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Política y justicia social

EL BIEN "PAGAÓ"

EL BIEN "PAGAÓ"

El sueldo del Gobernador del Banco de España ya es de dominio público. Aunque Ordóñez se resistía, por aquello de seguir las tradiciones oscurantistas de su casta, no le ha quedado más remedio que revelar que sus emolumentos rozaban los doscientos mil eurazos anuales a los que, precisamente ahora, aplica la reducción del 15% para dar ejemplo en eso de arrimar el hombro. Una fruslería para quien nunca tendrá que sobrevivir con el sueldo mínimo interprofesional ni con la mísera limosna-prestación de cuatrocientos veinte euros. A pesar de ser un servidor público, su comportamiento dista mucho de defender los intereses del Estado que representa. Sino, ¿cómo es posible que no pudiera prever el fiasco financiero que se nos avecinaba? Además no parece aprender nada porque, en vez de ahuyentar a los especuladores de nuestra economía, les sigue dando cancha y se convierte en portavoz de su mensaje desestabilizador. Tampoco dice nada de controlar a los bancos que nos estafaron con el beneplácito del Banco Central Europeo. Ni de la burbuja inmobiliaria y financiera que fue alimentada durante su gestión sin que ninguno de los eficientes y caros consejeros del Banco de España supieran predecir las dimensiones de su explosión. Ni del peligro de acumular el poder económico en la banca privada en detrimento de la pública. O de la necesidad de afrontar una política fiscal más justa que evite el fraude y la evasión de impuestos.
La única conclusión que ha extraído consiste en rebajar los derechos sociales disminuyendo el gasto público y recortando los derechos y salarios de los trabajadores con una salvaje reforma laboral. Lo que me lleva a pensar que, Fernández Ordóñez, no ha cumplido con las expectativas que nosotros, todos los ciudadanos del Estado español, teníamos sobre su papel regulador. Ha quebrantado, y sigue haciéndolo, la confianza que sus contratadores le habíamos depositado. ¿No es ésta suficiente causa objetiva de despido? Pues eso, que le apliquen la reforma laboral que tan fehacientemente ha defendido para engrosar la plantilla de la empresa más grande del país: el Inem. Aún así seguirá siendo afortunado puesto que, hasta entre los parados, existen clases y su finiquito proporcionaría a una familia media la renta necesaria para no tener que preocuparse por su futuro en los próximos veinte años. ¡Viva la justicia social y el cinismo institucional!

LAS GRIETAS DE LA EVOLUCIÓN

LAS GRIETAS DE LA EVOLUCIÓN

El ser humano es un animal que ha conseguido desarrollar sofisticados mecanismos que lo hacen capaz, con igual donaire, de realizar empresas sublimes o sumirse en el lodazal de la crueldad inherente a su primera fase reptiliana. Nuestra versatilidad es tal, que podemos hacer coexistir ambos extremos sin que eso nos produzca un ápice de angustia.
Aunque mi criterio no tiene nada de científico, considero que nuestra evolución está siendo defectuosa. Algo no marcha bien en una especie que no es capaz de desprenderse de los atavismos primitivos que le impiden avanzar. Y en este apartado podríamos englobar muchas cosas. Las religiones con sus santas guerras, el maltrato al planeta y al resto de los animales, el dominio de una jerarquía sobre el destino del resto, la violencia ejercida contra millones de personas en el planeta y especialmente contra los más debiles y desfavorecidos y un auténtico rimero de evidencias que demuestran que, nuestro pretencioso estado evolutivo, es una mera fachada. Un tenue maquillaje que no puede ocultar que, quien verdaderamente maneja las riendas, es lo más irracional de nuestro código genético. 
Un consejo a la comunidad científica: Dejen de buscar el eslabón perdido. Somos nosotros mismos. ¿De qué otra forma podría explicarse que una mujer vaya a morir en la horca por un acto de "piedad" en pleno siglo XXI? Sakineh no morirá lapidada. Irán ha cedido a las presiones internacionales y ha conmutado esta condena por otra igual de salvaje. En eso sí que somos maestros, conocemos infinitas formas de ejecutar a la gente.
Mientras cosas así puedan suceder, convendrán conmigo, seguiremos siendo lo que fuimos: Monos feroces y malévolos. Estúpidas e imperfectas fieras antropófagas.

Publicado en El País, Periódico de Aragón y Diario del Alto Aragón

EL DÍA DE LA BESTIA

EL DÍA DE LA BESTIA

Hoy escribo, más que nunca, a golpe de casquería. Mis órganos más destacados están enmarañados en un amasijo de tripas, corazón y cerebro que funcionan al unísono. Los trabajadores españoles. que han padecido una campaña de envenenamiento desinformativo ejercido por los medios esbirros del capital y  una estrategia de desprestigio urdida contra los sindicatos, han despertado de su letargo. El 29 de septiembre no es únicamente el día de la Huelga General. Es la fecha en la que la Bestia Proletaria a pesar de haber sido domesticada, intoxicada de distopía, arrebatada de su orgullo de clase y neutralizada sindicalmente para poder repeler las agresiones, se despereza, estira sus potentes extremidades y se sacude los complejos para enfrentarse a cara de perro a los siniestros designios del mercado.
 
Y como dice Díaz Ferrán, el seguimiento de la huelga es fruto de la coacción. Solo se equivoca en una cosa. Esa presión para que explote la olla laboral no la han aplicado los piquetes informativos. Es un mérito que deben apuntarse ellos, los jerifaltes de la CEOE. Desde su barco pirata empresarial, capitaneado por el bufonesco filibustero Barbaferrán, andan afilando los cuchillos para el escabeche colectivo de la sociedad de bienestar. Todos sabemos de su naturaleza tramposa y carroñera. No en vano, su líder es un reputado bucanero al que no le tiembla el pulso para arrojar a los tiburones a sus empleados-rehenes a la más mínima merma de su botín.
 
