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OFENDER A ESPAÑA

OFENDER A ESPAÑA

Atados y bien amarrados a esa España inferior que ora y embiste, a los ciudadanos se nos advierte que ofender a la patria nos va a salir muy caro. Lo que no especifica la nueva ley de la mordaza es de qué carajo de patria están hablando. No puede ser la mía, la de la gente que sufre y sobrevive como puede a esta era de barbarie y que aún reserva fuerzas para la solidaridad con los desahuciados o los que pasan hambre. No es la de la gente que pacíficamente defienden en las calles la enseñanza y la educación pública. Ni la que resiste a una lluvia de medidas inhumanas destinadas a favorecer a los bucaneros de la banca. Un pueblo que apenas patalea frente a la desproporción de palos que recibe. Conformados y dóciles pese a las humillaciones constantes, al expolio masivo de nuestros mayores tesoros nacionales, a la insultante chulería de los que nos gobiernan. Esa España que no arde por los cuatro costados inflamada de rabia aunque le sobren motivos para hacerlo. La que se manifiesta madura y responsable reclamando justicia social, trabajo, libertad y todas esas cosas propias de una sociedad civilizada y demócrata. No, no puede ser que hablen de esa España, la que componen la gran mayoría de los españoles. Ésta ya está ofendida hasta la nausea. La que blindan ahora a sangre y fuego es la otra España. La de los patrioteros ultracatólicos que camuflan con aroma de cera y sacristía el irrefutable hecho de que son adoradores del poder y del dinero, su único dios verdadero. La España que vuelve de ultratumba para cortarnos las alas y cerrarnos el pico a patadas de multas millonarias. La que emplea cuchillas para parar el hambre de los de fuera y predica caridad para la famélica legión que crece dentro. La que regala dinerales a los bancos que están echando a la gente de sus casas. La que se pone la peineta por montera para sacralizar sus indecentes marranadas. La España de los traidores a mi patria. ¿Ofenderla? Lo más suave, es decir que me da asco.

LOS LÍMITES DE LA RUINDAD

Tiene que ser queriendo. Haciendo fuerza y con la intención de herir profundamente. Una afirmación como la que soltó en 13tv el diputado popular Hernando en la tertulia de "El Gato al Agua"   (famosa por la mesura, ecuanimidad y tolerancia que abunda entre sus colaboradores) no es solo producto de la idiocia que sin duda padece este individuo. Hace falta mala saña y mucha chulería para insultar así a los familiares de los miles de españoles que yacen en las indignas fosas donde les colocaron sus verdugos. Según dice, solo se acuerdan de sus muertos cuando hay subvenciones. Miente como un bellaco. Los familiares nunca recibieron subvenciones para las exhumaciones. Y las asociaciones para la recuperación de la memoria hace dos años que han visto reducido a cero su presupuesto. No piensen que es un desliz debido a la ignorancia. Y por si fuera poco, escupe su veneno desde el púlpito mediático que le ofrece la cadena arzobispal.  No hay dinero para buscar a los desaparecidos. Ni un euro para devolver un poco de justicia a tanto olvido premeditado. A una cruel venganza contra unos inofensivos huesos y sus descendientes. Existen otras prioridades antes que reparar una vergüenza nacional arrastrada demasiado tiempo por esta democracia. Por ejemplo, regalar 30.000 millones a la banca. El chocolate del loro si los sumamos al 1´4 billones (sí con b de burro) con los que se estima que se ha ayudado a estas entidades financieras desde que empezó la crisis que ellos mismos generaron. En este país toda la pasta va a parar al mismo agujero. Y no son las fosas del franquismo. Aquí ya no quedan ayudas ni para los vivos ni para los moribundos. Más bien es una fosa séptica que engulle nuestro futuro. Y la gentuza como Hernando, esos zurullos que sempiternamente flotan. ¿Es que no hay redaños para tirar de una vez de la cadena? 

UNA LECCIÓN MAGISTRAL

UNA LECCIÓN MAGISTRAL

Cada día, desde hace cinco meses, Antonio se sobrepone a sus dolores y molestias cotidianas. Toma unas cuantas píldoras de la innumerable lista de fármacos (ahora re-pagados) que son imprescindibles para que pueda seguir habitando en el planeta. Ajusta la prótesis de su pierna ortopédica y trata de obviar una lacerante hernia, inoperable por su delicado estado de salud, para cabalgar sobre una silla de ruedas y dirigirse hacia el ágora donde imparte sus lecciones de amor y valentía. En plena calle Alfonso zaragozana, con la silueta de la basílica del Pilar recortada en el firmamento, el profesor filósofo y laico insiste en enseñar que la resistencia es el único camino de las mujeres y hombres libres. Antonio Aramayona hace una guardia respetuosa en la puerta de la consejera Serrat con un cartel donde se lee:" Por una educación pública y laica". A su lado Marisol, una mujer adorable, inteligente y tierna, le acompaña durante los largos meses que ya dura la protesta. Otras personas acuden ocasionalmente. Estudiantes, maestros, trabajadores, parados, padres o madres de familia, espontáneos que le interrogan sobre sus motivos y deciden quedarse. Son muchos los apoyos, los guiños cómplices (incluso entre los vecinos del portal de la sra. Serrat). Hasta los mendigos y los artistas callejeros le reconocen y saludan como a uno de los suyos. Algunos de los policías que le transmiten mensajes disuasorios de las autoridades o directamente multas y expedientes, susurran avergonzados a su oído que no les gusta hacer lo que les mandan. Que también tienen hijos y temen por su educación y su futuro. Hay otra gente que reacciona airada e insultante. No pueden soportar la dignidad que exhala este hombre enfermo pero más fuerte que un roble. Lo perciben como una bofetada de rebelde alegría en medio de sus momificadas caras. Antonio aguantará más allá de sus fuerzas. Es de otra pasta. Más allá de la presión fascista y coactiva de un régimen enajenado que quiere doblegar a las personas. Su magistral lección, quizás la última, será su propio ejemplo. ¡Va por usted maestro!

