy bueno. Hace escasamente cinco meses, va el presidente de la oposición y, atendiendo al clamor popular que exigía medidas ejemplares ante los casos destapados, lanza el compromiso de perseguir implacablemente cualquier atisbo de corruptela que pudiera manchar el "impoluto" historial del Partido Popular. Ardua labor que, el intrepido capitán araña, aseguró acometería sin que le temblara el pulso a la hora de cortar la cabeza, metafísicamente hablando, de todos los felones. Pero claro, en un partido cuyas siglas aparecen, un día sí y otro también, envuelto en toda clase de escándalos y malversaciones a lo largo y ancho de las comunidades que gobierna, ¿por dónde empezar? ¿Cómo practicar esa cirugía sanatoria sin acabar dejando al enfermo, el partido popular, desmembrado y posiblemente desviscerado a causa de lo extendida y arraigada que está la infección que padece? Son tantos los candidatos, por méritos propios, que el pobre Mariano teme que de practicar esta asepsia, el PP se vacíe de representantes en las comunidades donde más manda y en las que, paradójicamente, la calaña moral de estos personajes no ha perjudicado en absoluto su rentabilidad electoral. Rajoy sabe que España es así. Que hoy se puede decir una cosa y mañana la contraria gracias a la idiocia memotécnica que afecta a nuestro pueblo. Que un ladrón, si es un hábil populista y detenta un cargo de poder, cuenta en nuestro país con su cohorte de incondicionales entregados a un fervor hipnótico ante las habilidades para el latrocinio que tenga el personaje. En espera quizás, de que les salpique parte de la abundancia que consiguen sus ídolos, ejerciendo sus labores de atraco continuado a la caja común. Pero volviendo al chiste. Ahora, va Marianico y asegura que Camps, ese señor al que la sastrería le pone tan burro que le nubla el la razón y la moral, seguirá siendo el candidato popular valenciano, digan lo que digan los jueces. ¡Chúpate esa plebe democrática! Queriendo. Porque lo que viene a decir Rajoy, dinamitando su propio discurso de hace cinco meses, es que se pasa a los tribunales por el forro de la gaviota y que estaría dispuesto a presentar a las próximas elecciones a un corrupto convicto que, a lo mejor, podría tener que acabar gobernando desde la cárcel de Picassent. Pero no crean que los pilares de nuestra democracia se tambalean ni que masas enfervorecidas de ciudadanos, entre ellos los votantes honestos del PP, salen a la calle exigiendo una rectificación del presidente pepero. En Carpetovetonia, estas cosas no pasan de la mera anécdota. Nos hemos hecho tanto a la desfachatez que soportamos muy bien el esperpento entre nuestra clase política. ¿Y saben lo peor? Que soy capaz de visualizar a Camps desde su celda mega-super-vip´s, vestido con un pijama de seda de rayas, dirigiendo el futuro de la Comunidad Valenciana. ¡Este país me va a matar!

MUERTOS DE AMOR EN OAXACA

MUERTOS DE AMOR EN OAXACA

La más preciosa cualidad que podemos desarrollar los individuos, la que nos eleva por encima del instinto depredador que anida en nuestro neocortex cerebral, es la capacidad de empatizar con el sufrimiento y la injusticia que padecen otros seres humanos. Esa inteligencia emocional que convierte a quienes la escuchan, en un activo de valor incalculable para nuestra especie. Gente como Bety Cariño, mexicana defensora de los derechos indígenas y especialmente de la dignidad de la mujer, y Juri Jaakkola, observador de nacionalidad finlandesa. Ambos muertos como resultado de una emboscada preparada por un grupo paramilitar a una caravana humanitaria, compuesta por observadores internacionales, en el municipio de San Juan Copala(Estado de Oaxaca, México). El brutal ataque produjo también un gran número de heridos y desaparecidos que anduvieron perdidos por la selva, sin intentar ser rescatados en principio por las autoridades locales, que argumentaron todo tipo de variopintas excusas para justificar su cómplice pasividad. La pasión de estas personas, ese intenso amor por la Justicia que les impulsó a atravesar uno de los territorios más peligrosos del planeta, para no abandonar a su mala suerte a las hermanas y hermanos de los pueblos indígenas, les ha costado la vida. Pero a todos nosotros, los que mantenemos la esperanza de que otro mundo menos desentrañado sea posible, también nos pasa factura. Nos arrebatan seres imprescindibles. Demasiado valiosos para poder permitirnos su pérdida. Estos asesinatos no están dirigidos únicamente contra los activistas. Pretenden ser un tiro en la nuca que extermine eficazmente cualquier atisbo de solidaridad. Crímenes para silenciar a los testigos de sus crímenes. Algunos de mis más queridos amigos viajan a México con frecuencia para desarrollar estas labores humanitarias. A la fuerza de sus corazones, ahora rotos de dolor, no los detiene la amenaza de una baladera anunciada. Volverán, volveremos, porque no nos pueden matar a todos. Porque cada día somos más los que nos sentimos contagiados de esta epidemia de dolor y violencia que agarra a los pobladores de estas tierras. Un desgarro que hacemos colectivo porque colectiva es la barbarie y, la solidaridad, es nuestra estrategia más iinteligente para poder vencerla. Que la tierra os sea leve, compañeros. 

