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SALVEMOS A LOS POBRES BANCOS

SALVEMOS A LOS POBRES BANCOS



El Presidente lo ha dicho claro. Bueno, en realidad ha dicho lo contrario. Pero abriéndose la puerta a desdecirse de lo dicho, como tiene por costumbre. Lo que ha dicho es que solo se inyectará dinero público a los bancos si fuera necesario. Ésto, traducido de la jerga marianista, ya saben lo que significa. Volveremos a salvar a los bancos. ¿Comprenden ahora por qué se nos exigen tanta austeridad y sacrificio? Es como la historia de Robin Hood, pero al revés. Aquí es el dinero de los pobres el que volverá a ser robado para dárselo a los ricos. Pero para más inri, los ricos que reciben la inyección son los culpables de que el pueblo sea pobre. Rajoy encaja como un guante en el estereotipo del anti-héroe que sustrae la sanidad, la educación y demás derechos que disfrutaba la plebe, para recompensar a los villanos.
Mariano Hood y su séquito de frikis son especialistas en darle la vuelta a cuanto dicen y hacen. Pero en algo no se contradicen, saben muy bien donde va a ir a parar el sangriento botín de tanto recorte. Otra cosa es que lo digan a la gallega o a las claras. Que a nadie le quede duda de que el rescate de Bankia lo pagarán los enfermos, los estudiantes, los inmigrantes, los ancianos... todos nosotros, menos los responsables directos de su descalabro.
Y hablando de Bankia, si el gobierno quiere realmente salvar a los bancos quizás deberían sugerir a Rodrigo Rato que deje de enredar con las cosas financieras. Ahí estaba el hombre dirigiendo Bankia tan ricamente, dimite y ¡pum! súbita bancarrota. Y en el FMI más de lo mismo. También pidió el finiquito justo antes de la quiebra financiera mundial. ¿Sospechoso? No. Es que Rato, siguiendo la dinámica au contraire de su partido, es igual al rey Midas a la inversa. Transmuta en miseria todo lo que toca. Pero tranquilos, arreglar el estropicio solo nos costará diez mil milloncejos de nada. ¿les suena de algo esta cifra? Pues eso, salvemos a los pobres bancos.

LOS TRAIDORES DEL PP

LOS TRAIDORES DEL PP

Viñeta de El Roto: La gaviota del PP

La frustración de algunos solo encuentra salida por el camino del odio. Si además el objeto de su inquina es un elemento débil, con escasas o nulas posibilidades de respuesta, se ceban con él con especial crudeza. Así de miserable es la naturaleza de los cobardes. Descargan su furia irracional sí, pero escogiendo bien con quién se baten el cobre. Y no lo hacen contra los banqueros que causan su ruina, ni contra los empresarios que palmean una reforma laboral que precariza y destruye el empleo. Tampoco se organizan en patrullas ciudadanas para peinar las calles de corruptos y especuladores. Estos xenófobos en zapatillas jamás osarían tomar el Parlamento para exigir una fiscalidad justa y transparente que garantizara la sostenibilidad de los servicios públicos. Y no los busquen entre la gente que se manifiesta pacíficamente en defensa de la sanidad y la educación para todos. Ellos no están ahí. Se quedan en sus casas o en los bares de su barrio rumiando esas adictivas píldoras de odio que les arrojan algunos partidos para sedarles.
Como el PP, que en su último congreso en Cataluña se definió como un partido xenófobo por una mayoría casi absoluta. Casi, porque hubo siete "traidores" que desafiaron el satánico consenso. Siete votos en contra espoleados por los escrúpulos de siete congresistas que, por muy de derechas que sean, conservan algo de vergüenza. Como los populares no pagan traidores (y mucho menos a tipos que antepongan su conciencia a los intereses de partido) fueron premiados con una lluvia de insultos e improperios de parte de las prietas filas de los militantes. Militantes del odio teledirigido contra los más débiles. Cánidos amaestrados para hincar el diente donde diga su amo. Para no volverse nunca contra la mano que agita su estupidez hasta hacerla estallar en una rabia irreflexiva contra los inmigrantes. El único argumento que pueden abrazar los que no tienen argumentos. El mascarón de proa con el que la ultraderecha avanza siniestramente sobre Europa.

