CANALLADAS, PLAGAS Y CHAPUZAS
Ha sido automático. Igual que un resorte, algo salta en mi cabeza y me obliga a tararear un vetusto sonsonete: Se va el caimán, se va el caimán...
Y es que la dimisión de Fachardón, el ministro de injusticia, me pone
jacarandosa. ¡La que ha liado Mariano! Primero le encarga a Gallardón
una ley que elimine la libertad reproductiva de las féminas. Vítores y
aplausos de obispos, ultrafachas, pro-vidas y demás coro de
hipócritas
meapilas. Había que asegurar el voto de los que se sientan a la extrema
derecha del resto de la derecha. Luego, la cosa se complica. Salvo los
antes mencionados, nadie en este país entendía la necesidad de la
reforma del aborto del
ministro Gallardón. Ni en este país ni en ningún otro medio civilizado y
que no sea presa de las garras del integrismo religioso. La cuestión es
que hay un tipo en el PP, que me han dicho que manda más que el propio
presidente, que ha puesto a Marianico entre la espada y las encuestas. Y
como los últimos años de gobierno a base de recortes brutales, sembrar
desigualdades, apestar a corrupción impune y repartir injusticia ya han
deteriorado bastante la popularidad de los populares, no era cuestión de
echar más leña al fuego. Imagínense ustedes como se iban a poner las
feministas, la progresía en general (y bastantes de sus votantes en
particular) si a causa de esta reforma empezaban a morir mujeres por
practicarse abortos clandestinos. Que una cosa es amagar, para conseguir
el voto cavernario, y otra muy distinta exponerse a un hostión, aún más
gordo del que esperan, por cumplir una promesa electoral. ¡Cómo si esto
les supusiera algún problema! Lo raro sería que cumplieran alguna. Pero
a la cúpula de la Iglesia y sus huestes anti-abortistas no parece que
les importen las otras promesas profanadas. No se conmueven ni salen a
la calle por esas criaturas, ya nacidas, que están pasando hambre. Ni a
denunciar las desigualdades sociales que están generando que crezca
exponencialmente la
pobreza. Tampoco veo que acojan en sus templos a los desahuciados. Ni
que renuncien a sus 13.000 millones anuales de subvenciones y prebendas
que reciben de este estado laico para paliar el sufrimiento de los más
débiles y desprotegidos. Ellos están a lo suyo. Fomentando, como han
hecho históricamente, la represión sobre las mujeres. Intentando
adueñarse de nuestros cuerpos ya que no pueden ponernos los grilletes en
el alma. Enviarnos al infierno de cabeza no es bastante castigo para
estos talibanes. Marianico se ha buscado peligrosos enemigos. ¿Pues no
salen a la calle pidiendo que se retire el voto al PP y llamando a Rajoy
abortista y asesino? Yo me parto la caja con este despiporre. Por otro
lado, el misógino con piel de cordero ha anunciado su dimisión. Con
toda probabilidad, quedará a tomar café con otro emérito de tronío y
perfil torquemadesco. ¿Adivinan? Rouco y Gallardón fuera de juego hacen
que este país sea un poco más respirable. Pero aún falta aventar mucha
basura para que huela a fresco. Siempre se van los mejores- como dice el
Gran Wyoming- aunque el de estos dos no sea el caso. Adiós Albertito,
las mujeres españolas nunca te olvidaremos. No tengas ninguna duda.
Hasta nunca cocodrilo.
