EL DOLOR DE UN MAL SUEÑO
Las Euromarchas contra la pobreza, la injusticia y la desigualdad avanzan hacia Bruselas para llevar un mensaje: Otra Europa es posible. Columnas de personas procedentes de todos los territorios han ido sumándose a esta iniciativa para poner voz a los desheredados por esa Europa negra que devora a sus hijos para mayor gloria de sus majestades financieras. Es un ejército inerme, pacifista (pero no por ello inocuo) compuesto por toda clase de personas. Jubilados, trabajadores, desempleados, sindicalistas, jóvenes que se resisten a ser la generación perdida, familias enteras... Seres humanos con nombres y apellidos que no se resignan a la distopía predestinada para el futuro de sus hijos.
Los trabajadores de TVE han recibido una surrealista invitación de parte de la dirección del ente público. A través de Intranet, se les ha instado a jurar la bandera de España en un acuertelamiento colindante a sus instalaciones. No parece casual que, semejante ocurrencia, se haya dado a tan pocos días de las elecciones catalanas. La televisión que pagamos entre todos tiene serios problemas para mantener la imparcialidad y la veracidad en su línea informativa. Pero proponer a sus trabajadores una jura de bandera en defensa de la unidad de España es un acto propagandístico que huele a azufre rancio. En estos días podemos observar como los nacionalistas de uno y otro lado se envuelven en un trapo coloreado para reivindicar su patriotismo. Aunque algunos pensamos que solo lo hacen para tapar sus desvergüenzas. En el ayuntamiento de Barcelona, los portavoces del PP y ERC pugnaban por asomar sus respectivos estandartes desde la balconada. Una bandera de España y una estelada compitiendo para exaltar el resentimiento entre dos pueblos condenados a entenderse.
La vida de algunas personas parece no tener el mismo valor que el de otras. Al menos, es la impresión que se obtiene si se comparan algunos acontecimientos recientes. En el caso de la peregrina norteamericana , las fuerzas de seguridad del estado despertaron de una larga siesta cuando el senador John McCain amenazó con mandar al FBI a investigar la desaparición. Durante cinco largos meses ni la guardia civil ni la policía fueron capaces de encontrar su cadáver. Ni un solo rastro del autor del crimen. Pero cuando la caballería yankee amagó con tomar las riendas, el orgullo patrio facilitó la resolución del caso en pocos días.
Denise era ciudadana del primer mundo. Con una familia que la amaba y que no dudó en presionar a las más altas instancias políticas de su país para saber qué le había sucedido. Eso fue definitivo para conseguirlo. En cambio, otros sucesos similares, no reciben la misma atención ni medios. Quizás porque las víctimas eran, a su vez, víctimas de la explotación sexual o de la trata de mujeres y nadie clamó a las autoridades en su nombre.
Podría ser el caso de la mujer negra que apareció medio carbonizada en un contenedor en plenas fiestas de Nerva. Según la guardia civil, un claro suicidio. Argumento kafkiano que también emplean para desestimar las investigaciones que sirvan, al menos, para ponerle un nombre al cadáver. Nadie ha denunciado su desaparición, era negra, posiblemente pobre. Podría haber llegado a nuestro país engañada por las mafias que se dedican al contrabando de personas. Obligada a prostituirse y privada de su pasaporte. Asesinada por su proxeneta y arrojada al contenedor como basura humana. Es solo una hipótesis. Pero bastante menos descabellada que la que mantiene la benemérita para cerrar el caso. Un suicidio. De ser así, deberíamos creernos que la mujer se introdujo voluntariamente dentro del contenedor para prenderse fuego. Que, en mitad de las celebraciones de Nerva, nadie vio ni oyó nada mientras su cuerpo ardía silenciosamente. Sin emitir ni un quejido que alertara al personal. Sin que el humo y el olor a carne quemada fuera detectado por las multitudes que llenaban las calles aledañas.
Yo no soy Sherlock Holmes pero este caso me huele, con perdón, a chamusquina.
Como mal huelen también otros "suicidios· femeninos que, casualmente se han disparado en los últimos tiempos. Como el de una joven en Corralejo embarazada y apuñalada tres veces en el vientre que, mientras se desangraba, lavó la ropa de su cama y la sangre del cuchillo. Apañadicas que somos las mujeres hasta la muerte, Que no es cuestión de dejarlo todo hecho un asco, oigan. La familia parece aceptar la versión oficial. Se encierran en un absoluto mutismo.
Hay muchas formas de ejercer violencia contra la mujer y es verdad que este hecho afecta a todas las clases sociales. Pero cuando la mujer padece desarraigo familiar, es pobre o pertenece a un ambiente marginal está mucho más expuesta.
La mujer del contenedor de Nerva tenía una identidad. Puede que alguno de sus familiares o seres queridos, de conocer lo ocurrido, pedirían una investigación más exhaustiva. Reclamarían justicia en su nombre. Pero, a día de hoy, la víctima no tiene nombre y los investigadores no piensan gastar recursos en ponérselo. Ningún senador estadounidense, ni por vergüenza patrio, les va a achuchar para que no le den carpetazo. Negra, pobre, seguramente prostituta, anónima... ¿a quién le puede importar? La cuestión es que no engrosará las magras listas de víctimas del terrorismo machista. Parece que ella y toda su vida entera se consumieron espontáneamente en ese contenedor de basura. Una metáfora cruel y realista de lo poco que valen algunas vidas.
Menos que nada.
Angela Merkel visitó, por vez primera, un centro de refugiados berlinés que fue atacado por hordas neonazis. ¡Preocúpate primero de los tuyos, traidora!- le gritaban enfurecidas masas de respetables y civilizados ciudadanos alemanes. Europa se blinda del éxodo humano que escapa de la miseria, de las guerras, de la posibilidad (más que probable) de que sus hijos sean víctimas o se transformen en verdugos del yihadismo . La solución de los líderes europeos pasa por intentar cerrar a cal y canto las fronteras. Siete vallas de alambrada son la respuesta a la mayor emergencia humanitaria de la historia. Siete muros de la vergüenza o, mejor dicho, de la desvergüenza que intentan contener del otro lado una tragedia de la que también somos responsables.
En occidente queremos su petróleo y sus territorios para dominar la geopolítica internacional, pero no los queremos a ellos. En el Nuevo Orden, dictado desde EEUU, no hay lugar para la compasión ni para los convenios humanitarios internacionales. Intervenimos en sus conflictos. ¿Recuerdan quién empezó a bombardear en Siria?. Pero no lo hacemos para promover la democracia o la solidaridad entre los pueblos sino guiados por intereses torticeros que aseguren nuestra supremacía financiera. Aunque sea consolidándola sobre una montaña de cadáveres. Como si la vida de un niño sirio o centroafricano no tuviera el mismo valor que la de nuestros propios hijos. Razas y pueblos inferiores. ¿Inferiores a quiénes?
Quizás a los neonazis que la semana pasada se orinaron en un tren germano sobre dos niños inmigrantes. Seguro que el Fürer estaría orgulloso de estos valientes soldados. Un acto de guerra contra el peligroso invasor. Una lluvia dorada impregnada de odio que constata la "superioridad racial" de unos tarados peligrosos.