DÍAS DE FURIA

DÍAS DE FURIA


En medio del estruendo que provoca el derrumbe del sistema no podemos escuchar como la sangre sigue bombeando nuestro corazón. No estamos muertos. Es fácil olvidarlo cuando nos sentimos el oscuro objeto de la furia desatada de los mercados. Muñecos rotos de rotos sueños. Derechos pulverizados. Democracia quebrada. Exanguinada para satisfacer las hambrunas insaciables de los vampiros financieros. Los ciudadanos europeos sentimos una sensación de asfixia ante la furia austeritaria que padecemos. Nos falta el aire. Y no encontramos una brisa que nos de un respiro, ni a diestra ni a siniestra. Los gobiernos europeos van doblando la cerviz uno tras otro y obedeciendo las directrices recibidas sobre el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Si no hacen bien los deberes, las manadas de lobos mercantiles caeran sobre ellos para destrozarles y sustituirles por tecnócratas amaestrados para este fin. El propio Mario Draghi lo ha advertido: El modelo social europeo está muerto y quien dé marcha atrás en los recortes presupuestarios provocará una sanción inmediata de los mercados. Y los sucesos demuestran que no son amenazas vanas.
Todo parece avocarnos al Pacto Fiscal europeo que supone algo así como el remache de clavos sobre la tapa de nuestro ataud. Únicamente el candidato socialista francés a la presidencia, se atreve a desafiar esta suerte de deslustrado despotismo. Hollande exije que el pacto contenga un paquete de medidas de estímulo, solidaridad y crecimiento. También que el BCE preste su dinero directamente a los Estados y no a las entidades bancarias. Sostiene que solo así se puede encontrar la senda de la recuperación.
Si Hollande gana las elecciones y cumple con su programa, ¿cuál será la reacción de las manadas licántropas? Al parecer pueden pasar dos cosas. La primera que Francia sufra un brutal ataque que haga retroceder a Hollande hasta las cuerdas de sus mejores intenciones.
Segunda: Hollande se hace fuerte y se radicaliza con el apoyo del Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon. Recibe apoyo de otros gobiernos partidarios de políticas de estímulo y crecimiento. Demuestra que la democracia sigue viva y puede imponerse sobre la dictadura de las élites.
El desenlace está en marcha. Una ruleta rusa que se apoya en la sien de la soberanía popular. Pero todavía, a pesar de la furia (o quizás por ella), no estamos muertos. Digan lo que digan Dragui, Merkel y el resto de lobisomes y mujeres-lobas que aullan nuestro funeral desde la UE.

LA FACHADA NACIONAL

LA FACHADA NACIONAL



El 1 de mayo me pasé la mañana saltando de una manifestación a otra para poder hablar con los amigos. Por alguna razón que mi cabecita no entiende, los sindicatos de izquierdas no marchamos juntos este día. Mi corazón libertario nunca ha sido amigo de abrazar ninguna sigla ni de formar parte de cualquier club que ose aceptarme. Y aunque es cierto que mantengo un vínculo añoso con la CGT, la actividad sindical me ha enseñado que los mayores logros son fruto de la fuerza de la unión. Es más lo que nos une que lo que nos separa, no debemos olvidarlo. Sobre todo en este momento histórico que deja a la clase trabajadora inerme al abuso y la explotación. Dividir la resistencia no es inteligente. No hay lugar para ejercer ese narcisismo ideológico en el que se enrocan algunos arguyendo no querer contaminar la pureza de sus estatutos. Si perdemos la contienda, estamos perdidos todos. Así de simple. Y así lo entiende también la fachada nacional que, desde sus púlpitos mediáticos, hinca el diente a las desangeladas filas sindicales. Hay que ver cómo se nos desconjonan relatando que, a pesar de la somanta recibida, la case trabajadora responde poco y mal en la calle a tamañas agresiones. Cómo caricaturizan las movilizaciones dibujando unos líderes obreros zafios y gañanes que solo persiguen mantener su status buro-sindical.
Ellos, los de la fachada nacional, no se andan con tantos remilgos para aglutinarse. Siempre han sabido silenciar sus odios intestinos para presentar un frente inquebrantable. A la derecha le reune la víscera depredadora que, a la vista está, es mucho más resolutiva que la reflexión intelectual en la que se dispersa la izquierda. La ofensiva que tenemos encima tampoco tiene matices. Es un ataque global contra los derechos fundamentales de los ciudadanos. Sobre todo contra los más humildes e inocentes del cambalache financiero en el que nos han enredado. Podemos elegir entre sumar voluntades para defendernos o diseminarnos para mayor ganancia de estos crueles pescadores. Ellos continúan a lo suyo. Cada día más crecidos. Riéndose a carcajadas del disperso pataleo que les brinda el respetable.
Desde mi destalento se me ocurre una manera de congelarles la sonrisa. Una huelga general indefinida sería un contundente tratamiento anti- guasa. Pero para hacerla, también tendremos que echar mano de las vísceras. Las mías están en carne viva. Las de ustedes, ¿cómo están?