¡Dejen ya de escudriñar las estadísticas y otear la opinión de sesudos economistas y pedantes tertulianos¡ El destino de los pueblos carpetovetónicos se dirime en otra arena. En un mundo virtual sobrenatural en el que los padres de las patrias íberas se mueven como renacuajos en el agua. La cosa tiene huevos. Por un lado, los de Rajoy. Porque huevos se denominan las cuentas en Twitter que funcionan como robots aumentando el número de followers. El milagro Mariano (mucho más moderno que los del perro-flauta Jesucristo) no multiplica los panes y los peces sino los seguidores en Twitter. Por arte de birlibirloque , en apenas 12 horas, 60.000 seguidores árabes han brotado como followers del locuaz Rajoy. Como resulta improbable que se deba a un estrechamiento repentino de la alianza de civilizaciones o a la brillante oratoria y sex appeal del presidente, el incremento espontáneo de followers huele bastante mal. A huevos podridos. Como parecen oler más del 60% de los huevos de esa cesta o cuenta twittera. Fenómenos para-anormales internaúticos de los que solo podemos desconfiar conspiranoicos como servidora. Sobre todo cuando se da la circunstancia de que, comprando followers a granel, Rajoy superaría al líder de PODEMOS, por lo menos en el ciberespacio, aunque fuera de mentirijillas. Un suceso digno de ser investigado en todo caso. Aunque solo sea por constatar el patetismo de esta peña. Pero aún más esotérico es el desternillante asunto del huevo de Pujol. Ese que la bruja Adelina pasaba por su espalda para librar al "Honorable" del mal de ojo. Según asegura la meiga, el huevo cascado de Jordi mostraba después un aspecto viscoso y negro como el Tito. Pero está claro que no le sacó toda la mierda. Lo digo por la que está saliendo ahora y amenaza con ahogar en procesos judiciales a toda la familia. Esta vez, no será Adelina quien rompa los huevos de los Pujol para sacar porquería. Será la Justicia. Y sería conveniente extender la investigación a todas las instituciones que han consentido que el expolio del clan Pujol se haya prolongado durante más de treinta años. Estos, como poco, los tienen cuadrados. Los huevos digo. Y aquí lo dejo que, sin venir a cuento, me han entrado unas ganas bestiales de hacerme una tortilla. ¡Manda huevos!
Al final, el caso de la presunta violación de la joven malagueña se ha sobreseído de forma muy expeditiva para lo que acostumbra la Justicia. No entro a valorar la decisión puesto que carezco de todos los datos. Pero se me ocurre que el alcalde de Málaga se sentirá aliviado porque la Feria no se verá afectada por un asunto tan trivial, a su "sensible" entender. ¿Una violación? ¡Por favor, si las hay a miles!. Relativizar es fácil, sobre todo si eres tonto. Pero extrapolemos el razonamiento al ámbito político. Siguiendo la misma linde podemos argumentar que no es importante que haya alcaldes analfabetos funcionales a los que extirparon la decencia a la par que las amígdalas. Los hay a patadas, es cierto. Pero, a Satán pongo por testigo, no es consuelo. En realidad es muy triste. Igual de triste que las recomendaciones que nos dan a las mujeres desde el Ministerio del Interior (ya retiradas por el alboroto que han provocado) para evitar las violaciones. Al parecer, estos útiles consejos ya circulaban por Ecuador allá por el 2007. Ha sido un corta y pega, oye. Que en asuntos baladís, no hay que perder mucho tiempo. El texto es pura prosa. Empieza diciendo: Si usted no quiere ser violada... Porque es evidente, al criterio del que ha escrito este best seller anti-violación, que existe una categoría de mujeres que sí queremos ser violadas. Mujeres que no nos mostramos sumisas a encerrarnos en casa detrás de unos gruesos visillos o a ponernos un burka para evitar provocar algún mal pensamiento. Pero la cosa se viene arriba cuando explican que la mejor forma de rechazar una agresión es portar un silbato o dar conversación al atacante. Y usted señor violador... ¿estudia o trabaja?, ¿cree que lloverá mañana?.- No parecen argumentos tan disuasorios como una patada en la ingle, que quieren que les diga. Chascarrillos aparte, lo que trasluce esta historia es el machismo imperante entre algunos cargos institucionales. Tratar un asunto como el de las violaciones con semejante frivolidad contribuye a la cosificación femenina y a la mal llamada violencia de género. Un feminicidio que se cobra víctimas casi cada día. Y que suele ser el desenlace fatal de una larga historia de vejaciones y maltratos. Es difícil ser mujer (y gozar de libertad e igualdad en esta Carpetovetonia nuestra) sin no morir de asco en el intento. Nos lo están poniendo muy difícil con tanto idiota retrógrado dirigiendo nuestras vidas. Y eso no es un dato relativo. La estulticia y el machismo son enemigos muy concretos. Y parece que aquí los hay a miles.
