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Política y justicia social

LOS VIERNES DEL HORROR

LOS VIERNES DEL HORROR
¿Recuerdan aquello de que alguien vendrá que bueno te hará? Bien, pues con los presidentes de la CEOE no pasa lo mismo. Primero, porque al emérito Díaz Ferrán no le hace sombra ni Vlad El Empalador, menudo es él. Sus méritos son indiscutibles y dejó el listón muy alto. Pero es que además su sucesor es digno heredero de la sed de sangre obrera que tanto motivaba a don Gerardo. Aunque eso sí, Rosell aporta un toque personal. La crueldad, el cinismo y la desaprensión le vienen de serie. Como a los coches de alta gama que tanto le gustan a su socio.
Sostiene Rosell, en ese lenguaje suyo tan soez a mis oídos, que el gobierno debe ser implacable y cortar algo que nunca se había cortado. ¡Ay ladrón! Lo que tú pides son las dos orejas y el rabo de los trabajadores. Y de paso, también las de los parados y los pensionistas. Para todos estos parásitos sociales (entiéndanse también como tales a los dependientes, discapacitados y toda la chusma menesterosa que quiere vivir del cuento) se acabaron los días de vino y rosas a cargo del contribuyente. Para eso, para chupar del suero público, ya está la Patronal.
El presidente de la CEOE se atreve a sugerir al gobierno que recorte las prestaciones por desempleo y reforme las pensiones. Para que España no caiga en el abismo, el precipicio y la muerte, dice el menda. Debe ser que el chorreo de subvenciones, exenciones, ayudas a la contratación, descuentos fiscales, rebajas contributivas y los privilegios de toda índole que la clase empresarial recibe de las administraciones son solo el empujoncito de gracia que necesitamos para saltar al vacío. La CEOE ve la paja en el ojo proletario pero no la viga del propio, ya se sabe.
Lo peor es que Marianico, siempre atento a los deseos de su gente, le va a hacer caso. Ha reunido a sus ministros para recuperar esos terroríficos viernes de dolores a los que nos tenían acostumbrados. Más siniestros si cabe, pues al parecer Rajoy está dispuesto a despedir a cientos de miles de empleados públicos y subir el IVA de propina. Lo de recortar el paro y las pensiones, a lo mejor lo deja para el otro viernes. Los nuevos parados aún estarán aturdidos por el trauma del despido y no repararán en que les han rebajado las prestaciones. Para cuando quieran reaccionar, ¡zas!, ya será viernes de nuevo. Y Seguro que a Rosell se le habrá ocurrido alguna otra cosa que amputar. A mí también, pero no puedo escribirlo sin incriminarme.

LA DIETA COPRÓFAGA

LA DIETA COPRÓFAGA

La dieta mediterránea, tan rica y equilibrada, está siendo desplazada por otra bastante menos apetitosa. Las autoridades gubernamentales, con la inestimable ayuda de las eclesiásticas, nos aconsejan que empecemos a introducir en nuestra alimentación un ingrediente que tenemos que acostumbrarnos a tragar. ¿Lo adivinan? Pues sí, hablando en plata, se trata de la mierda. Porque si algo abunda en este empobrecido estado son las ingentes cantidades de detritos que supuran las instituciones. Estos excedentes son distribuidos entre la ciudadanía para que cada cuál nos metamos entre pecho y espalda la dósis diaria sin rechistar. El problema es que la fabrican mucho más deprisa de lo que nos da tiempo a deglutir. En esta escuela de cocina escatológica contamos con chefs de reputada experiencia en la materia. Maestros como Rouco Varela cuyo afán es que la porquería se convierta en la base nutricional de los más pobres. ¡Cómeros una mierda! es más o menos lo que vino a decir a los desahuciados que intentaron refugiarse en La Almudena. Eso sí, aderezada con el fariseísmo que añade a todo lo que toca. Como Arguiñano con el perejil. Y que la chusma no se ponga tontorrona. A ver si de postre se llevan también una ensalada de hostias de las fuerzas de seguridad que solicitó el arzobispo para desalojarles. Así se van consagrados a la p. calle. Que se enteren de una vez que la casa de Dios no es un albergue para menesterosos. Pero de pagar el IBI y renunciar a las millonarias subvenciones que salen del bolsillo de los contribuyentes ni mención. Esa caca también nos la tragamos con patatas en este estado aconfesional de opera bufa.
Otro plato estrella de la nueva corriente culinaria son proyectos como EuroVegas. Para conseguir que el estrafalario míster Adelson monte su ciudad sin ley en uno u otro lado, los líderes neoliberales matan. No solo le ponen los terrenos o cambian las leyes a su antojo en virtud de una hipotética cartera repleta de billetes. Por si todo esto fuera poco, nuestros intervenidos bancos financiarán el engendro. ¿ Y saben quién acabará pagando el pato? los sufridos trabajadores. Los mismos para los que está diseñado este nuevo modelo de capitalismo salvaje que revienta alegremente sus derechos. ¡Maldita sea la era de la coprofagia! ¿Cuánta mierda tenemos que tragar hasta empacharnos?

LAS BRUJAS DE MARIANO Y EL HECHIZO DE DIENTE DE RATÓN

LAS BRUJAS DE MARIANO Y EL HECHIZO DE DIENTE DE RATÓN
Las cosas como son, la chiripitiflaútica banda del gobierno tiene su retranca. Una gracia rancia que te deja un resquemor caústico en el alma, de acuerdo. Tan corrosiva y pueril que llegas a dudar entre si son tontos, se lo hacen o ambas cosa a la vez. Lo mismo te salen con una ministra de desempleo que ha experimentado una revelación mariana sobre la milagrosa salida de la crisis que, desde otro ministerio el de sanidad para más guasa, nos recomiendan que recuperemos el curanderismo si no podemos pagar los medicamentos. Superado un primer acceso de hilaridad, me entró una mala leche endógena que intento reflejar en estas líneas, espero que con éxito. A cualquiera se le amarga el chiste del capote de la Virgen cuando quien lo cuenta es la mayor responsable de crear empleo en este país de paro endémico. Los cinco millones de parados, y los que se avecinan, están que se parten la caja con la perogrullada que soltó la ministra Báñez. Pero lo cierto es que, hasta los más ateos, preferimos encomendarnos a la virgen del Rocío que a la de Fátima a estas alturas de la copla. O a Santa Bárbara, que es lo que les queda a los mineros a los que se les niegan doscientos millones que se dan con generosas chorreras a las autovías deficitarias de la cuchipandi. La Santa está que truena.