UN GOLPE EN DIFERIDO

UN GOLPE EN DIFERIDO

Se han cumplido dos años desde que el PP o el Partido de los Trabajadores- como algunos de sus miembros proclamaron en campaña a los cuatro vientos- consiguió la mayoría absoluta para gobernar este país llamado España. En veinticuatro meses, los flamantes vencedores están logrando retrotraernos vertiginosamente hacia (cito textualmente al insigne demócrata Mayor Oreja) aquella época de "extraordinaria placidez" de la dictadura.  Esos inolvidables y larguísimos años, aunque se les escatime la memoria histórica, durante los cuales "Paca la culona" y sus alegres secuaces no consentían que ningún pelanas reclamara justicia o libertad sin recibir un ejemplar escarmiento. Quizás la comparación les puede parecer extrema pero después del anteproyecto "patada en la boca", la tendencia no deja lugar a dudas. Cuando un gobierno toma medidas injustas que producen grandes sufrimientos a los ciudadanía, como está sucediendo con la legislatura popular, es previsible un estallido social de protesta. Si a estos sacrificios se añaden la corrupción, la insensibilidad y el cinismo de quienes están en el poder, el grado de humillación puede hacer explotar la presión de la olla. Lo saben. Y también conocen el remedio. Procede de la misma fuente de la que han mamado su visión esclavista de las relaciones laborales. La que les inspira para precarizar la sanidad y la enseñanza de los que no tienen dinero. Para desamparar a los más desfavorecidos en beneficio de los más privilegiados.
Solo tienen que emplear la vieja receta de los abuelitos fascistones: Represión y mano dura. Al General no le fue mal con el sistema. Es verdad que se le iba un poco la mano, sobre todo firmando sentencias de muerte.  Pero, ¡oye! ¡Dónde va a parar la paz social que reinaba en esos tiempos! La gente se dejaba explotar y robar libertades de mil amores. Nada de organizar quince-emes, plataformas ciudadanas o huelgas de basura. Y si alguno se ponía cabezón, ¡leña al rojo, que es un traidor a la patria!
 El recorte de derechos elementales que supone este proyecto de ley del gobierno es una cuchillada contra nuestra debilitada democracia que bien podría ser mortal. Un golpe de estado en diferido, como tanto les gusta llamar a las cosas a esta gente, que necesita de una maquinaria represora perfectamente engrasada para no fracasar. Pero que nadie olvide que la mayoría absoluta de la que gozan, la que les legitimiza para cercenar nuestros derechos, no la ganaron en un asalto a tiro limpio en el Congreso. Lo hicieron en las urnas y con la complicidad de millones de españoles que ahora también se sienten sus rehenes. Pues eso, que no se olvide. 

BRUJAS

BRUJAS

La vida de una mujer apenas vale nada en gran parte del planeta. En la India, donde las mujeres son asesinadas o violadas incluso por los miembros de su  propia familia, un responsable de la policía declaró hace unos días: "Si no podemos acabar con las violaciones, disfrutémoslas". ¿Qué se puede añadir a esta demoledora expresión de desprecio hacia el género femenino? Pero la cosificación de la mujer no está constreñida a países en vía de desarrollo. En el civilizado mundo occidental se trafica con ellas, se les explota como esclavas sexuales, se les maltrata y discrimina laboralmente... y también son asesinadas. La herencia misógina que las religiones inculcaron a sangre y fuego, tiene vigencia hoy en día.  En los últimos diez años más de 700 mujeres han sido víctimas en España de lo que algunos definen como "crímenes domésticos" o "violencia de género". Ni siquiera una banda de criminales profesionales como los miembros de ETA pueden presumir de ostentar este macabro récord.
Mueren a manos de sus parejas, de sus maridos, hombres que nunca las vieron como seres libres e iguales y se sintieron dueños de sus vidas e incluso de su muerte. Aunque no son los únicos culpables. La ideología patriarcal forma parte del entramado social y político que nos legó el franquismo. Actualmente, el acoso y derribo contra la libertad de las mujeres y la equidad entre los géneros se está intensificando. La segregación en la escuela o el retroceso en la ley del aborto son el fruto de ese machismo rancio que promulgaba Pilar Primo de Rivera y que ahora, sus descendientes intelectuales y políticos, intentan imponer como ejemplo de virtud. "Cásate y se sumisa" es el título del manual que el arzobispo Martínez recomienda como libro de cabecera femenino. La escritora es una católica preconciliar que aconseja la sumisión, e incluso la enajenación mental, a las mujeres en relación con sus esposos. Sobra reproducir su contenido. Es más, me niego a hacerlo. Pero no quiero dejar de mostrar mi repugnancia porque un líder espiritual nos aconseje la esclavitud y la estulticia como única alternativa a ser asesinadas. Ya intentan recortar nuestra libertad afectiva y reproductiva. ¿Qué será lo próximo? ¿Reinstaurar el delito de brujería contra las que nos declaramos insumisas? Pues van a hacer corto de leña para apilar las hogueras porque (no gracias a dios sino a la razón y al coraje) existen muchas mujeres con vocación de seres humanos libres. Lo que ellos conocen tradicionalmente como Brujas. Servidora una de ellas.¡Y a mucha honra, oiga! 