Llegaste a mí
Puede que yo sea una ignorante, como dice el papá de Angelina Jolie, por exigir a Israel y a la comunidad internacional que intervenga para que cese la lluvia de muerte sobre la población de Gaza. Ignorante por dejarme llevar por el horror y el rechazo a lo que muestran los vídeos y relatan los testigos de la ONU. Ignorante por no entender como pueden ser "objetivos terroristas" los civiles bombardeados en las escuelas-refugio, las plantas potabilizadoras de agua, las clínicas, los sanitarios... En definitiva, cualquier conato de vida en la franja o infraestructura que la albergue. Ignorante por no aceptar los rocambolescos argumentos de defensa propia que esgrime el gigante de Israel mientras hace pedazos a cientos de indefensas y acorraladas criaturas palestinas. Puede que sea ignorante sí, pero lo que no soy es anti-semita. De igual forma que no soy anti-alemanes pero condeno rematadamente el nazismo. Por ende, es obvio que el holocausto, sin paliativos ni paños calientes, del pueblo palestino también debe ser condenado sin temor a ser llamado anti-semita. En el propio Israel, existe una corriente pacifista que se silencia y persigue severamente por el gobierno de Netanyahud. Son los insumisos israelíes a la barbarie. Como el joven de 19 años Udi Segal, forzado a hacer el servicio militar obligatorio y que se niega a combatir en Gaza. No en mi nombre- dijo en público. Y no es el único. Otros cincuenta al menos han desafiado las duras consecuencias que les acarreará un juicio militar por declararse insumisos. Estos valientes son la digna resistencia en un país militarizado y belicista hasta las cejas. Judíos por la paz, es una ONG que no recibe reconocimiento institucional en su país. Sin embargo llevan mucho tiempo haciendo apología de la reconciliación y la no-violencia, condenando por igual los bombardeos de Gaza y los atentados suicidas. Quizás, si la comunidad internacional les prestara atención, les diera voz, se podrían ofrecer soluciones consensuadas. Judíos por la Paz, que son poco sospechosos de ser anti-semitas, también rechaza la intervención en Gaza. Creen que la paz es el único camino para conseguir un entendimiento entre los pueblos. Lejos de ser ignorantes, conocen perfectamente los entresijos del conflicto y apuestan por un modelo de convivencia diferente. Por eso resultan muy incómodos para los que no quieren que nada cambie. Son héroes y heroínas judíos que se enfrentan a un incierto destino por gritar alto y claro: ¡No en mi nombre!. La conciencia que resiste pese a la tiranía de un estado criminal que manipula y miente para justificar lo que nunca puede ser justificable. Definitivamente, los ignorantes son los que creen que pueden intimidar llamándonos anti-semitas. Ya dije antes que odio a los nazis, aún cuando sustituyan la esvástica por una estrella de seis puntas. No soy nada racista. Se que la maldad y la rapiña están muy bien repartidas entre todas las tribus del planeta. Pero afortunadamente, también la resistencia.