EL PRECIO DE LA CARNE VIVA

EL PRECIO DE LA CARNE VIVA



Trabajo en un hospital público. Cada día compruebo la heroica lucha que muchas personas se ven obligadas a entablar para salvar sus vidas. Enfermos de diálisis que arrastran sus destrozados cuerpos para conectarse a una máquina que les conceda una prórroga de esperanza. Seropositivos que gracias a los retrovirales, transformar una condena a muerte en una enfermedad crónica. Hombres, mujeres y niños que se someten a tratamientos agresivos y carísimos para derrotar algún tipo de cáncer que les muerde por dentro. Una marea de carne viva que quiere seguir siéndolo y que necesita de nuestra solidaridad para conseguirlo.
Hasta hace poco, nuestro sistema sanitario se basaba en unos valores de equidad y universalidad que le obligaban a combatir el sufrimiento de la gente al margen de su solvencia o de la legitimidad de sus papeles. Ahora nos dicen que es insostenible. Que los enfermos deberán costearse parte de los abundantes gastos que necesitan para sobrevivir. Nos hablan de dinero obviando la hemorragia humana que generan estos tijeretazos. Está bien, hablemos pues de dinero.
Podemos empezar por todo el que se está inyectando a las entidades financieras culpables del descalabro. Millonadas con las que ven recompensada su codicia homicida. Hablemos de la insensata gestión política del erario público en megaconstrucciones y proyectos faraónicos cuyo último fin ha sido engordar la buchaca de unos pocos. De las incalculables sumas que se defraudan al fisco y se esconden en remotos paraísos con la connivencia de los que deberían perseguir estos delitos. Hablemos, como no, de la Iglesia Católica y de los trece mil millones de euros que rebaña de la caja común todos los años. De la insensibilidad que demuestran ante la pobreza emergente en la sociedad. Del servilismo injustificable con el que actua nuestro aconfesional estado regalándole a esta Institución lo que niega a los enfermos. Todo esto, ¿podemos permitírnoslo?
¿Con qué cara se atreven a mantener el discurso de la austeridad sanitaria? ¿Cómo se puede priorizar tanto derroche canalla sobre el derecho a la salud de los humildes?. No se si han sopesado bien el coste real de estos recortes. Lo que implican a nivel de marginalidad, de exclusión y de la proliferación de males y pandemias. En las consecuencias letales que tendrán sobre la carne viva de los ciudadanos. Tanta injusticia e indecencia, ¿podemos permitírnoslas?.
O mejor dicho, ¿Podemos permitirlo?

LÁVAME LA CARA AMIGO


Una canción compuesta por mi querido amigo Antonio Aramayona rescatado de los años setenta.

SEÑORES BUITRES: LA CARROÑA ESTÁ SERVIDA

SEÑORES BUITRES: LA CARROÑA ESTÁ SERVIDA



Antes de entrar en la materia, mis más sinceras disculpas a los buitres. Los animalicos son incapaces de urdir esas felonías contra sus semejantes que tan bien se nos dan a los humanos. Pero por su condición de carroñeros, me ha sido imposible sustraerme a establecer una comparativa entre estas nobles bestias y el asunto de la privatización de la gestión sanitaria valenciana. ¿Pensaban que el saqueo social toparía con alguna insoslayable linea roja? Pues es evidente que ni roja ni ambar. El disco luce verde para el mercadeo sanitario. Y no es el color de la esperanza, creanlo, sino del despropósito y el atraco a mano armada. Privatizar la gestión hospitalaria es difícil de entender desde el argumento de la austeridad. Los agraciados con este "negocio" deben abonar, teóricamente, 180 millones anuales de euros a la Generalitat. Sumen a ésto que, como es previsible, a estos gestores privados no les mueve el altruismo sino el lucro. Desean obtener un beneficio empresarial que satisfaga sus expectativas de sacar tajada. No hace falta ser economista para intuir en lo que realmente piensan ser austeros. Las primeras tajadas van directas al corazón del personal que trabaja en estos centros. Sus condiciones laborales se verán deterioradas, las plantillas disminuidas. El material quirúrgico y los equipamientos médicos se reducirán a la mínima expresión. Las pruebas costosas se escatimarán y se implantará el recopago en todas las prestaciones sanitarias. La atención que reciben los pacientes sufrirá un descalabro que además les costará dinero. La salud y la vida de la gente será cosa de números. Siempre que no sean rojos y estén en nuestra cuenta corriente. Sí es así, solo se puede aspirar a que la agonía sea expeditiva e indolora.
Volviendo a lo de los buitres: Dicen los del Gobierno valenciano que con todo esto se podrán crear cien escuelas públicas. ¡Qué pillines! A mí me ha contado un pajarito que tienen cerrado un acuerdo verbal con F1 para prorrogar hasta el 2.018 a costa del erario público. Un pozo sin fondo para el dinero de los valencianos, es cierto. ¡Pero el glamour! No es comparable ¿Qué puede importar que la ciudadanía se pudra si lo hace en un incomparable marco? Pues eso, lo dicho, la carroña está servida.