Ahora ellos deben saber algo de nosotros: que estamos dispuestos a luchar. Que no les vamos a entregar dócilmente nuestro futuro y el de nuestros hijos. Osea que ya pueden ir envainándose el florete porque no nos impresionan sus filigranas amaneradas de campeones de esgrima.
Nosotros tenemos nuestras manos. Unas extremidades duras y curtidas  que pueden transformarse en puños desafiantes. Hoy los hemos sacado a pasear crispados por la rabia. Que se vayan familiarizando con ellos.

Publicado en Heraldo de Aragón el 30-09-2010 y en el Periódico de Aragón el 8 de octubre

LA ERA DE LA LUCIDEZ

LA ERA DE LA LUCIDEZ

Cualquier observador imparcial del momento histórico que vivimos concluiría admitiendo que el responsable de la grave fractura social, la agónica crisis medioambiental y las agresiones a los derechos fundamentales de los ciudadanos, es un sistema perverso que antepone los intereses financieros a los seres humanos. Entonces, si partimos de esta premisa, la Huelga General del 29 de septiembre no debe contemplarse como un castigo al gobierno que solo sirva para beneficiar electoralmente a otro partido que, a su vez, nos dará doble ración de lo mismo. Eso podría suceder si la gente decide quitarle su voto a los malos para entregárselo borreguilmente a los malísimos. Es otro el cambio el que debemos exigir: Un cambio de modelo. La Huelga debería ser el despertar de la era de la lucidez para nuestro pueblo. Un ¡basta ya! enérgico y contumaz contra este desarrollismo suicida que se sustenta en un método de selección natural basado en la codicia.  
 
Nuestras movilizaciones deben ir dirigidas a cambiar este modelo. A exigir un Planeta habitable para una sociedad que pueda vivir con dignidad. La vorágine neoliberal, en la que también se han enredado presuntos partidos de izquierdas y obreristas, exige su sangriento botín. No podemos dárselo sin explorar otras opciones, otras posibilidades. Si entendemos eso, que existen alternativas, empezaremos a romper su diabólica lógica de lo inevitable. Es una responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Por eso debemos reunir todas las fuerzas para darle un giro de 180 grados al discurso patibulario con el que nos amenaza el Capital. Otro mundo es posible. De hecho, si no lo intentamos conseguir quizás no haya mundo ni supervivientes a la depredación de los mercados. Las cosas están así de claras. Solo hace falta que estemos preparados para verlas.

Publicado en el Periódico de Aragón el 29 de septiembre del 2010 y en Público el día 30

UNA CARGA SOCIAL

UNA CARGA SOCIAL

Al parecer, eso de la libre circulación de los ciudadanos europeos por todo el territorio tiene sus limitaciones. Y es una de ellas, el hecho de que los residentes extranjeros se conviertan en una carga social excesiva para el país de acogida, la que ha enarbolado Sarkozy para expulsar a los gitanos búlgaros y rumanos de Francia. En tiempos de crisis, esta salvedad puede ser aprovechada políticamente para vender un discurso populista por parte de los gobiernos europeos. Incapaces de remedar la profunda recesión que atravesamos con decisiones valientes y basadas en el respeto a los derechos humanos y en la justicia social, se enhebran a practicar esta suerte de xenofobia que arraiga entre las neuróticas masas que sufren el mal de los tiempos modernos: La fobia a la miseria. Desde el punto de vista psiquiátrico, se trata de una enfermedad relativamente actual que no se padecía antaño, cuando las condiciones de vida eran mucho más humildes. Por eso democracias norte europeas como Dinamarca, Holanda o Austria. de marcado carácter ultraderechista, utilizan ese miedo patológico vendiendo el discurso de que el inmigrante viene a robar el empleo de los nativos. Lo convierte en el enemigo público número uno para distraer la atención sobre su ineficacia para remontar la situación financiera. Y lo mismo sucede con políticos como Merkel o Zapatero, cuya credibilidad ha descendido vertiginosamente y deciden "envainarse" la vergüenza torera en la defensa de los derechos de estas etnias europeas. Vamos, que si no tienes nada mejor que ofrecer al pueblo, inféctalo de odio hacia los más desfavorecidos. No solucionará la situación económica y laboral de tu país pero mantiene entretenido al populacho que, mientras odia al que es más pobre, no pone atención a los tejemanejes de los poderosos. Yo también practicaría la expulsión de algunos individuos por constituir una pesada carga social. Solo que para mí, el concepto de carga social recae sobre la bandada de buitres que en forma de banqueros, especuladores, políticos amaestrados por el capital y demás bandidos de similar pelaje, pueblan la faz de toda la vieja Europa. El problema sería donde desterrarlos porque esta basura tóxica tarda más en desactivarse que los residuos radiactivos de cualquier central nuclear. No existe ni un solo rincón del Planeta que merezca alojar este contingente de lo que considero que es la auténtica miseria. La única a la que de verdad deberíamos temer.