Hagamos un ejercicio de imaginación. Es tan fácil como ponerse en la piel del otro. En esa piel más oscura que contiene los mismos órganos, el mismo impulso vital que mueve a los ciudadanos occidentales. Supongamos que un régimen sangriento dominara nuestras existencias. Que sus hijas e hijos estuvieran en un grave peligro, que murieran de hambre, que durmieran entre ruinas como los niños palestinos o sirios. ¿Qué harían ustedes? Seguramente huir para salvar sus vidas, para intentar que tuvieran un futuro. Pero, ¿huir a dónde? Sigan imaginando que al llegar, tras jugarse el pellejo en una travesía imposible o cruzando territorios hostiles, se encontraran una alambrada kilométrica y, en lo alto, unos primates humanoides apuntando con sus chorros de orina a los maltrechos cuerpos de nuestras criaturas. ¿Qué sensación experimentarían?.
Dejen de imaginar. Esta es la realidad cotidiana para cientos de miles de personas. La solución final que Europa ofrece a su desesperada huida. Pero aún vamos más lejos. Nuestros lideres no tienen bastante con haber contribuido a convertir sus países de origen en un infierno para luego repeler a los refugiados como si fueran apestados. Además intentan rentabilizar políticamente la xenofobia. Gente como Albiol que argumenta que aquí no cabemos todos. Tiene razón. Nos sobran los fariseos, los hipócritas, los cobardes, los miserables que hacen apología del odio para confundir a sus irreflexivos compatriotas únicamente para sacar tajada.
Si de mí dependiera, las alambradas serían para ellos. Por eso mismo, porque me preocupo por los míos que no son otros que la raza humana. Una especie amenazada por payasos prepotentes que deciden quiénes viven o mueren según convenga a su bolsillo. Ellos son los traidores. Basura blanca que manipula la verdad para sacar rédito político o económico. Fabricantes de futuros terroristas. Hacedores de vallas y de muros. Ora contra los emigrantes, ora contra los propios compatriotas sumidos en la depresión y en la pobreza.
Este es el auténtico conflicto en el que todos estamos implicados. Una guerra planetaria en la que solo hay dos bandos: depredadores y depredados. Y contra los primeros, no existen fortines en los que atrincherarnos. Será una lucha cuerpo a cuerpo. Y a los de nuestro bando, solo nos queda emplear el corazón y el cerebro para defendernos de sus aldabonazos venenosos.
Ya estamos invadidos. La hipocresía y el odio han traspasado las fronteras. Y no existe concertina que pueda repelerlos.
El ministro Fernández Díaz es un hombre piadoso, casi místico, que se revela guiado en su periplo político por el influjo de una santa de Ávila que ya lleva algunos lustros muerta.
De tal declaración se puede extraer una conclusión que salta a la vista: El ministro padece una visión distorsionada de la realidad (y de la piedad, me atrevo a añadir) que desde el punto de vista psiquiátrico podría ser un factor incapacitante para su función pública. Otros lo llaman verdadera fe. Pero entonces, ¿debemos creer que Fernández Díaz actuó bajo el influjo de Santa Teresa cuando se reunió con Rato? ¿Por qué querría la santa interceder por un "quinqui deluxe" como don Rodrigo?
Los misterios de la fe son inescrutables. Como las decisiones del ministro Fernández Díaz y las explicaciones sobre dicha reunión que dio tarde y mal. Otra vez se adentró en el mundo de lo sobrenatural aludiendo a unas amenazas fantasma que el pobre Rodrigo recibía en forma de tuits. Y lo de fantasmas no lo digo yo, si no la Guardia Civil que afirman no tener constancia de que existan tales amenazas. Serán telepáticas. Cosas más raras han acaecido, ¿verdad señor ministro?. Mire si no las levitaciones de su santa favorita.
El caso es que tanta desfachatez y desvergüenza no tienen explicación humana ni divina. Las precarias excusas no justifican el motivo ni la naturaleza de la reunión.
¿Cuántas mujeres amenazadas de muerte ha recibido el ministro en su despecho?, ¿Es frecuente que se reúna con imputados?. ¿Sabía Rajoy que se iba a producir este encuentro?
¿Cuánta gente estuvo presente? ¿Qué medidas adoptó a posteriori el ministerio como consecuencia de esta charla informal entre coleguis?
La oposición está friendo a preguntas al bueno de don Jorge. La cosa huele a chamusquina. Fernández Díaz suspira y mira al cielo mientras se agarra a las mentiras piadosas y al argumento del deber cumplido. Me viene a la cabeza una cita: "Cuando un hombre estúpido esta haciendo algo de lo que esta avergonzado, siempre declara que es su deber." (George Bernard Shaw). "
Pero no todo es mentira en esta charlotada. La amenaza de Rato es real. El propio Rato es la amenaza fantasma que planea como una gaviota carroñera sobre el cadáver del Partido Popular.
De momento, se está portando. Sigue siendo "uno de os suyos". Respetando los códigos de silencio para proteger al resto de "la Familia".
Imagino al ministro en su misa diaria. Si uno miente y no tiene propósito de enmienda ¿sirve de algo confesarse? ¿En qué pensará mientras recibe la comunión? Dudo que sea en los afectados por Bankia o en los ancianos estafados por las preferentes. Tampoco parece muy impresionado por el rosario de víctimas del terrorismo machista.
Su añeja vinculación con el Opus le ha preparado para cerrar filas cuando la secta se siente amenazada. Esa es ahora su prioridad. Proteger a la secta.
No se cómo se desarrollaría la conversación entre Rodrigo y Jorge. Si el ministro acariciaría el mancillado cogote de Rato mientras le susurraba mirándole a los ojos: Se fuerte Rodrigo, nosotros te protegeremos. Quizás fue un momento tierno, incluso ñoño, para tratarse de tipos tan curtidos. Pero el deber, como la fe, supone mentirijillas y grandes sacrificios. ¿Qué cómo pasaron el rato?
No tengo ni idea. Pero déjenme delirar un poco en esta delirante historia e imaginar alguna escena de amor mística entre ambos personajes. A Jorge Fernández Díaz clavando su pupila bovina en la ´pupila cornejera de Rodrigo para recitarle estos versos al oído:
"Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?" (Teresa de Ávila)
Nunca se sabe lo lejos que te puede llevar el sentido del deber.
La señora Aguirre, pese a parecer tan avispada y pizpireta, dice que no se enteraba de la clase de golfos de los que estaba rodeada. Golfos nombrados a dedo por la lideresa de los que día a día vamos descubriendo más trapacerías y chanchullos. Aguirre ve alucinante que el juez sugiera financiación ilegal en su partido. Los jueces tienen estas cosas Esperanza. Van reuniendo pruebas y atan cabos. Y con el Partido Popular podrían confeccionar un ajuar con encaje de bolillos. Decir que el PP actuó como una banda organizada en casos como Gürtel o la Púnica es una obviedad y a estas alturas nadie tiene dudas de que la financiación ilegal era una práctica atávica y consentida por la oligarquía del partido desde los tiempos de Fraga.
Por eso no es de extrañar que una estructura tan laxa con la legalidad resultara atractiva para personajes amorales que vieron en el PP la oportunidad de medrar personalmente. Si repasamos las conversaciones de los implicados grabadas por orden judicial se constata la bajeza y la falta de escrúpulos con la que se manejaban estos delincuentes. Y lo digo sin el "presuntos" por delante. Porque hace falta ser un bandido de la peor calaña para caer tan bajo como lo han hecho algunos. Pongo el ejemplo de los dos alcaldes de unas localidades madrileñas que tejieron una trama para lucrarse con la ropa que la gente dona para los pobres. Sin comentarios.
En las grabaciones confiesan sus auténticas motivaciones para entrar en política y no parece ser el amor a la patria precisamente. El ex-diputado del PP José Miguel Moreno las definía, en una conversación que mantuvo con el empresario Marjaliza, meridianamente: "Me hice diputado para tocarme los huevos"- admitía jocoso para luego añadir- "Me voy de vacaciones, prepárame la pasta que me lo gasto todo tío".
