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TEATRO PARA LA RABIA

TEATRO PARA LA RABIA

En las montañas pirenaicas de Castanesa tocan a difuntos. Esos parajes, de belleza frágil e irrepetible, han sido condenados a la pena capital por la incapacidad del Gobierno de Aragón para rentabilizar y preservar su territorio simultáneamente. La ley de la Montaña no llegó a tiempo para establecer una amnistía sobre el destino, que la especulación y la cultura del ladrillo, le tenían reservado. Al contrario que otras leyes, diseñadas a corte y confección para facilitar entelequias surrealistas e insostenibles como Gran Scala, se ralentizó su materialización a sabiendas de que la suerte, la mala suerte para nuestras montañas, ya estaba echada. Mientras tanto, se montó el teatrillo de la Mesa de las Montañas. Hay que hacerle creer al populacho que su opinión importa. Interpretar una parodia democrática convenciéndonos de que existe diálogo donde ya estaba escrito el monólogo. Cientos de kilómetros de pistas, remontes, proyectos de nuevos edificios como el del Collado de Tous a casi 2.300 metros de altura y un clásico de nuestra cultura medioambiental: sazonarlo todo convenientemente de urbanizaciones que sirvan para amortizar los gastos de la faraónica empresa. Ese es el plan que la DGA tiene para nuestro patrimonio natural. La voluntad del pueblo, que presentó una iniciativa popular avalada por miles de firmas para protegerlo, no les hizo desviarse de ni un milímetro de la estrategia de despiece y mercadeo que ya tenían trazada. La crisis económica les ayuda a sacar pecho para justificar la masacre. Todo vale cuando se hace en nombre del hipotético progreso de las comarcas. ¿Pero puede venir el progreso de la mano de la destrucción? ¿De verdad creemos que vamos a conseguir riqueza sacrificando nuestros mayores tesoros y arrebatando a nuestros hijos la mejor herencia que les podemos legar? Hoy la rabia me dicta las palabras. Pero también la tristeza. Un desgarro del alma que me impide, en estos momentos, sentir orgullo por ser aragonesa.

Publicada en Diagonal Aragón y en El Mundo el 2 de febrero del 2010

NI PUÑOS NI CARETAS

NI PUÑOS NI CARETAS

Los puños los carga el diablo, como las armas. Y esos puños en alto, que los socialistas exhibieron desafiantes en su día tratándole de hacer un guño a la clase trabajadora, nos enseñan ahora la verdadera carga que escondían. Caretas fuera. El neoliberalismo cabalga por las venas socialistas que han desplazado convenientemente el corazón a su diestra para impedir que cualquier inclinación obrerista pueda fraguarse en su cerebro. La derecha oficial no ha ocultado nunca sus tendencias sodomitas hacia los asalariados pero, viene a resultar, que lo único que diferencia al PSOE a la hora de compartir esta perversión es que a los segundos les gusta usar lubricante para que el trance resulte menos doloroso. Alargar la edad de jubilación hasta los 67 años. en un país en el que los banqueros y especuladores responsables de la crisis se retiran con pensiones millonarias y limpios de polvo y paja, es algo más que una bofetada en plena cara de la lucha por los derechos laborales. Es un puñetazo directo a nuestra dignidad. El símbolo de la lucha obrera que usurparon para conseguir los votos de la izquierda, sirve ahora para golpearnos con dureza y sacarnos del ensueño de un gobierno comprometido con los trabajadores. Es una provocación. Y como tal debemos entenderla para dar una respuesta contundente a su traición. Retrocedan o no en esta propuesta, el simple hecho de plantearla supone una declaración de intenciones en cuanto a su alineación en política económica. Cerrando filas con Bruselas y entregándonos en sacrificio al dios del crecimiento ilimitado. El mercado laboral tiene vocación de convertirse en mercado de esclavos. Y no se a ustedes, pero a mí, siempre me han producido urticaria las cadenas.

UN ASUNTO DE FAMILIA (Conato de novela)

UN ASUNTO DE FAMILIA  (Conato de novela)

                                                               CAPÍTULO PRIMERO

Dolores no pretendía llamar la atención de aquel hombre tan pintoresco. Pero era evidente que lo había hecho. Y ahora, no sabía qué hacer para librarse de esa mirada blanda de carnero que le producía una incómoda inquietud.

Se había citado con un desconocido por un motivo sumamente importante y la descarada actitud de ese individuo, acrecentaba su nerviosismo.

De repente, sucedió lo que tanto había temido: El hombrecillo se levantó de la mesa que ocupaba en el pub, y dirigió su antiestética existencia hacia ella. Cuando estuvo realmente cerca, susurró roncamente:

 

-¿Es usted la señorita Marco?,¿Lola Marco?

 

Dolores se tomó un largo sorbo de gin-tónic antes de contestar. Trataba de valorar si este personaje podía ser el hombre que esperaba. Y en tal caso, no comprendía cómo unos informes tan excelentes de su trabajo podían corresponderse a un aspecto tan desaliñado. Se trataba de un tipo de cincuenta y tantos, con la mirada acuosa y unos labios carnosos en exceso. De poca envergadura e indumentaria anárquica. El cabello le escaseaba en las sienes y caía, abundante y canoso, recogido en una coleta que se balanceaba entre sus omoplatos.

 

  • Entonces…usted debe de ser Gilabert!,¿Sabe? Pensé que se me estaba insinuando.-rió pudorosamente.- ¡ Ha tardado un buen rato en decidirse a abordarme!

 

Era cierto. A Pau Gilabert le apasionaba observar a la gente. Le gustaba sentarse en las terrazas de los cafés y mirar a los desconocidos inventándose, cuáles serían sus miserias, sus pasiones, sus misterios más inconfesables. Se jactaba de poder descubrir una personalidad psicopática exclusivamente, a través de la observación.

 

  • Perdóneme por favor, no quería ofenderla.- se disculpó con gesto preocupado.- Es pura deformación profesional. Sí, soy Pau Gilabert.

  • En ese caso, ya sabe lo que me preocupa.

Efectivamente, Gilabert había recibido en su despacho un correo certificado con el remite de Dolores Marco, solicitando sus servicios para buscar a su padre al que decía no ver desde hacía más de veinte años. También sabía que se trataba de una mujer de reconocido prestigio profesional. Abogada especializada en malos tratos y abusos en la infancia se había convertido en una especie de heroína mediática que aparecía, con relativa frecuencia, en sangrantes debates televisivos y tertulias radiofónicas. Rondando los cuarenta, era una sensual morena de ojos hermosos e inteligentes que sacaba partido de su belleza con la misma profesionalidad que lo hacía de sus otros talentos.

  • Pues sí, recibí su carta. Pero siento tener que rechazar su trabajo.

  • ¿Por qué?- Casi gritó Dolores.

  • Nuestra agencia de detectives está especializada en la resolución de desapariciones, pero no nos interesan los “asuntos de familia” a los que usted hacía referencia.

Dolores, pese a su delicado aspecto, era una hembra curtida en los asuntos comerciales. Ella había requerido contratar un servicio y esa gárgola fatua y parloteante le estaba rechazando.

 

  • Escúcheme bien… “caballero”.- dijo a la vez que se estiraba voluptuosa en su banqueta.- es cierto que le nombré un tema de herencias, un asunto familiar. Pero no quisiera ser descortés al decirle que los motivos de mi búsqueda son terriblemente delicados incluso para hablarlos personalmente.

 

Gilabert no había decidido realmente si se ocuparía de su encargo, aunque la intriga que le producía la abogada iba creciendo por momentos.