Publicado en Público el día 26 de septiembre del 2010

CAMINOS SOBRE LA MAR

CAMINOS SOBRE LA MAR

Como una marea imparable, como un tsunami rabioso y solidario, algo se está moviendo por fin en el Planeta. Me llegan noticias de lugares del mundo que jamás recorreré. De países y gentes que nunca veré pero que, como nosotros los miembros de la Marcha a Bruselas, comparten un mismo sueño de justicia social y gritan: ¡Basta ya! Que reclaman un futuro mejor para sus hijos y para las generaciones que están por venir. La tierra se ha convertido en un territorio hostil para la vida. En un erial donde la felicidad, esa vocación propia de los seres humanos, no puede prender asfixiada entre las malas hierbas de la codicia y la depredación. En Johannesburgo, cientos de miles de personas se manifiestan por sus calles en el noveno día de una huelga general de funcionarios públicos. Entre cánticos y bailes exhiben carteles con lemas como "En defensa de los derechos de los trabajadores" y "No a la explotación". Hasta la Unión de la Defensa de Sudáfrica ha manifestado su intención de solidarizarse con los huelguistas. En México, donde el horror y la corrupción gobiernan todos los confines de su territorio, los heroicos sindicalistas del SME (Sindicato mexicano de electricistas) continúan con su lucha contra el desencarnado`presidente Calderón en defensa de los 16.000 puestos de trabajo que se han perdido a causa de la especulación privatizadora de su gobierno. O desde Chile, donde grupos de insurrectos se levantan contra lo que consideran la guerra social que impone el estado a fuerza de detenciones ilegales y acusaciones falsas contra colectivos sociales y sindicales. Se declaran seres humanos libres y mandan ese mensaje de rebelión a cuantos quieran escucharlo. Y entre todos se van tendiendo caminos sobre el mar enlazando los sueños e ideales a uno y otro lado de los océanos y continentes. Viendo, desde la ceguera a la que quieren condenarnos, que gota a gota va creciendo el maremoto de solidaridad entre los pueblos pese a la agónica sequía en la que quieren sumirnos los que se creen los amos de nuestro mundo.

Publicada en Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón

LA EMERGENCIA GITANA

LA EMERGENCIA GITANA

 
Por obra y gracia del gobierno francés de Sarkozy, los gitanos rumanos están siendo repatriados vulnerando los principios más elementales del orden jurídico y de las garantías procesales. La presunción de inocencia se transforma, en una interpretación propia del mismísimo Mengele, en una declaración de culpabilidad de origen étnico. El "peligro" gitano se fundamenta en la indiscriminada asociación de esta raza con la delincuencia, la suciedad y la maldad intrínseca grabada a fuego en el cariotipo de sus genes. Demonizar a todo un pueblo por los actos de unos individuos concretos nos retrotrae directamente a las fauces del fascismo en estado puro. Su éxodo no es identificable con una nación cuyo himno es una declaración de amor a la libertad, igualdad y fraternidad entre los seres humanos. Con la sospecha en la piel, la leyenda negra que persigue a los gitanos se extiende entre una población que transmite a sus hijos el miedo a la diferencia que, en realidad, no deja de ser únicamente la penalización y criminalización de la miseria. Y en vez de combatirla procurando educación y facilitando la integración social de estas personas, se les aplica la "solución final". Un poco más refinada que la ejercida durante el nazismo puesto que los hornos crematorios no serían políticamente correctos en la Europa democrática en la que presumimos vivir. Pero igual de efectiva en la práctica porque su expulsión supone hundirlos en un inframundo peor que el sufrido por el acoso policial y judicial al que han sido sometidos por las prefecturas francesas. Como en la Italia de Berlusconi, ahora en Francia, corren esos cuentos de terror asusta-niños que hablan de secuestros y descuartizamientos y que forman parte de un mito que atribuye a esta etnia una depravación extensiva a toda su raza. Por eso, cuando sus chabolas son rociadas con gasolina, muchas criaturas creen que esa es la forma en la que sus amantísimos padres del primer mundo les protegen de estas malignas criaturas de tez morena. Y ese temor que maman de sus progenitores se torna en odio y en rechazo. Un triste legado que nos aleja de un mundo más solidario en el futuro. La auténtica emergencia es transmitir a nuestros hijos otra herencia que hable de hermandad entre los pueblos y culturas. Una urgencia en alejarnos de esa Europa negra y exclusiva en la que nos quieren sumir togados y políticos que emanan olor a azufre desde la ponzoña que anida en sus resecos corazones. ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Que te busquen en mi frente. Juego de luna y arena.
Dedicado a mis hermanos gitanos del barrio zaragozano del Gancho

Publicado en Público el 27 de agosto del 2010 y en El Periódico de Aragón el día 30

LALUCHA CONTINÚA

ENFERMOS DE DISTOPÍA

ENFERMOS DE DISTOPÍA

Las utopías sociales nacieron de la necesidad de algunos seres humanos de creer que un mundo mejor y más justo era posible. Etimológicamente hablando, utopía significa "no lugar". Quizás sea cierto y resulte imposible encontrar ningún sitio donde la felicidad y el respeto por los derechos humanos sea factible, al menos físicamente. Pero nuestra especie posee una cualidad mágica que, desde el principio de la historia, nos ayuda a transcender por encima de lo que nos ofende e incomoda: la capacidad de crear ideales. Y aunque la sociedad que pretendemos muchos soñadores parezca imposible lo cierto es que, solo con imaginarla, podemos señalar la dirección hacia donde debemos encaminar nuestros esfuerzos para aproximarnos a ella. La utopía se comparte y toma cuerpo. Actúa como un factor crítico en un mundo plagado de iniquidad y desafueros fabricando la esperanza imprescindible para evolucionar. Soñar nos hace libres. Nadie puede arrebatarnos este don, excepto nosotros mismos. Como antónimo de la utopía está la figura de la distopía o la utopía perversa. Una corriente que trata de recortar las alas de la imaginación para estrellarnos de bruces con una realidad sucia y descarnada, tratando de convencernos de que lo contrario es una disfunción de nuestra psique o una negación de la evidencia imperturbable. La distopía ha agarrado con fuerza entre la gente consiguiendo mermar nuestras opciones de mejorar el mundo. Es un mal que, de no tratarse a fuerza de ilusión y redaños, acabará convirtiéndose en una enfermedad terminal que puede arrasar con todos los seres vivos y su entorno natural. Engendremos el antídoto en nuestros corazones. Podemos hacerlo con iniciativas como la Marcha a Bruselas por la reforma laboral y el reparto de la riqueza y el trabajo u otras similares. Si somos capaces de fabricar esa vacuna aún estaremos a tiempo de salvarnos. Muchos otros, a lo largo de los tiempos, se la inocularon y el resultado cambió el rumbo de los acontecimientos. Solo necesitamos cerrar los ojos y dejar volar a la fantasía.