Como decía otro implicado canturreando: "Yo cobro, tu cobras, él cobra...". Las comisiones ilegales eran una práctica habitual y todos sacaban tajada del asunto. Todos menos la sufrida ciudadanía que ha padecido en sus carnestolendas el festival corrupto de estos mafias.
"Por algo se empieza"- es la respuesta que dio Cristina Tavío (peso pesado del PP de Tenerife) en las redes sociales a la pregunta de cómo se puede mantener una familia con 340 euros al mes.
La dama en cuestión fue la principal protagonista de una investigación de la Fiscalía Anticorrupción que se denominó, oficiosamente, el "bragasgate". La denuncia fue archivada pero salieron a la luz facturas por valor de 160.000 euros que la concejala y sus socios presentaron y en las que se incluían estancias en centros termales, joyas, perfumes y, mucha, mucha lencería. La lencería, otro factor recurrente en estas tramas corruptas. Pero eso se lo dejamos a Freud.
Por algo se empieza, estoy de acuerdo. Creo que hay un refrán que dice algo así como que "en el comer y en el robar todo es empezar". Se empieza cargando unas bragas super cuquis a las arcas municipales y se acaba haciendo desaparecer miles y miles de euros en cuatro tonterías. Otros que se lo gastan todo a lo loco. ¿Cómo mantendrían a su familia con un trabajo a media jornada que solo les reportara 340 euros? Todo es empezar- ¿A morirse de hambre quizás?
Si hubiera justicia poética estas sanguijuelas tendrían que verse en esa tesitura. Sentir que, pese a estar trabajando, no puedes cubrir las necesidades básicas de tu familia. Pero tendremos que creer en la justicia humana y en su, esta vez sí, presunta imparcialidad. De momento, dos de los tres jueces que juzgarán la Gürtel están estrechamente ligados al PP.
Pero no pierdan la fe. Dicen que mueve montañas. Aunque en este caso hablamos de humeantes montañas de basura. Que nos roben está mal pero ¿que además se nos rían?.
Año tras año, el rimero de cadáveres aumenta. Mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex-parejas. Niñas y niños cuyos brutales e incomprensibles crímenes son usados por el agresor para infligir un daño irreparable a la que fue su compañera. Nada importa que esas criaturas sean también hijos suyos. El odio los convierte en macabros instrumentos de su venganza. Una venganza que nace de la negativa a la pérdida de control sobre su víctima. La maté porque era mía. Una mentalidad que aún subyace en algunos especímenes poco evolucionados. Aunque no debemos olvidar que no hace tanto tiempo que fue abolido el "crimen de honor" en nuestro país. Si el varón decía haber pillado a la parienta cometiendo adulterio podía cargársela y salir de rositas. No hace falta aclarar que la cosa no funcionaba igual al contrario. Pero la muerte suele ser solo el fúnebre colofón de una larga historia de dominación y humillaciones. Las denuncias han bajado, sin embargo, el número de mujeres asesinadas sigue creciendo. En ese ranking de muertes, por eso que denominan "violencia doméstica", no se incluyen a las víctimas colaterales. Hijos, abuelas, amigas, padres o cuñados que también son objeto del vendaval homicida.
Amia y Candela tenían 4 y 9 años. Su padre utilizó una radial para acabar con sus vidas. ¿Conocen el objeto? La eficaz crueldad con la que ejecutó a sus hijas fue espeluznante. Contrasta con la torpeza con la que intentó luego suicidarse. Al parecer quería vengarse de la madre. Pero este psicópata, igual que hizo antes el tristemente celebre Bretón, prefirió matarla en vida.
A menudo me pregunto qué pasaría si ,cada año, docenas de abogados, concejales o altos funcionarios fueran asesinados por criminales movidos por el odio. Imaginen que, además, sus hijos fueran vilmente masacrados. Estaríamos hablando de actos terroristas perpetrados por lobos solitarios y toda la parafernalia del estado se pondría en marcha para prevenir lo que, sin duda, calificarían de atentados. Pero cuando las víctimas solo son mujeres anónimas, lo llaman "violencia de género". Oiga, ¿de qué genero es la violencia con la que su padre decapitó a Amia y Candela? No tiene nada que envidiar a las terribles imágenes que nos llegan del Estado Islámico. Cuanto más si añadimos el matiz de que hablamos de pequeñas que además eran sus propias hijas. ¿Hay algo más terrorífico que esto?
Las mujeres que padecen malos tratos no se sienten protegidas. Con denuncias o sin ellas, saben que su vida pende de un hilo y que las instituciones no desarrollan suficientes recursos para que puedan sentirse a salvo. Es un drama transversal que no entiende de posición social, cultura, raza o religión. La única constante es la violencia extrema ejercida contra la mujer y, por extensión, sobre sus hijos.
Algo anda muy mal en un planeta que sigue fracasando en la igualdad y el respeto entre los sexos. Millones de mujeres son sometidas por las leyes, las religiones extremistas o ambas cosas.
Lapidadas, enjauladas bajo un burka, privadas de su derecho a tener una educación y una profesión. Cosificadas, vendidas y explotadas por mercaderes de carne femenina.
Y en lo que llamamos mundo civilizado un silencioso exterminio de mujeres sigue goteando su rastro de sangre vergonzante. "Violencia doméstica". Como si prender fuego a un ser humano o descuartizarle con una radial fuera un poco menos gore si te lo hace el cabeza de familia.
Tenemos un grave problema pero nunca es tarde para buscar soluciones. A medio plazo, la educación es clave en este asunto. El único camino para sanear una concepción enfermiza de las relaciones intersexuales.Pero mientras tanto se necesitan mecanismos que garanticen la seguridad de las mujeres en riesgo y de sus hijos. Esa es la prioridad que debería acuciarnos. Sus asesinos también son lobos solitarios. Terroristas dispuestos a causar el mayor daño posible. A mí me dan el mismo asco, el mismo miedo.
Ignoro de dónde sacó el futbolista Nuno Silva la camiseta con el careto de Franco que exhibió en su presentación como el nuevo fichaje del Real Jaén F.C.. Quizás fue un regalo envenenado o a lo mejor se la compró él mismo en alguna tienda de los horrores-fashion donde venden moda con motivos genocidas para tontos del culo analfabetos y fascistas recalcitrantes y nostálgicos.
Silva se disculpó tras el revuelo alegando una supina ignorancia sobre el personaje y la historia de España. Si el fichaje se hubiera producido en Alemania y el menda hubiera aparecido con una camiseta con la imagen de un Hitler rampante la cosa hubiera sido seria. Seguramente, alguien le habría sacado de su lerdez para explicarle que mostrar la cara de ese monstruo no era nada cool y le habría aconsejado prenderle fuego. Pero al parecer, en las tierras celtíberas, nadie advirtió al deportista que su look era inadecuado y que podía levantar ampollas. Normal. En las clases de historia que se imparten en este país se pasaba de puntillas sobre los cuarenta años de dictadura para no herir sensibilidades. Las supuestas sensibilidades de una derechona fascista que no se esconde en reivindicar un pasado de represión, crímenes y torturas porque se sabe impune ante las leyes. Puede ser que quienes rodean al bueno de Nuno, pese a ser españolitos, tampoco tuvieran clara la biografía del dictador. Hace algún tiempo, en El Intermedio, mostraban a unos cuantos jóvenes un tríptico con las fotos de Kim Jong- Il, Pinochet y el propio Franco invitándoles a que identificaran al dictador español. Apenas unos pocos dieron en el clavo. Incluso algunos señalaban al sátrapa coreano pese a sus rasgos asiáticas. Pero, hasta los que acertaban, se veían incapaces de determinar si Franco había llegado al poder tras ganar unas elecciones y, mucho menos, de explicar el rastro de terror que dejó en sus largos años de mandato.