 

  • Mire, llevo más de treinta años en esta profesión. Primero como policía y luego como investigador privado. Ahora dirijo mi propia agencia. En todos estos años, me ha tocado enfrascarme en algunos casos que no han contribuido, en absoluto, a mejorar mi calidad humana. Actualmente me doy el gusto de seleccionar mi trabajo, en lo que cabe, y aún más cuando son mis servicios personales los que se demandan.

  • ¡Por favor!- rogó ella con ansiedad infantil.- Me he informado antes de decidirme a contratarle. Todos los que me dieron su nombre me aseguraron que se trataba del mejor. ¡Estoy decidida a aceptar sus condiciones!

 

Gilabert sintió una cruel satisfacción con las súplicas de la abogada. Esta sensación se tornó en remordimiento cuando recordó que, últimamente, se habían visto obligados a aceptar casos de escasa categoría para pagar las facturas. Estaba claro que aceptarían el encargo, era una cliente solvente y no creía que se tratara de nada complicado. Sería un ingreso limpio y rápido para la agencia.

 

  • Cuénteme todos los detalles, aparte de los datos personales de su padre, quiero saber por qué hace tantos años que no le ve y por qué es tan importante encontrarlo ahora.

  • ¿No cree que eso atañe a la intimidad de mi familia?

  • Soy un detective señora, me nutro de los detalles, los grandes y los pequeños, no existe parcela de intimidad para el que investiga, y si no vamos a entendernos…

 

Gilabert se dio la vuelta y se dirigió a la salida. Pero ella lo interceptó con agilidad y lo condujo hacia una mesa apartada en un rincón del bonito local. Eran las cuatro y media de la tarde y el café estaba prácticamente desierto. Al fondo, unos adolescentes se devoraban a besos en la penumbra de un sofá, y el camarero leía con interés una novela, mientras la música de manu-chao llenaba cálidamente todos los rincones poco iluminados.

 

  • Le contaré todo.- le dijo al detective con expresión de abandono en el rostro.- Solo espero que comprenda que, algunas cosas son desconocidas por la mayoría de la gente y si usted faltara a su confidencialidad, mi carrera profesional y mi vida personal se verían seriamente comprometidas.

  • No tema. Sus secretos estarán a salvo conmigo.- y ofendido por la duda,añadió:

  • Además, la confidencialidad va incluida en la tarifa.-sonrió con una mueca codiciosa.

 

 

Ella lo miró largamente antes de hablar. Sacó un cigarrillo y lo encendió con parsimonia, después se inclinó hacia su acompañante y le ofreció un relato que lo mantuvo como embrujado durante un largo tiempo.

 

  • Quiero que encuentre a mi padre porque mi madre está recibiendo amenazas telefónicas y sospechamos que se trata de él.

  • ¿Por qué? En qué fundamentan sus sospechas.

  • Mi madre, que es quien ha contestado a las llamadas, asegura que es su voz.

  • ¿Por qué desapareció?

  • Mi padre se llama Heraclio Silva.- Dolores observó el rostro de su interlocutor antes de continuar.- Silva…¿recuerda?, el famoso asesino múltiple de finales de los setenta, “el asesino de los versos”. Creo que ha encontrado la manera de volver del más allá para vengarse de mi madre.

 

El detective trató de vencer el estupor y escudriñó en su memoria lo que recordaba de ese asunto.

  • Pero eso no puede ser. Según alcanzo a recordar Silva murió unos años después de ser confinado en un centro psiquiátrico.

  • Sí, así es.- le contestó Dolores con expresión angustiosa.- Esa es la versión oficial, pero nosotras tenemos serias dudas sobre ella.

  • ¿Tienen pruebas de lo que me está diciendo?

  • Si usted hubiera conocido a mi padre, no necesitaría pruebas para creerlo capaz de cualquier cosa.

  • Pues cuénteme el cuento completico, tenemos tiempo… y yo trabajo por horas.

 

Dolores decidió obviar la grosería del investigador atribuyéndosela a la sorpresa. Recostó la espalda en el cómodo sofá y comenzó a hablar con la mirada perdida:

 

  • Mi madre era una jovencita de dieciséis años cuando conoció a Heráclio. Tenía la cabeza llena de pájaros. Su familia pertenecía a la alta burguesía catalana, aunque su liquidez no era precisamente señorial. Silva no pertenecía al círculo social de mi madre, pero tuvo oportunidad de conocerla a raíz de unos negocios que mi abuelo hizo con él. Por aquel entonces, Heráclio era un hombre casado y afortunado en los negocios que prometía maneras en política. No se le conocían antecedentes familiares ni nadie osaba pedírselos. Debido a su habilidad financiera contaba con influencias que le abrían nuevos caminos a su ambición.

  • ¡Sí, ya me acuerdo! Aunque no participé en el caso, lo seguí con interés. Se trataba de un ciudadano ejemplar con muchos amigos en puestos destacados del régimen y de la alta sociedad catalana de la época.

  • Mi madre se quedó fascinada por él. Al poco tiempo, la mujer de Silva falleció en un desafortunado accidente de equitación…- buscó la mirada de Gilabert.

  • ¿Cree que el accidente no fue tal accidente?

  • A los seis meses, y de manera insólita para mis abuelos, solicitó la mano de Magdalena.- continuó, soslayando la pregunta.- Veían asegurado el futuro de su hija pero la edad del pretendiente, cuarenta años ya, frente los dieciséis de la niña… además estaba la oscuridad total sobre sus orígenes, dato que no dejaba de mortificarles. No obstante, decidieron apostar por la estabilidad económica de su hija. Ella se volvió loca de alegría y dos meses antes de cumplir mi madre diecisiete años, se convirtieron en marido y mujer. ¿No le parece que no hay patraña más cruel que el amor?

Gilabert contempló a la hermosa mujer que tenía al lado. Se había hecho muy popular persiguiendo el cumplimiento íntegro de las condenas impuestas a pederastas y maltratadores. Los canales mataban por tenerla de invitada en sus tertulias. Era sencillamente perfecta: inteligente, sarcástica, arriesgada y, sobre todo, arrebatadoramente sexy. Lo cual era un hecho nada despreciable que también influía en los niveles de audiencia durante sus intervenciones.

 

  • Oiga, mi madre asegura que ha escuchado la voz de Silva y yo la creo.- dijo subiendo involuntariamente el tono. El detective miró a su alrededor y comprobó que el camarero y los otros parroquianos seguían a lo suyo.

  • Pero Silva murió oficialmente hace más de veinte años en un incendio en el que se vió involucrado. !Ya recuerdo! Otro recluso lo provocó para matarle.

  • Créame detective, mi madre y yo tenemos fundadas sospechas de que sobrevivió al incendio. Si acepta el caso, llámeme para concertar una cita en casa de mi madre, tenemos mucho de qué hablar.

 

Cada vez venían a su cabeza más datos sobre el “asesino de los versos”. En aquellos años, Gilabert era un joven oficial de policía y, aunque de lejos, puesto que Silva actuó siempre en los alrededores de Barcelona, siguió los detalles del asunto con interés. Se trataba de un psicópata de libro. No podía imaginarse cómo habría sido la vida de esas dos mujeres a su lado. No solo aceptaría el caso, algo le decía que no podría dejar de implicarse emocionalmente en él. Cuando se despidieron volvió a sentirse turbado ante la hechicera mirada de Dolores Marco.

  • La llamaré.- se apresuró a prometerle.

  • Sí, creo que lo hará.- Y tras una enigmática sonrisa, desapareció por la puerta del establecimiento.

