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EL FACTOR HUMANO

EL FACTOR HUMANO

El tufillo pre-electoral flota en el ambiente facilitando que algunos se embriaguen de él y obren el prodigio de reconocer errores pasados. Pero solo a medias, enseñando la patita de las buenas intenciones sin acabar de materializar este milagro de forma concluyente. Es lo que le pasa al gobierno con la atención sanitaria a los sin papeles. Dice que se les prestará asistencia pero que no tendrán tarjeta sanitaria. Una medida electoralista  pero maricomplejines y absurda. Si disparatado fue retirarles los derechos sanitarios hace tres años, mucho más lo es devolvérselos a medias ahora. Y menos sin haber reconocido el grave error que supuso, no solo desde el punto de vista humanitario sino también económico, por la proliferación de pandemias que a la larga generan mayor coste social. No es fruto de una reflexión ni contiene ningún ánimo de enmienda. Es un mero acto de campaña. Un brindis al sol tratando de rascar algún voto atontado.
Igual que eliminar las tasas judiciales, retirar la ley del aborto o rebajar los tramos del IRPF. Las mismas medidas que el gobierno defendió como dogmas e impuso con su brutal mayoría a la sociedad española, en periodo electoral se barren bajo la alfombra de las vergüenzas. Como decía el genial Groucho: Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros.
Sería del genero tonto olvidar que con el gobierno del PP, la sanidad pública española recibió el mayor ataque de su historia. Y que todo obedece a oscuros intereses privados que han visto en el botín sanitario la alternativa al ladrillazo que los hizo millonarios.
He leído en prensa que la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, ha pagado ingentes cantidades de dinero público para hacerse auto-bombo en medios como ABC, Expansión u Onda Cero.
Como mi vida es un circo, he pasado casi una semana hospitalizada a causa de una intervención quirúrgica en el Hospital público zaragozano Lozano Blesa. Allí me he encontrado con un personal comprometido que hace de la necesidad virtud para suplir la falta de recursos. Gente que demuestra todos los días que el factor humano es la garantía para ser un buen profesional. Ya seas limpiadora, auxiliar, enfermero, médica o presidenta de la comunidad de Aragón. Lo que te va a definir al final es tu factor humano. O su ausencia.
Por mucho que la Rudi se compre entrevistas y primeras planas eso no le va a insuflar un alma. Le pasa como al resto de sus compañeras y compañeros de partido, que no resulta creíble. Y mucho menos despilfarrando la pasta de todos en su loca auto-promoción mientras en los hospitales públicos aragoneses cada vez hay menos personal y falta hasta el esparadrapo.
Es esa doble moral con la que se maneja esta gente lo que no debemos olvidar. Su facilidad para sacrificar el interés general al del partido. O al propio mismo si se tercia la oportunidad. 
Ya nos han demostrado la calidad de su factor humano. Ahora solo queda que demos una respuesta proporcionada en las urnas a tanta inhumanidad.

PARA LA LIBERTAD

Repasando el contenido de la ley de Seguridad Ciudadana, una sensación de asfixia añeja y rancia me ha robado el aliento. Mi adolescencia transcurrió paralela a la transición. Recuerdo nítidamente la alegría colectiva de una mayoría social que abandonaba el susurro, los silencios impuestos a punta de pistola, las mordazas que impedían que la gente pudiera expresarse libremente. Pero también recuerdo la ira irracional de quienes seguían defendiendo la dictadura fascista y la bota de hierro que aplastaba al que osara disentir del pensamiento único que impone su ideología.
En este periodo hubo muchos crímenes impulsados por el odio a la libertad. Algunos, como el de los abogados laboralistas de Atocha en Madrid, han hecho correr ríos de tinta por la brutalidad homicida que emplearon sus ejecutores. Otros pasaban camuflados por una versión oficial que convertía a la víctima en peligroso delincuente y justificaba el asesinato como un acto de  "defensa propia". Así le pasó al aragonés de 32 años Vicente Basanta López. A las nueve de la noche del 5 de febrero de 1977, el joven estaba realizando una pintada en un muro: "Trabajo sí, policía no". Vicente fue abatido a tiros por la espalda por un policía que tan siquiera estaba de servicio. Tres impactos de bala, dos de ellos en la nuca, al más puro estilo de una ejecución. La maquinaria difamatoria se puso en marcha para tapar este feo asunto. A la familia se le negó el derecho a juicio pero se admitieron pruebas e informes inventados para ensuciar la reputación de Basanta.
Había que reinventarlo como el prototipo de delincuente que encajara con los hechos que describía el informe policial pese a que contradecía las evidencias forenses. El caso fue sobreseído.
Pocos meses después, un muchacho almeriense de diecinueve años fue asesinado de forma similar. Francisco Javier Verdejo era hijo de un alcalde franquista. Unos guardia civiles le acribillaron mientras intentaba hacer otra pintada: "Pan, trabajo y libertad". Solo llegó a escribir "Pan, t ". En esta ocasión la familia, adepta al régimen, no quiso poner denuncia.  La investigación se cerró con una controvertida versión que exoneraba de responsabilidad a los guardia civiles.
La memoria de Vicente Basanta siguió viva entre sus familiares y amigos. Gente humilde pero de corazón irreductible que pudo lograr, tras la creación de la Comisión Ciudadana en 1996, limpiar su nombre y sacar la verdad a la luz.
La historia de Vicente Basanta y su familia parece presa de una maldición. Recientemente, un sobrino suyo ha muerto de un disparo cuando se procedía a su detención por su posible implicación en un atraco. La versión policial narra que la muerte se produjo accidentalmente. Al parecer, la provocó el propio Moisés Basanta al abrir la puerta de su coche con tanta brusquedad que golpeó el arma reglamentaria del agente causando que se disparara de forma involuntaria. Moisés recibió un tiro en el tórax que acabó con su vida. Son esas carambolas del destino que te ponen los pelos como escarpias. La familia exige una investigación más a fondo del suceso. Su abogado pide que sea la guardia civil , y no el propio cuerpo de policía nacional, quienes la lleven a cabo. Por una razón de mera higiene y transparencia (y porque los dramáticos antecedentes lo merecen) debería ser así. Pero una cuestión de competencias lo hace imposible. El cuerpo nacional de policía será juez y parte.
El pasado y el presente se entremezclan con demasiada frecuencia en estos días. Habitamos en un presunto estado democrático pero sus mecanismos se alejan progresivamente de un estado de libertades y derechos. La "Ley Mordaza" nos vuelve a dejar vencidos y desarmados  frente al poder policial, judicial y político. Las versiones oficiales adquieren la categoría de dogmas frente al testimonio de los ciudadanos. Nuestro derecho de manifestación, de protesta pacífica frente a lo que nos ofende y amarga la existencia, severamente sancionado.  Los progenitores de la ley sostienen que pese a ello, seremos libres como pájaros. Pero se refieren a la libertad de la que goza un ave disecada a la que previamente se le han amputado las alas y la lengua.
La derogación de esta ley debe convertirse en objetivo prioritario para cualquier gobierno decente que resulte de las próximas elecciones. El camino de la libertad está sembrado de minas y de trampas. De discursos torcidos y viajes en el tiempo hacia la España más negra y más profunda. Pero eso no debe desanimar a sus amantes. Una atmósfera de cambio está flotando en el ambiente, La libertad siempre vuelve a abrirse paso pese a las mordazas y grilletes. Ya lo dijo un poeta que murió por ella: "Porque donde unas cuencas vacías amanezcan/ella pondrá dos piedras de futura mirada/ y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada." 