DEVORANDO A LOS MÁS DÉBILES

DEVORANDO A LOS MÁS DÉBILES



Durante el ataque especulativo contra Grecia en el 2.010, el ministro de finanzas sueco Anders Borg vaticinó con precisión ciertos fenómenos que ahora podemos constatar. "Vemos a los mercados comportándose como manadas de lobos. Si les dejamos actuar, atacarán a los miembros más débiles y los destrozarán”. Hoy nadie puede dudar de la fatal agudeza de este augurio. Los miembros más débiles de nuestra comunidad se van sumando a la interminable lista negra de caídos en la exclusión por una España mejor. La salud es un privilegio de gente con dinero y papeles en regla. No el derecho de una troupe multicolor de indocumentados que son la rebaba sobrante de un sistema que ya no los necesita. Ni el de esos ancianos pastilleros empeñados en vivir más de lo esperado (Para mayor desespero del Fondo Monetario Internacional). O de esos otros perezosos enfermos de diálisis que viajaban tan cómodamente en ambulancia sin que les costara un duro. ¡Por fin se les acabó el chollazo!. Ahora el que quiera este servicio que apoquine. Y si no a patita, que para caminar no te hacen falta riñones si tienes piernas.
Por si tuviéramos poco con el ataque masivo que está sufriendo la enseñanza pública, el gobierno nos demuestra que siempre está abierto a un plus ultra en felonías e insensibilidad. Los dos pilares fundamentales para el desarrollo de cualquier sociedad, educación y sanidad para todos, se están dinamitando con unos argumentos particularmente perversos. Como negarles la asistencia sanitaria a los sin papeles. El discurso xenófobo populista les ayuda a vender lo que no es otra cosa que una injusticia social y una canallada inhumana. Pero el PP, igual que Marine LePen, sabe tirar del hilo del odio que los miserables proyectan contra los que son más desgraciados que ellos aún.
Los insolidarios majaderos que aplauden esta medida, si es que no pertenecen a las élites, que echen mano a sus barbas recortadas. El melón sanitario está abierto para todos. Para sus venerables padres, sus adorados hijos o cualquier ser amado que enferme, (Incluido uno mismo, si es que se tiene en estima) por muy blanco, celtíbero y fiel contribuyente que se sea. Y para perfeccionar el crimen, la enfermedad no solo nos puede acabar costando un pulmón y parte del hígado. Además y gracias a otra gran reforma, la laboral, nos pueden poner de patitas en la calle.
Partiendo, por supuesto, de la idílica situación de que tengas un trabajo del que despedirte
De lo de la educación, ya hablaremos otro día. Que por hoy he fabricado suficiente bilis. ¡No vaya a caer mala!

ENHÉBRATE EN MI BRAZO COMPAÑERO

ENHÉBRATE EN MI BRAZO COMPAÑERO



Hoy me he levantado con una resaca amarga producto de tanto chute de ultraliberalismo puro en vena. Con toda la sangre intoxicada, cuesta discernir la realidad que se nos está imponiendo de un relato de terror gestado en la cabeza del propio Allan Poe. Saramago tenía razón. La izquierda no tiene ni p. idea del mundo en el que vive. Pero para eso está nuestro Gobierno, para reconducirnos a nuestros nichos proletarios e iluminarnos sobre la crudeza de la vida. De la nuestra, obviamente. La que nos corresponde a la casta de los parias. Ese submundo de miseria y explotación que la onírica izquierda soñaba que ya habíamos remontado. Pero la cruda verdad es que todo había sido un sueño. Las décadas de lucha de la clase trabajadora, el acceso a la educación de las clases humildes, la sanidad universal y gratuita, la libertad de expresión y de conciencia... solo han sido cuentos chinos. Espejismos de los que ahora nos despiertan unos tipos siniestros que enarbolan motosierras hambrientas de muñones.
Tanta realidad en estado bruto está afectando a mi utópica sesera. Hasta creo que me invento las cosas. Como eso de que cogerse del brazo puede ser considerado como una agresión a la autoridad. Esta mañana estaba convencida de que el asunto era una broma que Morfeo me gastó durante el sueño. Pero ,hete aquí, que abro los periódicos y me encuentro a ese señor tan simpático de la Seguridad del Estado, Ignacio Ulloa, colocándome de una pedagógica colleja en su mundo real.
Cogerse del brazo también será delito. Ésto me hace pensar. ¿Qué es lo que temen? Acaso saben que del roce nacen el cariño y la solidaridad. Dos sentimientos que pueden hacer estallar sus mentiras auténticas en mil añicos. O tal vez, aunque lo dudo, hayan leído esos versos de Neruda que describen unos brazos que giran como aspas más allá de las rayas de la lumbre y de la sombra. Más allá de sus tenebrosas realidades.
En cualquier caso, nuestros brazos y abrazos les asustan, es un hecho. Entonces, vamos a meterles miedo. Vamos a fundirnos en un fraternal abrazo inexpugnable a sus realistas pretensiones.
¡He aquí mis brazos fieles! ¡He aquí mis manos ávidas! Dispuesta a desafiar su tiránica cordura encandenándome carnalmente a mis hermanos. Haciendo girar los brazos, como dos aspas locas.

TACITA A TACITA

TACITA A TACITA



Mientras el Gobierno, los accionistas de YPF y cuatro patrioteros desangelados ponen el grito en el cielo por el oro negro que nacionalizan los argentinos, a los españolitos de a pie, nos expropian otro líquido negruzco sin contemplaciones. Vale que el café no esté tan cotizado como el petróleo que Repsol obtiene a fuerza de arrasar y contaminar todo lo que toca. Pero no podemos olvidar que la petrolera fué vendida por sucesivos y alternantes gobiernos a unos particulares. Ergo, al no ser nuestro el negocio, ya me perdonarán que no me rasgue las vestiduras por lo que algunos consideran un atraco a la Madre Patria.
El robo viene de antes, cuando unos y otros se afanaron en desmantelar todo el entramado de las empresas nacionales para sacarlas a subasta entre los amiguetes. Las víctimas, como es tradición, la mayor parte de la ciudadanía española.
Igual que ahora con esa obsesión con quitarnos el café. Claro, el café es solo la palabra clave que usan cuando hablan del expolio contra el pueblo. La introdujo sibilinamente el Vicedios de la patronal, Arturo Fernández, cuando hablaba de lo extremadamente cruel que debía ser la reforma laboral. ¡Se acabó el café para todos!, nos anunció iracundo. Y luego vino lo que vino.
También la empleó el secretario de Estado, Antonio Beteta, para advertir a los funcionarios que debían renunciar a la cafeína. A la cafeína, a la estabilidad laboral, a un salario digno y a todos esos fueros burgueses que los sindicatos han conseguido en los últimos cincuenta años. Y del hilo del café tira también otro privilegiado cráneo pepero para explicar que el re-pago de las medicinas va a suponer a los jubilados lo mismo que cuestan cuatro tacitas de la infusión al mes. Aparte de que este tipo debe pagar el café al precio del petróleo, alguien debería explicarle que muchos pensionistas apenas pueden costearse un paquete de achicoria. Menos aún la medicación que por desgracia necesitan.
Que con cada tacita que nos requisan nos están robando la salud, una vejez digna para los mayores, la educación de nuestros hijos, los derechos laborales y hasta el de legítima defensa contra tanta tropelía.
Al menos, tengan ustedes los bemoles para llamar a las cosas por su nombre. Al pan, pan y a su recurrente "se acabó el café", esclavitud.