Publicado en Tribuna Pública de "El Plural" el 23 de agosto y En El Periódico de Aragón el día 25

CHICA LOCA

CHICA LOCA

Apenas llevamos unos días desde que comenzó la Marcha a Bruselas contra la reforma laboral y los recortes sociales. Algunos de los participantes podrán hacerla entera, sacrificando su tiempo y  su dinero, por lo que consideran una necesidad acuciante de respuesta a las agresiones que recibe la ciudadanía. Otros, entramos y salimos de las etapas alternando largas jornadas de recorrer carreteras "a patita" con  nuestros trabajos y familias. Pero entre todos nosotros, a lo largo del camino, se está estableciendo un vínculo que salta por encima de siglas, organizaciones, orientaciones e incluso razas y culturas. La fraternidad que surge de un proyecto común: Soñar un mundo más justo para todos y pelear pacíficamente por hacerlo posible. Esta es la causa que ha reunido a gente, aparentemente tan diferente, como el joven sengalés Abduolaye y a Carmen, una maestra jubilada, o a mí misma, una limpiadora sin filiación política alguna, a emprender junto a otros personajes esta ruta contra la desesperanza. Ya hemos leído algunos comentarios de ánimo y los agradecemos profundamente. Ellos han comprendido que esta lucha es de todos nosotros: trabajadores, parados, inmigrantes, jóvenes, jubilados, am@s de casa. También de algunos sindicalistas y representantes políticos de la izquierda progresista. Pero sobre todo es una empresa del pueblo que, sin ningún tipo de subvención ni infraestructura, vamos a llevar a cabo para intentar recuperar la dignidad que entendemos que nos están robando. Hay otros comentarios que nos acusan de radicales e incluso se atreven a aseverar que vamos a disfrutar de unas vacaciones pagadas con los impuestos de todos. Pues bien, para desgracia de agoreros, cenizos, esquiroles y demás calaña de individualistas e insolidarios ésto, simplemente, no es verdad. Nuestras peculiares "vacaciones" corren a nuestra cuenta y a cargo de la generosidad de quienes, no pudiendo acompañarnos, nos brindan su ayuda económica o de infraestructura básica a lo largo del recorrido,  proporcionándonos alimentos y  un techo para que no tengamos que dormir al raso. Osea que lo siento por ustedes, señores cenizos malpensantes. Lamento profundamente que algún virus haya eclosionado virulentamente en sus entrañas imposibilitándoles para la ilusión y la confianza en el género humano. Debe de ser muy triste estar tan cuerdos, inmoviles, reticentes y resignados, para no querer participar de este festival de orates itinerantes. Debe sentirse uno muy solo para querer disparar tanta amargura contra los que solo pretendemos mejorar la sociedad. Que sepan que, como en el caso de la chica loca que firma esta carta, nos hemos hecho inmunes al veneno que destilan sus desangelados corazones a fuerza de fabricar antídotos contra la desfragmentación de la utopía. Gracias a todos y a caminar... hasta enterrarlos en el mar.

Publicado en El Plural el 16 de agosto del 2010 y en Público el 23 de agosto

EL BURKA OCCIDENTAL

EL BURKA OCCIDENTAL

Es imposible abstraerse del horror que nos produce, en los presuntos países civilizados que habitamos, el rostro mutilado de la joven afgana Aisha que ha sido portada del Times en estos días. Pero el propósito de arrojarnos a la cara la barbarie ejercida contra esta muchacha dista mucho del de reivindicar una solución global al holocausto sistemático del que son objeto millones de mujeres en el mundo. La impactante imagen de Aisha trata de justificar una guerra y una ocupación que, en contra de lo que se nos quiere hacer creer, han servido para que la crueldad y el abuso contra el género femenino creciera exponencialmente en los últimos años. No es cierto que la invasión de Afganistan tuviera como misión dignificar la existencia de sus habitantes y menos la de las mujeres. Lo que ha movido esta guerra, como sucede con casi todas, tiene argumentos financieros y del control de las materias primas imprescindibles para poder continuar con nuestro depredador estilo de vida occidental. A las mujeres afganas se les priva de la educación, más del 80% son analfabetas, y de la sanidad. Carecen de cualquier derecho y son utilizadas como mercancías de trueque o reparación de agravios. Las vejaciones que padecen trascienden la asfixia del tupido burka impuesto por los talibanes y que apenas es un símbolo de la cosificación que les empuja a tener un elevadísimo número de suicidios entre la población femenina. La invasión de Afganistan se produjo en el 2001 y una década de ocupación militar no han evitado que las orejas y la nariz de Aisha fueran seccionadas brutalmente. Pero no solo en Afganistan se ejerce esta violencia contra la mujer. Arrojarles ácido, violarlas, lapidarlas o someterlas a ablaciones son algunas de las demostraciones más espectaculares del odio que se practica contra nuestro género en muchas zonas del planeta. Y a pesar de este catálogo del horror, ninguna potencia occidental asume como prioridad el cese de este silencioso genocidio. Como mucho, lo exhiben para cargarse de razones para ocupar militarmente un territorio aunque sus auténticos motivos sean mucho más sibilinos. Será porque aquí, aunque nuestra situación difiera sustancialmente de la de estas mujeres, tampoco hemos sabido sacudirnos la lacra de la violencia y cientos de mujeres mueren cada año a manos de los que se consideran sus dueños y señores. Crímenes caseros, disfrazados de violencia doméstica, que contemplamos tras el burka de la relativa indiferencia que provoca la costumbre. Asesinatos y abusos que ninguna invasión pueden frenar porque su origen anida ancestralmente en el corazón de muchas sociedades. Una plaza complicada de conquistar con otras armas diferentes que la educación en el respeto y la igualdad. Seguramente, el mayor y más complicado conflicto que todavía debe resolver la humanidad.