LA VIDA NO VALE NADA

"La vida no vale nada si escucho un grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga". Así rezan los versos de una bella canción de Pablo MIlanés que describe la futilidad de una vida ajena al sufrimiento de los demás. ¿Cómo cuantificar el valor una vida humana? Algunos dirán que no tiene precio pero la realidad cotidiana nos demuestra lo contrario. El pasado febrero, mi vecina Esther se quitó la vida porque no pudo pagar el alquiler de su casa. Este mes de marzo, en oto barrio popular de Zaragoza, un hombre de sesenta y dos años tomó la misma decisión un día antes de que lo desahuciaran. Dejó una nota explicando que, debido al paro y la precariedad que la familia padecía, no se podía hacer cargo de sus obligaciones económicas. Junto a ella, la notificación de desalojo que le había mandado el juzgado.
 En estos dos casos, como en tantos otros que pasan de puntillas por la sección de sucesos, la vida tenía un precio. Y no hablamos de cantidades desorbitadas como los supermillonarios rescates financieros que la sociedad española ha insuflado a los bancos. El rescate que necesitaban estas personas para sobrevivir no influye en la prima de riesgo ni puede alterar los índices bursátiles.
El dinero no es lo más importante. Para cauterizar esta sangría humana solo hace falta un sistema con un mínimo criterio de justicia social. Con un poco de vergüenza.
Cuando el melón constitucional se abrió, para convertirnos a todos en avalistas del desastre que lió la banca, la vida de muchos españoles entró en quiebra. Empezamos a pagar una deuda ajena y hemos ido viendo como embargaban nuestros más valiosos bienes. Una sanidad universal que era referente y envidia de la comunidad internacional. Una educación pública a la que se ha ido esquilmando hasta dejarla en el chasis. Una red de asistencia social que garantice los mínimos vitales para los más desfavorecidos...  todo engullido para mayor gloria del establishment financiero (el único dios verdadero).
Mientras muchos ciudadanos sufren la insensibilidad institucional hasta el punto de verse abocados al suicidio, las crónicas nos narran el desmadre tarjetero que se corrían los consejeros de algunas entidades rescatadas. Como los chicos de Bankia, ese alegre y variopinto grupo de ¿asesores?, que abarcaba desde el presidente de la patronal hasta sindicalistas o representantes de distintos grupos políticos. Sus vidas también tenían precio. Al menos sus voluntades. Y el precio, en este caso, era el uso indiscriminado de un trozo de plástico que les abría las puertas de un paraíso donde todo era gratis y libre de impuestos. Comilonas  en sus propios restaurantes, extravagantes gastos farmacéuticos, lencería fina, coches de alta gama, sospechosas siestas en lujosas suites a mediodía, exóticos viajes, incluso dinero en efectivo. Y eso que, según cuenta uno de los agraciados, se les había advertido que la tarjetita no debía emplearse en asuntos erótico-festivos.
La vida de estos consejeros nunca se ha visto asediada por la miseria o la indiferencia. Están vivos porque respiran, comen y defecan con la simplicidad de cualquier organismo primitivo. Pero su falta de decencia huele a muerto. Ni los más caros perfumes conseguidos a golpe de tarjeta consiguen neutralizar su pestilencia. ¿Qué valor tienen estas vidas? 
Otra vez Pablo Milanés suena en mi cabeza: "La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada"

LOS DERECHOS SON PARA LAS PERSONAS

LOS DERECHOS SON PARA LAS PERSONAS

"Los mendigos no son personas"- Esta afirmación la hizo uno de los abogados del neonazi Javier Royo durante el juicio en el que estaba acusado por apalear con ensañamiento a un mendigo dentro de un cajero. Curiosamente, Javier Royo es uno de los okupas de un edificio en el zaragozano barrio de Las Fuentes que el grupo de ultras ha venido a denominar como "Hogar Social". Se me escapa a que clase de "personas" prestara socorro esta filantrópica banda cuya lista de antecedentes por violencia y agresión podría empapelar entera la basílica de El Pilar. Si tenemos en cuenta que indigentes y emigrantes no alcanzan la categoría de seres humanos, según su hitleriano baremo, la labor social que presuntamente desempeñan plantea muchas dudas. Como dudas plantea que no se haya producido el desalojo de esta peligrosa banda con la misma diligencia y contundencia que se hicieron con otros colectivos okupas de la capital como "El Paraguas".
Claro que los jóvenes que ocupaban El Paraguas pretendían algo insólito. Acondicionar un antiguo edificio abandonado propiedad de un banco para dar alojamiento a familias desahuciadas y en riesgo de exclusión. Sin atender al color de la piel, religión, ideología o extracto social. ¡Qué atentado a la razón! Sus buenas hostias recibieron los osados perro-flautas por su defensa pasiva del proyecto. 
En Cambio, el "Hogar Social" de los neo-nazis sigue adelante pese a las denuncias, a su obscena apología del fascismo, la xenofobia y la violencia, sin que la delegación del Gobierno tome cartas en el asunto. Aunque, a su manera, ya las ha tomado. 
Hace unos pocos días, la organización ultraderechista MSR había programado un concierto neo-nazi en el "Hogar Social" de Las Fuentes.  A las protestas de los vecinos del barrio se sumaron las de un grupo de jóvenes anti-fascistas que fueron recibidos por los delincuentes al grito de "Sieg heil" mientras ejecutaban el saludo nazi. La cosa acabó como era previsible, en una batalla campal que se saldó con ocho heridos y quince detenidos, todos anti-fascistas.
Lo que más sorprende es que, en una trifulca de tales características, ningún neonazi resultara detenido ni imputado. La impunidad con la que actúan estos grupos en la capital aragonesa empieza a ser legendaria. Desde el "Hogar Social" se ofrece alojamiento y comida gratis a neonazis de todas partes del mundo para que puedan asistir a jornadas de formación en el racismo y otras lindezas similares. De nada sirve que los dueños del edificio hayan denunciado a la policía la ocupación. Y tampoco que se esté violando el código penal (que establece el delito de exaltación o apología del fascismo tipificado hasta con cuatro años de cárcel).
En Madrid, Ana Botella ha suspendido un concierto de Soziedad  Alkohólica por lo que ella define enaltecimiento del terrorismo. Tiene guasa la cosa, la Botella contra  Soziedad  Alkohólica
Pero obviando el chiste malo. Si las letras de Soziedad  Alkohólica le parecen delictivas a la alcaldesa madrileña,¿ qué le parecerían estas otras?: "Juventud idiotizada por el rojo pensamiento, 
Nuestra raza amenazada, por judíos y por negros/ Nuestro estado está ocupado por un gobierno sionista/Contra a el llevaremos a cabo ¡La guerra nacional Socialista!/ Como decían los antiguos, 
Estirpe guerrera de sangre pura./ Un grito nacionalista, contra los negros y la usura."
Como se puede ver, en Aragón, no somos tan tiquismiquis.La delegación del Gobierno aragonés aboga por la libertad de expresión. Eso sí, la de los nazis. Libertad para delinquir y lanzar soflamas anti-constitucionales y xenófobas en sus conciertos. Y a quién no le guste que se aguante.Resulta evidente que la policía recibió instrucciones para defender la libertad de expresión de Javier Royo y sus camaradas. Gracias a la protección de la que gozan podrán seguir manifestando públicamente que los mendigos no son personas o que los negros son poco menos que un mono.
Se siente uno más tranquilo sabiendo que las autoridades velan con tanto celo por nuestros derechos ciudadanos.Siempre que seas blanco con denominación de origen y preferentemente facha. 
Al fin y al cabo, los demás, no son personas. ¿Cómo pueden pretender tener derechos?