ALQUITRÁN EN LAS ALAS

ALQUITRÁN EN LAS ALAS

Mi viejo corazón ecologista anda todo alborotado en un revuelo de sístoles y diástoles descompasadas. Nuestras costas se pueden contaminar impunemente. No existen responsabilidades políticas ni empresariales. La aseguradora de la naviera no sale de su exultante asombro. 22 milloncejos y asunto zanjado. ¿Para qué extremar las medidas de seguridad en el transporte de hidrocarburos? Eso sería carísimo. Total, aunque se produzca una catástrofe medioambiental y humana de magnitudes dantescas el precio que pagan los que contaminan resulta irrisorio. Al menos en España, donde se está demostrando que los intereses de las oligarquías financieras están muy por encima de la protección de la gente y su entorno natural. Los patriotas que ahora nos gobiernan están a lo que están. Agrandando la brecha que separa la escoria proletaria de las élites. Recortando derechos elementales de los ciudadanos. Robándonos el pan y la esperanza en un mundo libre y justo. Tendiendo puentes de plata a los corruptos que desde las más altas instituciones del estado nos abofetean con su impune latrocinio. Abduciéndonos a un pasado de tinieblas fascistonas y patrones que pagaban el salario del hambre y el desprecio. ¿Por qué habían de importarles nuestras costas? Tampoco les conmueve un carajo la respuesta solidaria de miles de voluntarios que se hundieron en ese veneno negro, sin que les frenara poner en riesgo la salud, para arrancar con las manos la viscosa porquería que ayudaron a verter entre irresponsables e ineptos. Ese acto de generosidad es ajeno a la comprensión de sus primitivos circuitos neuronales. El resultado del caso "Prestige" es un nuevo baño de alquitrán sobre las desangeladas alas de los solidarios españoles. Un material humano de tal valor que conforma el mayor tesoro que puede desear cualquier patria. Nosotros lo tenemos. Pero corren tiempos duros para ejercer la filantropía. A los jefazos no les agradan estos utópicos pájaros. En general, no les caen bien los soñadores que pueden volar por encima de sus mezquinas calaveras. Estos son más de cortar alas o embrearlas. No sea que con tanta fraternidad cunda el ejemplo y nos escapemos volando de su reinado de sombras.

SANGRE OBRERA

SANGRE OBRERA

A la vez que el ayuntamiento madrileño y las empresas de limpieza continúan su vampírica danza alrededor de los trabajadores en huelga, estos últimos han hecho una donación masiva de su sangre en agradecimiento al apoyo social recibido. Y es que este conflicto (como lo el de los autobuses zaragozanos o el de tantos otros colectivos que nos hemos visto obligados a ponernos en pie de guerra para defender nuestros puestos de trabajo) tiene mucho que ver con el valor de la proletaria hemoglobina. La oligarquía siempre ha necesitado libar de esa sangre obrera para conseguir acumular poder y fortuna. La lucha de clases no es un concepto nuevo aunque, tras décadas y décadas de pelear duramente para minorar la sangría patronal, se establecieron contratos y conquistas sociales que creímos que durarían para siempre. Pero se inventaron una crisis. Nadie me saca del coco que algún mago neocon se la sacó de un sombrero y a sus amiguitos, lo que se conoce por la élite financiera, se les afilaron los colmillos. Sintieron la llamada de esa sangre obrera, latiendo atemorizada por el desempleo y la precariedad, que se entregaría hipnóticamente a sus mordiscos. Y así nos tienen a todos los trabajadores, sunsidicos como un pellejo de vino. Sin embargo, algunos reaccionan. Han decidido, como los compañeros madrileños o los zaragozanos, hacer bullir la sangre obrera que corre por sus orgullosas venas. Plantar cara a una masacre laboral provocada, en ambos casos, por un combinado de ineptitud, posicionamiento ideológico e incluso oscuros intereses de los respectivos ayuntamientos. No es lo que se lleva. Incluso, entre algunos ciudadanos tiene mala prensa resistir al holocausto colectivo si a ellos les ocasiona la más mínima molestia. Esos no tienen sangre. O será que no les llega hasta el cerebro. Con un poco de suerte ,alguno recibirá la que han donado generosamente los huelguistas madrileños. ¿Quién sabe? A lo mejor, la misma Ana Botella o el alcalde Belloch, podrían disfrutar en un futuro una transfusión de denominación obrera. Aunque yo los veo más sangrientamente compatibles con las empresas que subcontratan. Con nuestra encabronada sangre fluyendo en su organismo, lo más leve, una urticaria. De ahí "pá" arriba. ¡Salud y viva la lucha obrera!