 

 

 

 

 

 

                                                                     (CAPÍTULO SEGUNDO)

 

 

Dolores se miró en el espejo del ascensor y se sintió satisfecha de la imagen que éste le devolvía. Sin ser una belleza clásica, todo su físico exultaba feminidad y armonía. Aunque el tiempo avanzaba con su implacable deterioro, su atractivo no parecía verse afectado. Ella colaboraba con la genética sometiendo a su cuerpo a cuidados luteranos y con un guardarropa del que emanaba una sutil provocación.

 

 

Dolores Marco era una mujer muy inteligente. Poseía un cociente intelectual de escándalo y usaba, sin ningún prejuicio feminista, todas las ventajas de su tentadora anatomía y un nivel para la interpretación digno de un oscar.

Sabía que dichas virtudes, habían sido decisivas en su carrera como letrada. Desde hacía un par de años aparecía en programas de gran audiencia, y era en ellos dónde se sentía más consciente del poder que le inferían estas cualidades.

 

Cuando salía a un plató de televisión, lo hacía para seducir. En este arte, su técnica había sido depurada desde la más tierna infancia. Seducir era algo que no solo sabía hacer con los hombres, también con las mujeres conseguía ejercer su influjo hipnótico y llevarlos a todos a su terreno.

 

Se sentía contrariada por la entrevista con Gilabert. No respondía al perfil que había imaginado. No era solo su aspecto, que a ella le parecía una macabra broma de la naturaleza. Ni su inadecuada forma de vestir o la falta de higiene que le suponía… No, era otra cosa. Lo que la desquiciaba era esa actitud displicente, rayando en la grosería, que adoptaba con ella.

 

Al llegar a la puerta de su casa se entretuvo buscando las llaves. Entonces recordó que debía haber llamado a su madre y se mordió el labio involuntariamente. Se había convertido en parte de su rutina cotidiana. Tres veces al día, la telefoneaba para comprobar que todo marchaba bien.

 

Pero la verdad es que, casi nunca nada, había marchado bien en su familia.

 

 

Durante años, su madre y ella habían vivido una existencia de anonimato y destierro. Alejadas de todo lo que había constituido su círculo social y afectivo. Enterradas en vida, cambiaron sus identidades y reinventaron una historia. Dolores había experimentado el odio y el rechazo de la sociedad y era consciente del daño irreparable que todo esto había originado a Magdalena.

 

Luchó muy, muy duro. Siempre obtuvo las mejores calificaciones y con veintidós años acabó con éxito sus estudios de derecho y criminología. Ella le devolvió a su madre la acomodada posición que le correspondía. Barcelona es una ciudad increíble para pasar desapercibido. Además nadie recordaba ya al tristemente celebre “asesino de los versos”. Habían pasado muchos años.

Al principio, sobrevivieron con recato. Pero al finalizar sus estudios, Dolores fue contratada por un prestigioso bufete catalán. Se desenvolvía en los pleitos como pez en el agua. Y a la vez que su carrera progresaba, se fue involucrando más en asociaciones, de carácter altruista, para la protección de la mujer y del menor.

 

Ya se disponía a coger el aparato para llamar a su madre, cuando un estridente timbre la sobresaltó.

 

  • Hola mamá.- Su voz, como era habitual, sonó triste y fastidiada.

  • ¿Cómo sabes que soy yo?.- El tono de Magdalena aparentaba ser imperativo, pero los influjos del alcohol eran evidentes.

  • En primer lugar, porque tengo rastreador de llamadas…

  • Podía ser cualquiera, podía ser él…- le interrumpió sin escucharla.- El querrá ponerse en contacto contigo, tú lo sabes,¿verdad?.

 

Dolores sintió que algún órgano le estallaba dentro de su cuerpo. Tenía que sobreponerse. Ella mejor que nadie, sabía que el miedo lo jodía todo. Y su vida se había convertido en un auténtico postulado de dedicación y comprensión hacia su madre.

 

  • Madre, he contratado a un investigador.- nadie contestó al otro lado del teléfono.- ¿Me oyes?

  • Pero…¿Cómo se te ocurre?.- susurró Magdalena.- Tú sabes que hay cosas que no…

  • Está bien mamá, no te preocupes. Se perfectamente la información que le puedo dar.- Cortó Dolores.- Eres tú, quien tiene que tener cuidado y no irte de la lengua. Mañana sobre las doce del mediodía pasará por tu casa. Intentaré escaparme del juzgado para estar presente.

  • Pero,¿por qué quiere hablar conmigo?- su acento emanaba una gran aprensión.

  • He dicho que no te preocupes. Quiere saber detalles sobre la supuesta muerte de tu marido, y es de eso,y solo de eso, - recalcó con énfasis.- de lo único que tú le debes hablar, ¿entendido?.

  • ¡Está bien! - se rindió Magdalena con acento pueril.- Pero sigo sin entender para qué necesitamos un investigador. ¡Sería mejor comprarnos un arma!

  • Procura estar sobria mañana a las doce, ¿vale?

  • ¡Me tratas como si fuera basura!

  • No dramatices madre. Escucha, el nombre de ese detective es Pau Gilabert.-y a continuación suavizó el tono para añadir.- Hasta mañana mamá, que descanses.

 

Una de cal y una de arena. En eso se había convertido la relación con su madre. La adicción al alcohol de la que era víctima su progenitora, tenía un antiguo historial. Era difícil comprender el comportamiento de un alcohólico, y aún más justificarlo. Pero era plenamente consciente de la fuerza que había empujado a su madre a vivir al margen de la realidad. Y haber sido testigo y víctima de la misma fuerza, le empujaba a cerrar filas con Magdalena. Las dos habían sucumbido al encanto de la serpiente… hasta que descubrieron que se trataba de una víbora buscándoles la garganta.

 

 

 

Decidió darse un tonificante baño de espuma. Aún le quedaban un par de horas antes de ir al estudio. Sin duda, iba a tener una actuación estelar. Se trataba de un debate en torno a los abusos sexuales en menores.

 

Ella era una decana en el tema. Demostraría que la única forma de proteger a los niños está en encerrar a los pederastas de por vida. Si no, volverán a hacerlo inevitablemente. Dolores estaba preparada para aportar todas las pruebas que avalarían su discurso. Sentencias de pederastas y violadores reincidentes, informes psicológicos y forenses de los daños infringidos a los menores…todo el arsenal.

 

Desnuda y sumergida, su pensamiento viajó hasta el último caso de oficio que había aceptado. Le interesó desde que escuchó la historia, y los servicios sociales estuvieron encantados de contar con ella cuando llamó para ofrecerse.

 

La niña se llamaba Vanesa Martínez. Se trataba de una criatura retrasada de diez años que había sido violada, de forma reiterada y mantenida en el tiempo, por su padrastro con la connivencia de la madre.

 

Recordaba perfectamente el abanico de agravios, en forma de lesiones e informes psicológicos, que los servicios sociales desplegaron ante sus ojos.

 

Pero lo más escalofriante no fueron los documentos, sino la charla que sostuvo con los acusados en la cárcel, donde aguardaban al juicio por sus felonías.

 

Dos funcionarias acompañaban a la mujer hasta la sala donde Dolores esperaba. Aunque sabía que un monstruo no tiene por qué parecerlo, sintió una leve decepción cuando se encontró con ese ser menudo y acobardado. Todo su cuerpo temblaba, y unos ojillos huidizos y diminutos asomaban entre la maraña de pelo rubio oxigenado.