NO PUEDO CRUZAR EL EBRO

A los ríos hay que tenerles respeto. Más aún cuando hablamos del más caudaloso de España y el segundo más largo, después del Nilo, que desemboca en el Mediterráneo. En los largos ciclos de sequía, el Ebro puede cruzarse prácticamente a pie a su paso por Zaragoza. Lo digo por experiencia. Durante la Expo del 2008 lo hice, junto a otras dos mujeres, para materializar una protesta contra el dragado indiscriminado que estaba padeciendo a causa del evento. En el embarcadero nos esperaba un orfeón policial poco inclinado a escuchar nuestros alegatos ecologistas.
A los ríos hay que tenerles respeto. Son sus aguas las que riegan y fertilizan nuestras tierras. Cuando se les maltrata con infraestructuras y edificaciones irracionales, tratando de someter y modificar su recorrido, se está cometiendo un acto de soberbia contra la naturaleza. Desestimando su infinito poderío sobre nuestra estulticia prepotente de monos parlantes. Las aguas, tarde o temprano, pugnarán por recuperar su cauce y arrasarán a su paso con todo lo que se les ponga por delante. Ésto, consulten a los técnicos, no lo arregla un dragado.
Resulta una ironía que la cultura del agua fuera el hilo conductor de la Exposición Universal que alojaron las riberas del Ebro. Las aguas del Ebro han sido objeto de especulación y moneda de cambio para conseguir resultados electorales. Con una sombra de trasvase que, como el Guadiana, aparece y desaparece cíclicamente sirviendo a torticeros intereses políticos y económicos y que no atiende a las alternativas planteadas por los expertos. Incluido el premio medioambiental Goldman ( equiparable al Nobel) Pedro Arrojo que, para seguir la cainita tradición, tampoco es profeta en su tierra. Acaso un orate iluminado predicando en el desierto monegrino.
Estos días  en que el Ebro ha crecido por encima de nuestras posibilidades anegando las casas y las huertas (y la incompetencia de las autoridades ha permitido que se ahogaran miles de animales) mucha gente honrada y trabajadora se ha quedado en la ruina. Pero los políticos, lejos de dar una respuesta directa a las necesidades inmediatas de las personas afectadas y plantear un estudio serio que evite situaciones similares en el futuro, han arrimado el ascua a su sardina. Para variar.
Unos, como Pedro Sánchez, aprovechando la legítima indignación de los damnificados para retar a Rajoy a revolcarse en el barro. Espero, por la generalizada aprensión que acarrearía, que  no lleguen a representar su lucha en el lodo. Aunque ambos partidos parecen moverse como peces por el fango.
Mariano Rajoy, custodiado por la hierática presidenta aragonesa Luisa Fernanda Rudi, eligió un escenario menos gore en el que la comitiva no tuvo que mancharse los zapatos ni atender a los exabruptos de los aldeanos. Eso sí, prometiendo una millonada en ayudas que no llegarán directamente a los afectados. Un texto churrigueresco que no concreta nada ni establece un cálculo riguroso de los daños. Papel mojado por las insurrectas aguas del río Ebro.
En estos días no me veo capaz de cruzar el Ebro. Su salvaje y destructivo esplendor me produce un gran respeto. La situación de las vecinas y vecinos que han sufrido su avenida una inquietud furiosa. No merecen que la respuesta a su tragedia sea la misma de siempre. No merecen convertirse en los muñecos del pim pam pum de la feria política. Necesitan ayuda inmediata y soluciones que no sean cortoplacistas, ineptas o interesadas para el río y su cauce. 
Para cruzar ahora el poderoso Ebro necesitamos que nos tiendan algo más que una mano. Hace falta un proyecto sensible con la naturaleza y las personas que esté inspirado en la nueva cultura del agua. Hace falta respeto. Justo lo contrario que los grandes líderes políticos ofrecen con su circo mediático. 
 Porque sin respeto...  hasta los de secano nos podemos desbordar.

IGNATUS TORRENTE PARA PRESIDENTE

IGNATUS TORRENTE PARA PRESIDENTE

Pues sí, señoras y señores, este país ha sido bendecido con un talento especial para el frikismo y la comedia bufa. No es casualidad que un personaje soez y despreciable como Torrente sea un ídolo de masas. Aquí la realidad siempre supera cualquier ficción. Los Torrentes y Torrentas nacionales de carne y hueso ocupan cargos de gran responsabilidad. 
Van, eso sí, con una pinta más atildada. Aunque comparten un aire sórdido y chabacano. Una falta de moralidad y elegancia que ,fuera de los cines, no resulta nada hilarante.
Ignacio González, por ejemplo, y su particular Conjura de los Necios. Descubrirás a un genio del Partido Popular porque todos los necios se conjuran contra él. O eso, más o menos, vino a decir en unas disparatadas declaraciones en las que acusó a dos comisarios de policía de hacerle chantaje. Sin mediar denuncia alguna ni sustentar estas acusaciones con pruebas. Lo curioso es que lo hizo después de que el periódico El Mundo destapara que González trató de frenar la investigación sobre su famoso ático. ¡Uy que mal rollito!
Porque si no existía ningún chanchullo. como sostiene el presidente madrileño, ¿cuál era la materia del chantaje? ¿Acaso le amenazaban con difundir que tenía un ático completamente legal?
La cosa no se entendería en otro país medianamente civilizado. Pero en estas tierras carpetovetonas (capaces de exportar al Risitas y al Ecce Homo allende nuestras fronteras como embajadores de nuestras señas de identidad) lo que resulta extraño es que González no le haya pedido a Monedero que sea él quien de las explicaciones sobre el dichoso ático.
El PP tiene mala suerte. Aguirre con su histriónica fuga de los agentes de movilidad o González ahora, se suman a la larga lista de peperos acosados y extorsionados por policías, jueces y fiscales corruptos, chantajistas y prevaricadores. Más eso no les amedrenta un ápice. Al contrario, se vienen arriba.
Total, si los revoltosos sacan los pies del cesto, se les cesa de su cargo y asunto archivado. No sería la primera cúpula policial que se fulmina ni el primer juez que se retira al banquillo (de los acusados). 
Ignacio González insiste en que será el próximo candidato del PP a la presidencia madrileña. Como ya he dicho antes, aquí cualquier cosa es posible. Aunque yo sugeriría al Partido Popular un cambio de imagen para sus próximas candidaturas sin abandonar la linde del esperpento. Alguien con el perfil del genuino Torrente o de Ignatus J. Reilly. Con la misma visión medieval y oportunista que los que tienen ahora pero haciendo manifiesta su zafiedad sin pudor alguno. Teniendo en cuenta el furor que causa el personaje de Segura sus posibilidades se multiplicarían exponencialmente. Todo por imaginarnos al presidente o presidenta de turno olisqueando las bragas de una vieja o invitando a los otros diputados a aliviar los tediosos plenos o debates ejecutándose mutuamente unas pajillas. ¿Dónde va a parar el Cundy Crash?
Y es que en este país somos unos cachondos por encima de todo. Por echar unas risas, lo que sea. Así nos va. ¡Ay, qué caloret me está entrando de repente!

TIERRA QUEMADA

La política de tierra quemada es una táctica de origen militar que consiste en destruir cualquier cosa que tenga utilidad para el enemigo cuando otra fuerza avanza y ellos se ven obligados a retroceder. Encaja perfectamente en el patrón del gobierno popular. El enemigo, para los chicos y chicas de Rajoy, es cualquiera que les pueda mover la silla. No hablamos solo de otras fuerzas políticas emergentes o añejas que pugnan por llegar a la Moncloa. El enemigo número uno del PP ha resultado ser el pueblo. Una ciudadanía a la que se ha responsabilizado de la crisis para hacerla deudora de los desatinos financieros y políticos que la generaron. Y cuando nos hemos puesto estupendos contra las infames medidas y recortes , cuando la sociedad se ha organizado y ha salido a la calle a defender sus derechos pulverizados, han ideado una ley de seguridad ciudadana que reprime con rotundidad el más leve pataleo.
Tierra quemada. Saben que ya están en retirada. La dignidad del pueblo avanza peligrosamente hacia sus posiciones. Ya no soportamos más indecencia, ineptitud y corruptelas.
Tierra quemada. Es la política que han aplicado a la sanidad y a la educación pública. Hay que arrasarlo todo. Que no quede nada tras el expolio para que no podamos volver a germinar. Incluso nuestros bosques pueden arder para exprimir toda su savia antes de que tengan que poner los pies en polvorosa.
La nueva Ley de Montes es el más gráfico ejemplo de esta estrategia. Ya no hará falta esperar 30 años para recalificar una zona forestal quemada. En aras de algo que el PP define como de interés general, se podrán recalificar los suelos incendiados automáticamente.  Y eso vulnerando las normativas europeas sin apenas despeinarse. Al margen de la kafkiana explicación de la ministra García Tejerina para modificar esta ley, a buen entendedor... Para lo único que puede servir es para alentar los incendios con fines especulativos. Una ley hecha ad hoc para que los bucaneros y piratas que se enriquecieron durante la burbuja inmobiliaria puedan continuar su business aún a costa de pegar fuego a los Pirineos. 
La piromanía del PP en estos cuatro años nos ha dejado un paisaje desolador con olor a chamusquina y a cuerno satánico quemado. Pero a pesar de su empeño en que a este pueblo no le quede nada de utilidad para volver a levantarse, han fracasado. Nos sobra coraje para empezar de cero. Las cenizas nos servirán de abono y de recordatorio para no volver a confiar en los saqueadores. También nosotros hemos aprendido quién es nuestro enemigo. Aunque haya sido a sangre y fuego.
Nota: Todo mi aliento a los enfermos de hepatitis C que se encerraron el día 25 en el hospital Lozano Blesa de Zaragoza. Vuestras vidas no merecen arder en la hoguera de las vanidades del gobierno. Vuestra lucha es la más lícita que puede tener un ser humano. ¡Venceremos! Un fraternal abrazo.

¿SOMOS CIENCIA-FICCIÓN?

¿SOMOS CIENCIA-FICCIÓN?