RETRATO DE UNA PAYASA

RETRATO DE UNA PAYASA


Una foto que me ha hecho la artistaza de mi amiga Divi. ¡Qué grande eres chiquitina!

Danza antitransgénica en el hipermercado. Día Lucha Campesina


De nuevo los blackies dominando el teatro del absurdo. Dejémoslo en el absurdo.

SOBRE TROMPAS, TRAMPAS, TROMPAZOS Y OTROS MAMPORROS EN LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA

SOBRE TROMPAS, TRAMPAS, TROMPAZOS Y OTROS MAMPORROS EN LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA




Golpe a golpe, reforma a reforma, este país empieza a parecer un reino tenebroso y delirante determinado a sofocar cualquier brote rebelde. Sin saber cómo ha pasado, despertamos atrapados en un espejo cóncavo y una España deforme y desdentada ríe las muecas de su esperpéntico reflejo multiplicado en los cristales. Mientras España se ahoga a la deriva (sin que nadie reuna el coraje para capitanear la nave que el Olimpo financiero pretende hacer zozobrar) nuestro soberano va de caza. Ya, ya se que la solución a nuestra cuitas no puede venir de la mano de una institución obsoleta, costosa e inútil como la monarquía. Pero cabría esperar, al menos, un poco de decencia. Aunque solo fuera por cubrir el expediente, y teniendo en cuenta que los españoles pagamos sus trompas, colmillos y demás tétricos trofeos, convendría fingir algo de solidaridad con el sufrimiento de este pueblo.
Pero en el Nuevo Orden ya no son necesarias caretas ni simulaciones. La injusticia, con sangre entra. Con la del inocente elefante que mató Juan Carlos o con la de los piojosos pacifistas que intenten resistir con sus malas artes no-violentas. Resistir no es pacífico, dice el comisario Plá con una sonrisa quebrada desde la pantalla. La misma que se le queda congelada mientras reconoce las trampas, que no trompas, que los antidisturbios emplean para esconder sus placas.
Parecida a la que esboza el Consejero Puig mientras recomienda a la gente que hagan como él, y su mentor ideológico, y no se metan en política. Vamos, que solo estás libre de hostias si te quedas en tu casa y con las manitas alejadas de las redes sociales. Y para rizar el rizo, si no te gusta la receta, la solución de Puig es que te marches del país. ¡Excelso!
Yo no se cómo se sienten ustedes, esos que igual que yo sueñan con una España libre y solidaria que anteponga las necesidades de las personas a los intereses de las élites. Esos que creen que la democracia representa la soberanía popular. Los que no entienden que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía no se adhieran a la declaración de los derechos humanos. ¿Cuál puede ser el motivo? No se, no se qué pensarán de la grotesca imagen que nos devuelve el espejo de la patria. De la procesión de mamarrachos matones y soberbios que nos hacen la burla en las narices.
A mí me muerde en las tripas como un dolor que avanza. Pero aún así, no pienso ponerme la mordaza ni abandonar España, nuestra España. La del lado bueno del espejo. Por ella, resistiremos trompas, trampas, trompazos y mamporros. Por ella venceremos a nuestros "enemigos"

¡RECÓRTENME LA VIDA!

¡RECÓRTENME LA VIDA!


Al fin conocemos los auténticos desvelos del FMI. Sus afanes ocultos, que no tienen nada que ver (aunque les cueste creerlo) con la redistribución de la riqueza ni con la necesidad de poner freno a los abusos financieros contra los más débiles. A Lagarde y compañía tampoco les quitan el sueño los oscuros tejemanejes en los que se desenvuelve la organización que representan. Ni la influencia que ejercen para doblegar la política mundial a la voluntad de los mercados. Mucho menos que desaparezcan los servicios básicos para los ciudadanos o que los jóvenes se enfrenten a un futuro color hormiga. Ya nos advirtieron que, al menos a esta generación (echando un cálculo a ojo cubero y por lo bajo), podíamos darla por perdida.
Lo que produce el insomnio de los miembros del FMI es otra cosa. Nada más y nada menos que el hecho de que la gente viva más de lo esperado. Pero de lo esperado, ¿por quién?. ¿Por los propios ancianos que no pueden cumplir con esa máxima de vive deprisa, muere joven, etc.? ¿Por una descendencia cansada de la obstinada longevidad del abuelito que no le permite heredar? ¿Por la Organización Mundial de la Salud que empieza a sospechar que vivir tantos años puede deberse a un virus en peligrosa expansión?
Al parecer, la verdad es mucho más cruda y descarnada que las anteriores opciones. El FMI ve en el aumento de nuestra esperanza de vida un grave riesgo para la economía y propone soluciones de mercado para mitigarlo. Conociendo lo que les gusta a esta gente la máquina recortadora, me temo lo peor. Quizás propongan una especie de crédito vital, elástico según clases sociales por supuesto, que cuando se agote nos haga explosionar automáticamente. Puede que, en definitiva, eso sea más humanitario que alargarnos la edad de jubilación hasta el infinito y rebajarnos las pensiones.
Pero claro, no se pueden pedir peras al olmo. Ni humanidad al Fondo Monetario Internacional.