Eso explica muchas cosas. Por ejemplo que un individuo xenófobo como Xavier García Albiol sea la nueva esperanza blanca del Partido Popular en Cataluña. Albiol, como otros muchos, no comete la torpeza de llevar a Franco en su atuendo como motivo ornamental. Él lo leva por dentro. Forma parte de su adn. Un adn contaminado de mierda fascista que resiste cualquier lavado en frío o en caliente. Un adn compartido por otros miembros de su partido, como Mayor Oreja, que se refieren al franquismo como una época de extraordinaria placidez.
A Nuno Silva se le puede reprochar por su ignorancia. Pero no debemos obviar que muchos españoles lucirían con orgullo la controvertida camiseta mientras empuñan en la mano la bandera del pollo anti-constitucional que simboliza el dominio , a sangre y fuego, de un régimen criminal. Son los mismos que votarían a gentuza como Albiol para que limpiara las calles de inmigrantes, rojos y molestos perro-flautas. Para devolver a nuestro país a esa época de horror y oscurantismo.
La escasa formación que se proporciona en las escuelas sobre esta etapa puede ser parte del problema. Quién desconoce su pasado está abocado a repetirlo. Aunque también ayuda que el Código Penal no considere la apología del fascismo, por sí misma, como origen de un delito. El artículo 510 prevé los delitos de incitación al odio, discriminación o violencia. Pero para que tales actitudes sean punibles es imprescindible que dicha apología provoque directamente un acto de odio, discriminación o violencia, algo muy difícil de demostrar.
En Alemania, el artículo 86 de su Código Penal castiga la propaganda de organizaciones anti-constitucionales y la exhibición de sus símbolos. Levantar el brazo con un saludo fascista o ponerse una camiseta con la foto de Hitler está penado por la ley. Lo mismo sucede en los Códigos Penales de Francia o Italia.
Aquí, mientras se ha perpetrado una ley mordaza que mantenga al populacho con el pico cerrado ante las injusticias de los gobernantes, se apela a la libertad de expresión para quienes celebran la dictadura franquista y lucen sin pudor su simbología.
El historiador Reginald Basset expresó esta misma inquietud con las siguientes palabras: La pregunta es si vamos a permitir a los enemigos declarados de la democracia utilizar la maquinaría democrática cono el único propósito de derribar la democracia. En España, de momento, la respuesta está en el aire que mece las banderas anti-constitucionales portadas por los herederos ideológicos de los genocidas.
El niño se removía entre los brazos de su padre. En la pequeña plaza de toros una res cabeceaba intentando desprenderse de las teas ardientes amarradas a sus cuernos. El niño tenía un gato negro que gustaba de acurrucarse entre gemidos de placer en su regazo. Lo adoraba. Se pasaba horas mirándolo. Observando su majestuosa elegancia, su elasticidad imposible, la ternura salvaje que derrochaba, la insubordinación ácrata de su naturaleza felina. Su padre lo había encontrado en un cubo de basura. En un primer momento, creyó que esos débiles grititos procedían de una criatura humana. Una tragedia que pasa con demasiada frecuencia. Cuando acudió en su auxilio descubrió al animalito envuelto en una bolsa de basura. El padre reflexionó sobre la crueldad de algunas personas y se sintió profundamente conmovido.
El niño tenía seis años. Un horror creciente atenazaba su garganta mientras veía la escena de la plaza. La camisa de un mozo se había enganchado de los cuernos del astado. El lomo de la res se estaba chamuscando por efecto de ese trapo en llamas. El hedor a piel y carne quemada llenaba la atmósfera. Los gritos de terror e impotencia de la bestia no impidieron que continuara el festejo.
Porque eso era lo que su padre le había dicho. Que iban a asistir a una fiesta donde los toros y la gente se divertían jugando entre ellos. También nombró algo sobre tradiciones y cultura que el niño, pequeño como era, no acabó de entender. Tampoco le importaba mucho. Iba a ver animales, un poco más grandes que su gatito. Porque, pese a su corta edad, el pequeño experimentaba un alto grado de empatía y fascinación por todo bicho viviente.
El chico retiró sus ojos de la plaza y sus diminutas manos se crisparon en torno al abrazo de su progenitor. Un desconsolado llanto empezó a brotar de su garganta. El padre se reía burlándose de lo que consideraba una ñoñería infantil. El crío se sintió doblemente herido. Su padre le parecía un buen tipo. Haba rescatado a su gatito. ¿Cómo era posible que se divirtiera viendo padecer a otros pobres animales?
El niño se prometió a sí mismo no acudir jamás a esta clase de festejos. Cuando fue creciendo, su postura animalista le llevó a practicar el activismo en defensa de los derechos animales.
Un buen día, regresó con su grupo al pueblo de su padre. Intentaban crear conciencia de la crueldad de estos actos festivos. De que la cultura no tiene nada que ver con la tortura y el sufrimiento. De que las tradiciones, cuando son salvajes y sangrientas, no pueden mantenerse en una sociedad civilizada.
Una lluvia de piedras fue la respuesta. La lapidación y apaleamiento de los animalistas se está convirtiendo en otra tradición en auge de la España más negra y más profunda.
El ayuntamiento de Zaragoza ha decidido no subvencionar este tipo de actos. Seguro que la polémica estará servida y muchos seres, presuntamente racionales, apelarán también a la tradición y la cultura para seguir recibiendo dinero público con el que satisfacer sus primitivos instintos. Probablemente usarán argumentos semejantes a los que pudieron argüir los romanos para defender su circo( ese en el que los leones devoraban cristianos y los gladiadores eran obligados a combatir a muerte frente a un público excitado, amante de la tradición y festivo).
Leonardo da Vinci lo tenía muy claro. Ninguna sociedad podría considerarse civilizada mientras no se educara en el respeto a los animales. Aquí les dejo una de sus célebres frases para que la mediten estas vacaciones cuando se sientan tentados de acudir a estos" festejos populares":
Realmente el hombre es el rey de las bestias, porque su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros, somos como cementerios andantes. Llegará el momento en que el hombre verá el asesinato de los animales como ahora ve el asesinato de los hombres.
El día 27 de julio se votará en el ayuntamiento la propuesta de ZeC (Zaragoza en Común) para que los concejales no vayan a los actos religiosos representando a las instituciones.
El nuevo equipo municipal propone que se ejerza la aconfesionalidad que defiende la constitución. Ya saben, aquello de separar la iglesia del estado que reza en nuestra cata magna desde hace 37 años y que en este país con olor a cirio, cerrado y sacristía no acabamos de interpretar correctamente. Por supuesto, los ediles serán libres de asistir a dichos actos a título personal pero sin lucir insignias municipales ni percibir horas extras (el consistorio empleó más de 8.ooo euros en este concepto solo el año pasado).
Una cuestión tan elemental como es la de aplicar este principio constitucional en una sociedad moderna ha creado una gran controversia. Algunos comentarios sobre esta noticia son tan desquiciados y tendenciosos que provocan más hilaridad que otra cosa. Los hay que sostienen que los bolivarianos del cabildo empiezan no yendo a misa para acabar prendiendo fuego a las iglesias. Otros, más cachondos, apuntan que los podemitas solo quieren asistir a misas negras y aquelarres. Más acordes con el origen satánico de su ideología anti-sistema.