Por causas ajenas a mi voluntad, escuché largos retazos del debate sobre el estado de la nación. Durante la interminable perorata que largó el presidente sufrí una desorientación espacio-temporal que me sumergió en una terrible confusión. ¿De qué país hablaba Rajoy?, ¿En dónde se encuentra esa tierra que describe, de la que mana leche y miel, en la que hasta los unicornios tienen tarjeta sanitaria y los únicos recortes son pedazos de confettis de colores que llueven sobre las alborozadas cabezas de los ciudadanos?
Una de dos. O yo habito en una dimensión paralela de este país llamado España o el presidente le estaba haciendo un homenaje a Woodstock  y flotaba en medio de un viaje piscodélico. Cuando Rajoy se pone jacarandoso, el gallego fabulador que tiene dentro se viene arriba. Incluso diserta por encima de sus posibilidades oratorias y le sale un verbo más fluido. Aunque eso sí, inevitablemente siseante. Entonces me di cuenta de que, lejos de presenciar un debate parlamentario sesudo y preocupado por una nación que sangra por múltiples heridas, estaba asistiendo a una tragicomedia en la que los diálogos, pese a ser disparatados, eran previsibles. 
 Por un lado,el presidente retorcía la realidad social dibujando un país maravilloso. Un mundo ideal, propiciado por su gobierno, que ha transformado a España en la locomotora económica del universo intergaláctico. Un poco forzado, pero así es el artisteo folklórico en este tipo de saraos. No entienden de mesura y tienen querencia al esperpento.
Del otro lado, el líder de la oposición representaba su papel e incluso entablaba algún conato de bronca para hacer más creíble que el PSOE  puede ser la alternativa. Quítate tú para ponerme yo... porque sino puede ocupar nuestro bicéfalo trono cualquier esgarramantas perro-flautero.- Vino a decir Sánchez más o menos. O eso entendí yo, mareada como estaba a esas alturas.
Los demás grupos parlamentarios, como el coro de las sombras, dieron versiones diferentes de las oficiales. Cada cual, con la brillantez o falta de ella que les caracteriza.
En resumen. Una obra aburrida, surrealista y con unos actores, con escasas excepciones, bastante mediocres ( y eso siendo generosos). Entre los papeles secundarios hay que destacar el de Celia Villalobos que interpretaba a la clásica diputada (diputado) a la que se la trae todo al pairo y alivia estos tediosos ratos jugando al Candy Crsuh. Un clásico.
El genial Ibáñez siempre ha sabido retratar en sus tebeos la charanga y pandereta que gastamos por Carpetovetonia. Ahora lo ha vuelto a hacer con un número en el que Mortadelo y Filemón deben enfrentarse a un villano archi-escurridizo apodado "El Tesorero". ¿Adivinan quién puede esconderse tras ese alias? Hay una viñeta muy significativa en la que "El Tesorero" les dedica una peineta a los detectives de la TIA. Después de tragarme el debate de la nación, o al menos lo que mi metabolismo pudo soportar, entendí que esa peineta va dedicada a todos nosotros. ¿Ficción o realidad? Ocupen sus localidades. El espectáculo (la campaña electoral) solo acaba de empezar. 

¡ADEBAN!

¡ADEBAN!

Es duro convivir con una enfermedad degenerativa que intenta doblegar tu voluntad con mil formas diferentes de tortura. Un mal que consigue paralizar tus piernas. Que lanza misiles dentro de tus arterias para bombardear el corazón hasta quebrarlo. Cada día, mi amigo Antonio se sobrepone al sufrimiento. Al dolor casi constante que agarra su pecho, a las limitaciones de movilidad (y al abatimiento autocompasivo al que nos abandonaríamos la mayoría de mortales en sus circunstancias) para desplazarse a su cita diaria con la coherencia.
Ya son 21 meses. Todas las mañanas con lluvia, cierzo o un bochorno irrespirable, de lunes a viernes, mi querido perro-flauta motorizado (como a él mismo le gusta definirse) dirige su corcel mecánico hasta el portal donde vive la consejera de educación Dolores Serrat. Allí, de forma tan tenaz como respetuosa, enarbola una peligrosa cartulina de filos punzantes que reza esta provocativa soflama: "Escuela pública, laica y gratuita para todas y todos". A su lado, un reducido número de personas comparten su determinación ( y las multas y juicios que acarrea).
Marisol, Marga, Carlos... también exhiben letreros similares a los de Antonio reclamando que la educación no sea un privilegio, sino un derecho que no puede estar sujeto a los recortes.
Su silenciosa presencia solo se altera durante unos breves minutos. Cuando a las doce en punto, desde los altavoces de la Basílica del Pilar, se escuchan las angelicales voces enlatadas de los infanticos interpretando el Bendita y Alabada . Es entonces cuando el perro-flauta motorizado (filósofo, escritor y profesor emérito) y sus compañeras y compañeros abren sus pulmones para cantar otro himno que también habla de fe. Un himno a la esperanza, el Canto a la Libertad que escribió e interpretó miles de veces otro profesor que también tomó partido hasta mancharse. El abuelo, nuestro añorado Labordeta.
Habrá un día en que todos... comienza la primera estrofa.  Yo también comparto el mismo sueño. Muchos lo hacemos. Pero son pocos quienes tienen el coraje y la lucidez necesarios para dar un paso adelante. Para comprometerse por encima del dolor físico( y de las consecuencias jurídicas y las sanciones económicas) por mera congruencia. Para soportar estoicamente el ninguneo o las críticas de los que consideran su presencia en el portal de la consejera como un acto de violencia. Un imperdonable acoso.
Mientras tanto, la calidad de la enseñanza pública aragonesa se deteriora a golpe de tijera y displicencia. Se podría entender que la violencia y el acoso la ejercen quienes dinamitan el derecho a la educación de nuestras hijas e hijos. Pero siempre hay puntos de vista para todo. Y con la nueva ley de seguridad ciudadana la pacífica protesta de Antonio, Marisol y Marga podría convertirles en peligrosos terroristas. Casi, casi yihadistas.
A mi amigo Antonio eso no le quita el sueño. Al contrario. Está dispuesto a seguir adelante (¡Adeban! como se dice en fabla). Como buen profesor, sabe que el ejemplo es imprescindible para transmitir valores. Nada le asusta más que la inacción frente a lo que considera un expolio. Porque si algo hace valioso a un territorio es el trato que se da a su infancia. La mejor inversión para el futuro. El mayor tesoro.
Puede que llegue ese día que anhelamos pero no será por ciencia infusa. Hay que empujar muy fuerte contra los elementos ( y elementas) que se nos interponen. Abrir sin miedo los pulmones para sentirnos libres. Como Antonio, Marisol, Marga o Carlos ... dar un paso al frente. ¡Adeban! Siempre adelante.