INSUMISIÓN ACTIVA

INSUMISIÓN ACTIVA



Lo reconozco, soy una criminal. Una de esas tipejas subversivas que atentan pasivamente contra la autoridad. Me autoinculpo de haber atacado con mis violentas costillas la porra de algún que otro desprotegido policía. De utilizar las redes para difundir convocatorias ciudadanas y colaborar en la organización de acciones no violentas por cuestiones medioambientales o sociales. Y si todo ésto les parece poco, sumen también la osadía de pretender ejercer pacífica y libremente mi derecho de protesta sin cagarme de miedo. Convendrán conmigo que soy carne de presidio. Al menos si sale adelante la reforma del Código Penal con la que amaga Interior. De prosperar el asunto, nuestra democracia daría un salto cualitativo en su esperpéntica autodestrucción. Manifestarse contra el Gobierno o cualquiera de sus medidas podrá tener consecuencias penales para el disidente que, de forma automática, pasará a denominarse delincuente o terrorista. Aunque la grave amenaza contra la autoridad sea una huelga de hambre. Nunca hay que subestimar a los famélicos. Ya les enseñó Gandhi los quebraderos que puede dar un mansurrón anoréxico.
La miedocracia se quita la careta para avisarnos de lo que nos espera. Un régimen totalitario dispuesto a machacar cualquier resistencia por muy flower-power que sea. El que saque los pies del tiesto acabará con sus huesos en chirona. ¿Oido perro-flautas y demás indignados?
Lo que pasa es que amenazarnos con la cárcel si no aceptamos vivir como presos no tiene mucho sentido. Si para no estar entre rejas tenemos que renunciar a los valores democráticos, ¿qué libertad nos espera?
Por eso propongo la insumisión a estas reformas. Y no como un acto de rebeldía sino de patriotismo. Osea que, activamente, sugiero la resistencia pasiva del personal contra este golpe cuartelario a nuestra libertad. Y para que vean que no tengo propósito de enmienda, les aseguro que estoy dispuesta a utilizar armas de destrucción masiva como twitter o facebook para convocar a todos los demócratas a la desobediencia civil. Aunque hacerlo me cueste firmar el próximo artículo desde la cárcel de Zuera. Palabra de presunta criminal.

CON FALDAS Y A LO

CON FALDAS Y A LO

Si partimos de la premisa de que predicar la homofobia es un delito, retransmitir este mensaje en TVE convierte al ente público en cómplice del mismo. No importa que el discurso esté enmarcado en un rito litúrgico ni que lo suelte un tipo con faldas y bordados que muchas Drags envidiarían. La cuestión es que, un organismo que pagamos entre todos, sirva de púlpito para lanzar soflamas contra la homosexualidad y arremeter contra el aborto. El Obispo de Alcalá de Henares se despachó a gusto con el tema. Con un tono demasiado lúbrico a mi entender, habló de esa bajada al infierno que supone frecuentar los clubs de hombres nocturnos.
Debe saber de qué habla, porque se le veía muy versado en el tema. Tanto como debe estarlo en los asuntos de pederastia que infestan sus angelicales huestes. No hay que olvidar que Monseñor Reig acogió en su propia casa a un cura acusado de violar a una niña durante diez años. Del infierno al que fue arrastrada involuntariamente esta criatura, nada de nada. Reservó sus condenas para los que eligen libremente su sexualidad y, ¡como no!, a machacar a las mujeres. Porque hay que reconocer que si la homosexualidad les pone burracos y a la defensiva, las mujeres les aceleramos el metabolismo. Marcadas por el primigénio pecado de comer del árbol prohibido, la mujer ha sido estigmatizada, sometida y despreciada por una religión descaradamente misógina. Nos niegan el control de nuestros derechos reproductivos con la misma fiereza que impiden que seamos ordenadas como sacerdotisas, obispas o cardenalas.
Ese odio debe ser por lo del árbol. ¿no dicen que fue el de la ciencia? Ya se sabe que la ciencia y los católicos no hacen un buen maridaje. Aunque Reig sostenga que la ignorancia es enemiga de su Iglesia. Acto seguido la caga explicando que el demonio hace que cosas buenas parezcan malas y viceversa. Oiga, lo del demonio, ¿en qué rama de la ciencia se ocupan de su estudio? Lo digo porque debe andar trasteando en la economía nacional. Ya saben, haciéndonos ver que los recortes, la reforma y el copago sanitario que viene son malos, malísimos cuando, en realidad, son una bendición de dios. Al Obispo de Alcalá, una última recomendación: Hágase mirar lo suyo. Quizás un análisis freudiano resolvería el misterio del por qué, un señor travestido, siente tanta aversión por gays, lesbianas, trans y mujeres. ¿No se si "entiende" señor Reig?