MONTAÑAS DE BASURA

MONTAÑAS DE BASURA

La huelga de limpieza en Madrid es un típico ejemplo de los conflictos laborales que tienen su origen en la privatización de los servicios públicos. A una pésima gestión del alcalde Gallardón ,que dejó una deuda multimillonaria a la ciudad, siguió la de Ana Botella, cuya especialidad es el recorte a tajo libre en las prestaciones básicas para los madrileños.
 Como resultado de tanta ruina y despropósito, el ayuntamiento de la sra. Botella se inventó una cosa que denominaron "contrato integral" para abaratar  un 27% el servicio de limpieza y jardinería de la ciudad. Curiosamente, dicho contrato cayó en manos de empresas archi-conocidas por su afinidad a los círculos del actual poder tales como Cespa (Ferrovial), Valoriza (de Sacyr), OHL y FCC-Alfonso Benítez . Más papistas que el propio papa (o mamá Botella) las empresas adjudicatarias vieron ese 27 y añadieron un 19% más de recorte por cuenta propia. Eso sí, para que les cuadre el círculo de su diabólico ahorro, tienen que despedir a 1.144 trabajadores e imponer una brutal bajada de sueldos para el resto.
Hasta aquí, no creo que nadie tenga dudas de que estamos hablando de basura. Montañas de humeante basura de ineptitud, irresponsabilidad y ánimo de lucro que reducirán el cuidado y la limpieza de la capital de España a un estercolero. Pero que además suponen la precariedad o la pérdida del empleo para un gran colectivo de trabajadores solo para que, los de siempre, se forren, como siempre, con pasta del erario público. Una estafa repetida que es insostenible desde cualquier punto de vista, especialmente desde el económico. Por lo que deduzco que solo puede ser un pestilente efluvio de algún muladar ideológico. Pero aún hay más basura. La de esa ciudadanía respetable, valedora de sus derechos como contribuyente, que crítica ferozmente la lícita lucha de estos trabajadores en huelga. "Que la hagan, pero sin perjudicar a nadie"- repiten indignadísimos los muy tarugos. Y lo digo sin respeto alguno. Porque hace falta ser corto para no entender que las huelgas van de esto, de causar molestias que indignen a la respetable ciudadanía. Entonces, si la ciudadanía es inteligente, dirigirá esa indignación hacia quien verdaderamente la merece, No hacia los trabajadores que pelean por sus derechos y su empleo. Una ciudadanía inteligente identificaría muy bien de donde procede el olor a chamusquina que apesta verdaderamente el aire que respiran. Y sobre todo, una ciudadanía inteligente intentaría tener desinfestada su alcaldía. Si dejamos que se nos acumule dentro la basura, hasta los consistorios más capitalinos se pueden llenar de ratas.

CUCHILLADAS

CUCHILLADAS

Puedo intuir (es más, conozco muchos testimonios) las razones que empujan a millones de seres humanos para abandonar su tierra, su familia, sus tradiciones y costumbres y emprender la peligrosa aventura de la emigración. En la mayoría de los casos, esa fuga la desencadena la violencia. Una violencia estructural que mantiene a los pueblos en la pobreza y la desesperanza a la par que son reprimidos con mano de hierro. Escapan de las cuchilladas que les propina un sistema que no atiende a criterios de justicia respecto a la redistribución de los recursos planetarios. Aún peor, un sistema que sostiene conflictos bélicos o apoya a crueles dictadores que desprecian los derechos humanos. Todo para que la élite financiera siga manteniendo el control de las fuentes de riqueza. El desenlace de esta huida hacia adelante, hacia el espejismo de la seguridad y el bienestar del primer mundo, acaba en tragedia con demasiada frecuencia. Occidente quiere permanecer blindada a la miseria que genera en otros países. Vamos a cagar a casa del vecino pero no estamos dispuestos a que el vecino nos moleste pidiéndonos un puñado de sal. Por eso levantamos vallas y nos permitimos coronarlas con un entramado de cuchillas. Una malla "anti-trepas" que, a mi corto entender, hace mucha más falta entre la caspa dominante. ¿Qué será lo próximo? ¿Se abrirá la veda de los inmigrantes? Y otra cuestión: Ahora que nuestros hijos y hermanos huyen de las navajadas patrias del paro y la precariedad, ¿entenderemos que allá donde vayan desgarren sus blancas carnes con las cuchillas del desprecio y la explotación?. Las cuchillas, algunas veces tienen doble filo. No parece muy inteligente amenazar al prójimo mientras empuñamos el reverso de la hoja con la mano. No importa de qué color seamos o a qué nacionalidad pertenecemos, la sangre que brota de los acuchillados a cualquier lado de las vallas de la desvergüenza, siempre será roja. Tengan ésto muy en cuenta.

"LA PURGA"

"LA PURGA"

El otro día vi una película estadounidense del genero de terror cuyo argumento me llevó a establecer inquietantes paralelismos."La Purga" nos muestra una sociedad que utiliza un sistema radical para reducir la delincuencia, controlar el aumento demográfico y eliminar las rebabas de los estratos más pobres y vulnerables como los "sin techo" o los discapacitados. Una noche al año en la que todos los delitos estarían consentidos. Durante doce horas, la población podría asesinar impunemente o cometer cualquier acto de barbarie. Crímenes, cacerías humanas, saqueos... Una catarsis sangrienta que sus líderes justificaban como un acto de patriotismo que servía para garantizar una comunidad próspera y equilibrada. Un sacrificio necesario. ¿Les suena de algo la excusica? Como no podía ser de otra manera, los ricos y los poderosos no corrían la misma suerte que el resto de mortales. Parapetados dentro de sus atalayas, provistas de sofisticados sistemas de seguridad, pasaban la noche celebrando fiestas o cenando fastuosamente mientras visionaban en una gran pantalla la carnicería que sufrían los que no pertenecen a su élite. Con independencia de la calidad cinematográfica, la truculenta ficción que narra "La Purga" consigue hacer un guiño crítico que nos invita a reflexionar sobre la realidad que nos rodea. La diferencia es que "la purga" que padece nuestra ciudadanía no está constreñida a una sola noche y los asesinatos se cometen con mayor discreción y menos casquería. Pero se sigue la misma lógica amoral que esgrime la película. Los parados, dependientes, inmigrantes o jubilados son un exceso de equipaje para los planes neoliberales. Así como la educación y la sanidad pública para todos. Más lastres de los que deshacerse porque, al fin y al cabo, la casta dominante está a salvo de este pillaje colectivo. Seguros dentro de sus infranqueables fortalezas. Observando desalmados en sus sofisticados plasmas como, sin pistolas ni machetes, aumenta exponencialmente el rimero de sus víctimas.