HABLEMOS DE ECONOMÍA

HABLEMOS DE ECONOMÍA

El ayuntamiento de Zaragoza encargará un estudio a la Universidad sobre la viabilidad de la remunicipalización de algunos servicios básicos que actualmente están externalizados.
Por lo visto es un proyecto que lleva dos años pululando por el tripartito sin que el partido socialista acabara de darle su bendición. Bueno, más vale rondar dos años que no llegar a tiempo y desprovistos de buenos propósitos para las elecciones municipales. La idea de someter los servicios privatizados al microscopio científico me parece bien para demostrar empíricamente lo que, por sentido común, es deducible.  Si una prestación, como la recogida de basuras, es asumida por la gestión pública eliminamos el amplio margen de beneficios que las empresas subcontratadas obtienen de lo que, no podemos olvidar, es un lucrativo negocio por el que compiten archiconocidas multinacionales. Pero además de librarnos de otros costos en impuestos e intermediarios, se vería reducida la conflictividad que provoca la política laboral de estas empresas. Empresas que para exprimir al máximo sus beneficios pasan como elefante por cacharrería sobre los trabajadores destruyendo puestos de trabajo y reduciendo a polvo sus derechos elementales. Lo que, de forma inevitable, incide en la prestación de un servicio caro pero de mala calidad.
Me choca que el consistorio manifieste dudas ante la posibilidad de que, en caso de remunicipalizar los servicios, se pudiera surrogar al personal. ¿Qué se lo impide? Porque si nos guiamos por un mínimo criterio de justicia les correspondería a estos trabajadores, que sufren en sus carnes la tiranía de las empresas contratadas incrementada a golpes de reforma laboral, ocupar esos puestos públicos. En adelante, se podrían establecer pautas como para cualquier otro trabajo municipal.
En cualquier caso, no dudo de las buenas intenciones del consistorio pero, ya en el 2011, el Tribunal de Cuentas realizó un estudio en varios municipios españoles demostrando que la gestión privada encarece considerablemente los costes. Aunque está bien que se pongan negro sobre blanco las cifras de las contratas del ayuntamiento de Zaragoza. Y ya metidos en harina, les sugiero que hagan lo propio con las contratas autonómicas. Por ejemplo, con las contratas de limpieza de los centros sanitarios. Saquen cuentas señores y señoras de la DGA. Las limpiadoras ya las tenemos echadas. Es cuestión de economía doméstica. Si se suprimen las contratas, el SALUD podrá gestionar directamente el personal y, como en el caso de las contratas municipales, evitaría pagar un injustificable lucro a empresas que, en sobradas ocasiones, actúan como latigueras escatimando en plantillas y materiales y, como consecuencia, prestando un servicio deficiente.
Las limpiadoras y limpiadores que protagonizamos, muy a nuestro pesar, una huelga de 49 días en el 2013 (que afectó a las limpiezas sanitarias de toda la comunidad aragonesa) llamamos a muchas puertas con estos argumentos. La primera, la del consejero Olivan que no se dignó a recibirnos durante todo el conflicto y que, sin embargo, se mostraba mucho más sensible a los requiebros de la patronal. También a las de todos los grupos parlamentarios de derecha e izquierda. Nosotr@s no discriminamos. Ya se retrataron ellos solos. Unos, como IU o Chunta, tendiéndonos la mano y apoyando nuestra lucha. Otros, como el PSOE, con la ambigüedad que da tener la O (de obreristas) externalizada. Y los del PAR, como los del PP, quedándose ojipláticos y estupefactos ante la rebeldía de las limpiadoras a dejarse machacar como simples cucarachas.
Ahora queremos algo más que promesas sobre vagos estudios. Las cuentas son sencillas y reinvertir el proceso depende más de la coherencia y de la voluntad política que de asuntos pecuniarios.
Se avecinan tiempos turbulentos en los que se prevén cambios. La sociedad está saturada de loables propósitos que no se materializan. Aquellos en los que depositemos nuestro voto deberán asumir este reto. Si las urnas favorecen a las fuerzas progresistas tendrán que pasar de las palabras a los hechos. Llámenme escéptica pero, a estas alturas de la tragicomedia, no necesitamos que nadie nos coma la oreja con músicas celestiales. Hechos son amores. Lo demás, es paja. Ya no queremos más cuentos.

EN MEMORIA DE ESTHER

EN MEMORIA DE ESTHER

El día 5 de febrero a escasos metros de donde vivo, en mi misma calle, Esther se quitó la vida unas horas antes de que se ejecutara su desahucio. No logro ponerle cara a esa mujer de 43 años que llevaba 30 compartiendo conmigo las calles del zaragozano barrio de El Gancho. Seguro que nos hemos cruzado en multitud de ocasiones. Que habremos entablado alguna charla ocasional en la panadería o el quiosco. Incluso es posible que, en los últimos días, nuestras miradas se encontraran sin que yo pudiera adivinar remotamente la desesperación que le agarraba.
Apenas ha sido una reseña en los periódicos. Una tragedia diluida en un océano de dramas a los que la sociedad se está volviendo inmune.
Al comienzo de la crisis fueron los griegos quienes, ardiendo a lo bonzo o ejecutando el salto del ángel desde una azotea, pusieron en el punto de mira mediático las desgarradoras consecuencias de la pobreza. Casi de forma simultánea, aparecen aquí los primeros casos de suicidio relacionados con la crisis. Una estadística negra que, pese a la falta de transparencia en los datos, se ha dio incrementando hasta convertirlo en la primera causa de muerte no natural en España.
La pérdida del empleo, los desahucios, la pobreza energética y las serias dificultades económicas transforman la vida de muchos ciudadanos en un infierno del que solo alcanzan a ver una salida.
La semana que Esther decidió matarse andaba yo en lucha con mis demonios íntimos. Esas dudas que te asaltan cuando sientes que estás en medio de fuego amigo. Cuando la ilusión con la que asumes el compromiso para ayudar a gestar una sociedad más justa se ve empañada por la desilusión de las luchas fraticidas. O por las consignas para elaborar discursos templados y poco definidos que no pongan en fuga al electorado más moderado.
En el suicidio de Esther no hay moderación ni mesura que se precie. Ni tampoco las hay en los de las más de tres mil personas al año que toman la misma decisión en nuestro país. Un gran número entre ellas, empujadas por angustiosas situaciones, similares a las de Esther, sin que por ello las instituciones abandonen su criminal pasividad.
Según la plataforma Stop-Desahucios, urge crear una normativa que impida los desahucios y elaborar una política de realojo y alquiler social. Puede que para Esther ya sea tarde. Pero desgraciadamente, son muchas las familias que son desalojadas a diario y acaban en la calle. Sin alternativas. Y sin moderación ni mesura por parte de quienes deberían protegerles.
A quienes todavía sintamos que el corazón se nos desgarra con cada suicidio que quizás pudo evitarse, no nos queda otra que superar nuestras miserias y arrimar el hombro.
Las fuerzas progresistas están obligadas a entenderse para detener esta sangría humana. Huyendo de los egos o las estrategias camaleónicas. Manifestando sin complejos la determinación de establecer un orden más justo que no permita la exclusión de los desfavorecidos. Puede que para cambiar la sociedad sea necesario alcanzar el poder. Pero no todo vale para conseguirlo porque entonces, el pretendido cambio, se habrá sembrado en tierra yerma. Pero si al final nos derrota nuestra propia estupidez o vanidad, acabaremos siendo cómplices de estos "crímenes" de estado.
Y ese es un cargo de conciencia que no quiero llevar en mi mochila. 
¡Que la tierra  te sea leve Esther! Ya que la vida se te puso insoportable y nadie tuvo contigo moderación ni mesura. 

AGÜITA BENDITA, PARA TÍ, BONITA

AGÜITA BENDITA, PARA TÍ, BONITA

Después de escuchar la entrevista a la ex-directora del laboratorio que comercializa el Sovaldi, entendí aquello de que el diablo viste de Prada. Con un aspecto pulcro y estudiado, Mercedes García, intentó justificar el escandaloso precio del medicamento para España. Lástima que sus argumentos, además de inconsistentes y frívolos, ofendieron gravemente a los enfermos de hepatitis C  (y a cualquier ser humano o animal medio empático que se precie).  Pero hablaba con la lógica despiadada que rige en su hábitat neoliberal. Un mundillo en el que la sociopatía se convierte en un valioso incentivo que ayuda mucho a medrar.
Los enfermos y sus familiares andan muy revueltos con sus declaraciones. Y aún más tras conocerse las multimilmillonarias ganancias de la farmacéutica Gilead a costa de lo que doña Mercedes García define como una justa redistribución de la riqueza. Solo le faltó prenderse del pecho la chapa de Podemos y reconocer que es nieta de Ceaucescu. Según su teoría, el laboratorio asume riesgos y es lícito que recupere pingües beneficios distribuyendo el producto a precios muy distintos,  siempre según su criterio de "justicia social". Por eso, dice, es más barato en la India. Si no... ¿con qué se tratarían?- palabras textuales- ¿con agüita bendita?.
Omite la desmemoriada ejecutiva detalles insignificantes como que, en realidad, Gilead no asumió ningún riesgo puesto que compró la patente de un fármaco cuyo proceso de producción no supera los 85 euros. El mismo que luego redistribuyen  a 71.000 euros en EEUU o a 43.500 en España. Y sí, es verdad que en países como India el mismo medicamento cuesta alrededor de 600 euros. Lo que ya les deja un amplio margen de ganancias sin apelar a su presunta filantropía. Pero es que además el gobierno de India ha plantado cara a la multinacional impidiendo que  patentaran el Sovaldi en su país y abriendo la puerta a que empresas de genéricos puedan producir libremente el fármaco.
Algo que nuestro gobierno no ha tenido redaños para hacer. Y por este motivo, cada día mueren doce personas que esperaban que no se pusiera precio a su vida. Personas que confiaban en que los padres y madres de la patria no permitirían que la codicia de una empresa carroñera les condenara a a morir.
Mientras Mercedes García contaba su milonga del "reparto solidario", hubiera sido conveniente mencionarle las relaciones que los laboratorios Gilead tienen con el poder político y económico.
O que entre sus accionistas se encuentran los grupos de inversión más importantes del mundo. Sin olvidar que ellos solo se dedican a comprar  patentes, no a investigación, lo que reduce considerablemente los gastos y multiplica los beneficios.
Oyendo hablar a la ex-directiva me asaltó un inquietante pensamiento. ¿Cómo deben sentirse los enfermos, sus familiares, sabiendo que la cura de sus males dependen de seres tan desalmados?  Pongamos un ejemplo: Si doña Mercedes caminara conmigo por el bosque y una víbora clavara casualmente los colmillos en su patorrilla y yo, y solo yo, tuviera el antídoto... ¿no sería negárselo un acto criminal? Pues eso es exactamente lo que están haciendo Gilead y este gobierno con los enfermos de hepatitis C. Un acto criminal. Y como tal debería judicializarse.
El diablo viste de Prada,  pero por los manolos le asoma la satánica pezuña. Ya lo decía mi abuela: aunque la mona se vista de seda, neocon se queda. El agüita bendita, para tí, bonita. A ver si hay suerte, funciona el exorcismo y te das el piro al averno al que perteneces. 