Por otro lado, a la ministra Mato y su medicamentazo solo le faltó la degradante puntilla de aconsejarnos volver a los remedios caseros tradicionales. ¿Por qué no directamente a un Chamán o a una bruja?

¿Eso es lo que nos corresponde a los pobres?, ¿hechizos, pociones, sanguijuela y cataplasma?. ¿Se curará doña Ana las almorranas con rodajas de pepino? ¿Recurrirá a algún ungüento de mandrágora para sanar la ceguera que no le dejó ver el jaguar de su corrupto ex en su propio garaje? Demasiadas preguntas. Por mi parte, voy a hacer caso a la señora Mato y recurriré a los remedios tradicionales. Los conjuros por ejemplo. Me sé uno muy bueno para contrarrestar el poder de las meigas. Supongo que también será efectivo contra los brujos. Por que si de algo hay equidad en este gobierno es respecto al número de hechiceros de ambos sexos empecinados en promulgar sortilegios, recortes y reformas a los abducidos ratoncitos ciudadanos mientras se nos rien en la cara. Bueno yo a lo mío, ¿cómo era eso?: Ojos del diablo, diente de ratón, líbrame pronto de esta maldición. A ver si funciona.

MI OMBLIGO Y YO

MI OMBLIGO Y YO
Estoy de acuerdo con Anguita, este país se va a la mierda. Los puteados de España, una inmensa mayoría del personal, no atinamos a montar una bronca contundente para frenar el descalabro. Los colectivos, asociaciones y grupúsculos de izquierdas salimos a la calle sin orden ni concierto, cada cuál con cada quién, sin rentabilizar el potencial que supone la unión de todas estas voluntades juntas. Hay premisas y criterios comunes que podrían ser el pegamento. Principios básicos que compartimos. Todos somos víctimas de la misma Gran Estafa pero no acabamos de asociarnos en un frente conjunto. Las gentes de izquierdas de por estas tierras tenemos querencia al nihilismo narcisista. Ácratas, marxistas, anticapitalistas, ecologistas... somos cien y la madre. Pero eso sí: para puro, puro, mi pirulo.
Nada más lejos de mi intención que criticar la diversidad ideológica. La busqueda personal de la ¿Verdad? puede explorarse por múltiples caminos. El problema viene cuando nos enrocamos en el virtuosismo de nuestro propio ombligo desdeñando la presunta pelusilla que asoma por el del vecino. Que yo sepa, todos los ombligos son redondos. Y ahora mismo, los de esa inmensa mayoría puteada estamos conectados por un cordón invisible que nos amarra a la hecatombe. Claro que podríamos utilizarlo para retroalimentarnos y hacernos más fuertes. Pero para eso tenemos que demostrar que somos tan listos como pensamos. Anguita propone como acto revolucionario obligar a cumplir la Constitución. Desarrolla una serie de propuestas sobre la progresividad y el fraude fiscal, el salario y las pensiones mínimas, una banca pública o la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Cuestiones concretas en las que coincidimos la inmensa mayoría de los puteados que no nos doblegamos al pensamiento único y al miedo. Solo falta que seamos capaces de superar la burricie que nos mantiene fascinados ante la esférica rotundez de nuestro ombligo. Si no lo hacemos, fijo que nos vamos a la mierda.

RATAS, MOSCAS Y OTRAS PLAGAS NECESARIAS

RATAS, MOSCAS Y OTRAS PLAGAS NECESARIAS
Para nuestros dirigentes existen prioridades ineludibles. Pagar el insondable agujero de la banca es el primer mandamiento que anula todos los demás. Esta sacrosanta obligación debe cumplirse administrando a la ciudadanía generosas dósis de ricino en intragables cápsulas disfrazadas de austeridad. No solo se acabó el café para todos como ya vaticinó Arturo Fernández (famoso por su impecable gestión empresarial, un espartano estilo de vida y sus comedidos hobbies de coleccionista de autos de alta gama). Se finiquitan también la sanidad universal y gratuita, la enseñanza pública de calidad, las ayudas a la dependencia, los fondos destinados a la investigación, los derechos laborales y todas esas fruslerías que, amén de generar gastos suntuosos para nuestro estado, mantenía entre el populacho la pérfida ilusión de que puede existir algo que se denomina justicia social. Una entelequia imposible pergeñada por utópicos y débiles mentales. La culpa de nuestra odiosa deuda no fueron las infraestructuras faraónicas, los aeropuertos sin aviones o los sueldazos y bonificaciones ultramillonarias de los abnegados servidores públicos y gestores financieros. Tampoco los dineros que sustrajeron a espuertas de nuestras arcas públicas ladrones de guante blanco, almas negras como el Tito y carísimos trajes y corbatas. Ni esa burbuja inmobiliaria cuyo reventón era más que previsible. Los responsables somos esa legión de indigentes que reclamamos pan, trabajo y dignidad ignorando que, tales privilegios, no nos corresponden por origen. Están decididos a que abramos los ojos. A cada uno lo suyo. Y lo nuestro no es el café, la educación, la igualdad de oportunidades ni la asistencia sanitaria. Esas cosas son exclusivas para quienes puedan obtenerlas a golpe de billetera. Los demás, al siglo XIX de cabeza. Y para que vayamos acostumbrándonos a la miseria, qué mejor que unas cuantas plagas de insectos y alimañas que recreen el ambientazo de aquellos maravillosos años. Así lo cree Ana Botella que describe como una necedad innecesaria recoger la basura cada día, para mayor regocijo de las ratas. O las administraciones aragonesas que, en pleno delirio recortador, prefieren que nos devore la epidemia de la mosca negra a gastar un euro en su exterminio. Pero no sean mal pensados. Los jefazos, como de costumbre, lo hacen todo por nosotros. Su objetivo: devolvernos al antropológico nicho proletario del que nunca debimos soñar salir. Las ratas y las moscas solo son parte del atrezzo. A ver si así, vamos entrando en la materia.