Dejando a un lado el rugido de la caverna carpetovetona, la realidad es que estamos rodeados de países que se declaran oficialmente laicos. En Alemania, Francia, Bélgica, Irlanda o Italia las autoridades políticas no pueden adherirse públicamente a ninguna religión o creencia que influya sobre la política nacional. Pese a ello, a nadie se le ocurre que la Merkel vaya a quemar la catedral de Frauenkirche o que Hollande quiera montar un aquelarre en el parlamento francés.
Una vez más, España es diferente. Aunque nuestra constitución señala que el estado no se adhiere a ninguna religión oficial, en la práctica la religión católica nos cuesta a la ciudadanía (católica, atea, musulmana o judía) la friolera de más de 13.000 millones de euros anuales entre subvenciones, ayudas, mantenimiento de su patrimonio y exención de impuestos.
Hasta el pasado marzo estaba vigente la ley de inmatriculaciones que otorgaba a esta confesión la facultad de inscribirse a su nombre bienes por primera vez en el registro oficial. Gracias a ella la mezquita de Córdoba pasó a ser la catedral de Córdoba y la iglesia consiguió su titularidad por 30 euros.
Merced a la ley hipotecaria del gobierno de Aznar, la iglesia católica vivió su propio boom inmobiiario. Durante este periodo apuntaron a su nombre 4.500 propiedades que no estaban registradas. Y todo esto sin tener que hacerlo público ni pagar impuestos. ¿Se imaginan la que se liaría si esto mismo lo hicieran imanes o rabinos?
Pero además de la arbitrariedad con la que se beneficia a esta confesión frente a las otras (impropia de un estado que se declara aconfesional), no podemos olvidar la injerencia constante que la jerarquía católica ejerce sobre las decisiones políticas y las leyes en este país.
Desde ZeC se está dando un pequeño paso adelante para liberar a las instituciones de esta incongruencia. Nadie impedirá a un concejal o a un alcalde, si es misero como Belloch, acudir a las procesiones de semana Santa o del Corpus Cristi. Pero deberá hacerlo a título personal y de balde. Sin cobrar un duro. Porque el fervor auténtico no tiene precio ni filiación política. Ya lo dijo otro elemento podemita llamado Jesucristo: A dios lo que es de dios y el estado a lo suyo. O algo así. ¿Qué opinión creen que tendría de todo esto? Pero claro, el tal Jesús, también era un poquico anti-sistema por lo que tengo entendido.
En estos días se cumplen ochenta años desde que Adous Huxley publicara la novela "Un mundo feliz". Se acababa de producir la crisis del 29 y empezaba a gestarse el régimen fascista de Hitler en Alemania. Huxley describía la sociedad de un futuro muy lejano. El año 600 de la era "fordiana" (en alusión sarcástica a Henry Ford y la introducción de las cadenas de producción en la industria). El filósofo y escritor no carecía de visión. La mecanización acabaría convirtiendo a los trabajadores en poco menos que autómatas. En ese contexto, imagina un régimen totalitario que ejerce un control absoluto sobre el individuo al que trata de imponer su concepto de felicidad a toda costa. Una felicidad obligatoria que responde a los reflejos condicionados por la promesa de una pastilla, el soma, que proporciona placer inmediato. En este mundo perfecto todo está encaminado a conseguir mayor productividad creando unos especímenes eugenésicamente seleccionados para ello.
Los personajes pierden su identidad, su capacidad de experimentar, de razonar. Son clones manipulados desde su nacimiento y educados en centros condicionales del Estado donde crean sus reflejos y les obligan a aceptar su destino.
Por espeluznante que parezca, la ciencia ficción nos ha alcanzado de pleno. En los tiempos que vivimos la manipulación y el control sobre el libre pensamiento es absoluto. La publicidad nos introducen un universo de necesidades condicionadas cuya adquisición, aseguran, nos dará la felicidad. La eugenesia ha traspasado los laboratorios de Mengele para convertirse en una práctica que garantiza, a quién pueda pagarlo, tener criaturas sanas. Pero también a la carta pudiendo seleccionar el sexo, el color de los ojos o cualquier otra característica que antes era fruto del azar.
Nuestro "soma" tiene diversas formas. La de la pastillita azul que permite tener erecciones a los octogenarios es una de ellas. Quizás la más inofensiva.
Es inevitable comparar la sociedad de Huxley con la situación en la Europa presente. Como en la novela, la UE actúa como un régimen totalitario cuya máxima es aumentar la productividad aún a costa de avivar la caldera con alguno de sus miembros. El control ideológico adquiere unas proporciones brutales. El pensamiento único, los reflejos condicionados, no dejan espacio a la disidencia o al análisis intelectual. Si quieres ser feliz consume, produce y no te cuestiones el sistema. Si te sales del guión, lo pagarás caro.
La saña empleada contra los griegos es otro método propio de Paulov y la escuela conductista. El gobierno de Syriza eligió el camino equivocado. Trató de salvaguardar la dignidad de sus conciudadanos de la voraz antropofagia mercantil y financiera. ¡Error!- escupe la Merkel mientras aprieta el botón de la descarga eléctrica que fríe la soberanía del pueblo griego.
"Un mundo feliz" era un aviso del mundo delirante, absolutista e inhumano que hemos acabado construyendo. Como a sus personajes, se nos condiciona desde el nacimiento para que nuestras expectativas de felicidad vayan encaminadas a engordar las buchacas de los poderosos. La distopía ultraliberal se impone sin necesidad de sacar los tanques a la calle. Han descubierto que la manipulación mediática es más eficaz. Y la imagen de las víctimas mutiladas ya no ofenden a nuestras retinas. En este nuevo orden se esconde a los muertos debajo de la alfombra. Para que no afeen el paisaje de ese "mundo feliz" donde sobran los derechos humanos.
Los finales de los cuentos que leía en mi niñez siempre me crearon muchas incertidumbres. Todos concluían más o menos con la misma cantinela. Los personajes protagonistas vencían a los malvados y eran por siempre felices comiéndose unas perdices. No entendía muy bien por qué devorar esos pajarillos era clave para lograr la felicidad. Hasta que me di cuenta que hay pocas palabras que rimen con felices. Y comer lombrices, por ejemplo, no resulta un menú tan sugestivo para todos como las susodichas aves en pepitoria. Aunque para gustos, gusanos de colores.
Pero lo que más me turbaba era cómo sería la vida de mis héroes y heroínas infantiles después de ese fin.¿ Mantendrían la felicidad, con perdices o sin ellas, el resto de su vida?. ¿Blancanieves y su príncipe acabarían divorciándose por incompatibilidad de caracteres? Y aunque sigan juntos, ¿Quién morirá primero ? ¿Se suicidará el superviviente administrándose una sobredosis de perdices? ¿Caperucita y Pulgarcito se convertirán en adolescentes problemáticos víctimas de un síndrome post-traumático?
Nunca lo sabría. Pero intuía que la felicidad absoluta era un bulo. Alguien dijo que para llenarse de felicidad lo mejor era vaciarse la cabeza (creo que fue Antonio Machado). La razón nos muestra la vida con todos sus claroscuros. Unos pocos momentos sublimes salpicados por infinidad de otros dolorosos, desconcertantes y angustiosos. Y aún cuando seas un ser privilegiado cuya existencia fluye por caminos sembrados de pétalos de rosas...¿Se puede ser totalmente feliz e indiferente ante el sufrimiento de los otros?