TRIPAS, CEREBRO Y CORAZÓN

TRIPAS, CEREBRO Y CORAZÓN

Cuando surgió el 15-M, desde sectores incluso progresistas, se acusaba al movimiento de su falta de concreción a la hora de materializar políticamente su discurso. Los rayos de Sol que se extendieron por las plazas de casi todas las ciudades del país eran contempladas con escepticismo y reprimidas por presuntos motivos de "higiene"  y mala imagen para la actividad comercial. Pero los manguerazos y mamporrazos perseguían otro tipo de limpieza. Las vías públicas habían pasado a ser improvisadas ágoras donde los jóvenes, anteriormente acusados de apáticos respecto a la realidad social, debatían sobre libertad o derechos civiles y soñaban con gestar un mundo más justo, más a la medida de la gente.
Esa "desinfección" preventiva del germen idealista no resultó eficaz pese a la saña que los poderes fácticos emplearon en ello. De pronto, un relé que activó la esperanza se disparó en la cabeza de muchos jóvenes. Pero también en las de muchas mujeres y hombres adultos, incluso jubilados, que entendimos que el 15_M podía ser una escuela para que la ciudadanía recuperase algún día la democracia. Entonces el movimiento dio un paso adelante aceptando el reto de saltar a la arena política. ¿Acaso no les desafiaban a ello? Y de esos rayos de sol que empezaron a rasgar las tinieblas que nos envolvían, surgió lo que ahora conocemos por PODEMOS.
Hay quienes sostienen que el fenómeno se pergeñó en una probeta de la Complutense con fines experimentales. Pero ni Iglesias es el doctor Frankenstein, ni Monedero su Igor. El cadáver de la democracia, o el estado catatónico en el que se encuentra, no depende de un laboratorio o un milagro para volver a la vida.Su resurrección está en manos de la voluntad de miles de personas anónimas que (a golpe de tripas, cerebro y mucho corazón) intentan diseñar una instrumento que garantice los principios elementales de libertad e igualdad para que cualquier sociedad prospere. No es una tarea fácil en un entorno macroeconómico hostil. Las alimañas, las de dentro y las de fuera, están desconcertadas. Intentan cercarnos con el miedo.
¿Qué les pasa a los borregos?- se preguntan inquietos- ¿es que ya no quieren servirnos de comida?
En Sol y las calles aledañas, una muchedumbre hormigueó de nuevo el día 31. Se comenta que fue una demostración de poderío. Que no reivindicaba nada en concreto. O más bien todo.
Tripas, cerebro y corazón pueden ser solo vísceras. Apetecibles a los ojos de los gourmets  elitistas, depravados y caníbales. Pero cuando se juntan todas en un solo grito logran mover las entrañas de los antropófagos. Tanta casquería junta les da mucho yuyu. Apenas entienden nada. Se produce un bombardeo intensivo sobre Podemos. Demasiado tarde. Los borregos nos hemos puesto estupendos.

PONGAN A SALVO SUS PELLEJOS

Me he despertado en la madrugada víctima de un desasosiego taquicárdico y envuelta en un sudor frío y amargo. El origen de tan lamentable estado procede de una pesadilla vivida con un exceso de realismo. En ella, un tipo taciturno, con barba y mirada distraída llamaba a mi puerta con el propósito de agradecerme el final de la crisis. Como es lógico, he huido despavorida a parapetarme en el baño. ¿Qué pintaba Rajoy en mi casa con una excusa tan chiripitiflaútica?, ¿cuál era el verdadero motivo de su visita?
Ya decía mi paisano Goya aquello de que el sueño de la razón produce monstruos. En mi caso, la parada de los monstruos en su totalidad manifiesta se me habían colado en el salón para tomar un café con picatostes. Podía oírlos desde mi escondite provocándome con aseveraciones como que la recuperación económica era un hecho o que los recortes en educación o sanidad eran meras falacias de lenguas viperinas y poco patrióticas. Tiraban esos cebos  para incitarme a salir, ¿con qué objeto?.
Entonces escuché la voz de Floriano desde mi improvisado zulo en el retrete: Quizás nos ha faltado piel. ¡Agh! Mis peores sospechas se estaban confirmando. Venían a por mi miserable pellejo. A por el de todos nosotros. Al portavoz de este onírico aquelarre le traicionaba el inconsciente. Normal, porque consciente, lo que se dice consciente, no parece estarlo nunca.
Les ha faltado piel,  porque todo lo demás ya nos lo han arrebatado. Nos han sacado a jirones nuestros mayores bienes públicos y, a punto han estado, de arrancarnos hasta el último atisbo de esperanza.
Un sueño es un sueño. Pero, como diría Freud, siempre encierra algún código que puede ayudar a descifrar un gran trauma. En mi caso, esa invasión de siniestros personajes en la intimidad de mi hogar y el pánico cerval que me producen, tiene una interpretación elemental. Es cuestión de supervivencia. Si Rajoy llama a mi puerta y escucho tras él la voz de Floriano lamentándose por 
que les falta piel, es comprensible que me sienta una víctima de El Silencio de los Corderos y corra a poner a salvo mi pellejo. Cierto es que, gracias a sus medidas anti.personas, a la mayoría de los ciudadanos se nos ha quedado la piel en puro callo. Hemos recibido tantas hostias que se nos ha curtido el cuero. No les va a resultar fácil desollarnos. Está vez darán en hueso.

¿MIEDO? SÍ, POR LOS...

¿MIEDO? SÍ, POR LOS...

El ex-president de la Generalitat, antes conocido como "El Honorable", declaró ante el juez ignorar la forma en la que sus sucesivos administradores, casualmente todos fallecidos, gestionaron el presunto legado que le dejó su padre. Pujol, no solo desconocía en qué país se encontraba la cuenta con la pasta, tampoco sabía que ésta se multiplicaba de forma milagrosa por arte de birlibirloque hasta alcanzar cantidades alarmantemente sospechosas. A Jordi, según su propia declaración, le daba miedo todo lo relacionado con este dinero. Por eso no preguntaba nada  ni pedía ningún tipo de documento a sus gestores que dilucidara el origen de tan fecunda fortuna. Pensaría el hombre que indagar en las causas de su buena suerte podría romper el hechizo. El milagro, que supera con creces al del perro-flauta nazareno, era mejor no meneallo. No fuera a gafarse la cornucopia boba de la abundancia que garantizaba el estatus de su extensa prole.
A mí, como a muchos ciudadanos, también me da miedo pedir el extracto de mi cuenta bancaria. Aunque no hay que ser un lince para deducir que los motivos son bien distintos, yo diría equidistantes, a los que asustan al bueno del ex-president. Mi temor no procede de la improbable posibilidad de que, tras meter mi tarjeta, se reflejen más ceros a la derecha que a la izquierda. 
El miedo que la gente corriente siente al consultar su saldo es el de comprobar que, a quiénes todavía conservamos un trabajo, nos sobra medio mes para tan escaso sueldo. Que necesidades básicas como la alimentación, la vivienda o la energía no pueden ser cubiertas por los paupérrimos o nulos ingresos de muchas familias. Los números rojos, los desahucios, los cortes de luz o de agua por no poder hacer frente a los impagos. Eso sí, sr. Pujol, eso sí que da pánico.
Y otra cosa que pone los pelos como escarpias es constatar, día tras día, el choriceo continuo que se traían tantos grandes padres y madres de las patrias. Y digo patrias porque en cuestión de corruptelas en todas las nacionalidades cuecen habas.
Miedo, mucho miedo también estos días por el triunfo de Syriza. ¿Acabar con las privatizaciones? ¿Y si el efecto fuera contagioso? Las jaurías atacan a los griegos con exortos y conjuros financieros. ¡Al noveno círculo de Dante!- Rugen las fieras que no quieren renunciar a las mordidas. España no es Grecia- braman en eterna letanía los tiburones locales.
Todos miramos a los griegos con inquietud. Pero el temor, también aquí tiene un origen distinto. Para mí es el de asistir al acoso y derribo que los poderes financieros piensan someter al pueblo griego para quebrar su soberanía. Un aviso para los españolitos que fantaseamos con sustituir un establishment corrompido y vendido a los poderes económicos por un gobierno del pueblo y para el pueblo. Nos enseñan las encías para avisar de que podemos ser los próximos.
Pero, ¿saben una cosa? Yo creo que son ellos los que están cagadicos. ¿Y si Grecia resiste? ¿Y si, como tanto temen, el efecto se expande por todo el sur de Europa y se impone otro tipo de política que garantice los derechos fundamentales de la gente y elimine los fraudulentos business que esconden los procesos privatizadores? Son muchos los paises europeos en los que ya se aboga por revertir lo privatizado. Inglaterra, Francia y la misma Alemania están recuperando la gestión de muchas funciones públicas porque innumerables estudios demuestran que se consigue mayor eficiencia y ahorro para el contribuyente.
Adiós a los tantos por ciento, ¡joder qué miedo!- piensan los Pujoles, los Granados y la interminable lista de aspirantes a a mangantes institucionales. 
Ya me disculparán que me descojone (auanque sea fisiológicamente incompatible)  de su acojone. ¿Miedo a cambiar esta basura? Como dicen en mi tierra, que no tiene nada de griega: ¿Miedo? Sí, por los cojones. Y perdón por el final escatológico, es que algunas ya estamos para pocas florituras.