EL DÍA DE LOS EXCLUIDOS

EL DÍA DE LOS EXCLUIDOS

 

Este 1º de mayo, como los anteriores, muchos trabajadores saldremos a la calle en conmemoración de los largos años de lucha en defensa de nuestros derechos laborales. Pero este año, el matiz que marca la diferencia, es la desorbitada cifra de desempleados que, unida a la precaria calidad y la inestabilidad de gran cantidad de los empleos que se ofertan, representa a una legión de excluidos sociales de dramáticas proporciones. Ese mítico contrato social que auguraba una sociedad del bienestar en los años setenta parece haberse roto definitivamente. El proletariado se ha transformado en lo que el sociólogo francés Robert Castel ha decidido denominar como "precariado". Esos empleos puente, cuyas lamentables condiciones se aceptaban como una etapa transitoria mientras se hallaba un trabajo estable y digno, se han instalado definitivamente en nuestro mundo occidental produciendo unos níveles de pobreza y marginación inimaginables en la Europa industrializada del siglo XXI. La jungla en la que se ha convertido el estatuto del asalariado, y que afecta de manera especialmente sangrante a nuestra juventud, ha generado unas bolsas de miseria e incertidumbre moral que rompen con las esperanza de abandonar esta situación. Si nos resulta sorprendente el hecho de que la crispación social no tome todavía la forma de las revueltas callejeras que podemos observar en Grecia se debe a que las prestaciones por desempleo y esa prorroga de subsistencia que alarga la agonía algunos meses, han ido dilatando la eclosión de la desesperanza. ¿Pero que sucederá, dentro de poco tiempo, cuando todos estos recursos se agoten? La ciudadanía es consciente de que, mientras la situación de las personas empeora gradualmente, los estados han inoculado millones y millones a los actores financieros responsables de esta crisis. Estos a su vez, han utilizado esta inyección económica para prestar a los ciudadanos y al propio estado el dinero recibido a unos intereses escandalosos consiguiendo unas ganancias desproporcionadas e inmorales. Mientras, la insolidaridad generalizada ha provocado una feroz competencia entre los trabajadores y la sumisión de los sindicatos mayoritarios ante las veleidades de la patronal. Hasta el FMI alerta de que, de no reformarse el sistema financiero, las revueltas sociales serán inevitables. Propongo que el 1 de mayo sea la fiesta contra la injusticia social y la exclusión. Contra la resignada pobreza que el refundado y sanguinario capitalismo savaje ha determinado para todas y todos los trabajadores del planeta. Contra la explotación y la miseria que los depredadores económicos han decidido imponernos para mayor engorde de sus bolsillos. Si no abordamos valientemente y con empatía el avance de estos tiburones, las consecuencias para nuestro futuro pueden ser impredecibles.

Publicada en Diario del Alto Aragón y Heraldo de Aragón el 1 de mayo del 2010 y en El Periódico de Aragón el día 2

LAGRIMAS EN TRICOLOR

LAGRIMAS EN TRICOLOR

 

Durante la semana anterior a la concentración convocada en Zaragoza el 24 de abril, en apoyo a la Memoria Histórica y contra el proceso al juez Garzón por intentar investigar los crímenes franquistas, algunos hemos estado en la calle informando a la ciudadanía sobre este acto y los motivos que nos impulsaban a organizarlo. Pero sin lugar a dudas, los que más información hemos recibido, hemos sido nosotros mismos. En mi recuerdo permanecerán para siempre estos emotivos encuentros con la gente que, indignados ante la esperpéntica situación que nuestro país está atravesando, han experimentado una regresión hacia el pasado recuperando de un doloroso olvido las historias de sus familiares desaparecidos y represaliados. Algunas de estas personas rompían en un llanto silencioso evocando episodios terribles de su propia vida y de la suerte que habían corrido sus padres, tios o abuelos. Muchos experimentaron una pequeña catársis contándonos, todavía en voz baja y mirando de reojo, hechos tan atroces e irracionales que provocaban temblores en su voz y en todo su cuerpo. Cómo tuvieron que vivir, condenados a un obligado silencio, la indignidad cometida con los suyos. Obligados a callar y resignarse a la injusticia y la barbarie fascista sufriendo, en propias carnes, la marca de caín con la que fueron estigmatizados por pertenecer a familias cuyos miembros habían sido depurados a causa de apoyar la legitimidad republicana. Una mezcla entre la rabia y la profunda tristeza que, gracias a iniciativas como ésta, encontraba una salida digna tras muchas décadas de sufrir la mordaza impuesta por el gobierno golpista y después, por una sociedad demasiado amedrentada para rehabilitar la memoria de las víctimas y ponerles nombre y apellidos a los asesinos. Un auténtico río de lágrimas en tricolor, del que no pude ni quise evitar verme contagiada, que llevaban demasiado tiempo reprimidas a la estricta intimidad de sus hogares y que, al poder experimentar la sensación de compartirlas con otros ciudadanos, tomaron la forma de un caudal purificador y colectivo que no transportaba deseos de venganza sino de justicia.