El embajador de Israel en EEUU sostiene que su país merece el Nobel de la Paz por la "contención" con la que se están empleando en Palestina. No descartemos nada. En este mundo cruel y mentireiro se puede dislocar la realidad hasta convertir en pacifistas a estados que actúan como sanguinarios asesinos. El embajador se jacta de la infinita misericordia demostrada por su gobierno al haber masacrado, solamente, a más de ochocientos civiles palestinos (aunque la cifra sube cada día). Y no le falta algo de razón. A la vista de los hechos, Israel podría exterminar a toda la población de Gaza, uno por uno, antes de que la comunidad internacional diga ¡Jesús!. Los cuerpos destrozados de los niños palestinos y el reciente ataque a una escuela refugio de Naciones Unidas en Beit Hanún son algunos de los méritos que aportan para obtener el reconocido galardón. ¿Qué mayor muestra de piedad que acabar con el sufrimiento de las aterrorizadas criaturas calcinando definitivamente sus menudos cuerpecillos? Si yo fuera la paloma de la paz estaría tan conmovida por estos bondadosos actos que volaría, cual kamikaze columbino, a incrustar mi afilado pico en los ojos de estos cínicos. Mientras desatan un infierno contra el pueblo palestino reclaman la admiración del mudo entero. Porque pueden. Porque se sienten respaldados por otros civilizados estados que apenas condenan, cuando no apoyan sin complejos como Estados Unidos, su criminal proceder. Todos somos cómplices. Luego, sería justo que la candidatura al Nobel fuera compartida por toda la impasible comunidad internacional. No hacer nada de nada, también provoca muertos. Y también tiene mérito. Porque hacen falta buenas tragaderas para justificar el sistemático genocidio de los palestinos con el endeble argumento de la defensa propia. Tanta jeta de cemento bien merece una medalla por lo menos. Pero quizás, el Nobel de la Paz no sea lo más indicado. Sugiero crear otro más acorde con los candidatos. "El premio al asesinato múltiple e impune" o el de " Genocidas sin fronteras" por ejemplo. Pero mancomunado.Porque mirar para otro lado no nos hace mejores a los verdugos. Solo demuestra que todos podemos ser igual de miserables. ¡Ay, si yo fuera paloma...!
Borja Gutierrez, el alcalde de Brunete, es un tío normal que hace cosas normales y corrientes, al parecer, en la práctica política cotidiana de este país, como intentar comprar voluntades. Él mismo, es el primer sorprendido con el revuelo que se ha montado por las grabaciones en las que, cual Satán pijín y engominado, tentaba a la concejala de UPyD con poder, favores y dinero. Borja, que es un chico que podría protagonizar un desplegable de las FAES por su estética pos-neocon, no ve indicios de delito, ni siquiera un pecadillo venial, en los ventajosos tratos que le ofrecía a Cotrina a cambio de mudarse la chaqueta. Es algo normal en la política, insiste. Tanto, que hasta la madre de Borja pujó en la compra de la concejala con un puesto de trabajo para su hija. Normal y oficializado. Por eso unos servidores públicos de la propia policía de Brunete intentaron disuadir a Isabel Cotrino de que, venderse, era lo mejor que podía hacer por su pueblo. Para esa gente cercana, a la que se refiere Borja, con fuerza, con poder, con inversión y con todo... estas prácticas son habituales. Y mucho más sutiles que las que utilizan otras organizaciones como la Camorra para cuidar de sus negocios. Las servilletas de bar con atractivas cifras garrapateadas de imprevisto rebosan de los bolsillos del bueno de Borja. Porque, como se le oye confesar en las comprometidas grabaciones, el alcalde de Brunete tiene un grave problema: Y es que soy honrado. Yo le detecto dos por lo menos. Problemas, digo. Uno, esa percepción alterada de conceptos como la honradez que solo puede explicar alguna disfunción cognitiva o emocional. Y otro, el más grave, que lo han pillaó con el carrico del helaó. Ahora queda el bochorno conocido de ver como toda la plana mayor del PP le hace los coros al alcalde para negar la mayor e invertir la carga de la prueba sobre la concejala. ¿Por qué tardó casi dos años en denunciar estos hechos? Personalmente, me importa un pepino. Lo que no deja lugar a dudas es lo que largaba Borja Mª. Su catadura moral. Las grabaciones en casos como éste, la Gürtel o en las de Sonia Castedo y Enrique Ortiz, desvelan la "normalidad" con la que se trapichea en muchos cargos políticos. Pero lo peor no es que los corruptos se cuelen en las instituciones. Cualquier psicópata competente puede hacerlo. Lo malo de verdad es que, una vez desenmascarados, no haya dimisiones ni ceses fulminantes. Ni suficientes votantes decepcionados como para no reincidir en el des-fachatado voto. Lo pero, es que nos acostumbremos a ver normal esta basura y nos pudramos con ella. ¡Viva la anormalidad!