NI UN EURO PARA DÍAZ-FERRÁN

NI UN EURO PARA DÍAZ-FERRÁN

El abogado de Díaz-Ferrán  solicita al juez que se le asigne al reo una cantidad de dinero mensual para comida y útiles de aseo. ¡No somos nada! Al parecer el ex-presidente de la patronal pasa hambre y no tiene ni un tubo de dentífrico que echarse a los dientes. ¿Qué pasó con los 88 millones de euros en los que se valoraba su patrimonio? Más de veinte propiedades que incluían fincas, pisos, gasolineras, locales comerciales, garajes y hasta un par de apartamentos en Nueva York. ¿Se volatizaron? Igual sucedió lo mismo que con los sueldos que dejó de pagar a sus trabajadores: ¡Zas! Desaparecieron como en un mal truco de magia. Pero las cosas no desaparecen por sí solas, normalmente, alguien las oculta o cambia la titularidad para esconderlas. El caso es que el pobre hombre no tiene ni para una lata de atún en el economato de la cárcel. Sin embargo, y a riesgo de que me llamen desalmada, no pienso colaborar en ninguna colecta para alimentar o asear a don Gerardo. Será que todavía atrona en mis oídos la cantinela que dedicaba a la clase trabajadora cuando aún era el mandamás de la CEOE: Hay que trabajar más y cobrar menos. En el caso de sus empleados, incluso no cobrar nada de nada. Desde su atalaya, creyéndose a salvo de las miserias que recetaba al proletariado, la palabra compasión no existía en su vocabulario. Pero ahora, tras las rejas, intenta conmover nuestros corazoncitos con su presunta precariedad carcelaria. Sí, la cárcel no se parece nada a la estensa hacienda El Alamín donde reposaba de su truculenta vida como empresario y cabeza visible de la CEOE. Es mucho más recogidita y más austera. Aunque no tan austera como resulta la vida de muchos españoles acorralados por el paro y la precariedad laboral. Al menos allí, en la cárcel, se puede comer todos los días. Y por lo de lavarse, ¡bah!, a estas alturas, la costra de porquería que recubre su conciencia no se quita ni siquiera con trilita. Por mi parte, ni un euro para Díaz-Ferrán. Que haga la dieta penitenciaria de la alcachofa y ya verá que buen tipín se le queda. Sin rencores ¿eh?

RESISTIREMOS

Es difícil sobreponerse a la sensación de impotencia, e incluso de depresión, que muchas personas padecen a causa de la crisis. Inmersos a la fuerza en un escenario espeluznante, inhumano con los menos favorecidos e indulgente con los facinerosos de altos vuelos, puedes llegar a tener la sensación de que nada de lo que hagas servirá para cambiar el estado de las cosas. Es lo que pretenden, que nos resignemos a la carnicería neoliberal y asumamos nuestro papel de casquería de saldo. Y sin embargo, como diría Galileo, la resistencia ciudadana se mueve. Se mueven mareas de voluntades de todos los colores en defensa de la educación, de la sanidad, de los parados. Se mueven colectivos para frenar los desahucios, para denunciar las estafas de la banca, para reclamar las libertades y derechos que nos han arrebatado. La sociedad resiste o, mejor dicho, se resiste leoninamente al estupro orquestado por los p. amos del cotarro. He leído por ahí que resistir no consiste en amagarse en una esquina esperando a que escampe la tormenta. Hay que desafiar a la tormenta. Intentar fraccionarla desde dentro, atacando su núcleo para desactivar la potencia destructora. Resistir no es un acto pasivo, muy por el contrario. Es la única opción de un pueblo valiente que rechaza la sobredosis de injusticia que le administran los descastados "padres y madres de la patria". La red de resistencia se extiende, se conectan las ramificaciones, se toma conciencia de que los diferentes colectivos tenemos un enemigo común. Un sistema depredador que impone la ley del embudo para obligarnos a tragar la gran estafa de los ricos y los poderosos. Pero ¡ojo!, su dieta de ricino nos está haciendo más fuertes. Inmunes a las mentiras y altamente reactivos al escarnio. Resistiremos su veneno. Nosotros mismos somos el antídoto. 

ARRASTRAR LA DURA CADENA

ARRASTRAR LA DURA CADENA

Estos tíos de la patronal son unos cachondos. Cada vez que abren la boca, sube la edad de jubilación. Ahora dicen que no deberíamos hacerlo antes de los 70. Al mes que viene, o a primeros de año, sugerirán que no lo hagamos antes de los 75 o los 80. O mejor aún, que seamos considerados y muramos cotizando como manda el catecismo del perfecto esclavo neocon. A una le da por pensar y comparar situaciones. 70 años de edad y 40 cotizados para poder jubilarse, ¿Se trata de algún tipo de doctrina Parot que atañe exclusivamente a la clase trabajadora? ¿Cuáles y cuán graves son nuestros crímenes para que ningún tribunal internacional nos conceda un poco de justicia? Gordos deben de ser. Porque la cadena que pretenden que arrastremos empieza a extenderse hacia la perpetuidad. Cadena perpetua para el proletariado. Pero eso sí, con despido libre como guinda de excitante sadismo añadido al hermoso pastel. Sería el orgasmo perfecto para nuestra carroñera patronal. Lo que persiguen con encono desde mucho antes de la crisis y que ahora, amparándose en ella, pueden acariciar con las yemas de los dedos: la esclavitud en estado salvaje. Personalmente, siento la presión de la gruesa cadena alrededor de mi cuello. Y me dan ganas de ahogarme aunque solo sea para "chingarles" el plan. A mi enferma cabecita vienen imágenes similares a las de esa genial película de los Monty Python, la vida de Brian. Antes eutanasiarme ante la sanguinaria CEOE que aceptar su perpetua. Como el escuadrón suicida pero en comandos colectivos de clase obrera. Si escogiéramos muerte,  ¿quién trabajaría entonces?, ¿los ricos? El plan es imperfecto, lo reconozco, tiene lagunas. Aunque un efecto similar (sin tener recurrir a la autoinmolación masiva de trabajadores) se podría conseguir con una huelga general indefinida que hiciera salir a los patronos de su éxtasis afrodisíaco. Motivos tenemos de sobra. Lo que nos falta averiguar es si tenemos agallas para mandar al cuerno las cadenas que estos esclavistas engrasan para todos nosotros y para nuestros hijos. Básicamente, decidir si queremos ser carne de yugo o mujeres y hombres libres. Así de sencillo.