¿HIERRO O LÁTIGO?

¿HIERRO O LÁTIGO?

No hay nada como el humor para desmontar mentiras totalitarias y mostrar a los líderes mundiales como lo que son, monos parlantes que se han venido arriba por un exceso de poder. Bajarles los pantalones, literal o irónicamente hablando, les hace volver a recuperar la humanidad que rehuyen en sus actos cotidianos. La burla ayuda a desvelar la verdad que esconden tras sus circunspectas caras y engoladas palabras. Aporta una mirada crítica y relajada de los hechos que molesta soberanamente a los defensores de los dogmas. Nos sitúa en una posición de superioridad intelectual para poder juzgar los acontecimientos. Eso es exactamente lo que les pone cardiacos. Cuando la fuerza quiere imponerse sobre la razón, lo primero que se censura es el sentido del humor. Como la portada del jueves que ya se público en noviembre del año pasado sin pena ni gloria y que ha sido censurada ahora en Facebook. En ella aparecen Angela Merkel y Mariano Rajoy entregados a jueguecitos sadomasoquistas. ¿Adivinan quién es la Ama y quién el esclavo? Angie, con sus nada turgentes chichas embutidas en unas bragas de látex, clava un fino tacón sobre el mofletudo culo de un Rajoy que espera su castigo a cuatro patas y mirando para Cuenca. ¿Hierro o látigo?, pregunta la teutona blandiendo un hierro rusiente con la forma del euro en una mano y las disciplinas en la otra. Depende, contesta Marianico el complaciente.
Para la gente de orden y regia moral esta caricatura debe arder en el fuego de los infiernos con el resto de clowns y payasos que invitan a cuestionar el fascismo ideológico que vuelve a estar de moda. Aunque desgraciadamente para ellos, reprimir el sarcasmo es una misión complicada en esta aldea global. A veces lo que se quiere esconder se multiplica. Es normal que les ofenda la retranca que los expone al desnudo frente al respetable. No están preparados para someterse al tamiz que emplean los bufones. Saben más de infringir dolor y sufrimiento que de risas. Su mundo es un embrollo surrealista de normas y preceptos que no pude permitir que el chispazo de una carcajada active el mecanismo de ponerse a pensar entre la plebe. Nos prefieren irreflexivos, asustados y muy, muy aburridos.

MENUDENCIAS

MENUDENCIAS Solo son niños. Eso sí, casi todos son pobres. Criaturas menudas atrapadas en medio del fuego de odio cruzado entre adultos. Pequeños trozos de carne que apenas valen el precio de la bala con la que se les asesina. Niños y niñas mutilados, abusados sexualmente, esclavizados, explotados, alistados a la fuerza en nombre de alguna abyecta-gloriosa causa, encarcelados, pasados a cuchillo, torturados. Niños de diez años ejecutados en juicios sumarísimos. Cuerpos diminutos amarrados a un tanque. Utilizados como escudos infrahumanos para poder extender más cadáveres de niños que sirvan de alfombra al constante desfile de ignominias. Un infanticidio global que ocurre aleatoriamente en Siria, El Congo o Palestina. Víctimas colaterales y preferentes en cientos de conflictos. Sobrecogedoras matanzas que apenas consiguen conmovernos unos segundos cuando se nos inunda con las imágenes de esa hemorragia de vidas incipientes. Quizás pensemos que no está en nuestras manos parar la sangría. Que bastante tenemos con salir del pozo en el que andamos metidos. Error. Ese crímen que no cesa es el origen del pozo. La falta de empatía ante el sufrimiento ajeno, considerar estos horrores como algo inherente a otras culturas, religiones o razas nos convierte en la misma basura que actualmente arruina nuestras vidas. En la misma porquería indiferente que permite que los pueblos europeos paguen las bacanales de los tiburones.
Ahora nuestros occidentales niños también son víctimas colaterales del conflicto financiero. Los más pobres claro, como siempre, serán los elegidos para el degüelle de inocentes. De momento, sanidad y educación para quien pueda pagarla, pero eso no es todo. Son muchos ya los padres y madres que, como los griegos, se ven obligados a abandonar a sus hijos por no poder mantenerlos. Niños españoles o portugueses que apenas hacen una comida al día. Cachorros de pigs cuyas desventuras no logran conmover a una Europa fría y elitista que no está para tales menudencias. Pues eso, un asco de gente.