NO DISPAREN AL POETA



La derecha más cavernícola, esa que permanecía latente en el subsuelo de esta democracia, ha visto en la crisis la oportunidad de explotar como un géiser en su totalidad manifiesta. Estaban ahí agazapados, interpretando el papel de la moderación, de la aceptación de la soberanía popular y la pluralidad ideológica. Esperando su momento. Este dramático momento en el que la sociedad se convulsiona entre el miedo y la desilusión. En medio de todo este desconcierto han vuelto a enarbolar la peineta y la mantilla al grito de ¡Mariano, cierra España! Han rellenado de la tierra del ominoso olvido las fosas de nuestra memoria. Han desempolvado, ya sin disimulos ni complejos, a los mártires y santos de su cruzada. Calles y plazas dedicadas a notables fascistas que lucen de nuevo su nefasta filiación. A vírgenes dolientes y sumisas. A toda clase de personajes siniestros y esotéricos que componen la imaginería de la derecha negra tradicional.
Para imponer ese universo retro y casposo en el que retozan con naturalidad los ultraconservadores saben que deben atacar a la cultura. Borrar cualquier estela, cualquier vestigio librepensador que pueda mandar al traste su reino de las tinieblas. Un pueblo inculto e imbuido en el temor de dios es mucho más manejable. Así que inspirados por esa vieja máxima de sus ancestros: ¡Muera la inteligencia! se han puesto manos a la obra para eliminar el problema.
Los recortes están ayudando mucho. El que quiera estudiar que se lo pague. Así los pobres no tendrán tantos pájaros en la cabeza. Además hay que hacer desaparecer las voces del pasado. Saben que los versos de los poetas rojos son un arma cargada de futuro. Gabriel, Celaya, Miguel Hernández o Pablo Neruda tomaron partido hasta mancharse. Ahora se les retiran las placas y los honores como una especie de venganza trasnochada. Pretenden robarnos también su voz y su palabra. Esa poesía necesaria para ensanchar nuestros pulmones asfixiados y obligarnos a pedir ley ante lo excesivo.
Pero están tan ofuscados en la fantasmagórica cacería de los poetas muertos que no sienten el hierro de los versos apuntado directamente a sus almas rencorosas. No sirve de nada que disparen al poeta, su mensaje brilla sin conciencia. A lo mejor, con tanta polvareda, solo consiguen resucitarlo para que se materialice y tome cuerpo entre las famélicas legiones. Para que sus palabras nos devuelvan el orgullo y se prenda la llama de la rebeldía.
Yo de ustedes, señores fachas, no enredaría con estas cosas del intelecto que les son tan ajenas. Ya lo avisaba Celaya: Yo seguiré siguiendo, yo seguiré muriendo, seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

CUANDO LA VIDA MATA


El suicidio de un jubilado frente al Parlamento griego es un nuevo crímen que sumar a la larga lista de víctimas del terrorismo financiero. La peculiaridad es que, más que una claudicación, esta muerte autoinducida representa un lance épico contra un sistema inhumano e injusto.
Cuando el horizonte personal está preñado de desesperanza, la vida se convierte en un territorio hostil donde todo es posible menos la propia vida. O por lo menos, tal y como la entendemos los seres humanos libres: una existencia que no nos obligue a renunciar a la dignidad. Algo más que arrastrar nuestros tristes pellejos por el vía crucis de una supervivencia huera de ilusión.
El hecho me trae a la memoria los suicidios de una poetisa y un poeta griegos durante el periodo de entreguerras de la Gran Depresión. Kostas Karyotaquis y María Poliduri pertenecían a lo que se vino a denominar la Generación Derrotada. Igual que ahora, una brutal recesión y un futuro sin expectativas, empujaron a estos jóvenes amantes a abrazar la muerte. Una epidemia silenciosa que sesgó muchas almas. Como ocurre en la actualidad a pesar de la concienzuda labor de maquillaje de las estadísticas. Grecia ha pasado de ser el último país de Europa en la tasa de suicidios a detentar el triste honor de estar a la cabeza. Aquí también se han multiplicado los casos hasta situarse por delante de los fallecimientos originados por accidentes de tráfico. En general, en toda Europa la gente se está matando porque no puede soportar las crueles condiciones de vida que nos imponen.
Mientras, las otras dos terceras partes de la humanidad se debaten entre la guerra, el hambre y la miseria por los efectos colaterales de la misma tiranía económica que provoca la oleada de suicidios en occidente.
Solo dos apuntes para rematar (y ya me perdonarán por lo inadecuado de la expresión) el tema:
1- Durante la Gran Depresión, al contrario que en ésta, un importante número de suicidas fueron banqueros, especuladores o agentes de bolsa. 2- La Iglesia ortodoxa no concede santa sepultura a quienes se quitan la vida. A no ser que se traten de personas influyentes y poderosas, en cuyo caso, se disfraza el incidente para enterrar al finado como las cristianas enseñanzas mandan. ¿Les suena familiar este caritativo comportamiento? Hasta en el cielo hay categorías.
A veces, la vida se nos muestra tan irrespirable, tan hipócrita, tan desalmada, que llegas a desear darle la espalda. Puedes comprender esa espantada del jubilado frente a su Parlamento. Golpeándoles en la cara con su propio cadáver. Autoinmolándose para señalar quienes son los auténticos asesinos en serie. Los criminales en las sombras.