POR UN MUNDO QUE NO PRECISE LIMOSNAS

POR UN MUNDO QUE NO PRECISE LIMOSNAS

En contra del alborozo general provocado por la iniciativa de Bill Gates, y otras cuarenta archimegamillonarias fortunas norteamericanas, de donar a asuntos benéficos la mitad de su dinero, a mí tanta filantropía me parece un pelín inquietante. Decía Benjamín Franklin que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla. La acumulación de la riqueza mundial en manos de unos pocos genera una sociedad extremadamente cruel, donde la supervivencia pasa por servir como una pieza más del engranaje que les permita seguir amasando sus gigantescas fortunas. Las montañas de dinero en las que se encumbran estos presuntos benefactores, se han ido acumulando gracias a la perversión de un sistema que se desentiende de las mínimas nociones de justicia social. Las multinacionales que han multiplicado exponencialmente sus carteras, se nutren de la deslocalización de las empresas y de la explotación y deshumanización de los trabajadores. Por eso su caridad me chirría. Me trae reminiscencias del medioevo. Cuando los amos y señores arrojaban monedas a su paso a la plebe de la que se consideraban propietarios. Me parece humillante y un acto de arrogancia de los que se consideran la élite del mundo y ahora nos quieren mostrar su cara humanitaria. Si quieren paliar realmente la pobreza y hacer algo bueno por el planeta, me parecería mucho mejor que empezaran por dejar de depredar los recursos humanos y medioambientales. Que contribuyeran a crear una relación más horizontal en el reparto de las riquezas que naciera de la solidaridad y la justicia, no de la magnanimidad de los poderosos. No de seguir alimentando el método vertical que convierte a estas sofisticadas y modernas damas de ropero del mundo financiero, en maquinas expendedoras de las limosnas con las que pretenden amordazar a las conciencias.

Publicado en Heraldo de Aragón el 8 de agosto del 2010 Y en Público y Diario del Alto Aragón el 11 de agosto

EL FACTOR MIEDO

EL FACTOR MIEDO

A lo mejor lo que les voy a decir les parece una grandísima perogrullada, pero siempre que tengo la sensación de que el mundo se tambalea a mi alrededor y un ahogo agónico trata de cerrar mi glotis y nublar mi entendimiento, recuerdo que voy a morir tarde o temprano y toda mi angustia se acaba relativizando. Saberme mortal me hace ser más libre. Me da el valor que, con frecuencia, la existencia y sus vicisitudes me arrebatan intentando reducirme a poco menos que un guiñapo tembloroso. La vida nos asusta mucho, demasiado. Tenemos miedo a perder a aquellos a los que amamos y ese sea quizás el mayor de los temores. Pero también tememos a la precariedad y al desamparo. A la caída en desgracia, al desempleo, al abandono. A mirar nuestro reflejo en los espejos y no reconocernos. A la traición ajena y a la propia. Al ridículo y la vergüenza que nos produce mostrar el rostro desnudo de artificio y maquillajes.¡ Son tantos los terrores que nos acechan!. Tenemos miedo al miedo. Y el resultado de tanta cobardía es que acabamos perdiéndonos la vida mientras intentamos resguardarla de todo lo que nos sobrecoge.
La situación laboral y económica que atravesamos no ayuda mucho, es verdad. Son tiempos difíciles, impredecibles pero, ¿cuándo fueron fáciles? La historia de la humanidad es la historia de la lucha contra el miedo. Todos los avances laborales y sociales que actualmente disfrutamos provienen de personas que, en un momento dado, reunieron el coraje para sobreponerse al pánico que pretendía dejarles catatónicos.  De gente que, conocedores de su mortalidad, se atrevieron a mirar a los ojos de la bestia para mejorar sus derechos y los de las generaciones venideras. No eran super-mujeres ni super-hombres. Eran seres corrientes, como usted o como yo. Obreros, sindicalistas, activistas, maestros, amas de casa, creyentes o agnósticos, soñadores o pragmáticos. Pero siempre lúcidos y conscientes. Entre todos contribuyeron a forjar la esperanza de un mundo mejor y más justo más allá de la perspectiva de su propia existencia. Hoy, después de una asamblea en mi centro de trabajo, he vuelto a ver al miedo ganando posiciones entre los concurrentes. Intentando restarnos dignidad. Robándonos el ingrediente que más sentido aporta a nuestra especie : la capacidad de rebelarnos ante la injusticia y los atropellos. No se trata de desprendernos totalmente del miedo, es algo innato a nuestra naturaleza. Pero sí de arrinconarlo para no dejar que tome las riendas de nuestro destino. El próximo 14 de agosto, ciudadanas y ciudadanos españoles, franceses y de otras nacionalidades, también emigrantes, emprenderemos una marcha desde Zaragoza hasta Bruselas para deshacernos de ese miedo. Para reclamar el respeto que nos están arrebatando. Para enfrentarnos cara a cara con él y prender una llamarada de esperanza que alumbre esta tenebrosa etapa. Recuerden que, dentro de cien años, todos nosotros estaremos muertos. Pero podemos intentar, antes de convertirnos en polvo y calaveras, haber sobrevivido a los fantasmas que ahora tanto nos asustan. Haber acongojado al mismísimo miedo para poder gozar mejor de nuestra vida.