JUGAR EN OTRA LIGA

JUGAR EN OTRA LIGA
He de admitir que no me gusta el fútbol. Esa debe ser la causa de que mi cabecita, lejos de regocijarse con las futuribles victorias de La Roja, esté rumiando otros asuntos que no proporcionan tanta gloria a nuestra patria. Por ejemplo, ese sentido del humor vergonzosamente caústico del que hacen gala la cuadrilla de frikis que gobierna. El presidente Rajoy asoma el hocico bajo la mesa de la cocina (solo después de que Guindos haya agotado todos los sinónimos de rescate que encontró en la Wikipedia) para explicarnos que la intervención es una buena noticia. Me trae a la memoria una polichinela bufa que trata de engañar al respetable intentando esconder una estaca que le asoma tras la espalda. "Lo he pedido yo", argumenta ufano Marianico, como si fuera un regalo de los dioses europeos y no el resultado de una quiebra del sistema que genera tanta desconfianza que impide que nadie nos preste dinero por los cauces habituales. Pero claro, cuando la mentira se convierte en una constante patológica entre los jefazos, es fácil perder la perspectiva del ridículo. Supongo que añorarán esos oscuros tiempos de la dictadura en los que oficializar una mentira no costaba nada porque España permanecía cerrada a cal y canto de las insidiosas informaciones que publicaba la prensa internacional. Esos días en los que escuchar Radio Pirenaica era un delito de sedición que podía pagarse con la cárcel. Pero aunque el ambiente huela a naftalina y los fantasmas del pasado parecen haberse levantado de sus tumbas, la ciudadanía todavía tiene actualmente acceso a los medios extranjeros. Basta con echar una ojeada a The Wall Street Journal, The Washington Post o el Frankfurter Allgemeine, entre otros, para comprobar como se nos descojonan sobre la boutade de definir el rescate como un préstamo en condiciones más que favorables. Alemania atribuye al gobierno conservador un exceso de orgullo que no le permite llamar a las cosas por su nombre, mientras Obama nos suelta un contundente tirón de orejas para reubicarnos dentro del lado realista del espejo. A pesar de ésto el Gobierno popular prefiere seguir dentro retozando entre sombrereros locos, reinas sin corazones y apresuradas liebres de discursos surrealistas. Todos sabemos que al final, esta ayuda financiera la acaberamos pagando los mindundis habituales. El mayor indicio nos lo dicta el sentido común y la letra pequeña que aparece al pie de las condiciones de un préstamo que no tiene nada de altruista. Pero también esa tendencia compulsiva a soltar trola tras trola que, casi de inmediato, se desenmascaran por la burda desfachatez con la que gestionan sus embustes. Pagaremos de nuevo alimentando la usura de los bancos con la educación, la sanidad, las pensiones y cuanto sea menester, digan lo que digan. La inmensa mayoría lo sabemos.
Pero aunque Rajoy alcance el éxtasis mariano con cada gol de nuestra selección, los hay que somos forofos de otra Roja que también juega la Eurocopa en un escenario mucho más mundano. Y en éste nos están metiendo tal paliza que ni la Virgen del Rocío nos puede librar de caer en la línea de descenso. Es lo que tiene seleccionar un equipo de jugadores marrulleros y diestros en chutar paparruchas contra la propia portería.

MÁS MADERA PARA BANKIA

EL "CRÍMEN" DE LAURA Y EL ORGULLO LIBERTARIO

EL "CRÍMEN" DE LAURA Y EL ORGULLO LIBERTARIO
Me afilié a CGT hace casi 30 años, cuando todavía éramos la CNT de Aragón y yo apenas asomaba de la adolescencia para empezar a trabajar. Pronto comprendí que no era un sindicato al uso porque, pese a la falta de medios y subvenciones, CGT se involucraba en la problemática laboral, social, medioambiental y en cualquier otro frente abierto que necesitara de una voz independiente que no medrara a la hora de denunciar con valentía los abusos y disparates que llovían sobre nuestra sociedad. Aquí solo conocí persones íntegras a las que les impulsaba el compromiso. Mujeres y hombres cuyo ejemplo me ayudó a escoger el camino por el que luego transcurriría gran parte de mi vida. A causa de este ejercicio de coherencia, muchos de nosotros nos hemos visto conducidos ante los juzgados. Otros, como Laura Gómez, directamente a la cárcel.
En múltiples ocasiones se nos ha tildado de vándalos, violentos e incluso directamente de terroristas. Sin embargo nuestras acciones siempre se han caracterizado por la filosofía de la no-violencia y el respeto a la diversidad ideológica. En el escenario actual, donde se extiende la contra-cultura de la ignorancia pluralista, CGT representa una mosca testicular que molesta extraordinariamente a los facinerosos e irresponsables que han orquestado esta crisis. A Laura, secretaria de CGT Barcelona, se le imputa por desordenes públicos, incendio, coacciones y un delito relativo al ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas. En total, se enfrenta a una petición fiscal de hasta 36 años de prisión. Su grave falta consistió en realizar una performance en la puerta de la Bolsa de Barcelona el día de la Huelga General. Rodeada de mossos, que no vieron oportuno intervenir en ningún momento, Laura quemó unos billetes del monopoly dentro de una caja de cartón. Por este acto simbólico, fue detenida el día 24 de abril y permaneció 23 días en prisión preventiva. Tras depositar una fianza de 6.000 euros está en espera de juicio y a su causa se ha añadido la imputación de la afiliada Eva Sánchez.
En este mundo al revés, donde elementos como Camps, Dívar o Rato salen impunes de sus delitos contra el pueblo, pretenden que el "crímen" de Laura sea castigado con una dureza ejemplarizante. Supone un aviso a navegantes trasnochados, como servidora, que sienten correr por sus venas la necesidad de transformar la distopía que paraliza a la sociedad. Su mensaje está claro, éste no es país para idealistas. Pobre del que intente encararse a la injusticia porque acabará con sus huesos en la trena. Pues bien señores represores, vayan preparando celdas. Algunos tememos más a los grilletes que han incorporado a nuestra vida que a los sórdidos calabozos con los que nos amenazan. Aunque consigan meternos a todos en la cárcel, no lograrán doblegar nuestras conciencias. La decencia (un concepto marciano para ustedes) y el orgullo libertario nos hacen mucho más fuertes que las rejas. Podrán enclaustrarnos físicamente, no lo dudo, pero nuestros corazones continuarán siendo libres, solidarios y comprometidos. Los suyos, quién sabe en qué pozo de miseria moral andan enterrados. Casi, casi me dan pena.