 

  • Mi nombre es Dolores Marco y represento a su hija Vanesa en el juicio que el Estado está preparando contra ustedes.- Le espetó sin más contemplaciones.

  • ¡Oiga, yo no he hecho nada malo!- gritó con una vocecilla desagradable.- No sabe lo que cuesta sacar adelante a la familia. Yo no tengo nada que ver con lo que pasó. Tenía que trabajar fuera de casa y era mi pareja quien cuidaba de la cría.- en un tono más confidencial, añadió:- Además, no pueden creer todo lo que les diga esa chica. No está bien de la cabeza,¿no lo entienden?

  • Lo que entiendo es que su hija tenía hematomas crónicos en partes muy específicas de su anatomía debido a la violencia a la que era sometida muy a menudo.

 

La mujer la miró despacio, tratando de traducir lo que acababa de escuchar. Dolores decidió acabar con su incertidumbre.

 

  • Su hija Vanesa tenía moraduras en los muslos producidas por la fuerza con la que su marido le separaba las piernas para poder violarla,¿me entiende ahora?

  • Ella es una niña muy torpe, siempre se está cayendo…

 

 

 

  • ¡Oh vamos! Sabe perfectamente de qué le estoy hablando,- Luego, suavizando el tono para simular preocupación añadió: - Contamos con el testimonio de unos vecinos que aseguran haberle visto zarandear a la niña acusándola de coquetear con su marido.

  • ¡Mienten!.- Contestó desafiante pero rehuyendo los ojos de la abogada.

  • ¿Estaba borracha y quizás no puede recordarlo?

  • ¡Maldita hija de p…! ¿Qué puedes saber tú de nuestra vida para juzgarnos tan fácilmente?

  • Tiene razón señora. Yo no soy nadie para juzgarle y, ¿sabe una cosa?, debería darle gracias al cielo por ello.- Luego se levantó y antes de que la funcionaria le condujera fuera de la habitación, se volvió para decir: - Pero confíe en que pondré todo mi empeño para que ninguno de los dos vuelva a acercarse jamás a Vanesa.

 

La última imagen que se llevó de la detenida, fue su expresión de comadreja bobalicona.

La conversación con el padrastro removió en ella el instinto de reptil que subyace en el neocórtex cerebral. Sintió como durante la entrevista, le afloraban sus pasiones más sanguinarias.

Se trataba de un tipo gordo y sudoroso. Tendría alrededor de treinta y cinco años, algo menor que la madre de Vanesa. Apareció por la ventana del locutorio de la cárcel, con una sonrisa estúpida que pretendía ser seductora y le preguntó:

 

  • ¿Cómo es posible que una hembra como tú sea abogada?

  • Su nombre es Carlos Martínez, y convive con Vanesa y su madre desde que la niña tenía dos años de edad, ¿correcto? – Dolores, apenas podía controlar las náuseas que le producía el personaje en cuestión. Pero decidió sobreponerse. Ella era una profesional y la vida le había colocado por delante una interminable lista de monstruos tan deleznables como aquél.

  • Correctísimo muñeca. Me hice cargo de esa familia hace ya ocho años. ¡Siempre cuidando de esas dos!, ¿y para qué? Ya ves las calumnias que tengo que aguantar.

 

Era un estereotipo archiconocido para Dolores. Un individuo acostumbrado a mentir con la mayor desfachatez, un fanfarrón negador de la evidencia.

 

  • Según estos informes.- le dijo mostrándole un legajo de papeles que llevaba en una carpeta.- Los abusos empezaron cuando la niña tenía cuatro o cinco años.

  • ¡Yo no he abusado de esa estúpida! Hable con su madre. No sabe cuidarla. La dejaba suelta en la calle para irse a beber. Cualquiera puede haberle hecho lo que usted dice.- sacudía la cabeza como alejando esas acusaciones con el gesto.- Yo la enseñé a comer y a vestirse, le di el calor que todas las criaturas de dios se merecen, ¡pregúntele a la chica! Habla poco pero algo le podrá decir.

  • No creo que dios pensara en ese tipo de amor para sus criaturas.- le respondió Dolores sin pestañear.- En cuanto a Vanesa, será imposible que me cuente nada. Ha entrado en una especie de mutismo catatónico del que será difícil rescatarla.

  • Entonces… No tienen ninguna prueba,¿no?.- preguntó satisfecho el seboso personaje.

 

 

 

-Pues sí. Encontramos restos de semen en el ano de la niña. Compararemos una muestra de su ADN con estos residuos y obtendremos al agresor de la niña sin ningún lugar a dudas.

 

La abogada se dispuso a irse sin más contemplaciones cuando a su espalda, escuchó la voz del pederasta:

 

-¿Tienes hijas pequeñas? Seguro que son preciosas, !cómo me gustaría conocerlas!

 

Y mientras escuchaba el desagradable sonido de su risa, deseó que se tragara la lengua y se ahogara lenta y dolorosamente

                                                      Continuará la próxima semana...

LA SOLUCIÓN FINAL

LA SOLUCIÓN FINAL

El presidente de la CEOE Gerardo Díaz-Ferrán, ese ínclito empresario cuyo contorsionismo ético le permite satanizar el gasto público a la par que solicita ayudas del estado. Ese líder espiritual de la patronal que representa al sector del empresariado más desentrañado y antropófago con sus trabajadores. El mismo que es investigado por estafa, porque continuó vendiendo los billetes de su compañía tres días después que un juez paralizara su venta, y mantiene a sus trabajadores, tras llevar diez meses sin cobrar sus nóminas, en un limbo legal que les impide hacer valer sus derechos. Ecce homo, ha lanzado las tres propuestas milagrosas para reactivar el diálogo social y darle un subidón a la economía, a saber: despido libre, reducción salarial y, esta última me encanta, alargar la edad de jubilación hasta los 70 años. Es lógico. Por todos es sabido que un sueldo miserable unido a la indefensión laboral estimulan mucho el consumo y ayuda a levantar la economía. Por otro lado, también es de conocimiento popular que los empresarios sienten debilidad por los trabajadores mayores de cincuenta y existe la posibilidad de que acaben a bofatadas por contratar a los´sexagenarios y septagenarios solo por satisfacer esa vena filantrópica que les impulsa a la hora de seleccionar a sus empleados.
Pero nada debemos temer la clase trabajadora porque, amén de la pericia que caracteriza a nuestros represantantes sindicales y ese largo e intachable historial que les avala y nos garantiza que nunca aceptarán semejantes tropelías, contamos con el consuelo que el "padrino-patrón", don Gerardo, nos ha aportado con sus pedagógicas palabras: "Los empresarios no son el problema, sino la solución". Pero al muy pícaro le ha faltado completar la frase. La solución sí, pero la solución final a todos los derechos laborales. El exterminio de la dignidad obrera como solución para satisfacer su insaciable avidez de hacer dineros. En el Holocausto, muchas víctimas fueron conducidas dócilmente al matadero incrédulas y catatónicas ante la suerte que corrían. Incapaces de reaccionar. Que no nos pase lo mismo a los trabajadores de este país porque ya se olfatea el humo del crematorio, donde quieren reducir a cenizas todos los logros de la historia de la lucha obrera.

!ATENCIÓN!

!ATENCIÓN!

A partir del próximo viernes día 29 de enero, y todos los viernes siguientes, empezaré a ofreceros un par de capítulos semanales de mi novela de misterio: UN ASUNTO DE FAMILIA. La escribí sin pretensiones, jugando, por divertirme. Mi única ambición es que, quien se atreva a leerla, pase un rato entretenido.