 

De libertad para hablar alto y claro sobre esta negra etapa de nuestro pasado que falangistas y liberticidas varios siguen empeñados, aún hoy en día, en mantener en el profundo pozo del olvido. Pero el proceso contra Garzón por escuchar las silenciadas voces de los muertos ha levantado los díques que contenían esta infamia. Como un tsunami revitalizador, las lágrimas republicanas se han levantado en toda España para arrasar definitivamente con el miedo y el confinamiento al que fueron condenadas. Al intentar cerrar las bocas de quienes reclaman justicia, dignidad y democracia se ha destapado esa caja de los truenos que, junto con miles de cadáveres, permanecía abandonada bajo las cunetas y las tapias de los cementerios de todo el territorio.

Nada malo saldrá de la verdad. Nada pues debemos de temer. Es el primer paso, pero no será el último, en el largo camino que nuestro pueblo debe recorrer para desembarazarse para siempre de las sombras y fantasmas del franquismo. Ahora que por fin nos hemos decidido a hacer público el llanto por nuestros muertos nada nos impedirá arrebatárselos a la negra tierra a la que fueron arrojados. Solo entonces, cuando cada uno ocupe su lugar, podremos recuperar las riendas de la Historia y escribir los próximos capítulos, no con sangre ni lágrimas, sino con el orgullo y la decencia que corresponde a un Estado Democrático que se ha liberado al fin de este amargo lastre de vileza. Gracias a todos los que, durante estos días, así me lo habéis enseñado.

Publicado en El Periódico de Aragón

AVISO IMPORTANTE

AVISO IMPORTANTE

El próximo sábado,24 de abril, está convocada una concentración en Zaragoza a las 20hs. en Pza. España para intentar frenar la ofensiva de falangistas, corruptos y jueces con morriña de la dictadura contra la dignidad de nuestr pueblo. Acudid para reivindicar nuestra memoria y la rehabilitar la memoria de los muertos y desaparecidos de la dictadura. Si no limpiamos la basura que amaga desde el pasado puede que no tengamos un futuro. A continuación os adjunto el manifiesto de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica Aragonesa. Entre todos, podemos hacerlo.

Salud y un fraternal abrazo a mis escasísimos lectores.

 

 

 

 

Manifiesto de las Asociaciones de la Recuperación de la Memoria Histórica de Catalunya y Mallorca respecto de la querella interpuesta a los magistrados del Tribunal Supremo, Señores Varela y Saavedra

 

Nosotros, Asociaciones de familiares de víctimas del franquismo, y ante las actuaciones de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, especialmente de su Presidente Sr. Juan Saavedra y del Magistrado Sr. Juez Luciano Varela, hemos considerado que debemos hacer pública nuestra postura y las razones por las cuales les hemos interpuesto una querella criminal.

 

Llevamos demasiados años confiando en que algún día en España se exigieran responsabilidades por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante el franquismo. Cuando una luz de esperanza se había abierto para nosotros, con la causa iniciada por el Juez Garzón, hemos visto truncadas nuestras esperanzas ante las denuncias interpuestas por la derecha más recalcitrante, las cuales admitidas a trámites y aceptadas judicialmente han provocado que sea encausado y llevado a juicio por presunto delito de prevaricación y con ello cerrar cualquier posibilidad a nuevas investigaciones sobre crímenes que nos afectan directamente.

 

En el proceso dirigido contra el Juez Sr. Garzón se persiguen múltiples objetivos. El primero deshacerse de un Juez que molesta. El segundo, y principal, cerrar el acceso a la tutela judicial efectiva que como víctimas tenemos. Por esto, y ante actuaciones concretas de los Magistrados, Sres. Varela y Saavedra, hemos decidido interponer una querella criminal que, confiamos, sea tratada con la rigurosidad jurídica y el respeto debido.