EL EXPERIMENTO DE DUROV


Pavel Durov, fundador de la red social VKontakte , es un joven ruso de 27 años poseedor de una fortuna calculada en doscientos millones de euros. Durante una reunión de trabajo con su equipo, hastiado por la tediosa facilidad con la que gana dinero a espuertas, el millonario discurrió un jueguecito para aliviar el aburrimiento. La idea de Durov para pasar el rato tiene mucho que ver con el inocente arte de la papiroflexia pero con un toque perverso que estimula su retorcido sentido del humor. Este hijo putativo (en cuanto a su crueldad) de Putin elaboró aeroplanos con billetes de 5.000 rublos para lanzárselos al populacho desde su inexpugnable atalaya. ¡Hay que ver el alborozo con el que gozó del humillante espectáculo la criatura! Los transeuntes que circulaban por esta calle de San Petesburgo luchaban y se agredían entre ellos para apoderarse del maná pecuniario que espolvoreaba el magnate. Mientras tanto, Durov y sus colegas se partían la caja contemplando esa jauría humana que peleaba por atrapar los degradantes avioncitos. Un testigo relató que la gente se comportó como si fueran perros, se rompieron la nariz unos a otros y algunos escalaron por los semáforos como monos para que no les quitaran sus billetes. Durov explicó que interrumpió este festival de carcajadas porque las personas empezaron a comportare como animales pero aseguró en Twitter que volverá a repetirlo sin el más mínimo asomo de arrepentimiento. Esta noticia deslavazada puede parecer una excentricidad pero forma parte de la cultura deontológica de muchos adinerados que tratan a los humildes con menos respeto que el que Paulov usaba con sus canes. Nos ven así, como perros rabiosos a los que pueden azuzar lanzando unas migajas de su miseria moral. Se ve que no saben mucho sobre perros. Olvidan que, en algún remoto lugar de su ADN permanece latente el lobo ancestral del que proceden. Si se despierta su instinto, los perros de Durov podrían organizarse en manadas de cazadores sanguinarios que cercaran a sus piezas para devorarlas. Y qué mejor que hincar las fauces en las sonrosadas y tiernas carnes de los ricos. ¡Están tan bien alimentados! Como ya dijo Plauto Homo homini lupus. Servidora, desde la indigencia intelectual, se atreve a modificar a un clásico para matizar: Algunos hombres se comportan como cerdos con el resto. Marranos que exhiben sus apetitosos jamones para provocar a la jauría. Yo de ellos, procuraría no mofarme públicamente de la hambruna de las fieras. Nunca se sabe cuál puede ser la reacción de un animal desesperado.

PINTURAS NEGRAS

PINTURAS NEGRAS
Si mi paisano Goya levantara la cabeza se encontraría un país pintado a trazos negros y salpicado de personajes cuyas deformes caras son hiperrealistas caricaturas de la España más profunda y descarnada. Con toda seguridad, se dejaría poseer por ese peculiar estilo suyo de los Sublime Terrible para retratar un momento histórico tan sobrecogedor. El aragonés creaba sin esconder los detalles desagradables. Sus pinturas negras nos muestran unos rostros remotamente humanos a cuyos ojos se avecinan elementos perturbadores como la crueldad o la depresión.
De estas dos cosas, crueldad y depresión, también andamos bien servidos en el s.XIX. Saturno devorando a su hijo podría ser la alegoría de un estado que engulle el bienestar y el futuro de su propio pueblo sin asomo de piedad. Sin embargo El duelo a garrotazos, esa representación de la ancestral lucha entre las dos españas, debería modificarse sustancialmente. La estaca que usan los explotadores de hoy en día es de reglamento, mientras que los oprimidos prentendemos defendernos blandiendo un triste palillo. Así andamos de morados a fuerza de intentar parar tanto garrotazo.
El Coloso, un gigantesco monstruo que se yergue sobre un sombrío valle provocando el pánico de la gente, encarnaría a esos telúricos Mercados que agitan sus puños en el aire exigiendo su ración de sangre humana. ¿Cómo dibujaría don Francisco a obispos como Rouco? Le iban a faltar tonos grises y cenizos para delinear esa alma de usurero inmobiliario que se aferra a sus tesoros inmune a la pobreza que padece su rebaño. ¿Y a estos banqueros homicidas que salen impunes de sus crímenes ? ¿Cómo plasmaría la cobardía con la que los políticos recompensan a los delincuentes financieros robando la educación, la sanidad y el pan de la ciudadanía para tapar los abisales agujeros abiertos con sus fechorías? Si el de Fuendetodos levantara la cabeza tendría tajo para reinventar sus pinturas. El pobre hombre no iba a dar a basto.

¿Y SI NOS DA POR SER VALIENTES?

¿Y SI NOS DA POR SER VALIENTES?
¿Y si decidimos no mirar para otro lado? ¿Qué puede pasar si nos ponemos estupendos? ¿Si no nos da la gana de estar petrificados mientras la sociedad se desliza a tumba abierta hacia la miseria? No se me ocurre un miedo superior al que experimento ante la perspectiva de una vida atenazada por el miedo. Miedo a perder el trabajo o a no encontrarlo nunca. Miedo a no poder cuidar de mi familia. A no poder proporcionar a los jóvenes un futuro libre de chantajes laborales que nos convierten en esclavos o excluidos. Miedo a no poder no tener miedo de expresar libremente mi disidencia con un sistema antropófago que desprecia a la raza humana e intenta someterla. Miedo a no manifestar a este gobierno, al anterior, y a todos los que han seguido la senda para flexibilizar el marco legal que ha permitido esta estafa, que no me representan.
Que no están a la altura. Que todos han sido complices, en alguna medida, del empobrecimiento y la indefensión que está sufriendo la gente.
¿Saben lo que me aterroriza? La catadura moral de nuestra clase política. Su cobardía complice que no les permite plantar cara a los usureros, a los ladrones de guante bianko, defraudadores, corruptos y demás estafadores y mamarrachos que son los auténticos actores del hundimiento de la patria. Igual que me da pavor esa casta empresarial que ha recibido con la reforma laboral un juguete diabólico con el que poder explotar ilimitadamente a los trabajadores. O esos sindicalistas que se entregan o pactan contra-natura sin mover sus orondos culos de la silla mientras se está ejecutando la masacre obrera .
Lo que más miedo me da es que el miedo nos impida pensar con lucidez para discernir que otra forma de política es imprescindible. Estos tiempos son para valientes. Políticos que antepongan los seres humanos sobre las exigencias abusivas que nos imponen. Hombres y mujeres que sepan decir basta a la avaricia de la banca. Enseñarles los dientes, expropiarlos si no cesan en su cruenta sangría con el pueblo. Encarcelarlos por delitos financieros y de lesa humanidad.
El instinto de supervivencia puede superar al miedo. Vivimos tiempos convulsos que, con toda probabilidad, van a empeorar. Todos debemos hacer un esfuerzo, un acto de valor, para que las negras profecías no nos dejen creer que existe algo de luz. Estamos obligados a convertir cada puesto de trabajo, cada derecho, en una barricada. Les juro que algunos pensamos dejarnos el pellejo en esta empresa, pase lo que pase. La ciudadanía tiene más razones que nunca para la desobediencia civil. Ya veremos qué pasa si empezamos a ejercerla masivamente. ¿Van a tener policías para reprimir a millones de personas? ¿Cárceles en abundancia para encerrar tanta indignada rebeldía?
El panorama tiene tintes tétricos, lo admito, pero asusta más pensar dónde serán capaces de llegar si no reaccionamos. Puede que el derrumbe sea la trágica catársis ineludible para posibilitar otro mundo. Uno donde la solidaridad entre los pueblos avale la evolución de nuestra especie. En el que comprendamos que solo tenemos que tener miedo a no ser suficientemente valientes para conseguirlo. Si no, solo nos queda acostumbrarnos a vivir en el s.XIX