AUNQUE FLORIANO SE VISTA DE SEDA, PEPERO SE QUEDA

AUNQUE FLORIANO SE VISTA DE SEDA, PEPERO SE QUEDA

Una buena acción puede ser catalizadora de una cadena que contagie la solidaridad entre la gente. Los jugadores del Rayo Vallecano tendieron la mano a Carmen, una anciana desahuciada por la usura de un prestamista. Este gesto de com-pasión consiguió que la mujer de 85 años no tuviera que abandonar su hogar y acabara desamparada. Ahora es Carmen quien quiere ceder parte del dinero recaudado a otra persona que lo necesita. Lo hará para que los hijos del ex-jugador del rayo Wilfred Agbonavbare, gravemente enfermo, puedan viajar desde Nigeria para estar al lado de su padre. 
 Pero, igual que la solidaridad, existen otras características humanas que se expanden como un virus. La mentira, el cinismo o simplemente la estupidez, son también susceptibles de invadir el debilitado cerebro de algunos individuos. Todas estas plagas (y alguna más que me dejo en el tintero) parecen haberse apoderado de las populares cabecitas del gobierno. 
A las pruebas me remito porque, ¿cómo explicar ese patético teatrillo en el que los próceres y las próceras de la patria comparten un café mientras se hacen auto-bombo sin sospechar que sufren una inflamación aguda en las meninges? Deberían hacérselo mirar en alguna clínica privada. Porque en la sanidad pública, que ellos mismos están desmantelando, tengo entendido que se ha recortado brutalmente el gasto en enfermedades infecciosas.
La cosa es tan grave que algunos padecen alucinaciones y graves alteraciones de la percepción de la realidad. Como su responsable de campaña que manifiesta que la convención del PP está inspirada en el espíritu asambleario del 15-M. Somos gente y la gente habla en las plazas- sostiene Floriano.  A la primera afirmación, la de ser gente, muchos ciudadanos  añadiríamos un sufijo aclaratorio de la subcategoría a la que pertenecen. Y en cuanto a la segunda, creo recordar que el gobierno del PP se empleó con saña para reprimir el movimiento que surgió del 15-M y que amagaba con convertir nuestras plazas en ágoras de libertad de pensamiento y expresión. 
Pues sí, debe ser una grave afección la que ha agarrado a los peperos. Pero los que observamos la evolución de su dolencia estamos experimentando otra serie de síntomas: Asco insuperable, risa floja, vómitos ocasionales  y una urticaria reactiva a la desfachatez de esta peña. Vamos ,que nos ponen malos. Y de muy mala virgen cuando les oímos acusar de populistas a otras formaciones políticas. Lo dicen quienes presumieron de ser el partido de los trabajadores antes de llegar al poder y, nada más pisarlo, demolieron los derechos laborales conseguidos tras décadas de lucha. Ahora salen con que son asamblearios y reivindican las plazas mientras tramitan una ley de seguridad ciudadana que criminaliza cualquier tipo de protesta.
Como dije al principio, hay cadenas y cadenas. Las que mueve la empatía redundan en beneficio de la sociedad en general. Nos hacen más grandes, mejores. Acciones como la del Rayo o la de la misma Carmen, están inspiradas en un principio de solidaridad y justicia social que también fue el motor del 15-M. Pero luego están las otras. Las cadenas forjadas con eslabones de mentiras e imposturas. Las que pretenden rodear nuestros gaznates para seguir estrangulándonos. Por mucho que lo adornen o intenten camuflarlo, una argolla es una argolla. Y un pepero no puede ser asambleario aunque Floriano dé ruedas de prensa vestido de perro-flauta. Es algo contra-natura. Lo mismo les pasa con la honestidad y la vergüenza. Son incompatibles con su naturaleza.
¡Aúpa el Rayo! ¡Aúpa Carmen!

MANERAS DE MATAR

MANERAS DE MATAR

"La salud no lo es todo pero, sin ella, todo lo demás es nada" ( Schopenhauer)

Al parecer, la ministra de sanidad lituana ha lanzado una propuesta para evitar la dolorosa situación de los pobres que no tienen acceso a la sanidad en su país. Es una solución final, al genuino estilo de las SS. Consiste  en facilitarles la eutanasia para terminar ¿piadosamente? con todas sus miserias físicas y materiales. Salaseviciute, que así se llama la artista,sostiene la siguiente teoría: Según ella, Lituania ya no es un estado social puesto que se han privatizado todas las propiedades del estado. Como consecuencia, los cuidados paliativos no están al alcance de todos y la eutanasia sería una buena opción para quienes no quieren afligir a sus allegados con el espectáculo de sus sufrimientos. Toda una dama de la caridad.
No obstante, pese a la crudeza de la propuesta, subyace una inquietante realidad. La del desguace y posterior reparto de todos los bienes del estado: Y entre ellos, algo tan primordial como la sanidad pública. En nuestro país estamos asistiendo  a una privatización, más o menos camuflada, del sistema sanitario. Durante el ministerio de Ana Mato se acabó con una de las características más encomiables del sistema, la universalidad.  Miles de ciudadanos quedaron excluidos del sistema, indefensos ante las enfermedades por su falta de cash. 
El nuevo ministro Alonso elogia la huella de su predecesora alabando su gestión que, a su parecer, ha servido para preservar los pilares de la protección social. Protegidos, lo que se dice protegidos, no nos sentimos todos ministro. Si no pregunte a los emigrantes sin papeles que ustedes han sacado del sistema o a los discapacitados que no reciben ayudas. O a quienes deben re-copagar sus medicamentos para seguir vivos. O mejor aún, pregunte a los enfermos de hepatitis C si se sienten protegidos de los abusos de las multinacionales farmacéuticas.
Alonso parece seguir la linde de Ana Mato. Al menos en cuanto a responsabilidad y sensibilidad social se refiere. Por eso ignora el número de enfermos de hepatitis C que hay en nuestro país. Le da pereza echar cuentas. Y aplaza el asunto hasta marzo, que ya huele a elecciones, intentando ganar tiempo.
Tiempo que no pueden perder estos enfermos porque les va la vida en ello. Algo que no tiene precio pero además, el que  ponen los laboratorios, no pueden pagarlo. Es responsabilidad del estado, de todos nosotros, conseguir su tratamiento. Si, como es el caso, hay que enfrentarse a la rapiña de unas empresas inescrupulosas, siempre queda el recurso de expropiar la patente. Ante un caso de la gravedad que nos ocupa está plenamente justificado y existen precedentes con medicamentos para el VIH y otros.
Lo de la lituana terminator es bastante heavy. Conmociona la crudeza con la que trata el asunto. Es demasiado explícita, la pobre. Debería aprender de los privilegiados cráneos que ocupan el ministerio de sanidad por estos lares. En vez de proponer la eutanasia, en España se está administrando lenta y obligatoriamente a miles y miles de personas negándoles la salud por cuestiones crematísticas. Es otra forma de exterminio selectivo, pero algo más taimado y cruel. Más propio de nuestro carácter latino.