LLUVIA DORADA/LLUVIA ÁCIDA

LLUVIA DORADA/LLUVIA ÁCIDA

Desde Nueva York, Emilio Botín sostiene que España va bien. Lo mismo cuentan el príncipe Felipe y Rajoy en la cumbre de Panamá. España va como un tiro. Nos llueven inversiones y capital extranjero que engordan nuestra bolsa. Los indicadores económicos muestran brotes verdes y jugosos pero, ¿para quién?. Viendo el panorama de la gente corriente, la cosa suena a cachondeo. No dudo que algunos harán su agosto al viejo estilo, especulando hasta con su santa madre. Pero para la mayoría pintan bastos. El empleo no se recupera y se siguen cerrando empresas. Las autonomías y los municipios deberán aplicar recortes que debilitarán, aún más, los servicios públicos y asistenciales. Los préstamos y créditos a las PYMES continúan cayendo vertiginosamente. Se están desmantelando la sanidad y la educación públicas. Todo ello remozado con una gruesa capa de represión y pérdida de libertades. Gran parte de los españoles somos más pobres que nunca. Más de dos millones de niños pasan hambre. Doce millones de personas viven en nuestro país por debajo del umbral de la miseria. Señor Botín, ¿de qué España habla? Es evidente que no se refiere a la que configuramos la gran mayoría de los ciudadanos. Esa ,sea usted sincero, se la trae al pairo. La lluvia dorada de oportunidades (algunas procedentes de oscuros inversores) es para la otra España, la de la élite. Ellos sacarán tajada, como siempre, caiga quien caiga. Les importa un pepino lo que pase con los muertos de hambre, proletarios y chusma desperrada en general. No formamos parte de su España. A nosotros, otra lluvia más escatológica, nos inunda cada día. Un sirimiri humillante que nos cala hasta la médula. Más que lluvia dorada, lo que está cayendo sobre la mayoría de los españoles, nos parece lluvia ácida.

UN ATRACO CRIMINAL

UN ATRACO CRIMINAL

Hablamos de un expolio general. El de la sanidad pública y universal que pertenecía a todos los ciudadanos y que era el mejor indicador de una sociedad desarrollada y justa.
Su desmembramiento (y posterior reparto entre mercachifles y particulares con ánimo de lucro) se ha convertido en un saqueo que no cesa. Pero hablamos de algo más. Nos roban el mayor de los bienes que puede tener un pueblo, su derecho a la salud.¿ Y esperan que nos quedemos quietos?. A lo mejor no cuentan con la férrea resistencia de la gente a dejarse arrebatar este gran tesoro. En Aragón, por ejemplo, más de cuatro mil personas salieron el pasado jueves a las calles para evitar que desmantelaran el servicio de ecografía y mamografía de un centro de salud zaragozano, el Pablo Remacha. El Consejero de sanidad sr. Oliván, haciendo gala de la sensibilidad y talante democrático que le caracterizan, reaccionó al mensaje de los manifestantes organizando un "atraco" nocturno al consultorio para llevarse por las bravas los aparatos. Todo esto en sociedad con el Delegado del Gobierno, don Gustavo Alcalde, que puso a su disposición un nutrido grupo de antidisturbios (unos cuarenta) para guardar las espaldas de los "cacos". Dos esbirros de la Consejería que reventaron las puertas a patada limpia, dañando incluso el mobiliario del centro, para poder acceder a los polémicos aparatos. Muy sutil el asunto, ¿no les parece?. Lo más grave es que corre el rumor de que eliminar los servicios de radiología de los barrios zaragozanos tienen como objeto beneficiar los intereses de algún amiguete. Resumiendo: Una vez privada la ciudadanía de los suficientes recursos para preservar su salud solo nos quedará morir al palo. Si nos sale un bulto en el pecho tendremos dos opciones, pagar una mamografía en un centro privado, si tienes pasta para hacerlo, o desesperar en una interminable lista de la pública. Durante ese tiempo, hasta conseguir la prueba, las enfermedades avanzarán irremediablemente. Conclusión: Mucha gente se hallará en grave riesgo de muerte por el simple hecho de ser pobres. Esto es algo más que un atraco con nocturnidad y alevosía. Posee suficientes indicios para tipificarse como un delito contra el pueblo. Un atraco con desenlace criminal.