PRACTICAR Y PREDICAR

PRACTICAR Y PREDICAR

Al leer la denuncia que el Sindicato Unificado de Policía hace sobre el doble rasero que se gastan las clases dirigentes me ha venido a la cabeza una cita de Groucho Marx: Éstos son mis principios, si no le gustan tengo otros. Porque en realidad todo se reduce a eso, a tener o no tener auténticos principios. Verán, un familiar muy cercano de extremísima derecha predicaba una moral impregnada en olor a cerrado y sacristía. Nada que objetar de no ser porque, para sí mismo, se permitía comportamientos más que licenciosos y distraidos. Al enfrentarle con las contradicciones entre su práctica y su prédica, la respuesta siempre era un pedagógico sopapo. Más o menos, lo que hace este Gobierno con las personas que no tragamos con su exigencia de austeridad. Jarabe de palo para aclararnos las ideas. A mí ya me las dejaron nítidas desde bien pequeña. Aprendí a respetar la coherencia por encima de todas las cosas a pesar de la manta de hostias que me suele llover por esta inclinación. Según el SUP, cada ministro cuenta con cinco coches de alta gama a cargo de nuestros exhaustos bolsillos. A esto hay que sumar chóferes, escoltas y mantenimiento del tinglado. Un derroche que califican de superfluo y corrupto puesto que, mientras recortan y exigen sacrificios a los más débiles, ellos se comportan como jeques árabes. Aquíno hay asomo alguno de coherencia. Ni tampoco de vergüenza. Por eso está claro que no van a contar con mi respeto, simplemente por principios. Los míos claro, que mejores o peores no están a la venta como los de ellos. Solo una última pregunta para el SUP: ¿Estáis dispuestos a continuar sirviendo a estos señores? ¿Váis a seguir levantando la porra contra vuestras hermanas y hermanos para defender sus intereses? El órdago sería demostrar que, antes que policías, sois seres humanos que también tenéis principios. Por lo menos más que los que os están ordenando canearnos.

KALE BORROKA ESTRUCTURAL

KALE BORROKA ESTRUCTURAL

El derecho a la Huelga es el próximo objetivo. Se ha abierto la veda y la derecha dispara a discreción desde sus púlpitos políticos y mediáticos. Huelga contra España, violencia callejera, kale borroka sindical, golpismo de la izquierda... son consignas comunes que la prensa canalla repite una y otra vez con el propósito de criminalizar a los huelguistas. La huelga es un instrumento legítimo para la defensa de los trabajadores reconocido en el art. 28.2 de la Constitución Española. Quiero hacer hincapié en el término "defensa" porque, evidentemente, conlleva una agresión previa.
Sin este derecho constitucional (ganado con la sangre, el sudor y las lágrimas de nuestros antepasados) la explotación patronal no encontraría apenas resistencia. Por eso es imprescindible desactivarla. Para dejarnos inermes ante sus más que deshonestas intenciones. Es indignante el retorcido discurso demonizador que difunden para justificar lo que ya consideran el crimen perfecto. Sus razonamientos no soportan un análisis superficial sin que se les vea la patita del lobo por debajo de la puerta. En cambio, se manejan de miedo con el lenguaje del odio y de la víscera.
Son expertos en remover la mala entraña de los seres primitivos. Cuando hablan de una huelga contra España, se refieren a la suya. A esa España cacique que renace con la crisis como un ave Fénix antropófaga de los derechos de los trabajadores. A la España-cortijo que se les había ido de las manos a base de dejarse arrancar derechos por la plebe. Definen el 29-M como golpismo de izquierdas. ¡Señores! Ustedes son doctores en temas de golpismo y de violencia. Verbal y de la otra. Su kale borroka contra el pueblo se organiza desde las élites financieras. Ese es el auténtico golpismo del s.XXI. Gobiernos como el de Rajoy solo son los capos que difunden sus tétricos mensajes: Voy a hacer una reforma que no podréis rechazar-nos susurran con acento escalofriante- Y si alguien piensa en ponerse respondón que sepa que las fuerzas de seguridad y todo el peso de la ley harán el resto del trabajo persuasivo.
No justifico los incidentes violentos que se produjeron durante la Huelga General. Me parece una estrategia equivocada que da argumentos a los que quieren dinamitar este derecho. Pero si se suprime, si los trabajadores no podemos ejercer esa legítima defensa constitucional, la frustración puede explotar de forma incontrolada. Es inmoral pedir a los jóvenes que acaten sumisos la violencia estructural que está destruyendo su futuro. E imposible sofocar la llama de su rebeldía arrojando gasolina.