Publicado en Público el 9 de agosto del 2010

ANTES DEL ODIO

ANTES DEL ODIO

En este país, todavía quedan tipos que permanecen anclados al odio, incluso más allá de la muerte de los que consideran sus enemigos. Son personajes de sonrisa estática y mirada aviesa, perfectamente adiestrados para camuflarse en el entramado democrático. Una vez logrado su objetivo, conseguir el control político de un territorio para montar su corralito particular, mutan mostrando su auténtica naturaleza y se envalentonan ,perogrullada tras perogrullada, hasta el neorrealismo radical. Uno de los últimos ejemplos es el alcalde popular de Granada, don José Torres Hurtado. Se conoce que el hombre, tiene problemas con la interpretación de la historia de España e incluso con el siglo y el régimen en el que vivimos. Resulta que, en las tapias del cementerio de San José de esta ciudad, fueron fusiladas unas 3.900 personas durante la guerra civil víctimas del genocidio fascista. Y viene a suceder que las familias de los asesinados han tenido la peregrina idea de poner una placa conmemorativa de estos hechos que, por tercera vez, ha sido retirada a instancias del señor alcalde. El hombre justifica la ignominia como puede: que si su deber es conservar libre de agresiones el patrimonio municipal, que si se trataba de un cartel con espíritu revanchista y panfletario... ya saben, toda esa retahíla de vaguedades y falacias de las que se nutre el discurso del odio duro y puro. Porque ya me dirán lo que daña una placa en un muro más allá de la rabia que puedan sentir los que carecen de vergüenza para asumir y remedar, en lo que cabe, los horrores de nuestro pasado. El hecho de que desprecie reiteradamente a los familiares de los represaliados, e insinúe que les impulsa la venganza o el vandalismo, no es suficiente ofensa para este osado corregidor. Su chulería heredada de los oscuros tiempos del Criminalísimo, le permite pasarse por el fascio la Ley de la Memoria Histórica y mantener el monumento en homenaje a José Antonio Primo de Rivera. Y lo malo de este pajaro de mal agüero es que no es una "rara avis". Es un ejemplar vulgar y rancio de aguilucho malcarado que habita a lo largo y lo ancho de nuestra geografía. Jugando a ser  el mini-yo del Caudillo en sus respectivos feudos. Pero estos, a diferencia del otro, en vez de ser elegidos por la gracia de Dios lo han sido por el desgraciado voto de algunos puñados de honorables ciudadanos.

MENTÁNDONOS LA MADRE

Si existe algo característico de la naturaleza humana es la facultad de trabajar y procurarse los medios de subsistencia. El trabajo, a pesar de que se ha convertido en algo raro y doloroso gracias a la desnaturalización del mercado, es la fuente que nos proporciona alimentos, cobijo y ropa de abrigo. Por eso, privarnos de él, equivale a despojarnos de la propia vida. Así lo entienden al menos Cayetano Cabrera y Miguel Ibarra, trabajadores del sindicato mexicano de electricistas) que mantienen una huelga de hambre desde hace tres meses que puede lconducirles a la muerte. Eran empleados de la compañía "Luz y Fuerza del Centro" hasta que el presidente Calderón, aplicando las leyes creadas por la descarnada esencia mercantil, decidió privatizarla. 44.000 personas perdieron sus empleos. La acción del Estado mexicano está dentro de la absoluta legalidad, entendiendo como tal el marco jurídico e institucional diseñado pret a porter para ajustarse a la lógica del capital. En cambio, el gobierno acusa a los huelguistas de extorsión y comportamiento antidemocrático. Y quienes deberían estar de su parte: otros trabajadores, sindicatos, trotskistas, anarquistas, zapatistas y demás organizaciones y líderes de izquierdas, en vez de inundar las calles de indignación solidaria frente a los abusos de Calderón, se difuminan en grupúsculos que aceptan las reglas del juego impuestas negociando ´pírricas victorias o asumiendo de antemano la derrota. Algunos incluso los ridiculizan, acusándolos de idiotas por convertirse en martires manipulados por un sindicato concreto. 
Cabrera ha declarado que en una huelga de hambre solo hay dos opciones: o logras tus objetivos o mueres. Su objetivo es recuperar su trabajo, es decir su vida. Si no lo consigue morirá muy pronto. Será un crímen sobre otro crímen. Y el responsable no será solo Calderón o la inhumana maquinaria neoliberal. Los autoría se puede repartir entre la gran mayoría de los movimientos de izquierda incapaces de reunirse para luchar por ellos. Algo que también nos resulta familiar por estos lares donde, los que deberíamos arrimar el hombro para invertir la tortilla, nos pasamos la vida mentándonos la madre.