Espero que os guste y me déis vuestras opiniones. Es un regalo para mis dos o tres fieles lectorres. !Va por vosotros!

Salud y un fraternal abrazo:

Ana

BASURA PARA EL PUEBLO

BASURA PARA EL PUEBLO

La polémica sobre la ubicación de los cementerios nucleares divide a la sociedad acerca de un modelo de energía que cuenta con muchos conversos entre quienes lo defienden. Si hace unos años parecía que la tendencia iba a ser fomentar el uso de energías renovables y reducir los reactores nucleares, ahora se escuchan voces favorables a multiplicar el número de centrales en nuestro territorio. La crisis económica ha reforzado la línea argumental de los pro-nucleares que prometen prosperidad y trabajo a los pueblos que accedan a enterrar los residuos bajo su suelo. Pero existe otra lectura, bastante menos populista, que mueve a muchos de los defensores de esta materia. Mª Teresa Domínguez (presidenta del Foro de la Industria Nuclear) lo explicó con un claridad meridiana: "La implantación de diez nuevas centrales hasta 2030 inyectaría 19,7 millones de euros al sector de la construcción" Otra vez el cártel del ladrillo que, tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, necesita nuevos proyectos para satisfacer su naturaleza depredadora. Pero lejos de causar indignación, sus palabras animan a personajes como el presidente de la CEOE, ese empresario de reconocida honestidad y clarividencia en los negocios, y a la domesticada clase sindical que tiene a bien representarnos a reclamar un debate sobre la cuestión. De nada sirven las alertas de seguridad que provienen de fallos en centrales como Vandellós II o Ascó. Si miramos a Europa nos encontramos con que en Francia, la ciudadanía se resiste con uñas y dientes a acoger cementerios nucleares en sus municipios. Y en Austria, desde 1999, su constitución recoge el abandono de la energía nuclear. Una tendencia que se ha convertido en doctrina y ha propiciado que, antiguas centrales, se cubran ahora por paneles solares. Pero en nuestro país preferimos escuchar los cantos de sirenas que nos embaucan haciéndonos creer que nuestro futuro pasa por enterrar, no solo la peligrosísima basura nuclear bajo nuestros pies, sino también todas las esperanzas de explorar otros tipos de energía. Se nos aconseja que seamos agradecidos por la letal ponzoña que, como si se tratara de un regalo que despejará todas las incertidumbres laborales del populacho, nos ofrecen con samaritana displicencia. Discúlpenme porque mi educación me impide señalarles por donde se pueden introcucir esta bazofia.

LA BOLSA O LA VIDA

LA BOLSA O LA VIDA

"Hazte oír" acaba de anunciar otra Marcha por la vida coincidiendo con la presidencia europea del gobierno socialista. Así que, olvidando que hasta hace poco las pancartas les producían urticaria, desempolvan las propias y preparan el kit pro-vida compuesto por camisetas, banderolas, fetos de plástico y demás atrezzo antiabortista. Pero, hete aquí que las filas reaccionarias y ultracatólicas no son tan compactas como pretenden aparentar. ¿Qué puede dividir al triunvirato de los "capitanes de dios"  (Arsuaga, Dagnino y Blanco) para no compactar a las huestes de Rouco contra la descristianización de España? ¿Acaso hay discrepancias ideológicas o espirituales que impiden esta comunión entre "Hazte oír", "Manos Limpias" y el "Foro de la familia"? Parece ser que se trata de un asunto más prosaico y terrenal que todo eso. El problema es la pasta, ni más ni menos. La bronca interna se deriva de la manifestación del 17 de septiembre que a punto estuvo de desconvocarse a causa de que la plataforma de "Hazte oír", "Derecho a la vida", pretendía distribuir su propio merchandising amenazando la recaudación propia del "Foro de la Familia". Por eso don Benigno y su tropa no han sido invitados al nuevo saraó. El ejército del todopoderoso actúa como un pelotón de peseteros mercenarios, dispuesto a tirarse de los pelos por un poco de parné. Al final va a resultar que, lo que parecía haber unido su particular defensa de la vida, lo va a separar el tentador tintineo de la bolsa.

Publicado en Público el 22 de diciembre del 2010

EL FBI NO ES TONTO

EL FBI NO ES TONTO

 

No se de qué nos extrañamos. El uso de la imágen de Llamazares para elaborar un retrato robot de Bin Laden responde a esa particular interpretación norteamericana de los políticos de izquierdas que los clasifica a todos como "potenciales terroristas". Cualquier personaje o ideología que contradiga a su bienamado sistema capitalista se convierte a sus ojos en el enemigo público nº1. Como tampoco creo en las casualidades me inclino más a pensar, como el secretario de IU, que el FBI posée su particular bestiario poblado de individuos peligrosos, delincuentes intelectuales que perpetran un discurso que atenta contra los principios y los valores que representa su país. Bin Laden, ese monstruo que fué gestado con la colaboración de la CIA, continúa ilocalizable pese a haberla liado parda. Sin embargo la agencia tiene perfectamente identificados a quienes, por su ideología, reconoce como los autores del mayor acto de terrorismo que ha generado la historia: La izquierda anticapitalista. Haciendo un pequeño ejercicio de suplantación, me encarno en la cabeza del agente que eligió la foto de Gaspar para elaborar el cartel de busca y captura del saudí. Parece lógico que, desde su óptica, la imágen de Laden y LLamazares se superpongan. Ambos provocan alarma social, cada uno a su manera. El primero asesinando indiscriminadamente en nombre de Alá y el segundo enarbolando la bandera de la justicia social y las libertades. Ambos son morenos, pero ya se sabe que los españoles componemos una población mestiza en la que la sangre árabe bulle por nuestras venas. ¿No son suficientes coincidencias? Quizás fuera el ensueño de un Guantánamo que albergara a toda la morralla de la izquierda lo que ha inspirado al FBI. Y en espera de que este deseo se haga realidad, juegan a la confusión y al descrédito con los expedientes de sus posibles pobladores.

¿Qué será lo próximo? ¿Una foto de los Morancos para ilustrar la composición de una cédula de Al Qaeda? Puede que el FBI no sea tonto pero hay veces que lo parece.

Publicado en Público el 21 de enero del 2010

AVATAR Y LOS PAGANOS

AVATAR Y LOS PAGANOS

A Benedicto XVI no le ha gustado Avatar. La ha definido como una superficial parábola antiimperialista y antimiliarista carente de emociones humanas. Una historia blanda que sirve para reafirmar la moderna pseudoreligión del milenio: el ecologismo. Vayamos por partes. Que el Vaticano reproche a la película su antimilitarismo y antiimperialismo es absolutamente coherente con su trayectoria histórica. Siempre del lado del poderoso, la Iglesia católica no ha tenido pudor en colonizar, a "cristazo" limpio, e imponer su doctrina a los paganos que rendían culto a otras deidades ancestrales. Para ello, desembarcaron con el evangelio de la mano del plomo en el Nuevo Mundo, dispuestos a convertir a "esos salvajes" a dios rogando y con el mosquetón disparando. En cuanto a lo de "parábola superficial", detecto cierto resquemor en las palabras del Pontífice. ¿Acaso pensaba que tenían la exclusiva? Ellos han empleado, de forma recurrente, la figura del avatar en su imaginario. Esa paloma, que misteriosamente era dios ocupando el cuerpo de un ave, no tiene nada que envidiar al argumento de Cameron. El maniqueísmo del que acusan al largometraje ha sido el hilo conductor sobre el que se ha desarrollado su religión. Angeles y demonios, cielo e infierno, salvación o condena eterna. O estás con ellos, en el seno de la Santa Madre Iglesia, o el ejercicio del libre albedrío te conduce derechito a las calderas de Pedro Botero.
Y por último, señalar ese temor hacia el panteísmo militante que inquieta a Ratzinger. La Madre Tierra, como religión alternativa a la católica, empieza a perfilarse como un poderoso competidor. Identificar el movimiento ecologista con un grupo fanático pseudoreligioso y apocalíptico forma parte de una estrategia de desacreditación de la que no se sustraé la Santa Sede. Lo cuál, analizando su largo recorrido en parábolas fantásticas y travestismos trinitarios, no deja de tener bemoles.