 

Estamos convencidos que en España existen buenos y valientes jueces y es en ellos en quienes confiamos para que algún día logremos esclarecer los hechos,

establecer la verdad, alcanzar justicia y obtener una reparación por lo sufrido.

 

Respecto de la querella queremos aclarar que:

  

1º.- Se ha interpuesto en función de los actos propios de las personas en contra de las cuales nos dirigimos. Es decir, los magistrados Sr. Luciano Varela y Sr. Juan Saavedra, quienes con sus acciones, entendemos, han incurrido en delito de prevaricación. Ante acciones concretas, que las entendemos como delictivas, hemos accionado los mecanismos propios del Estado de Derecho que no son otros que los establecidos en las leyes en vigor.

 

2º.- Resulta sorprendente que unos Magistrados del Tribunal Supremo aparezcan como desconocedores de la relevancia y prelación que en nuestro ordenamiento tienen los tratados internacionales firmados por España (por mor del artículo 10 de la Constitución Española) y, en virtud de ellos, los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo ni han prescrito ni son amnistiables. No es creíble ni admisible que se entienda que estos magistrados han actuado por error o confusión. Lo han hecho a sabiendas y con ignorancia deliberada no sólo de sus obligaciones sino de las normas que han de regir sus respectivos comportamientos. Se cumple con los requisitos del tipo penal que hemos imputado y no es creíble que los magistrados desconozcan la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Pactos de derechos del 1966, y tratados como la Convención contra la Tortura, la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, todos ellos firmados por España y, por tanto, parte integrante del “corpus” jurídico español de obligado cumplimiento.

 

Tampoco es creíble que desconozcan la figura del delito de prevaricación, que han llevado más allá de lo permisible legalmente. Interpretar la ley de amnistía con base en el derecho internacional no puede ser nunca un hecho criminal, porque entra en la función del juez y en de la interpretación, y no el de la prevaricación. Solo con razones que no entendemos ni compartimos, todas ellas de carácter –espureas- se puede entender que la forma de actuar del juez Sr. Garzon es jurídicamente insostenible e irracional.

4º.- La Jurisdicción española no sólo es competente para investigar y enjuiciar estos hechos sino que, además, es la jurisdicción preferente y la obligada a realizarlo. La desaparición forzada, además, es un delito de ejecución permanente, que sigue cometiéndose mientras se mantenga la desaparición. Resultan, por ello, particularmente paradójico que la jurisdicción española haya sido capaz de perseguir a crímenes contra la humanidad por desapariciones forzadas y torturas sistemáticas cometidas en otros países, y no los cometidos en España.

 

5º.- No estamos defendiendo a un juez en detrimento de otros sino, simplemente, actuando en defensa de nuestros intereses como víctimas y, además, en defensa de los intereses generales de nuestro pueblo para que, de una vez por todas, transitemos hacia una auténtica democracia en la cual la verdad y la justicia esté por encima de los intereses políticos de los vencedores y responsables de crímenes tan graves como los cometidos durante el franquismo. El estado de derecho tiene una deuda pendiente con las víctimas de la guerra civil española y de la dictadura, que se debe enmendar a través del derecho de las víctimas a recursos efectivos como son el ejercicio del derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación, todos ellos pilares de cualquier Estado de derecho.

 

6º.- Nuestra querella no es un ataque a la independencia judicial sino un aporte para, precisamente, consolidarla y defenderla siempre desde la perspectiva de que, en una auténtica democracia, todos somos cuestionables y sujetos a exigencias de responsabilidad por nuestros actos. Ser miembro del Tribunal Supremo o, incluso, simple Juez o Magistrado no es una puerta abierta a la impunidad y, mucho menos, cuando se está actuando de forma tal que se incurre en conductas delictivas.

 

7º.- Las posturas corporativistas de algunas asociaciones de Jueces y Fiscales podríamos entenderlas, pero no compartirlas ni aceptarlas. Porque las mismas se sustentan en un deseo de pretender mantener el estatus quo existente hasta estos momentos. No se puede pretender amparar los comportamientos de los querellados, Sres. Varela y Saavedra, sin, al mismo tiempo, generar una sombra de desprestigio sobre todo un colectivo en el cual hay grandes personas, profesionales intachables y, sobre todo, comprometidos con los valores de la Justicia y la democracia. Nos parece, además, incompatible invocar la independencia judicial y defender a la vez a aquellos magistrados que, precisamente, la ponen en grave peligro. El cuestionamiento del proceso que abrió el juez Sr. Garzón podía hacerse, como se hizo, desde la órbita jurídica a través de los cauces procesales oportunos. Sin embargo, el ataque directo al instructor achacándole la comisión de un delito inexistente, representa una utilización espuria de la vía penal que resulta inadmisible y claramente prevaricadora. Más allá de la suerte de Garzón, en este debate están en juego concepciones esenciales del Estado de derecho. El proceso contra el juez Garzón representa un grave precedente que tiene como consecuencia el amedrentamiento, desde una vía autoritaria, de a aquellos jueces que razonan por si mismos. Y a una visión jerarquizada y subordinada de la interpretación de las normas.