Según el CIS, el 84% de los españoles se consideran felices. Y más del 51% absolutamente felices. He de decir que a mí no me han preguntado. Ni tampoco a nadie que conozca. Pero no quiero ser desconfiada. Si estos datos son reales se impone hacer un estudio sociológico. En un país donde el paro no remite, las condiciones laborales se aproximan al esclavismo, la desnutrición infantil no para de crecer y los derechos civiles están amordazados, un 51% de españoles se declara más feliz que una lombriz. Y no lo digo solo por la rima fácil. Sino porque hay que tener un cerebro de lombriz, o un alto grado de insolidaridad o masoquismo, para sentirse pletórico de dicha en semejante contexto.
También puede tratarse de mero conformismo. Algunos esclavos, acostumbrados a los grilletes, no se tomaron bien la abolición. Para muchos es preferible asumir la infelicidad para disfrazarla de todo lo contrario. Es más sencillo que utilizar la inteligencia para analizar la realidad que nos rodea e intentar mejorarla. Menos cansino.
A mí, como a casi todos, me gustaría alcanzar ese estado de nirvana que me mantuviera en un éxtasis perenne. También yo quiero ser feliz. Y la vida me ha bendecido con personas, afectos e inquietudes que con frecuencia me permiten arañarla con los dedos. Pero, para mi desgracia, no puedo vaciarme la cabeza del sufrimiento y la injusticia que abundan en mi entorno. Quizás, si conseguimos un mundo más humano sería probable que mi corazón rebosara de alegría. Yo creo que la justicia social nos puede hacer mucho más felices que un abundante banquete de perdices. Podemos cambiar el final de este cuento. Siempre, claro, que no tengamos vacía la cabeza.
El termómetro marca 45 grados. Zaragoza se calcina convertida en un enorme horno crematorio. El cambio climático se descojona de nosotros. ¡Negadme ahora si tenéis bemoles!
Sabíamos que pasaría (ya está pasando). Los científicos, los que no están a sueldo de las petroleras y otros gangsters similares, llevan décadas advirtiéndolo. Los ecologistas también. No hacía falta ser Nostradamus para darse cuenta que la sobreexplotación del planeta y la emisión descontrolada de dióxido de carbono a la atmósfera terminarían transformando nuestro hábitat en un lugar inhóspito, incompatible con la vida. Recuerdo a un par de presidentes españoles que mantenían la teoría contraria. Aznar, asesorado por los negacionistas a sueldo de los lobbys energéticos. Rajoy, instruido por un primo suyo que debe ser la eminencia de la familia. ¿Seguirían negándolo a las tres de la tarde en medio de la plaza del Pilar zaragozana bajo la implacable canícula que nos asola estos días? Probablemente sí. Para algunos mentir nunca ha sido un problema. Bueno, al pobre Mariano le delata un ojo inquieto que pajarea a lo loco cuando suelta alguna trola. Pero sus asesores de imagen ya están considerando sustituirlo por uno de cristal. Todo sea por aportar más credibilidad al presidente.
Negar el cambio climático es otra mentirijilla más que sumar a la interminable lista de mentiras oficiales con las que nos manipulan. La necesidad de la Reforma Laboral o de los injustos recortes que sufre la sociedad son otras patrañas que, a base de repetir como una letanía, han presentado como verdades incuestionables.
Los poderosos, los amos del cotarro, cuentan con la lealtad de estos esbirros embusteros. Además Roma (en este caso el FMI y el BCE) no paga a traidores. Y el que intente enmendarles la plana será objeto de su fúrica venganza. Que le pregunten a Syriza y al pueblo griego.
Será cosa del calor que me derrite los sesos. Pero empiezo a ver todas estas mentiras como una estrategia global. Una declaración de guerra contra la especie humana pergeñada por psicópatas de cuello blanco y corazón bruno. La desigualdad y la injusticia coexisten con una madre tierra que agoniza. El infierno se está trasladando a este planeta.
Mientras tanto, los que avivan la caldera, quizás fantasean con poder vivir en Marte cuando todo pete por los aires. Los sociópatas con posibles siempre cuentan con recursos (aunque sea a costa de robárselos al resto de los mortales). No se cuál es el plan tras la extinción de la especie pero, si solo sobreviven ellos, ¿a quién van a explotar para satisfacer sus enfermizos instintos?
¡Que se preparen los alienígenas! Si a estos mendas les da por colonizar el espacio... pueden darse por jodidos.
La primera vez que participé en una acción no violenta fue al final de los ochenta. Una macro-urbanización iba a ser construida en el Moncayo con un desprecio absoluto por el entorno natural y mermando los recursos de los pueblos colindantes. Un grupo de amigos y servidora decidimos formar el primer grupo ecologista de acción directa en Aragón. Lo llamamos Ecofontaneros (una especie de Greenpeace con cachirulo). Ni cortos ni perezosos, cavamos unos profundos hoyos a las puertas de las obras y cinco personajes nos metimos dentro. El resto de nuestros compañeros nos echaron por encima media tonelada de cemento rápido que nos cubrió hasta la cintura. Cuando los responsables de la urbanización llamaron a las autoridades ya era tarde. El cemento había fraguado y pasaron casi 20 horas hasta que lograron sacarnos a cincel y martillo. Aún conservo las cicatrices en las piernas que dan fe de ello. Esta fue la primera, como digo, pero después vinieron muchas otras. Escalar hasta el tejado del gobierno aragonés, a la torre Eiffel o a las almenas de una central nuclear. Cruzar el Ebro a nado hasta el embarcadero de la Expo, encadenarme a hormigoneras, hacer cientos de performances callejeras, desnudarme públicamente utilizando mi cuerpo como elemento de protesta. .. Fueron tantas que me cuesta recordarlas. En todos estos años he asumido juicios, multas y detenciones. Siempre con la conciencia muy tranquila porque entendía que mis pacíficas acciones eran una mera manifestación de la libertad de expresión.
Comprenderán que, con semejantes antecedentes, la ley mordaza me ha pillado a contrapelo. El 1 de julio del 2015 un gusano negro nos engulló para regurgitarnos en 1954. Cualquiera de las acciones antes relatadas me llevarían ahora directamente a la trena. Y no podría pagar las desorbitadas multas aunque lograra nacer cuatro veces.
¿Existía una necesidad perentoria de una ley tan restrictiva? ¿Acaso las algaradas callejeras estaban tomando tintes revolucionarios? Evidentemente no. Pero las movilizaciones ciudadanas y las protestas, sobre todo después del 15-M, estaban provocando un fenómeno que inquieta mazo a los poderes facticos. A la gente corriente le estaba dando por pensar. Por cuestionarse las verdades oficiales e involucrarse en la cosa pública. Colectivos como Stop-Desahucios ponen de relieve la insensibilidad del estado ante el drama de muchos ciudadanos. Su ejemplo de resistencia solidaria y pacífica es visto como un peligroso germen que puede esparcirse.
La llamamos ley mordaza pero, en realidad, es un túnel del tiempo que nos devuelve a épocas tenebrosas. A rincones oscuros y vergonzantes de la historia donde el libre pensamiento permanecía engrilletado en el corredor de la muerte de los derechos civiles. ¡Cómo me duele esta España cautiva y desarmada!
Con mi pasado delictivo no podría formar parte de ningún organigrama político. Tampoco me importa un carajo. Cada una de mis acciones pasadas (y las que puedan venir) son un reflejo condicionado a causa de mi naturaleza inconformista. Confieso que no puedo controlarlo, es superior a mí. Además, no soy amiga de mordazas ni correas. No me pone nada el sadomasoquismo.
La libertad conseguirá abrirse paso. Que no tengan duda sus captores. Las mordazas son su canto del cisne. Un execrable mutis que nos regala un sistema podrido hasta los huesos.