EL TAMAÑO DEL ODIO

EL TAMAÑO DEL ODIO

Ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas. Así ha de ser el tamaño de las piedras que se utilizan para ejecutar a las personas condenadas a morir lapidadas en algunos países islámicos. El volumen justo para alargar el sufrimiento antes de la muerte del condenado. En el caso de las mujeres, la crueldad del castigo se suma a la indefensión en la que se encuentra el género femenino. Es una forma horrible de morir que ya aparecía en el Antiguo Testamento para castigar el adulterio y que también era común en algunos países de Oriente Próximo. Pero en la actualidad, debido a una retorcida interpretación de la sharía, existen al menos cuatro estados en los que se sigue practicando. Como la palabra de un hombre vale lo mismo que la de cuatro mujeres, es suficiente con ser acusada de adulterio por algunos varones para que se aplique la salvaje sentencia. Denunciar una violación puede ser un motivo para terminar siendo víctima de esta tortura. Si añadimos a esto que no pueden ejercer el derecho a un abogado y que muchas veces firman confesiones cuyo contenido ignoran porque desconocen el lenguaje en el que están redactadas, nos hayamos ante una muestra más del odio y la represión que, en muchas partes del mundo, se sigue ejerciendo contra las mujeres. Sin embargo, tanto Irán, Indonesia, Afganistán o Somalia sientan a sus representantes en la ONU. Y, bajo ninguna circunstancia, se ha considerado la posibilidad de crear una presión internacional  lo suficientemente poderosa para frenar la barbarie ejercida contra las víctimas. A este horror, hay que añadir el de los crímenes de honor o el asesinato y persecución de los homosexuales. Estos seres humanos no tienen un valor cuantificable, como el del petróleo, para las sociedades que nos calificamos como desarrolladas. Por eso, a pesar del pasajero espanto que nos producen estos actos, las potencias civilizadas nos inhibimos del asunto con una tímida reprimenda sin más consecuencias. A causa de nuestra silente complicidad dejamos que crezca el rimero de las piedras, las vejaciones y los abusos pensando quizás que, si no las lanzamos con nuestras propias manos, estaremos libres de incurrir en tan abyectos pecados. Colaborando con nuestra pasividad a engordar el tamaño de todo ese odio.

Publicado en El País y en Heraldo de Aragón el 21 de julio del 2010 y en Público el día 23

MARIVÍ HOOD EN EL BOSQUE DE LOS MOLINOS

MARIVÍ HOOD EN EL BOSQUE DE LOS MOLINOS

Pues va a ser que los aragoneses somos un pueblo de desagradecidos y malpensados con respecto a nuestros políticos, porque si no, no es entendible la desconfianza y animadversión que nos producen a muchos, algunos ejemplares de esta fauna . Como lo que sucede con la alcaldesa de la localidad zaragozana de La Muela, Mª Victoria Pinilla. Que sí, que la mujer anda imputada junto a su familia en un abanico de delitos financieros de la famosa "operación Molinos". Y también  es verdad que eso no ha sido un obstáculo para que Mariví continuara al frente de su consistorio al salir de la cárcel, tras pagar una astronómica fianza conseguida a golpe de conejo (de sus prolíficas granjas, se entiende). Y el oscurantismo que rodea al endeudamiento real del Municipio, que recientemente ha aprobado las cuentas del 2008, también es un factor que desestabiliza un poco. Pero quedarse únicamente con esta faceta de la alcaldesa sería injusto e impropio de una gente tan noble como la nuestra. Pinilla, como Robin Hood, siempre ha contado con sus incondicionales capaces de batirse el cobre por ella. Gente sana de estas tierras que no se dejan abrumar por zarandajas y ven más allá de los tejemanejes de su alcaldesa con la justicia. Y es que no hay mas que fijarse en la capacidad de sacrificio que Mª Victoria es capaz de desarrollar por los suyos. Como ejemplo, el último gesto de rebeldía-guay que ha encabezado para cobrar los dos millones de euros que le debe el Estado al ayuntamiento por la expropiación de varios montes. Siempre pensando en el bien común, algo característico de toda su gestión, ha decidido declarar su insumisión al Estado dejando de pagar la seguridad social de los trabajadores municipales. Algunos, los más reticentes a descubrir sus virtudes, pensarán que en realidad la inmolación la van a padecer los empleados y que así, cualquiera se pone chulo. Pero esta reflexión es fruto de la ignorancia, porque es bien sabido que a un buen líder no se le puede pedir nada más doloroso que diezmar el pan de sus tropas. Y Pinilla está dispuesta a sacrificarse y soportar el dolor que le produce dejar a los trabajadores al descubierto. Menos mal que administra un pueblo tan generoso como el de La Muela, en el cual cada habitante tiene una deuda conocida de más de 1700 euros por cabeza, porque no en todas partes serían capaces de reconocer tanta bondad y talento.