8º.- La independencia judicial como mejor se garantiza para el correcto funcionamiento de la propia administración de justicia y es una aberración confundir independencia judicial, que es una garantía individual de cada juez o magistrado, con incuestionabilidad de la justicia. Aquí, y si estamos en una auténtica democracia, todos debemos responder por nuestros actos y es inadmisible que se pretenda arropar comportamientos como los descritos en nuestra querella.

 

9º.- No estamos de acuerdo con la propia existencia de la Ley de Amnistía de 1977. Creemos, no obstante, que una correcta interpretación de la misma obliga a un previo conocimiento de los hechos, de las identidades de los culpables y de la asignación de responsabilidades. No puede existir amnistía, ni indulto ni perdón sin antes existir un proceso judicial en el cual se determinen las responsabilidades que a cada cual le correspondan. Hasta ahora, lo que se viene intentando hacer es presentarnos la Ley de Amnistía como si la misma fuese una de "punto final" y no lo es. Aplicar la ley de forma respetuosa con el derecho internacional para remover los obstáculos internos que perpetúan la impunidad es, sin lugar a dudas, lo que debería hacer todo juez, cuando estamos ante graves violaciones de derechos humanos en tanto crímenes de derecho internacional.

 

10º.- Todos aquellos que están actuando para impedir el esclarecimiento de los delitos cometidos durante el franquismo, sean o no jueces, tienen unas concretas responsabilidades legales y es nuestro deber y derecho, como víctimas de esos delitos, el exigir judicialmente las responsabilidades que consideremos oportunas. El Tribunal Supremo no es un órgano incuestionable y debería servir de referencia moral a toda la ciudadanía pero, con comportamientos como los que se vienen generando por miembros de la Sala Segunda de dicho Tribunal es evidente que la imagen pública de alta institución Judicial sale gravemente dañada y que genera un estado de frustración y de confianza a las cuales como víctimas del franquismo hemos de decir BASTA YA.

Criminalizar el debate jurídico resulta altamente preocupante para la independencia judicial, por cuanto se impone su criterio de interpretación desde la cúspide como si estuviéramos ante una organización de carácter militar. Es una imagen del pasado. Además, con ello se desincentiva la imaginación jurídica, moldea jueces conformistas y sumisos al poder y a la jerarquía. Se genera con ello un obstáculo insalvable para la imprescindible evolución de la jurisprudencia e impone una cultura judicial autoritaria no acorde en un estado democrático.

Cultura judicial autoritaria que viene a vincularse con la impunidad de los crímenes de estado cometidos durante la dictadura y que hace con ello inmunes de hecho y de derecho a los responsables del pasado y del presente, dedicando su potestad a perseguir a la ciudadanía que más sufrimiento ha padecido los efectos desbastadores de la dictadura. Por eso volvemos a decir, BASTA YA y no A LA IMPUNIDAD.

Estas y no otras son las razones que nos han llevado a querellarnos en contra de los jueces Sres. Varela y Saavedra.

VENCER A GOLIATH

VENCER A GOLIATH

Como en los cuentos, la vida real está poblada de monstruos engullidores de sueños y personas a cuya voracidad no se interponen ni la razón ni la decencia. Algunos toman la forma, más o menos humana, de políticos codiciosos que hacen oidos sordos del clamor de su pueblo y responden a sus gritos, porra en mano, "convenciendo" al populacho de que cada palo es un peldaño necesario en la escalera del progreso. El desarrollo, como la letra, entra mejor derramando la sangre de los que se oponen a sus intereses. El poder que acumulan algunos de estos ogros consigue, como en Valencia, ningunear las decisiones del Ministerio de Cultura para arrasar con el patrimonio y las viviendas de la gente humilde, como sucede en el barrio del Cabanyal. Están acostumbrados a ganar. A salir impunes de sus abusos y tropelías sin que la resistencia popular suponga ningún problema para sus especuladores planes. Menosprecian la fuerza de los diminutos seguros de que su espectacular bota aplastará cualquier conato subversivo. Sin embargo, algo se está moviendo entre la legión de los invisibles. Una indignación que crece y que se agita, como una honda, recordando a los gigantescos rufianes que no existe enemigo pequeño si su corazón está alentado por la rabia y la impotencia. Todos nosotros tenemos un combativo David bullendo en nuestras venas. Démosle salida. No debemos dejarnos amilanar por la desproporcionada magnitud del babeante Goliat que nos amenaza. Su cerebro es inversamente proporcional a su tamaño y la prepotencia que gasta le impide cubrirse bien los puntos flacos. Si apuntamos bien, podremos con la bestia.