NO ES COMPASIÓN LO QUE BUSCAMOS

NO ES COMPASIÓN LO QUE BUSCAMOS
Gracias por esclarecer cualquier resquicio de duda sra. Lagarde. Se puede decir más alto pero no con más rotundidad y cinismo. "No esperéis compasión". Esta es su respuesta a la desesperanza de vida de los hermanos griegos, un país asfixiado por una deuda más que odiosa que ha sumergido al pueblo en la miseria por generaciones. No habrá compasión, ladra Lagarde. Esto va también para los miles de griegos que están abandonando a sus hijos ante la imposibilidad de mantenerlos. Y para esa legión suicida que se vuela la cabeza o practica el salto del ángel desde los tejados. Las desgarradoras cartas con las que se despidieron de este mundo no conmovieron a la frígida dama europea. Ni una lágrima furtiva, ni un asomo de elemental empatía. La negra entraña de la banca vomita por sus labios la eterna letanía de los usureros: ¡Pagad, pagad malditos!
Ya no son necesarias las caretas. Las cositas diafanas y a pura cara de perro si hace falta. No habrá compasión, humanidad ni vergüenza. Como este tipo tan majo que dirige ahora la Bankia intervenida. Dice que no hay que devolver nada y que él no está ahí para depurar responsabilidades. ¡Olé sus bemoles! Los 23.500 millones de euros de dinero público (más lo que colee) para la buchaca. Y aquí no ha pasado nada. Santa Rita, Rita..
No, no habrá compasión ni la esperamos. Porque no se puede esperar compasión de los que entienden la vida como un botín sangriento. Lo que buscamos es dignidad y justicia. Ya se que ambos son conceptos ininteligibles para las meninges de las fieras. Por eso deberíamos pensar en cómo someterlas. En encontrar la manera de aislarlos definitivamente de la raza humana por una mera cuestión de supervivencia.
La directora del FMI responde a zarpazos contra los griegos. Mañana serán nuestros pellejos los que sientan las inhumanas garras de Lagarde. Si es que queda algo tras la pantagruelica merienda canibal que engulle nuestro estado de bienestar por las insaciables fauces de la banca.
Es justicia lo que necesitamos. Mucha limpieza para eliminar toda la mugre que domina nuestras existencias. Y sobre todo coraje para detener el saqueo colectivo y recluir en sólidas jaulas a todas estas bestias. Por mí, que se metan su compasión donde les quepa.

DÍVAR, BOTÍN, UNA BOTELLA DE RON Y UN LORO/A CABRÓN/A

DÍVAR, BOTÍN, UNA BOTELLA DE RON Y UN LORO/A CABRÓN/A
A la ciudadanía se nos acusa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Al parecer, en un juicio sumarísimo sin necesidad de pruebas ni abogados, nos han declarado culpables del descalabro financiero. La condena ya la estamos sintiendo en las costillas. Una reforma laboral que no crea ni un empleo pero puede convertir la vida de cualquier trabajador en un infierno. El saqueo de la sanidad y la educación pública. Los desahucios, la miseria y la exclusión social que crecen exponencialmente. Una plaga bíblica que castiga los excesos de un populacho que nunca debió soñar con un salario decente, una vivienda digna, educación para sus hijos o asistencia sanitaria. La chusma proletaria estaba muy crecida con ese cuento chino de la democracia. Nos tomábamos en serio toda esa retahila sobre derechos constitucionales y aquello otro de la justicia e igualdad de oportunidades para todos. ¡Imaginen! Si hasta los hijos de una paupérrima limpiadora podían llegar a ser licenciados en derecho. O peor aún, pretender acceder a puestos exclusivos a las élites de rancio abolengo. Algo como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial.

Una insensatez, pues todo el mundo sabe que para ostentar estos cargos solo están cualificados individuos de acreditado pedigrí, decencia cristiana a prueba de bomba y honestidad inquebrantable. Personas como don Carlos Vivas, p.ejemplo. Su dedicada entrega, tres días por semana pero intensos, bien merecía esos findes extra-largos en Marbella a cargo del contribuyente. No olvidemos su enconado acoso y derribo del juez Garzón. Eso tuvo que ser extenuante. Algún desahogo tenía que tener la criatura. ¿Cómo vamos a ser tan mezquinos de escatimarle las cenas de super lujo en hoteles carísimos o acusarle de despilfarro por toda la parafernalia en escoltas y vehículos que movilizaba en sus escapaditas? Ya ven, ni siquiera sus compis del Poder Judicial toman en serio el asunto. ¿Investigar? Al único que hay que investigar es al que se ha atrevido a denunciar a este gran tipo. Lo han dejado nítido. Asunto archivado, si alguien debe dimitir es el chivato. Lo mismico que Botín. ¿Cómo vamos a ser iguales a todo un señor banquero? A mí el fisco me controla hasta un pico de tensión, pero con Botín y su prole son muy comprensivos. También han archivado ese engorroso lío de una millonada que tenían "descuidada" en un banco sucio, perdón quise decir Suizo. Entre seis u ocho mil milloncejos del ala. Total, cuatro euros de colchón por si brota la revolución. Nunca se sabe.
Y digo yo que ,con tanto pirata, lo raro es que haya habido posibilidades de sobrevivir tantos años mientras nos iban arrancando las entrañas. A lo mejor, la única forma de estar por encima de las posibilidades de mierda que quieren imponernos estos y otros bucaneros consista en desenmascararles. En transmutarnos en unos loros cabrones anclados a sus impenitentes hombros de filibusteros. Con solicitas lenguas para exponer públicamente sus miserias. Con amenazantes picos apuntando a sus patéticos garfios de hojalata. Repitiendo compulsivamente la verdadera historia de sus provechosas felonías.