Es la desesperada despedida de un gobierno al que le interesa más vencer que convencer. Están rabiosos. Saben que se van. Y yo... confieso que me alegro.
Me enamoré de Platón a los dieciséis años. Tengo querencia a las relaciones complicadas. En general, la filosofía y la literatura griega fueron para mi adolescente cabecita una auténtica revelación. ¿Cómo era posible que pudiera identificarme con unos tipos que habían muerto hace tantos siglos? Su cultura alcanzaba un grado de civilización tal que otros pueblos europeos coetáneos, como las tribus germánicas o las celtíberas, no podían imaginar. Cuando Platón escribió "La República" por estos lares todavía andábamos a golpe de garrote. Apenas se nos había desprendido el pelaje de la prehistoria en el tiempo que Safo escribía delicados versos de amor a sus pupilas y Aristófanes, en su "Lisistrata", sugería una huelga de sexo a las mujeres para acabar con las guerras entre estados enemigos. No en vano Grecia es la cuna de la democracia. Curiosa palabra cuya interpretación resulta muy ambigua en estos turbulentos días.
Los amos de la Europa Negra acorralan ahora al pueblo griego. Un cerco de hambre que quiere doblegar su voluntad a los intereses de los buitres financieros. Hambre si aceptan sus condiciones. Más hambre si la dignidad les lleva a rechazarlas. Todos saben que esa deuda es impagable. Por cierto, ¿alguien recuerda que la nuestra supera el PIB?. Es una deuda odiosa que condena a varias generaciones a vivir en la miseria. Pero el FMI y el BC no se distinguen precisamente por su humanidad.
Por otro lado, se muestra a los griegos como únicos responsables de su tragedia. Y se señala al bisoño gobierno de Tsipras como catalizador de la desgracia. Tienen que asumir la culpa del los desgobiernos anteriores que no tenían nada que ver con Syriza. Pero resulta muy conveniente la demonización de los partidos que creen en la dignidad, la solidaridad y la soberanía de los pueblos. En realidad, se trata de un aviso a navegantes. Que nadie intente revalorizar la democracia si no... ya sabe lo que le espera.
Si Platón resucitara en estos días pensaría que estaba en el planeta de los simios. Las tribus bárbaras han acabado imponiendo su lógica del garrote. Son antropófagos que ignoran que se devoran a sí mismos. Simios replicantes que se creen todo lo que oyen. ¡Oye!- me decía ayer un piernas como servidora- ¡Que los griegos nos deben más de 150 euros por cabeza!
¿Cómo explicarle a este ser que aunque los griegos pudieran pagar la deuda exprimiendo hasta la última gota de su sangre él no vería un euro? ¿Cómo va a entender que la dureza con la que se ataca a Grecia ahora puede ser la misma con la que se ataque mañana a España?. Pues yo se los perdono- contesté. Y una vez más me tildaron de utópica perdida.
¡Pero claro que sí! Si la humanidad alberga alguna esperanza solo puede ser tendiendo a la utopía. En la distopía habitan personajes primitivos que se rigen por el neocórtex reptiliano. Gente como Merkel o Lagarde esgrimiendo otro tipo de garrote mucho más letal que el de sus antepasados.
La cosa no va con Grecia. Va contra todos y todas los que creemos en una sociedad más justa en la que los más débiles estén protegidos de los depredadores financieros y los corruptos. Va contra todos y todas los que anhelamos una auténtica democracia.
El próximo viernes en toda Europa, también en Zaragoza, se celebrara una vigilia en solidaridad con el pueblo griego. La organizan Las Marchas de la Dignidad contra el chantaje al que se está sometiendo a los griegos. Se reclama su derecho a decidir libremente en el referéndum del día 5. Sin presiones ni amenazas. Como únicos dueños de su destino. No pienso faltar.
Platón nunca me lo perdonaría.
Se puede ser una persona instruida, incluso profesor universitario, y actuar como un tonto de capirote. Es lo que le ha pasado al líder de Podemos con sus desdichadas declaraciones sobre IU. Te lo digo, Pablo, desde el cariño. Igual que le hablaría a uno de mis hijos al oírle soltar un estupidez de ese calibre. Te ahorro la pedagógica colleja que administraría a mis vástagos. No tenemos confianza para eso. Pero simbólicamente, te la has ganado a pulso.
Antes de que Podemos apareciera en escena, los trabajadores y los activistas de los movimientos sociales ya peleábamos para que la sociedad sobreviviera al rodillo que pulverizaba nuestros derechos. Durante la huelga de las limpiezas sanitarias aragonesas, IU y Chunta fueron las únicas puertas que se nos abrieron cuando solicitamos ayuda. Estuvieron ahí, a pie de calle con nosotras. Pero también defendiendo en las Cortes nuestra causa. Hombro con hombro, hasta que conseguimos desbaratar los funestos propósitos de la consejería pepera de sanidad.
En aquellos días, fuimos muchos y muchas los que intuimos que una coalición de las izquierdas era imprescindible. Durante esa época se estaba gestando Podemos y un rayo de esperanza empezó a dibujarse en el horizonte. La gente corriente, como servidora, se ilusionó con el proyecto. Al fin el pueblo dispuesto a gestionar su propio destino. La posibilidad de crear un frente unido contra el neoliberalismo inhumano imperante del que, partidos como IU, formarían parte activa.
Alberto Garzón así lo entiende. Por eso insiste en encontrar una fórmula que lo propicie. Por eso, pese a las humillantes negativas de Pablito, se traga el orgullo una y otra vez y vuelve con la burra al trigo. Pero no está solo. La bofetada dialéctica que le propinaste, Pablo, restalló en la mejilla de muchos hombres y mujeres que también apostamos por aunar fuerzas. ¡Zas! En toda la jeta.
Yo no entiendo gran cosa de política. Solo soy una humilde curranta iletrada que aspira a vivir en una sociedad más justa. Como además soy atea, no me gustan nada los mesías. Menos aún cuando se visten de arrogancia para determinar quienes son los buenos de la película. España no es Hivernalia ni tú, Pablito, eres un Stark. A la gente de la calle no nos interesan los juegos de tronos. De la misma forma que nos importa un carajo quien la tiene más grande (la bandera).
Desde nuestra humilde formación, hemos comprobado que allá donde las coaliciones de izquierda se han presentado conjuntamente a las municipales han conseguido triunfar. Eso les da la oportunidad de hacer ese anhelado cambio con el que tantos soñamos. ¿Qué pasará en las generales? ¿Estamos dispuestos a la derrota por no entender lo que la mayoría social está pidiendo a gritos? ¿Perderemos a causa de la legendaria disidencia de la izquierda? ¿De la prepotente estulticia de alguno de sus líderes?
¡Ay Pablete! Tú mismo te estás moviendo el trono incluso antes de sentarte. El problema es que las esperanzas de mucha gente corren peligro de quebrarse con él. Y eso no te lo perdono. Las formas son tan importantes como los fondos. Si nosotras, las limpiadoras, no fuimos machacadas durante nuestra huelga fue porque entendimos que debíamos configurar un único frente sindical contra los abusadores. Dejando a un lado las siglas y las rencillas añejas. Todos juntos. Lavando los trapos sucios en la trastienda y tratando con respeto a todas las organizaciones.
Puede que sea solo el consejo de una mindundi pero hasta los clásicos opinaron sobre ello:" Uno a uno somos mortales, juntos somos invencibles", dijo el bueno de Apuleyo. Reflexiona un poco sobre ello, Pablo, la próxima vez que la soberbia pugne por brotar de tus labios. Aún PODEMOS ser invencibles. Solo hace falta que no nos derrotemos a nosotros mismos. La estupidez es el mayor de todos los enemigos. Por favor: ¡No seamos tontos!