CON UN PAR

CON UN PAR


El presidente Rajoy ha ido a visitar a su homólogo griego. Samarás está jroña que jroña con la perfilada victoria de Syriza y ha pedido ayuda a Marianico. Éste, con la proverbial verborrea que le caracteriza, ha soltado una máxima que podría ser un resumen de su biografía política y la de su partido. En sus declaraciones, Rajoy ha advertido por dos veces contra "los riesgos de hacer promesas que no se podrán cumplir". Evidentemente iba por Syriza y, de tacada, para los perro-flautas de Podemos. El ojo de mentir del presidente casi se sale de su órbita. ¿Habla desde la experiencia de quienes prometieron tres millones y medio de puestos de trabajo ? ¿O desde la de los que porfiaron que la sanidad, la educación y la dependencia eran intocables?
Tiene razón el presidente, aunque no lo sabe. Es peligroso hacer promesas que no puedes cumplir. Pero mucho más, hacer promesas que no piensas cumplir. Eso es una estafa, un engaño deliberado que el pueblo no olvida fácilmente. Mentir para conseguir el poder, para mantenerlo y para descalificar a sus rivales. Esa ha sido la estrategia popular y sigue siendo el único hilo conductor de su argumentario político, la mentira. Y el miedo.
Syriza y Podemos intentan  otro tipo de política hecha por y para la gente. Habrá metas que se alcanzarán y otras que se quedarán por el camino, de momento. Pero la voluntad de estas formaciones es darle un instrumento para defenderse de las agresiones que sufren sus derechos fundamentales en este marco neoliberal que nos engulle.
Podemos es un proyecto colectivo que se está gestando por el compromiso de miles de mujeres y hombres libres que sueñan un futuro sin temores ni mentiras. Nadie dijo que fuera a ser sencillo. Representar al pueblo significa, demasiado a menudo, ir en contra de los intereses de los más poderosos. Osea que es lógico esperar todo tipo de amenazas, trampas y emboscadas.
Puede que algunas propuestas de Syriza o Podemos parezcan utópicas. ¿Han pensado qué sería de este mundo sin las utopías y los soñadores? Gracias a quienes, contra todo pronóstico, estiraron de la cuerda hacia la utopía, se consiguieron derechos y libertades de los que hoy todavía disfrutamos. La utopía es un campo fértil para construir el destino de los pueblos. Está abonado de esperanza y buenas intenciones. En esa tierra no agarran fácilmente las mentiras ni las amenazas.
Rajoy  tiene cuajo, hay que reconocerlo. Hace falta valor para ser él quien hable de promesas incumplidas y de consecuencias. Pronto comprobará en sus propias carnes de registrador si funciona esta receta. Yo lo espero alborozada. Pero mientras, habrá que trabajar duramente para demostrar que la utopía, no es solo posible, es imprescindible para que el mundo sea un lugar a medida de los seres humanos. Un nuevo mundo que ya anida en nuestros corazones. Y que ahora tenemos la oportunidad de comenzar a materializar. No existe mayor fracaso que no haberlo intentado. ¡Todos juntos, con un par!

ESOS "GUARRONES" DE LOS MUÑECOS DE NIEVE

ESOS "GUARRONES" DE LOS MUÑECOS DE NIEVE

Seguro que no soy la úrica que estos días tiene la sensación de ser un extra en una superproducción internacional. Una  perfecta simbiosis entre el género de terror, el de ciencia ficción y el surrealismo más gore, telúrico y disparatado. Lo del fanatismo religioso no es para tomarlo a broma. Nos ha costado muchos muertos, mucha represión y oscuridad a lo largo de la historia.
Es obvio por los hechos que el sentido del humor no es el punto fuerte de los integristas. Ni la Yihad ni las cruzadas fueron ideadas por mentes jocosas y de delicada ironía. Pero a menudo, involuntariamente siempre, alguno de sus oráculos suelta una sentencia que consigue que se te parta la caja.
Es lo que me ha pasado leyendo una noticia sobre un jeque saudí religioso que ha condenado a los muñecos de nieve por lascivos y lujuriosos. ¡Mátame camión!  En su interpretación libre y agilipollada del Corán, representar una figura humana con nieve puede conducir a tener deseos eróticos. ¡Uy,  uy! Desconozco los intringulis de la vida sexual de este señor pero me temo que debe ser algo rarita. Personalmente, los muñecos de nieve me dejan un poco fría. Aunque el jeque se debe poner burraco mirando la zanahoria rampante y las generosas curvas blancas porque, si no, no se entiende su preocupación. ¿Acaso ha habido una epidemia de violaciones a muñecos de nieve estas navidades?
Este tipo de declaraciones delirantes no son patrimonio de una religión específica. Si tiramos de hemeroteca encontramos algunas "obispadas" que no desmerecen. La religión católica tampoco se distingue por su transigencia en el terreno del humor. Que se lo pregunten a Krahe, denunciado por extremistas católicos por haber cocinado un cristo para dos personas. Muchos de los que
( tras los trágicos sucesos del Charlie Hebdo) se rasgan hoy las vestiduras en defensa de la libertad de expresión, exigían que Javier Krahe fuera condenado por blasfemia. 
Los fanáticos no tienen  gracia aunque den risa. Siempre hay algún inadaptado que recibe sus delirios como una mandado divino. ¿Quién sabe? Este descerebrado jeque podía estar activando una nueva versión de la yihad. Una guerra santa contra todo tipo de objetos o representaciones que una mente pervertida y enferma puede encontrar lujuriosas. Plátanos, rotondas, el Pirulí...
Y lo dejo aquí. Porque una exuberante calabaza se me ha insinuado al pasar por la cocina y me han venido muy malos pensamientos. Quizás me debería confesar. Pero combatiré al demonio a mi manera. Haciéndome con ella una fritada morrocotuda. Por "guarrona" y lasciva.

NO DISPAREN AL PAYASO

NO DISPAREN AL PAYASO

(Dedicado a las víctimas de la masacre del Charlie Hebdo y a los millones de vidas que el fanatismo religioso ha sesgado en todo el mundo. Que la tierra os sea leve, compañeros.)
                                                      
El  humor no hace buen maridaje con el fundamentalismo religioso. Es normal. Es una cualidad que nos invita a bucear en nuestra humanidad y se sirve de la burla para desvelar la verdad. Esa mirada irónica sobre la realidad es desconcertante para los dogmáticos. No soportan su tamiz ni la visión crítica que arroja sobre los acontecimientos. El humor nos hace  más libres. Nos aporta dignidad y nos sitúa en una posición de superioridad moral frente a situaciones que nos atemorizan. Por eso, un humorista, un payaso o un cómico, pueden convertirse en objetivo del odio irracional. Son enemigos del oscurantismo. Por ende, de sus leyes anacrónicas dictadas, presuntamente, por seres sobrenaturales.
Los crímenes del Charlie Hebdo son una cruel manifestación de ese odio. Esta vez se ha llevado la vida de doce personas en París. Entre ellos, un policía de ascendencia musulmana. Igual que musulmanes son la mayoría de sus víctimas en ciudades como Bagdad o Kabul. Una hemorragia humana que gotea cada día más cadáveres con los que nos golpean los telediarios. Eran muertos lejanos que creíamos que no nos incumbían. Pero en este mundo global, globalizar el odio era cosa hecha. Y los frentes no son tan nítidos como antaño.
Estamos en guerra sí, pero no contra el Islam. Es una lucha descarnada contra los liberticidas. Contra los enemigos del pensamiento crítico. Están en todas partes. Abrazando todo tipo de causas o banderas. Empleando la violencia en nombre de una deidad trastornada.
El cómico Leo Bassi  también ha recibido ataques  integristas por sus espectáculos. Especialmente cuando montó uno en el que hacía una interpretación satírica del Papa. Amenazas de muerte, cócteles molotov...Pero en esta ocasión, eran ultracatólicos de la extrema derecha los que enfocaron su odio en el clwon. Esto demuestra que, más que dioses coléricos, lo que existe es un método de canalizar la frustración e irreflexión de algunos para satisfacer oscuros intereses.
Yo no entiendo la vida sin humor. Condenarme a ello, es mil veces peor que hacerlo a muerte. Reírme de lo que me asusta me hace más fuerte. Reírme de mi intrascendencia, más libre.
Entre tiros, bombas y mordazas se han empeñado en robarnos la alegría. En quitarnos la vida. Pero quién nace payasa, como servidora, payasa muere. Osea que...aquí está la mía.