NAÚFRAGOS

NAÚFRAGOS
Un coche viejo es el último residuo de hogar que le queda a la pareja. Llevan casi un año viviendo en ese automóvil estacionado en el parking trasero del hospital. La mujer es de una delgadez extrema, como si la hubieran trazado en el aire con un rotulador. Cuando sube por la cuesta de las urgencias para asearse gatunamente en los baños públicos, parece que se deslice sobre una alfombra mágica y silenciosa. Igual que toda ella. Nunca he oido su voz. Tampoco es fácil encontrarse su mirada. La mantiene fija en algún lugar inaccesible a mis ojos. Quizás en una escena del pasado en la que aún era vulnerable a la risa y al llanto. Antes de metamorfosearse en un fantasma y desdibujarse del mundo de los vivos. Su compañero apenas sale del vehículo. Pasaron meses antes de que pudiera verle fuera. Posiblemente antaño sería un tipo alto y corpulento. Ahora su anatomía se derrite bajo una cabeza inclinada siempre hacia delante. Cercenada solo a medias. Sin cura ni eutanasia para finalizar con tanto sufrimiento.
Son dos de los fijos pero hay muchos más. De hecho, cada día aparecen nuevos naúfragos en el vestíbulo del hospital. Es fácil distinguirles de los usuarios corrientes. Permanecen aferrados a sus escuetas tablas. A los escasos enseres personales que pudieron rescatar del hundimiento. Sucias mochilas repletas de objetos preciosos únicamente para ellos. Entre los calcetines sucios, una carta o una foto que son el testimonio de que fueron amados. Cualquier cosa que les recuerde que formaron parte del concierto que ahora los excluye por ser notas disonantes.
Su voz está ausente de las manifestaciones. No se escuchan sus protestas porque ya no protestan. El naufragio se ha tragado hasta la rabia.
La resaca la deposita a mis pies. Es un grito doloroso y amarillo que se clava en el vientre. Un dolor que avanza hasta mi boca para abrirse paso como un rayo cortando la mañana. Yo os prestaré mi voz hermanos. Es más, propongo componer un coro colectivo que chille en el nombre de vuestro mudo naufragio. Una sirena solidaria que os oriente cuando queráis volver a casa. Todos zozobramos en la perfecta tormenta financiera. Los más privilegiados escapan de la tempestad en sus lujosos yates. A otros, también afortunados, algún ser querido nos lanza un salvavidas. Pero cada vez hay más naúfragos flotando a la deriva del total desamparo. Sin un cabo al que agarrarse. Sin energía.
Braceando en medio de un océano de sangre, en el que cuesta muchísimo levantar la mirada para poder atisbar tierra.

¡LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD!



En línea con la regresión decimonónica a la que se está sometiendo a nuestra sociedad, se intenta adoctrinar a los jóvenes en unos valores ideológicos más acordes con el citado periodo. El Nuevo Orden precisa extirpar cualquier veleidad sobre justicia social o respeto a la diversidad que puedan ayudar a encubar nociones librepensantes en la cabecita de la gente. Para esta tarea contamos con los reductores de cerebros habituales, los Obispos, pero no hay que perder de vista la casposa actuación estelar de miembros del gobierno como el ministro Wert. La Iglesia Católica señala a los homosexuales como seres depravados y enfermos que van derechitos al infierno. Pero una cosa es condenarlos y otra muy diferente, sentir escrúpulos en recibir indiscriminadamente miles de millones de euros de todos los contribuyentes (aunque eso incluya los impuestos de boyeras, maricones y demás abanico de desviados).
De estos recalcitrantes hipócritas que barren sus miserias pedofilitas bajo la esterilla vaticana, no me extraña casi nada. El auténtico problema es que el gobierno que representa a un estado aconfesional sea portavoz de radio Torquemada. El ministerio de Wert lo hace divinamente. Prometió que reformaría la polémica asignatura de Educación para la ciudadanía y parece que va a ser de las pocas cosas en las que no mentía este gobierno. Su nueva Educación Cívica y Constitucional en la ESO, no tiene desperdicio. Han utilizado el típex en los párrafos molestos que hablaban de temas frívolos como "la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sociales racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos" para ahorrar a los chavales que lean tanta paja y lo han sustituido por otros que hacen referencia a la familia española tradicional como dios manda.
Y para acabar de centrarles en el escenario, nada sobre las injusticias derivadas de un mundo desigual. Se les adiestrará para identificar terroristas o nacionalistas sin discernir en pormenores éticos o morales. Hay que reconocer a los enemigos del sistema, no indagar sobre las causas de su rebeldía. Otra perla del panfleto de formación para el espíritu nacional de Wert es su exaltación de la libertad sí, pero de la económica. Una oda épica sobre la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor. ¡Precioso!
En fin, que los jíbaros del ministerio han trazado la estrategia para succionar cualquier esencia de empatía, respeto a la diferencia, solidaridad o equidad de los cachorros nacionales. Le ponen ganas, hay que secar el pozo del que se nutre el 15-M. Las nuevas generaciones (¿a qué les suena ésto?) recibirán los únicos valores que necesitan: Aprender a desconfiar del prójimo por método y la pérfida cultura del sálvese quien pueda. Todo lo demás, a la hoguera.
Ante el panorama de vivir en un futuro poblado por ciudadanos vacunados contra el compromiso solo me cabe añadir gritando a pulmón abierto: ¡Libertad, libertad, libertad! Ya me perdonarán el desahogo.