Publicado el Periódico de Aragón el 23 de julio del 2010

LAS RUINAS DE LA SOLIDARIDAD

LAS RUINAS DE LA SOLIDARIDAD

Han pasado seis meses desde que Haití tembló violentamente arrasando con las precarias vidas de sus habitantes. La sacudida de la tierra agitó, por un tiempo, las conciencias del resto del mundo provocando una riada de ayuda para este desdichado pueblo. El suelo tuvo que rugir bajo los pies de los haitianos para que los demás países volviéramos la mirada hacia los más pobres del planeta. Todos quedamos conmovidos por la tragedia. No solo por los desastres provocados por el terremoto. La miseria ya se alojaba en Haití con anterioridad. Lo único que hicieron los temblores fue removerla para dejarla expuesta en toda su crudeza. Medio año después, muchísima gente sigue malviviendo bajo lonas. Y las ruinas continúan cubriendo las calles de Puerto Príncipe. Ahora viene la temporada de lluvias y huracanes y su indefensión es aún mayor frente a los rigores de la naturaleza. Hay varios motivos por los que un millón de haitianos siguen sin cobijo. Por un lado, un gobierno débil incapaz de gestionar los recursos. Por otro, los terratenientes que no quieren ceder sus tierras para la reconstrucción o pretenden hacerlo a precios escandalosos. Además, la burocracia y la política de los más de 60 países y organizaciones que se ofrecieron a ayudarlos atascan el proceso. Mientras tanto, Haití sigue siendo un país poblado de fantasmas que se mueven entre los escombros. De personas que tienen el miedo y la desesperación agarrados al alma. No duermen porque temen ser tragados por la tierra. Engullidos, con la misma eficacia con la que los paises ricos devoramos las desgracias ajenas. Aplicándonos, para que no resulten demasiado estomagantes, las sales digestivas de la caridad y una pildorita para lograr el olvido.

Publicado en Público el 15 de julio del 2010 y en El periódico de Aragón el día 17

CINISMO EN 3D

CINISMO EN 3D

¡Hay que ver la diversidad de varas que emplean algunos para medir el cumplimiento constitucional! Mientras la insumisión catalana a los recortes de su Estatut supone para muchos un atentado a la Constitución capaz de romper España, la Comunidad valenciana se siente con independencia absoluta para incumplir las leyes del Estado. La última rebelión del Govern de Camps es con respecto a la ley del aborto. La intachable moralidad de estos próceres valencianos les ha empujado a desarrollar torticeras y costosas campañas de coacción hacia las mujeres que manifiesten querer ejercer este derecho. Mandarles unas imágenes de fetos en 3D, en distintas fases del desarrollo, es parte de su estrategia. Por lo visto, estos señores piensan que las mujeres somos tontas. Que nunca, en este mediático mundo, hemos visto un embrión y que ignoramos lo que alberga nuestro voluminoso vientre hasta el momento del parto. Como método para extorsionar moralmente a quienes quieran abortar resulta bastante rastrero, pero además poco útil. Cuando una mujer toma esta decisión no necesita que ningún populista le recuerde la "trascendencia ética de sus actos". Aunque pueda sorprender a estos tipos, el género femenino tiene conciencia propia.
Al contrario que ellos, los jerifaltes levantinos, las mujeres llevamos años acatando las consecuencias de unas leyes que controlaban férreamente nuestros derechos reproductivos. Pagando duramente con la cárcel, o incluso con la muerte, el saltarnos la prohibición establecida. Sin embargo ellos, que representan a unas instituciones democráticas, soslayan la aplicación de las leyes impunemente. Lo mismo sucede con la ley de dependencia para la que nunca quedan partidas económicas. Claro, ¿Cómo va a quedar dinero tras dilapidarlo en costosas fotografías tridimensionales, salpicón de corrupciones, adjudicaciones fraudulentas y agasajos  vaticanarios? Más que tridimensional, el cinismo del gobierno levantino alcanza dimensiones estratosféricas. Como sus escándalos, que han convertido la política de esta tierra en una película de Fellini. Una pesadilla poblada de seres monstruosos y crueles cuya naturaleza grotesca ni siquiera se toman la molestia de ocultar.
 

Publicada en El Periódico de Aragón el 14 de julio del 2010

EL CORAZÓN DE LA ROJA

EL CORAZÓN DE LA ROJA

 
He de admitir que he sucumbido a la poderosa atracción de "la roja". Aunque no soy futbolera, no he podido inhibirme del subidón general. En estos tiempos de zozobra y atomización de la sociedad resulta emocionante ver como, ciudadanos de todas las clases y condiciones, comparten una situación de euforia colectiva. Aunque he de admitir que tengo mis prejuicios con las manifestaciones de orgullo nacionalista, he decidido abstraerme de este concepto para disfrutar del antidepresivo que está administrando la selección a los paisanos. Y como tengo tendencia a barrer para mi casa, me ilusiono con esa cualidad de nuestro pueblo para apasionarse y me esperanza la idea de que sepamos utilizarla para causas más nobles. El corazón de "la roja" ha conseguido hacer latir al unísono los corazones de mucha gente. Precarios, parados, amas de casa, inmigrantes. También de gente poderosa. Pero como los castigados por la situación financiera somos los de siempre, el pueblo llano, mi mensaje va especialmente dirigido a esa mayoría. Sugiero que utilicemos el poder aglutinador que estamos descubriendo con el fútbol para enfrentarnos al ataque masivo que están recibiendo nuestros derechos laborales y sociales. Que usemos ese optimismo contagioso y energizante para sacudirnos la resignación ante el destino que nos están fabricando. Cayo Lara ha pedido a los futbolistas que donen sus primas a causas sociales. Quizás suene utópico pero es que a mí me pone la utopía. Doy un paso más y propongo que la petición se haga extensiva al resto de la población, aunque en otros términos. Para superar la depresión que nos augura el retraso de la edad de jubilación, la suspensión de los convenios, el abaratamiento del despido y demás recortes y agresiones en general, podemos donar esa capacidad de hacer piña que estamos experimentando y enfrentarnos a la adversidad con alegría y determinación. Con orgullo de clase. Una clase que represente los derechos de muchos colectivos desfavorecidos. Capaz de recuperar su dignidad para contagiar el entusiasmo por la posibilidad de que otro mundo sea posible. Ahí sí que se demostraría la fuerza y el valor del auténtico corazón de "la roja".

Publicado en Heraldo de Aragón el 9 de julio del 2010, Diario del Alto Aragón del día 11 y Periódico de Aragón el día 12