Publicado en El Periódico de Aragón

¡VERGÜENZA!

¡VERGÜENZA!

Como en la peor de las pesadillas, una legión compuesta por políticos corruptos, jueces antediluvianos y falangistas casposos planean sobre nuestra democracia envueltos en banderas rojigualdas con aguiluchos al son de: ¡En pie, flechas de España!. Prietas sus filas, al contrario que las de las fuerzas progresistas, su avance renace de las catacumbas más siniestras de nuestra historia amagando con devorar, de un certero y letal bocado, la Libertad y la Democracia que muchos deseamos. Atónito, el mundo nos contempla sin alcanzar a comprender por qué se han aflojado las correas que sujetaban a la bestia del fascismo. Perplejos porque un pueblo que sufrió la dentellada de sus fauces durante más de cuarenta años, ofrezca dócilmente su yugular a los depredadores conocidos sin apenas resistencia. ¿De qué nos sirve la Constitución, la Declaración de Derechos Humanos y toda la fanfarria pluralista si la gente corriente, como usted o como yo, permanece inerte a su ofensiva? Si permitimos que los herederos ideológicos del franquismo y sus colegas, los delincuentes habituales disfrazados de demócratas, sodomicen impunemente a la Justicia para que las víctimas de la dictadura no abandonen jamás las fosas a las que les arrojaron sus verdugos, ¿qué futuro nos espera? Si el juez, sea el que fuere, que escuchó las súplicas de sus familias acaba inhabilitado por intentar poner nombre y apelllido a los asesinos, por pretender demostrar la ilegalidad de los tribunales de Franco y rehabilitar la dignidad de los que fueron ejecutados y condenados a causa de defender la legalidad republicana, ¿será porque los españoles estamos hechos para el yugo y los azotes?
 
La vergüenza cubre, como un negro manto, la memoria y la decencia de estas tierras. Mientras tanto, gürteles y liberticidas descorchan miles de botelllas celebrando el regreso del oscurantismo. El triunfo de la sinrazón y la injusticia sobre una población, demasiado aborregada, para plantarles cara. Demasiado confusa y asustada para retomar las riendas de la historia y limpiar la casa de estas alimañas.
Este es uno de esos días en que mi corazón, que siempre latió fuerte y a la izquierda, me pide a gritos que le haga la maleta.

NEORREALISMO ARAGONÉS

NEORREALISMO ARAGONÉS

Foto: Primo Romero

Si Fellini viviera en estos días, y hubiera paseado por cualquier capital española asistiendo a las procesiones de la semana santa, pensaría que se había sumergido en una de sus películas. No existe mejor caricatura de la realidad que vivimos, que esos siniestros personajes, evocadores de otros que quemaban cruces, que a golpe de su batucada mística rememoran, con todo lujo de escabrosos detalles, la pasión y muerte de su líder espiritual. Esas legiones de penitentes que han tomado las calles de nuestras ciudades y pueblos, tienen poco que envidiar a los monstruos creados por la irónica imaginación del director italiano. Su prepotencia religiosa, alimentada por el apoyo de unas instituciones laicas, se ha impuesto una vez más sobre el resto de los mortales. Creyente o no, tienes que someterte a esa supremacía católica que corta las vías públicas impidiendo el paso de la gente y contemplar con impotentencia el paseo triunfante de la hipocresía, que parece haberse convertido en una máxima de nuestra psicología social. En Zaragoza, intentando acceder a un lugar donde había quedado con los amigos, me ví atrapada entre varias cofradías que férreamente se interpusieron en mi objetivo. Abrumada por las mareas humanas, y posiblemente dopada entre el olor a círio y a incienso, me resigné a mirar el espectáculo hasta que pudiera encontrar la forma de zafarme. Y cuál no sería mi sorpresa al alzar la vista, en la zaragozana plaza del Justicia, y encontrarme con una pintoresca estampa: El alcalde Juán Alberto Belloch junto al arzobispo, presidiendo desde un balcón la salida de las cofradías del viernes siniestro. Y en ese mismo instante, vi la luz. Tomé conciencia del engaño en que vivo. De que solo en mis más íntimos deseos existe la realidad de un estado aconfesional que no discrime, ni siquiera positivamente, a ninguna religión o creencia. Fué como un déjà-vu revelador del hiperrealismo que atravesamos en la actualidad. Ese que mismo que permite encausar, bajo el acusador dedo de falange, al juez que investiga los crímenes de la dictadura. Un esperpento social que nos transforma a todos en los payasos, fascistas y libertarios errantes que poblaban las historias de Fellini. Grotescos individuos enmascarados, o encapirotados, para que nadie pueda adivinar la verdadera cara que ocultamos.´