El lenguaje ahogado de los muertos

El lenguaje ahogado de los muertos

 

Hace dos años que se aprobó la ley de la Memoria Histórica en España. Una ley que debería haber servido para poner voz al lenguaje ahogado de los muertos. Para llamar a las cosas por su nombre, sin miedo, sin ánimo de revancha pero con la determinación de no dejar paso nunca más a los liberticidas. Pero nació cobarde. Ni siquiera tuvo redaños para reconocer jurídicamente a las víctimas del franquismo ni a los españoles exterminados en campos de concentración europeos. Lo que sí reconoce es la legalidad del código penal que los condenó. A pesar de las resoluciones de la ONU, que proclamaron ya en 1945 que el régimen de Franco fué fundado con la colaboración de las potencias del eje y es fascista desde su concepción, en España, tras más de treinta años de democracia, no conseguimos sacudirnos el miedo y gestar una ley que equipare a las víctimas de la dictadura con las de las potencias del eje. Con un requiebro argumental kafkiano, la propia ley reconoce la ilegitimidad del orígen de los tribunales franquistas pero acepta su legalidad. Se arroja otra paletada de tierra sobre la dignidad de las víctimas que, al no ser admitidas como tales por la jurisprudencia, no ven reivindicada su memoria y no son tratadas con la justicia que merecen. Ni el rumor´indignado de los cadáveres que se eleva desde las cunetas y las tapias de los cementerios, es suficiente acicate para actuar como un estado democrático al que le repugne esconder su bazofia bajo la alfombra.

 Podemos seguir sofocando sus voces con leyes aberrantes con la excusa de no urgar en las heridas. Con esa hipócrita asepsia de los que dicen no querer ahondar en la fractura de la sociedad y actúan como pusilánimes perpetrando una ley injusta y amedrentada. O podemos pararnos a escuchar el lenguaje de los muertos que no reclaman venganza sino justicia. Y que nos avisan de que, un pueblo que no es capaz de plantar cara a los errores de su pasado, está condenado a repetirlos.

Publicado en Público el 23 de enero del 2010 y en Diagonal Aragón

!POR LOS CLAVOS DE CRISTO!

!POR LOS CLAVOS DE CRISTO!

La tragedia que está viviendo el pueblo haitiano nos muestra también la cara humana de cientos de colaboradores y voluntarios, algunos religiosas y religiosos, que de forma admirable dedican su vida a ayudar a los más desfavorecidos. Vivir en Haití, enfrentarse con cotidianidad a la miseria absoluta, requiere de una entereza moral y una capacidad de compromiso que convierten a estas personas en activos humanos de incalculable valor. Sin embargo, doctores tiene la Iglesia. Y cuando todos continuamos conmocionados ante la dantesca magnitud del terremoto y sus terribles consecuencias, un prócer católico, el recién estrenado obispo de San Sebastián don José Ignacio Munilla, nos regala esta perla: Un mal mayor que lo que está ocurriendo en Haití es nuestra pobre situación espiritual. Y se queda tan ancho, el hombre. Me gustaría apuntarle a este monseñor homófobo y preconciliar que, a mi entender, existe un mal aún peor que la perversión de los valores cristianos que él señala: La jerarquía de la Iglesia Católica. Esa organización medieval que se ampara en lo sobrenatural para seguir ejerciendo su poder sobre la gente. Ese lobby espiritual al que no le tiembla el pulso a la hora de interferir en la política de nuestro país para favorecer a sus aliados patrios naturales. Una institución que se siente representada por personajes como Munilla, nostálgicos de otros tiempos en los que la libertad no era un problema porque no existía. El lapsus lingüiístico del Obispo nos revela que, lejos de volcarse en buscar ayuda para paliar el sufrimiento de los haitianos, su mayor preocupación es el ateísmo rampante que asola nuestra sociedad. Cuestión de prioridades y de entrañas. La mía y la de muchos otros que decidimos apostatar, liberarnos de las telarañas que estos talibanes hipócritas nos quieren imponer a toda costa.

Publicado en Público el 18 de enero  y en El Periódico de Aragón el 20 de enero del 2010

XENOFOBIA PREVENTIVA

XENOFOBIA PREVENTIVA

Lo que está ocurriendo en Vic con respecto al empadronamiento de los inmigrantes, desata la tempestad de los vientos que sembró la reforma de la ley de extranjería. El espíritu de esta ley, que atenta contra derechos fundamentales del ser humano, alienta a los xenófobos que se envalentonan parapetados tras la situación económica y el desempleo que sufre la sociedad. En el caso de esta localidad catalana, donde se ha producido un ascenso del grupo político ultra y declaradamente xenófobo Plataforma per Catalunya, reconocen que no existe conflictividad social derivada de la inmigración. Pero, como sucedió con las palizas y detenciones masivas que sufrieron los activistas en Copenhague, el término "preventivo" pretende inferir legalidad a una acción que sin esta triquiñuela lingüística demostraría el verdadero talante fascista que esconde. Exigirles para el empadronamiento unas condiciones superiores de las que se requieren para el resto del territorio nacional no solo es ilegal, como ha respondido el gobierno, es la consecuencia de una política de segregación que utiliza el discurso populista contra los extranjeros para obtener más poder. El miedo es un poderoso aliado de liberticidas y totalitarios. La sociedad actual, aterrorizada por la idea de perder este espejismo de seguridad en el que creemos vivir, parece dispuesta a aceptar la injusticia y el atropello como un tratamiento profiláctico que la vacune de hipotéticos riesgos futuros. Esta moral plástica, capaz de doblegarse ante los voceros de la inseguridad y el pánico, supone un peligro de mayores dimensiones que cualquiera de los que, supuestamente, se pretenden combatir. La libertad y el respeto a los derechos humanos son las primeras víctimas de todas estas "medidas preventivas" inspiradas en el miedo. Seguir este razonamiento nos puede conducir a situaciones surrealistas y antidemocráticas como la del ayuntamiento de Vic al que, preventivamente, alguien debería poner en cuarentena ante la evidente alarma que despierta el foco de virulenta xenofobia que sufre dicho consistorio.

Publicado en Diagonal Aragón

LA HOGUERA DE LOS MISERABLES

LA HOGUERA DE LOS MISERABLES

En este país que eternamente se debate entre el "no pasarán" y "arrriba España", existe otro mundo paralelo que no sabe de política ni le interesa porque su prioridad absoluta es la supervivencia. A la pobreza en estado puro, la de las chabolas embarradas, ataudes infernales en verano y cámaras refrigerantes en invierno, no le importa la fractura ideológica de la sociedad. Excluídos por su ausencia de pedigree, se enfrentan cada día a la penuria sin que ningún líder político asome la cabeza por su poblado para enfrentarse, cara a cara, a las infrahumanas condiciones en las que malviven. Ni siquiera una foto oportunista, como la de Rajoy frente al Inem, ni una promesa, ni una palabra de aliento para estos residuos humanos de nuestra sociedad de consumo. Tirios y troyanos prefieren barrer la miseria debajo de la alfombra, aún a costa de que semejante montaña de vergüenza nos impida pisar sobre firme en el suelo patrio.