La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha denunciado en una carta dirigida al ministro del interior los tuits de un brigada del cuerpo que hacen abierta apología del fascismo, el golpismo y la violencia. El representante de la AUGC fue entrevistado en El Intermedio y expresó serias dudas de que la reacción de Jorge Fernández Díaz fuera tan contundente con este asunto como lo fue con los desafortunados tuits del concejal madrileño. El mando de la guardia civil tenía bilis para todos. No solo se declaraba franquista y pro-nazi, además no le dolían prendas en lanzar amenazas de muerte (más o menos veladas) contra colectivos de mujeres, de representantes de los trabajadores, homosexuales, etc... A pesar de ello, el brigada recibió recientemente la condecoración de la Orden del Mérito de la guardia civil con distintivo blanco. Una condecoración que, la propia AUGC, reclama le sea retirada por el ministro.
Pero, al menos de momento, Jorge Fernández Díaz no ha dicho ni mu. Cuando salieron a la luz los tuits de Zapata su reacción fue inmediata y no se cortó en expresar la repugnancia que le producían. Sin embargo, el ministro se muestra mucho más tibio cuando las "boutades" proceden de miembros de las fuerzas armadas.
Un ejemplo reciente es el caso del hijo del golpista Tejero. El año pasado, el teniente-coronel celebró el aniversario del 23-F junto a su padre en un cuartel de Valdemoros .
¡Me cocinen coño!- debían ordenar a los guardias que obligaron a hacerles la comida. Cuando saltó el escándalo, se habló del fulminante cese del individuo. La AUGC así lo solicitó. Otro de los hijos de Tejero, que es sacerdote, declaró que sancionar a su hermano era una falta de vergüenza por parte del director de la Guardia Civil y del ministro. Pero a día de hoy, Antonio Tejero junior ha sido promocionado a coronel sin que el suceso haya dejado mácula en su hoja de servicios. ¿Vergüenza?
Un estado de derecho corre grave riesgo cuando en sus instituciones anidan impunemente fascistas y violentos. Mucho más si hablamos de las fuerzas armadas teniendo en cuenta los antecedentes. Quienes pelean, como la AUGC, porque los cuerpos de seguridad estén al servicio de la ciudadanía y de los fundamentos democráticos no cuentan con el apoyo de Fernández Díaz.
Al ministro le preocupan más las chorradas de mal gusto que Zapata colgó en la red hace cuatro años, cuando solo lo conocían en su casa a la hora de comer, que las soflamas anti-constitucionales y pro-golpistas de mandos militares en ejercicio de sus funciones. No tiene medida. Del concejal, pide su cabeza en una pica pero a los picoletos revoltosos les asciende. No hay quién entienda a este chiquillo. ¿Acaso le parece menos repugnante que lo de Zapata los requiebros a las SS del brigada o el festejo golpista de los Tejero?
La AUGC ha puesto al ministro contra las cuerdas. Si no actúa con la misma dureza dará mucho que pensar. Se podría deducir que Fernández Díaz no considera repugnantes las actitudes fascistas dentro de las fuerzas armadas. Que no ve nada indigno en amenazar a los colectivos ciudadanos y abogar por una dictadura.
Fernández Díaz pidió el cese inmediato de Zapata. Estoy de acuerdo en que todos somos esclavos de nuestras palabras. Por eso me atrevo a pedir el cese del ministro. No es nada personal. Se llama coherencia señor ministro.
El Papa Francisco es demasiado flower power para la jerarquía eclesiástica carpetovetona. Dice cosas en su nueva encíclica que hacen que se desgarren las carnes de algunos obispos de corte más preconciliar que el argentino. Francisco pone el dedo en la llaga de un medio ambiente arrasado y explotado señalándolo como el origen de grandes desigualdades entre los seres humanos.
Pero además hace referencia a la necesidad de perdonar graves "pecados"como el aborto o la homosexualidad. En resumen, se decanta más por el amor que por la excomunión para escándalo y consternación de prelados como monseñor Cañizares.
Cañizares ya creó polémica cuando dijo que, para la iglesia católica, el aborto era un asunto más grave que la pedofilia. Así debe ser ya que, pese a la vergonzosa abundancia de este "delito" entre la curia, los gerifaltes de la iglesia siempre han demostrado más intransigencia con la libertad reproductiva de la mujer que con sus propios pederastas. Incluso han llegado a justificar los abusos esgrimiendo la bajuna teoría de que los menores "van provocando", como afirmó el obispo de Tenerife.
Francisco tiene al enemigo en casa. Su intención de acercar la doctrina a los problemas reales de la gente y alejarla de posturas intolerantes choca frontalmente con la idiosincrasia de muchos de sus obispos. El nuevo Papa habla del reparto de la riqueza (cualquier día lo acusan de ser un bolivariano de Podemos). Del compromiso que su credo tiene con los pobres y desfavorecidos.
Simultáneamente, la misa que el padre Angel hizo por Pedro Zerolo ha abierto un cisma entre la parroquia y el arzobispado de Madrid. Si alguien encaja en el perfil de esa nueva iglesia que predica el argentino es el padre Angel. Toda una vida dedicada a los más débiles, a los marginados, a los excluidos. Su coherencia cristiana es inapelable. Zerolo, que militó activamente por los derechos de gays, lesbianas y transexuales y fue el impulsor del matrimonio homosexual, era ante todo su amigo. Y el hecho de su homosexualidad no infería a sus ojos nada reprobable. El dios que predica el padre Angel con su ejemplo también usa el lenguaje del amor. No el de la ira.
En este país aconfesional de pacotilla, la opinión de los obispos no es que vaya a misa, es que llega a crear jurisprudencia. La cúpula clerical patria intenta imponer el derecho canónico sobre el constitucional y lo consigue en muchas ocasiones. Es el caso de Rita Maestre. Se le acusa de profanación por su acción (de discutible gusto) en la capilla que hay en la Universidad Complutense.
Si nos ceñimos a lo que el código penal define como profanación (ritos satánicos, misas negras y otras brujerías), no entiendo la carga de la acusación. En todo caso sería una perturbación del orden que, además, se realiza en suelo universitario. Es decir, aconfesional, porque la capilla católica se encuentra dentro de su circunscripción. Lo que deriva en la confrontación de dos derechos: el de libre expresión y el de libertad religiosa. Pero, ¿Profanación?
Solo se me ocurre que esta imputación se deba a la semilla misógina que tan bien plantó la santa madre iglesia desde aquellos tiempos en los que torturaban y quemaban a cualquier fémina que sacara los pies del tiesto acusándola de bruja. Eran días felices para los inquisidores. Las mujeres ardían iluminando las noches por esto o por aquello. De todos es conocida la legendaria alianza de Eva con Satán. Lo llevamos en la naturaleza. Igual que Rita.
Rita Maestre no arderá en una hoguera, algo hemos progresado, pero su falta pretende ser juzgada como un anatema. El Papa Francisco predica que debe separarse la iglesia del estado.
Aquí puede decirse que predica en el desierto. Lo tiene crudo Francisco. Yo le aconsejaría hacer un ere. Una operación renove para librarse de modelos recalcitrantes, como la mayoría de nuestros obispos nacionales, que empañan su teología del amor e interfieren en la política del estado. Solo es cuestión de regatear el finiquito. Véase el ejemplo de Rouco. A dios lo que es de dios y a Rouco...un ático de súper-lujo.