UNA SOLA ESPECIE HUMANA

UNA SOLA ESPECIE HUMANA

 EL naufragio de los inmigrantes en Lampedusa es, sin duda alguna, fruto del crimen organizado. Y no, ni me he vuelto loca por alguna teoría conspiroparanoica ni estoy hablando de la mafia. Expondré mi teoría y juzguen ustedes mismos. Las grandes multinacionales y corporaciones del planeta explotan los recursos de los países menos desarrollados. Y a estas alturas, no creo que a nadie le quepa duda de la injerencia oportunista que se impone sobre su política aplicando una doble moral que permite a los occidentales apoyar regímenes dictatoriales y violentos a cambio de obtener derechos de pernada. Luego, cuando la gente escapa empujada por el hambre y la violencia, nuestro civilizado primer mundo es capaz de meter otra bala en la recámara y abrir fuego. La inhumanidad se puede legislar en estos democráticos estados. Como esa ley italiana que impone penas de cárcel a quienes presten socorro a los inmigrantes aunque sus vidas estén en peligro. Y a eso hay que añadir la hipócrita cobardía del ciudadano escrupuloso, cumplidor de las leyes, posiblemente buen cristiano y familiar, capaz de mirar a otro lado mientras unos seres humanos se están ahogando frente a sus narices. No quieren tener problemas con la ley. ¿ Los tendrán por lo menos de conciencia? No lo creo, porque esos muertos, como los vivos que en avalanchas intentaban saltar las vallas de Ceuta o de Melilla, no les parecen seres de la misma especie.
Tienen otro color, religiones y culturas diferentes. De alguna manera, no experimentan la misma empatía  que si se trataran de cadáveres italianos o españoles. Son muertos de segunda. Muertos de hambre a los que en nuestro país se les está negando hasta la asistencia sanitaria. Si los miserables que miran a otro lado fueran más inteligentes quizás comprenderían que pueden correr la misma suerte. Que este sistema maldito, no es que sea racista, es endiabladamente clasista. Engullidor irredimible de cosas y personas, generador de pobreza y  amoral. Todos somos carnaza que viaja en la cinta transportadora para alimentar su gula. Todos por igual, negros, blancos o amarillos, parias del mundo en general, todos víctimas de los putos amos del planeta. Aquí ahora padecemos la pérdida de derechos fundamentales que creíamos sagrados como la sanidad, la educación o el trabajo. Ahora son nuestros hijos los que emigran. Sería bueno que al menos eso nos hiciera reflexionar sobre el hecho de que existe una sola especie: la humana. Aunque eso sí, en grave peligro de extinción a causa de los depredadores ultraneoliberales y de nuestra  propia insolidaridad y estulticia.

"MONTORRENTE" EN EL PAÍS DE LAS MENTIRIJILLAS

"MONTORRENTE" EN EL PAÍS DE LAS MENTIRIJILLAS

El ministro de Hacienda ha resultado ser un tipo polifacético. Aunque de lo suyo, las cuentas y la recaudación, anda un poco flojo el pobre. Las matemáticas no son su fuerte. ¿Pues no dice el tío que los salarios españoles han subido moderadamente? Será una broma de ese humor caoba que tanto usa este gobierno. Porque cuando servidora compara su nómina con la de hace cinco años le entran ganas de llorar. Y no te digo nada los sueldos que han caído quebrados por la guadaña de la Reforma Laboral. Reducidos al salario mínimo interprofesional. Uno de los más bajos de la Unión Europea superado incluso por el de Grecia. Para barajar estos datos no es necesario ser ministro de Economía y Hacienda, solo hace falta vivir en el planeta tierra. Pero el mundo de Montoro es otro mucho más surrealista y pinturero. Un país infestado de mentirijillas donde las cosas nunca funcionan como deben. El ministro es una mezcla entre Torrente y el sombrerero loco. No tiene intención de dedicarse a sus tareas de pillar defraudadores de los gordos ni de aumentar los impuestos a las rentas más jugosas. Eso supondría molestar a muchos VIP´S y crearse enemigos poderosos hasta entre los colegas. Montoro no está para esas vainas. Él goza más desarrollando otros talentos. Es un esteta de lo grotesco. Ahora le toca ejercer de crítico de cine aseverando que el español es de baja calidad y por eso no llena las salas. El IVA del 21% es un mantra, una leyenda urbana, un impuesto invisible que no repercute para nada. Seguro que sabe de cine lo mismo que sabe de economía y hacienda. Pero en ambos casos, eso no le impide sentar cátedra sin rendir cuentas a la verdad ni a la vergüenza. No le va nada mal en un país de fábula donde cualquier patán puede llegar a ministro y mentir a espuertas sin que le pase nada. Con este gobierno, el propio Torrente podría ostentar una cartera. O llegar a presidente. ¿Se lo imaginan invitando a Obama a hacerse unas "pajillas"?. ¡Joder con la marca España!