COLORES CONTRA LA MULTIFOBIA


Un poco de color entre tanto nubarrón

ESCALOFRÍOS

ESCALOFRÍOS

Está soplando en mi nuca. Su fétido aliento pretende narcotizarme. Dormir, morir, rendirse al fin. Una sobredosis de ultrarealismo salvaje tras otra, de la mañana a la noche, sunsiéndome en un cuerpo diminuto y un mutismo umbrío. ¿Dónde están mis líneas rojas? ¿Dónde la válvula que proteja mi punto de ignición? Seguro que saben de lo que les hablo. Con toda certeza, muchos comparten conmigo ese negro escalofrío que te encadena a una impotencia dolorosa. Esa desolación indescriptible que puede paralizar cualquier resorte de resistencia. Dicen que suenan tambores de rescate para España pero, ¿se puede saber de qué o de quiénes quieren rescatarnos? No será de los banqueros que campan alegres a sus anchas pese a tener las espaldas cargadas de cadáveres. No padezcan por ellos, se equilibran compensándolo con el peso de los enormes bolsillos donde guardan los millones que robaron a sus víctimas. Tampoco debe ser de nuestro peripatético gobierno. Sus fracasos son el fruto de una obediencia ciega de lo que mandan los amos del dinero. Ciega, tonta, sorda y muda, a los hechos me remito.
¿De quién entonces? ¿ Acaso de nosotros mismos? ¿Somos a la par rehenes y secuestradores de este organizado crímen? Sea lo que sea, señores salvadores, les ruego encarecidamente que se guarden su envenenada ayuda allá donde les quepa. Ya intuimos el precio del espléndido rescate.
Y eso me recuerda lo del escalofrío, ya me perdonarán que me haya ido por las ramas. Retomaremos el tema del principio. Tal y como están las cosas, uno tiene que estar forrado o ser un majadero/a (haberlos haylos), para no sentir el repeluzno maldito erizándo el vello del cogote. Es inevitable si se sopesan los acontecimientos. Eso no quiere decir que la rabia no anide en medio del páramo al que nos han desterrado. Al contrario, es el habitat perfecto para hacerse bien fuerte y resistente.
Pensándolo bien, tenemos toda la eternidad para estar muertos. Por eso mientras sigamos respirando, aunque sea entrecortadamente, deberíamos reconvertir esa mina de rabia en algo práctico para nuestra supervivencia. Poner todo nuestro empeño en que los escalofríos los sientan los desaprensivos culpables de este fiasco. Transpasarles nuestra tiritera.
Es posible que estemos aturdidos, la soberana paliza lo merece. Pero algunos ya nos vamos recuperando de la catatonia a puro espasmo de temblores. Aunque ahora hablo de otros muy distintos. Los de la indignación que explota por el futuro de mierda que les estamos dejando a nuestros hijos.

¡RESPETO!



Los detractores del 15-M andan muy atareados estos días desprestigiando al movimiento. La cavernaria derecha por razones obvias: Los ciudadanos que piensan son per se enemigos molestos para la ejecución de sus chiripitiflaúticos planes. Con esa manía de darle a la cabeza, no están predispuestos a tragarse sus burdas mentiras e incluso juegan a plantear alternativas al determinismo de sus doctrinas. Desde algunos sectores de la izquierda, la cosa cambia. Es otra clase de inquina la que se proyecta. La podemos percibir en la superioridad moral con la que abordan el análisis del fenómeno. En la despectiva condescendencia que muestran al ningunearlos y acusarlos de compilar un marasmo de utopías sin salida política. Al menos una que sus prepotentes y anquilosados cerebros puedan entender.
Los quincemayistas son partidistas, piojosos, sucios, vagos, mohicanos, violentos pacifistas que revientan las huestes policiales con resistencia pasiva, trotskistas e incluso se rumorea que están patrocinados por el oro de Moscú. Los vilipendios que les arrojan tienen tanto fundamento como la inmaculada concepción de María. Cuestión de fé. De mala fé, por supuesto. La que los mediocres y canallas supuran contra lo que ya se consolida como un hito histórico en este país. Cientos de miles de personas, quizás millones, que hacen uso de la mayor arma revolucionaria de las masas: la reflexión. Y pensando, pensando, los indignados se han dado cuenta de que todo se trata de una Gran Estafa en la que nos han enjaretado el papelón de los primos tontos de remate. Igual que nos hemos percatado de que no hay banqueros ni políticos responsables en la cárcel y que los poderosos no son iguales que los esgarramantas ante la justicia. Eso, ya comprenderán, cabrea mucho. Pero lejos de desanimarse, el 15-M sigue trabajando en sus iniciativas. La reforma de la ley electoral de partidos o la reciente creación de un tribunal de justicia ciudadano que investigue los desmanes cometidos y consiga devolver el dinero robado al pueblo son solo dos de sus numerosas y jugosas propuestas. Imprescindibles, a mi entender, para sanear la democracia.
El 15-M es un ser que se crece aunque lo estén abonando con inmundicias desde los púlpitos políticos o la prensa canalla. Que se crece, gana adeptos y se mimetiza por toda la geografía mundial. Pese a quien pese, moleste a quien moleste. Es muy posible que su huella sea el cimiento de una nueva sociedad que asuma la soberanía popular como una máxima. Con todos los derechos y obligaciones que de ello se deriva como es implicarse directamente en la política.
Eso, aunque el clásico coro de voceros se desgañite lanzando escupitajos ponzoñosos, merece mucho respeto. Pero claro, a estos tipos (los demonizadores de indignados) solo puede darles miedo.