Publicado en El Periódico de Aragón

QUE LA MUERTE NOS SEA LEVE

QUE LA MUERTE NOS SEA LEVE

La muerte, esa ineludible cita que todos tenemos al final de nuestras vidas, es un trance que debemos afrontar en solitario. Sin embargo, cuando un individuo emprende este viaje sin retorno, pocas veces puede tomar decisiones sobre cómo quiere que se desarrolle el proceso. Suelen ser otros, embuidos en razonamientos éticos o religiosos, los que se otorgan la potestad de determinar hasta dónde se debe alargar una agonía. Morir rabiando no tiene nada de heroico ni espiritual. El sufrimiento innecesario forma parte de la imaginería católica que siempre ha sacado gran rentabilidad de los escalofriantes estertores de sus mártires. La Semana Santa es la suprema exaltación de esa filosofía. El propio hijo de dios, ante la perspectiva de los acontecimientos que le conducirán a la muerte, le pide al padre que aparte de él ese cáliz. Pero su terrible progenitor entiende que no existe la redención sin el dolor y le condena a extremos padecimientos sin que un ápice de compasión enturbie el destino que ha planeado para su vástago. La detallada y escabrosa descripción de "la pasión" de Cristo es, del principio al fin, una sublimación del sufrimiento como método para obtener beneficios sobrenaturales. Un camino mucho más directo hacia el cielo que un insustancial y súbito fallecimiento carente de tormentos y de angustia. La estética de la agonía impregna a una sociedad educada en su cultura, que además, se agarra desesperadamente a los avances de la tecnología médica para tratar de burlar el pánico que nos produce la Parca. Como consecuencia, muchos enfermos terminales acaban sus días retorciéndose por la obstinación de otros en dilatar su final. Una postrera burla sobre la quimera de nuestra libertad puesto que ni siquiera nos dejan opción para elegir las circunstancias que antecederán a nuestra muerte.
 
El Parlamento Andaluz, con su recién aprobada ley de la Muerte Digna, ha dado un paso adelante en la defensa de esta libertad. En ella, se reconoce la autonomía del paciente y el derecho a que su voluntad sea cumplida llegado el momento.Admite la posibilidad de que se pueda redactar un testamento vital que debe ser respetado, independientemente de las consideraciones de personas ajenas al propio enfermo como familiares o facultativos. Una decisión tan personal como rechazar un determinado tratamiento o solicitar cuidados paliativos, aunque aceleren el proceso, no puede estar en manos de quienes anteponen el ensañamiento médico a una muerte plácida y serena. Sus planteamientos morales, sus objeciones, entran en abierto conflicto con un derecho fundamental del ser humano: morir dignamente. Por eso, ante las declaraciones de los ultracatólicos, como el obispo de Málaga, comparando la muerte digna con el genocidio, solo me queda contestarle con un poco más de caridad de la que él mismo muestra y desearle lo mismo que quiero para mis seres queridos y para mí mismo: Que la muerte te sea leve, compañero.

LOS ÁRBOLES Y EL BOSQUE

LOS ÁRBOLES Y EL BOSQUE

Que una organización como Falange, que representa la esencia del franquismo más puro y duro, pueda colocar en el banquillo de los acusados a un juez por investigar los crímenes de la dictadura, es surrealista. Si además añadimos a esto que quien empuja la acusación es el Partido Popular, con la única intención de desactivar el caso Gürtel, y que los magistrados que van a decidir el futuro del díscolo juez provienen de las grutas ideológicas más profundas y afines a la extrema derecha, la situación adquiere dimensiones kafkianas. Pero lo que más llega a inquietarme de este disparate, es la prácticamente nula reacción popular en defensa de la Democracia. Ni los partidos políticos de presunta izquierda, ni la ciudadanía en general, reaccionan con la contundencia que merece el brutal ataque que nuestro Estado de Derecho está sufriendo. En este caso, muchos se centran en la figura del polémico Garzón para justificar su apatía por el asunto. Puede que no cuente con simpatías entre la derechona nacional pero son muchos los que, desde la izquierda, tampoco le miran con buenos ojos. Los árboles, esa urticaria que provoca Garzón a diestra y siniestra, nos impiden contemplar el frondoso y amenazante bosque que se esconde detrás. Lo de menos aquí es la figura del juez al que hay que reconocer, nos guste o no, los redaños suficientes para intentar juzgar a los intocables del franquismo y prestar oido a las familias de los muertos y desaparecidos. Los motivos que le han impulsado a hacerlo podrán ser más o menos épicos pero el resultado, a la vista está, es la furibunda reacción de los nostálgicos del franquismo y de sus primos hermanos los corruptos de los trajes caros. Si la sociedad permite este desatino y consiente que quienes acusan a Garzón se salgan con la suya, habremos perdido todos en nuestra dignidad como pueblo. La Democracia puede quedar tocada definitivamente y hundirla, solo será cuestión de tiempo.