En España, más de ocho millones de personas viven instalados en la pobreza y una cuarta parte de ellos sufren el desamparo más severo y extremo.

Es esta gente, como los indigentes que aparecieron carbonizados en su modesta chabola del barrio madrileño de Leganés, el combustible con el que se aviva la hoguera de los auténticos miserables. Su trágica muerte no merece mucho más que una reseña en la sección de sucesos. Son invisibles, excepto cuando su paupérrima ubicación perjudica planes urbanísticos o se convierte en un foco de conflictos al que hay que combatir a sangre y fuego. No votan, luego no existen. Estos parias de la tierra, chabolistas aquí pero pobladores de favelas, ranchitos y tugurios varios en el resto del mundo, conforman una legión de desheredados que han sido condenados, desde su nacimiento, a una vida peor que la de un perro callejero. El fuego en el que se consume su existencia lo pretendemos apagar regándolo con el acelerante de la indiferencia y la injusticia. Eficaces pirógenos ambos, pero incapaces de reducir a cenizas nuestra doble moral y el desamparo en el que tenemos a bien haberles colocado.

IMAGÍNATE...

IMAGÍNATE...

 Se cumple el primer aniversario de la masacre militar israelí contra la población civil de Gaza. Empujados hacia el mar, arrinconados en una estrecha franja de tierra donde malviven millón y medio de personas, este territorio se ha convertido, con la connivencia internacional, en la mayor prisión a cielo abierto que existe en el planeta. La estrella de David, la mala estrella para los palestinos, lleva cuarenta y dos años acosando y asesinando a los niños, mujeres y hombres de este territorio. El cerco es tan brutal que ni siquiera se permite el acceso para suministrarles ayuda humanitaria. Sin embargo, este bloqueo por tierra, mar y aire, no ha impedido una iniciativa en la que participan 1.400 activistas de todo el mundo (A los que se ha reprimido y obstruido el paso) que solo desean aportar un poco de esperanza y solidaridad a los prisioneros del estado de Israel . Entre ellos destaca una anciana de 85 años. Una superviviente de Auschwitz que perdió a toda su familia como consecuencia de los horrores de una guerra cuyas víctimas preferenciales eran, en este caso, los judíos. Egipto ha impedido su entrada pero lo que no puede impedir es su coraje. Su determinación, que ha tomado la forma de una huelga de hambre, en obligar a la comunidad internacional a volver los ojos hacia Gaza. En enfrentarnos, cara a cara, con este otro Holocausto y con nuestra tibieza a la hora de responder ante tamaña injusticia. Matanza sobre matanza, Israel con la complicidad de Egipto, pretende imponer el silencio. Evitar los incómodos testigos para aplicar impunemente su "solución final" al problema palestino.

Pero en la frontera, donde esta marcha solidaria ha sido retenida, la bandera palestina ondea en manos de hermanas y hermanos de otros pueblos. Y las palabras de John Lennon se han convertido en el himno que alienta sus corazones: "Puedes decir que soy un soñador/pero no soy el único/espero que algún día te unas a nosotros/y el mundo vivirá como uno". ¿Imaginas?

PADRE PATRÓN

PADRE PATRÓN

Hace algunos años, en el gremio de la limpieza al que pertenezco, las relaciones laborales e incluso las negociaciones colectivas se daban directamente con el dueño de la empresa. Acompañado por un leguleyo de confianza que diera cobertura legal a sus pretensiones, era el Patrón personalmente, quien se tiraba a la arena con sus representantes sindicales. Eran tipos duros la mayoría, bregados en toda clase de conspiraciones y marrullerías, que no le hacían ascos a la coacción e incluso a la amenaza. Tratar con ellos era como enfrentarse a un desdoblamiento de personalidad, ora partenalista, ora amo colérico, que intentaba imponer siempre su voluntad sobre la plantilla de desagradecidos trabajadores. Esa imagen de padre-patrón terrible, capaz como Saturno de devorar a sus propios hijos si la ocasión lo requiere, se me viene a la cabeza al observar la personalidad del jefe de toda la banda: don Gerardo Díaz-Ferrán. A pesar del desgaste que está sufriendo el personaje, sus hermanos de la patronal (!Ah, la familia!) le apoyan cara a la galería. ¿Cuánto durará ese fraternal apoyo? ¿Pueden permitirse el lujo de tener como cabeza visible a un individuo que solo puede traer más descrédito a su organización? Ahora que soplan vientos que hablan de reformas laborales, ¿no habrá llegado el momento de que se hagan profundas reformas en las organizaciones empresariales? Si admiten sugerencias yo les propondría un lavado de imagen. Desechar ese estereotipo patronal que más corresponde a una película de Coppola que a las necesidades reales de la sociedad actual. Elegir a alguien con conciencia y principios, para variar, podría ser un gran avance para conseguir la paz social.

Publicado en Público el 12 de enero del 2010 y en Periódico de Aragón el día 15

UN CORAZÓN "COLORAÓ"

UN CORAZÓN "COLORAÓ"

Ahora que el mundo está patas arriba. Que los ecologistas van a la cárcel mientras los que depredan el planeta continúan alegremente con su carrera homicida. Ahora que la sociedad se quiebra más que nunca entre pobres y ricos. Y los canallas salen impunes de sus corruptelas. En estos días, que hay revuelo de sotanas que tienen morriña de otros tiempos. Y aliados con el lado oscuro pretenden secuestrar a la sociedad para hacerle una regresión forzosa a la Edad Media. Justo en este momento, En medio de tanta injusticia, atropello, abuso y abusadores, mi corazón se alborota despertando del letargo en el que se había sumido. Se me disparan todas las alarmas. Escucho una voz: "!Eh, espabila de tu sueño burgués de proletario acomodado! Hacen falta corazones para montar otra vez las barricadas" Barricadas contra el avance brutal de las desigualdades Contra el oscurantismo de los que quieren dominarnos "a dios rogando y con el mazo dando". Barricadas contra los filibusteros de los recursos naturales y humanos. Contra la xenofobia hacia las hermanas y hermanos de otras tierras que, como nosotros, solo son peones rotos de este tablero maldito. Contra los expendedores de mordazas a los que la libertad de expresión produce alergia.

Y si por tiznar mi corazón contra tanta penuria, como dice Sabina, me acusan de tenerlo colorado he de decirles que, en realidad, lo siento en carne viva. Y a eso pueden atribuirle el color que ustedes quieran.