LA DISPENSA DE COSPEDAL

LA DISPENSA DE COSPEDAL

La presidenta de Castilla-La Mancha no oculta su ultracatolicismo militante. Militante, porque como practicante deja un poco que desear. Tiene problemas, pequeñas contradicciones con el catecismo que defiende. Se casó, se divorció, volvió a casarse con un divorciado y en el intervalo fue madre soltera recurriendo a la reproducción asistida. Todos pecados gordos según sus creencias.  Pero esta es la grandeza de la religión católica: Puedes pecar y pecar contra lo que predicas y luego, con tres avemarías y un padrenuestro, vuelves a poner el marcador a cero. Mientras tanto nada te impide ser inflexible con la moral y la libertad ajenas e incluso legislar para prohibir o sancionar los supuestos pecados de los otros. De la misma forma, los que se comporten como buenos católicos apostólicos y pre-conciliares, aunque sean los denostados funcionarios, serán recompensados. La Junta de Cospedal envió un correo a los trabajadores explicándoles que si asistían a misa, se les beneficiaría con hora y media de dispensa laboral remunerada. Está feo ésto tratándose, como se trata, de un estado aconfesional y de una comunidad que ni siquiera cubre (o lo hace muy tarde y mal) las bajas de dichos funcionarios. Pero además es discriminatorio porque, digo yo, los que pertenecen a otros credos o son ateos ¿no serán compensados de otra forma? A lo mejor la señora Cospedal tiene grandes ideas para conseguir que su funcionariado corresponda a esa marca España, como dios manda, que tanto le pone a la presidenta. Podría, por ejemplo, ofrecerles que fueran recuperando los moscosos y canosos cumpliendo una serie de requisitos. Detalles como llevar la peineta durante el horario de trabajo o rezar el rosario en el rato del bocata. Y sobre todo añadir a los permisos para misas, licencias pagadas para ir a los toros. Así conseguiría un cuerpo de élite formado en los baluartes del nacional-catolicismo. La sempiterna charanga y pandereta que tan virtuosamente bien saben tocar los de su casta.

FACHAS

FACHAS

El día después del golpe de estado en el 81, el instituto público en el que estudiaba bachillerato apareció plagado de pintadas amenazantes muy explícitas realizadas por grupos de extrema derecha. Se trataba de un centro donde intentaban educar a los adolescentes en la libertad y el uso de la razón. Libertad y razón, los dos conceptos que más odian los fascistas. Eran tiempos peligrosos. Cinco años antes, un comando de ultras había asesinado a los cinco abogados laboralistas de Comisiones Obreras en su despacho de Atocha. Una matanza masiva a sangre fría motivada por un odio ciego, inexplicable. Durante varios días, los seguidores de Blas Piñar acudieron a recibirnos a la salida del instituto para mostrar su afecto a estudiantes y profesores con cadenas y puños americanos. La policía nunca llegaba a tiempo. Las denuncias se archivaban o directamente, no se ponían por temor a las represalias. Teníamos miedo. Eran impunes y violentos, muy violentos. Nunca se ilegalizó a este tipo de asociaciones claramente terroristas pese a las muescas que pudieron grabar en sus pistolas. Permanecieron en estado latente durante algún tiempo. Sacando pecho de vez en cuando desempolvando la bandera del inclíto pollo o grabándose esvásticas en el cogote. Cosas de simios descerebrados. La cantera se fue renovando generacionalmente. Por desgracia, nunca faltan tarados ni piscópatas para montar una banda de matones bajo el pendón de cualquier causa. Pero últimamente parecen estar saliendo de sus madrigueras. Irrumpen en actos públicos embistiendo al personal como mardanos en celo. Montan exposiciones, con una más que evidente apología del fascismo, en colegios públicos con la aquiescencia de la autoridad consistorial, pepera casualmente. Incluso son muchos los miembros de NNGG (que son la cantera de un partido que se denomina democrático) los que aparecen fotografiándose ufanos junto a simbología nazi o preconstitucional. Se están viniendo arriba. Probando, a ver qué pasa. Y como no pase nada, estas bestias pasarán a mayores. ¿O acaso esperaremos a que haya otra matanza como la del 77? ¿Debemos resignarnos de nuevo a los puños y cadenas? Lo digo, por ir haciendo la maleta.

ARCADAS DE CONCIENCIA

ARCADAS DE CONCIENCIA

Eduardo San Juan es un cartero de Correos-Madrid al que se ha expedientado por negarse a repartir propaganda anti-abortista. Dicha propaganda, una campaña de la organización Derecho a vivir, incumplía la normativa establecida sobre este tipo de envíos. Según la misma, el material debería haber ido encartado pero, sorprendentemente, se distribuyó como publibuzón. Lo que en sí,  ya puede considerarse un trato de favor puesto que hay una diferencia económica sustancial entre ambas modalidades. El cartero alegó además su derecho a la objeción de conciencia al entender que el folleto mostraba un texto degradante para las mujeres. Según el propio reglamento interno de Correos no se ejecutará el envío de cualquier objeto cuya envoltura o cubierta contenga un texto que vulnere el derecho fundamental de la persona. En el exterior del tríptico de Derecho a Vivir se podían leer términos como Genocidio infantil y otras barbaridades similares refiriéndose al aborto. Juzguen ustedes mismos si no vulnera el derecho de las mujeres a su libertad reproductiva intentando además criminalizarlas. Así lo entendió la conciencia de Eduardo San Juan. Pero no la de sus superiores que podrían llegar incluso a despedirlo  por lo que consideran una falta muy grave. Y es que la conciencia no es precisamente un valor en alza en nuestro país. Los que llevan las riendas se han deshecho de ella o quizás se la extirparon al nacer en el paritorio. No puede ser de otra forma. A nada que tuvieran un pequeño ramalazo o un destello de vergüenza, objetarían contra sus propias leyes y decretos. Son gente de otra pasta, bien distinta a la del cartero madrileño. Inmunes a las medidas que vomitan contra la sociedad. Habitan en otra esfera, con unas reglas de juego diferentes al resto de los mortales. Mientras Eduardo puede ir a la calle por ser una persona íntegra, los mercachifles corruptos y embusteros se agarran fuerte a la poltrona. A pesar de todos los incumplimientos, mentiras flagrantes y corruptelas que planean sobre algunos miembros del gobierno, aquí nadie dimite. Y mucho menos lo echan. Sobre todo por si canta, como Barcenas. Así que entenderán que servidora objete de toda esta morralla que dice que nos representa. Me pasa como al cartero, que me da arcadas la conciencia.