EL COMPLOT FEMINAZISTA

EL COMPLOT FEMINAZISTA

Parece ser que todo es un complot. Ese goteo interminable de mujeres asesinadas por quienes un día les juraron amor eterno, forma parte de una estrategia feminista cuyo único fin es estigmatizar al varón. O al menos, así piensan privilegiados cráneos nacionales, irritados por la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género. En estas argumentaciones se explayan personajes de la judicatura como don Francisco Serrano, titular de un juzgado de familia de la capital andaluza, que sostiene que todo se debe a una maniobra del feminazismo para someter y criminalizar al macho. Y periodistas o escritores, como Carlos Dávila o Arturo Pérez Reverte, que no solo acogen con júbilo el ingenioso calificativo de feminazi para denominar a quienes luchan por la igualdad entre los sexos sino que, además, se dan el lujo de despacharse a gusto contra el movimiento sufragista. Les aconsejo que lean el artículo de Dávila en La Gaceta titulado: Sufragistas e idiotos/as. No tiene desperdicio. La pataleta que sufren todos estos "machos camachos" ante la posibilidad de que las hembras sean sus iguales y cese la violencia ejercida contra ellas, responde al patrón del que siente amenazada una supremacia que considera natural e incluso de mandato divino. Es un fascismo de sexo que no admite réplicas. Que ridiculiza e invierte la carga de la acusación contra las víctimas. En las cavernas ideológicas donde moran estos personajes, hay mucha afición a las teorías conspiratorias y a la manipulación. Esas son las redes que extienden para tratar de mantener a la sociedad en una conveniente penumbra cognitiva. Para impedir su evolución y su salud. No me extrañaría ni un pimiento que, alguno de éstos, sugiera cualquier día que los crímenes machistas son en realidad autoinmolaciones feminazis. Tiempo al tiempo.

Publicado en El Periódico de Aragón

LA CULPA FUÉ DE SATANÁS

LA CULPA FUÉ DE SATANÁS

¿Cómo no se nos había ocurrido antes? El auténtico responsable de los múltiples casos de pederastia en la Iglesia no podía ser otro que Satanás. El Ángel Caído, envidioso de la casta virtud católica, introdujo entre sus filas a estos demonios violadores de niños para desprestigiar a la Institución. Ahora lo veo todo diáfano como la luz del día. Benedicto XVI, que cuenta con su propio comité de investigación sobre este tema, ha encontrado el origen de estas disfunciónes gracias a un afamado exorcista. En el s.XXI, las huestes infernales y sus diabólicas estrategias forman parte de la defensa que el Pontífice piensa desarrrollar para zafarse limpiamente del marrón. ¿Pero es que alguno de ustedes dudaba de la existencia del Maligno? Yo no, ni de coña. Acaso me incomoda un poquito la deriva sobrenatural que está tomando un asunto que debería ser estrictamente penal y mundano. Pero si quieren jugar, jugaremos todos. Y yo veo los demonios del exorcista de Benedicto, y doblo la apuesta. Porque a mi entender, y puestos a sumergirnos en profundidas mitológicas, el diablo ha llevado más lejos su posesión de los representantes católicos. Se ha apoderado del alma del mismísimo Pontífice. Y no lo digo por la expresión de su rostro que, aunque siniestra y escalofriante, podría deberse a los caprichos de la genética humana mas que a la influencia del lado oscuro. Lo digo por sus hechos. Por esa ocultación sistemática y sostenida en el tiempo de los delitos contra los menores cometidos por sus endemoniados obispos y sacerdotes. Esa complicidad del Papa rebasa en responsabilidad a la de los propios pederastas. Sin ella, esta epidemia infanticida no hubiera sido posible. Luego, rigiéndonos por la vara de medir que pretende aplicar el Vaticano, Ratzinguer es la encarnación del propio Lucifer. Es una lástima que el Tribunal Inquisitorial no perviva actualmente, aunque todo se andará, para poder exorcizar, como ellos solos sabían, a estos pájaros. Pero me consolaría bastante que los tribunales terrenales juzgaran estos graves delitos. Sin eludir la responsabilidad de ninguno. Incluido el jefe encubridor de la legión de pedófilos avernales.