Publicado en Público y en Heraldo de Aragón el 10 de enero del 2010

ROPA INTERIOR

ROPA INTERIOR

¿Recuerdan esa canción que decía: "amo a los hombres como si fueran, ropa interior de quita y pon"?  Pues la ética de algunos, incluso la de los más recalcitrantes católicos, apostólicos y preconciliares periódicos, se rige por esta máxima. La Razón, que cuenta con la bendición vaticana y que se ha convertido en distribuidor de L'Osservatore Romano, su diario oficial, sabe mucho de contorsionismos morales y de mudarse los principios en función de los ingresos. Su alianza con Roma les supuso renunciar a una lucrativa fuente de ganancias como son los anuncios de contactos. Pero no les ha impedido publicar la esquela de una guardiana de un campo de concentración y famosa criminal de guerra nazi. La necrológica de Irma Ilse Grese, miembro de las SS, apareció en la sección de religión de este rotativo junto a un artículo que arremetía contra el gobierno socialista por sus supuestos ataques a la Iglesia y a la familia. Tu muerte ha sido injusta e innecesaria... rezaba el homenaje póstumo dedicado a esta criminal de guerra que fué condenada y ejecutada por sus fechorías. Al parecer, participar en un holocausto es un asunto baladí comparado con la fiebre laicista de Zapatero y compañía. Desconozco los beneficios que pueden obtener publicando este tipo de cosas pero, lo que se pone de manifiesto, es que todo en esta vida tiene un precio. Hasta los virtuosos principios de la prensa ultracatólica  se ponen a la venta cuando lo que está en juego son asuntos pecuniarios. ¿O es que verdaderamente consideran que el "peligro" socialista es mayor que el exterminio de millones de seres humanos? A menudo los comparan, como en el caso del aborto, pero sus remilgos los matiza el dinero. A lo mejor si en los anuncios clasificados se anunciaran clínicas abortistas, cambiarían su rumbo editorial para volverse férreos valedores de los derechos reproductivos.

 

CRÍMEN Y CASTIGO

CRÍMEN Y CASTIGO

El trato desproporcionadamente abusivo que se está dando en Dinamarca a López de Uralde y el resto de activistas de Greenpeace, pone de manifiesto que el peor delito que puede cometerse hoy en día en Europa, por encima del el terrorismo, la corrupción o la especulación financiera que nos ha llevado a una crísis mundial, es el terrible crímen de agitar las conciencias. He escuchado y leído opiniones de gente que, con una saña que me desconcierta, mantienen que los miembros de Greenpeace tienen lo que se merecen. Que violaron las leyes danesas y que ahora deben apechugar por ello. Quizás desconozcan que, dichas leyes, fueron diseñadas unos días antes de la Cumbre climática para reprimir a los activistas de todo el mundo que intentábamos hacernos oír en este foro. Una mordaza legal que garantizara que los tejemanejes de los líderes mundiales no iban a sufrir las interferencias del populacho. Como en la época del despotismo ilustrado, los gobiernos mundiales dicen hacer todo por el pueblo, pero sin el pueblo. Vive la democracie! La injerencia de la ciudadanía en los asuntos que catalogan de Estado es considerada, a las pruebas me remito, como una grave transgresión que debe ser penalizada duramente.

 A los que piensan que el castigo de los activistas es justo, solo quiero recordarles que todos los avances en cuestiones de derechos sociales han venido de la mano de personas que, como Juantxo, han practicado la desobediencia civil aceptando las consecuencias de sus actos. Los activistas de Greenpeace siempre dan la cara, no intentan huir ni ocultar pruebas. Su militancia medioambiental no elude las responsabilidades. Nosotros, la gente corriente que queremos un mañana para nuestros hijos, también tenemos una responsabilidad ineludible hacia ellos: Apoyar su libertad porque es la nuestra. La libertad de hablar sin miedo a las represalias, de luchar pacíficamente por aquello en lo que creemos, de no dejarnos amilanar por los que quieren enmudecernos, Aunque la consecuencia sea abarrotar de presos de conciencia las cárceles de todo el Planeta.

Publicado en El Periódico de Aragón el 9 de enero del 2010 y en Foros El País

CARROZAS Y CARAMELOS

CARROZAS Y CARAMELOS

En mi onírico mundo infantil la carroza, como en los cuentos de Andersen o de Perrault, incorporaba un componente mágico que hacía posible lo improbable y llevaba hasta el baile a la vulgar fregona convertida en una bella princesita de tacon de aguja. Más tarde, cuando acudía con mis hijos a ver la cabalgata de reyes, ese mundo fantástico tomaba cuerpo ante los ojos de los niños que recogían los caramelos arrojados por misteriosos pajecillos orientales desde las monumentales estructuras decoradas. Ahora, el ayuntamiento de Madrid, ha autorizado una carroza "contra los derechos reproductivos" en el distrito de Chanmartín. ¿Con qué obsequiaran a las criaturas? ¿Con fetos de plástico, ejemplares de Camino, dulces envenenados de intolerancia y crispación?
Seguro que sus reyes magos no vienen de Oriente próximo, no faltaría más, sino del mismísimo Vaticano, Nada de imaginería infiel, ni turbantes ni camellos.
Su carruaje solo transporta crucifijos e intransigencia, fanatismo y caramelos intoxicados por el odio a la libertad de los demás. Poco apropiado para la infancia que acude ilusionada a encontrarse con un mundo de fantasía y se va a dar de bruces con algo tan real y mezquino como la represión que, unos cuantos, quieren ejercer sobre todos. "Hazte oír" o "Derecho a la vida" son organizaciones ultractólicas que maman de las ubres del poderoso Opus Dei. Ellos y quienes autorizan esta paparrucha podrían expresar sus ideas en otros foros en los que la provocación no afecte a las ilusiones de los niños. Porque, ¿qué se puede pedir a los que desfilan en esa carroza? No tienen nada que ofrecer, excepto resentimiento y la obcecación porque el albedrío de la gente no sea tan libre como algunos pretendemos. Solo pueden repartir la carga de ponzoña que vienen acumulando últimamente. Unos regalos contaminados de integrismo religioso que, por prescripción facultativa, deberían estar muy alejados de los crios.
 

PÍNTAME ANGELITOS VERDES

PÍNTAME ANGELITOS VERDES

Si Cristo hubiera nacido en estos tiempos, ¿formaría parte de los activistas climáticos presos en Copenhague?. Probablemente sí. Dada su afición a llevar la contraria a los poderosos y  tomar partido por los desheredados, Jesús de Nazaret no hubiera tenido más remedio que apuntarse a Greenpeace para capitanear la defensa de la Madre Naturaleza. En su defecto, el portavoz celestial en el Planeta tierra, el Papa Benedicto, se ha investido como garante de la conciencia ecológica y difunde su verde mensaje en homilías y monográficos sobre el tema. El frente ecologista se fortalece, de esta manera, incorporando a sus filas las huestes de ángeles del Mandamás de las Alturas que, según el pontífice, anda todo cabreado por las barbaridades que hemos hecho con su creación. Y yo me pregunto: ¿Qué dicen a ésto los negacionistas del cambio climático? Esos hombres católicos y sentimentales, siempre que los sentimientos discurran por el camino pecuniario, como Aznar o Rajoy, ¿harán examen de conciencia y se avendrán a la dóctrina medioambiental de la Santa Madre Iglesia o se mantendrán fieles a su otro culto, don dinero, su único dios verdadero? Ellos, que tanta veces se escudan en una interpretación escrupulosa de la religión católica para imponer una moral cristiana a la sociedad, ¿atenderán los requerimientos papales y enmendarán su pecaminoso comportamiento sobre esta cuestión? Me temo que no. Sus ojos están atrapados por el becerro de oro que para Aznar, por ejemplo, toma la forma de la petrolera ExxonMobil. Fascinados por ese cuerno de la abundancia que está vaciando de recursos al Planeta. !Bienvenidas sean pues esas legiones de angelitos verdes que nos manda el Vaticano! El paganismo negacionista debe ser combatido por tierra, mar y aire. Quizás una alianza entre lo divino y lo humano pueda plantar cara al destructivo avance de la estupidez y la codicia. Y si para ello hay que compartir cama con extravagantes personajes como el Papa, o el mismísimo diablo, servidora que es una atea recalcitrante, hará de tripas corazón. Además, ¿alguien ha calibrado el potencial de los querubines como activistas verdes? Eso sí que podría ser la hostia, con perdón.