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Defensa del laicismo

LA ESPAÑA INFIEL

LA ESPAÑA INFIEL

Desde las GEES (el órgano de propaganda neocon próximo a Aznar) se lamentan de la salida de la COPE de Losantos. Según ellos, tanto Losantos como César Vidal, contribuían heroicamente a frenar la descristianización de España. Con un gobierno socialista, de tendencias claramente laicistas y que practica la "apología islámica", ambos locutores son elevados a la categoría de cruzados en defensa de la cristiandad y la decencia. Hasta la monarquía y la derecha "civilizada" se inhiben . a su criterio, y abandonan la nación al ateismo rampate. Solo estos dos hombres saben responder con contundencia y eficacia a esa España infiel a la que comparan con la que organizó las razzias del  36 y quemaba los conventos. Esta es la lógica aplastante que esgrimen los ultraconservadores, con la bendición de los cardenales Rouco y Cañizares, en la surreal guerra santa contra la "cristofobia", de la que dicen ser víctimas los creyentes por el rojerío descreido. Sin embargo, quizás vivamos en países diferentes. Porque en el mío existe la libertad de culto y, a pesar de ello, la Iglesia Católica sigue manteniendo privilegios que no se conceden a otros credos. Y la única persecución que conozco es la ejercida por los perros cancerberos de los cardenales contra la libertad de los ciudadanos. Esa violencia verbal que se convierte en auténtico terrorismo ideológico, abriendo frentes imaginarios como el del aborto o la homosexualidad con el único fin de manipular la política nacional.

INTOLERANCIA TERMINAL

INTOLERANCIA TERMINAL

El hecho de que una profesora de bioética de una universidad católica alicantina haya definido como "enfermos" a los homosexuales y bisexuales, nos da la medida de los turbulentos tiempos ideológicos que vivimos. Como recién salida de un tribunal inquisitorio, Gloria Tomás y Garrido, utiliza su cátedra para convertir una opción sexual en una desviación sociopatológica. Enrocada en el oscurantismo y la intolerancia que predica su credo, exige a los gays que antepongan la dignidad a la libertad. Pero, ¿de qué dignidad habla esta señora?, ¿de la que, en virtud de una religión que sataniza las diferencias, nos ha dado innumerables muestras de la hipocresía y el doble rasero que utilizan para ellos mismos? Ese  miedo a la libertad, porque solo miedo e ignorancia pueden mover a pronunciarse en estos términos, transforma a estos homófobos fundamentalistas en verdaderos enfermos terminales que, lejos de pedir a su dios una cura para este mal, prefieren expandirlo infectando de odio e irracionalidad todo cuanto tocan.  La Iglesia Católica, en unos momentos en los que el paro y la exclusión social golpean con dureza a la población, ha preferido lanzar una persecución contra los homosexuales sin prestar atención a sus propias filas entre las que proliferan pederastas y otros comportamientos punibles.
Llevan siglos haciéndolo. Judíos o musulmanes, homosexuales o mujeres son algunas de las víctimas de su intolerancia. Pero también existen perseguidos entre los suyos, como Francisco de Asís que predicaba la pobreza frente a la opulencia de sus hermanos de congregación o los religiosos que abrazaron la teología de la liberación, despreciados por posicionarse al lado del oprimido. Según los evangelios, Cristo estaba junto a los perseguidos y los humillados. Su lectura nos muestra a un revolucionario que prefería la compañía de una prostituta a la de los doctores del templo. No se que se torció por el camino para que sus seguidores criminalicen a quienes su líder hubiera defendido. Pero estoy segura que, de estar vivo, sería otro objetivo de su doctrina envenenada. Otro "pervertido" enfermo al que pretenderían salvar a "cristazo" limpio.

Publicado en diario Público el 7 de abril del 2009 y en El Periódico de Aragón el día 8

HACE FALTA VALOR

HACE FALTA VALOR

El primer viaje del pontífice Benedicto XVI a África supone, más que un acto de fé, un acto de valor. Porque hace falta valor (y tenerlos cuadrados) para enfrentarse al continente que más sufre el azote del sida y predicarles que el preservativo, amén de ser pecado, solo multiplica los problemas. Y que la abstención es el único remedio posible. Es un discurso cínico y nada realista que demuestra que este Papa, sofisticado e intelectual, ha decidido seguir de espaldas a la realidad y cerrarse en banda al siglo XXI. Es cierto que la castidad evita en gran parte el sida, pero pretender que no se practique sexo para prevenir cualquier peligro es tan disparatado como prohibirle a la gente que respire para evitar el que un día puedan dejar de hacerlo y mueran. La sociedad y Benedicto llevan muy diferentes caminos. El del Santo Padre parece que conduce directamente a las étapas más tenebrosas y oscurantistas de la Iglesia. Aquella que nos negaba el alma a las mujeres o nos quemaba por brujas. La misma que, ahora por boca de Benedicto, nos pide a las féminas que sepamos obedecer, y alaba a la lavadora por el papel liberalizador que supone en nuestras vidas. La que quiere controlar nuestra sexualidad y nuestra prole. Vamos, la de siempre. 

Publicado en el diario Público el 20 de marzo del 2009 y en El Periódico de Aragón el 22 de marzo

HIPÓCRITAS INEXTINGUIBLES

HIPÓCRITAS INEXTINGUIBLES

Por defender la despenalización del aborto, algunas personas tenemos que aceptar que se nos compare con el doctor Mengele y todos los horrores del nazismo. He de aclarar que nunca obligaría a nadie a abortar bajo ninguna circunstancia ni  que jamás lo recomendaría como método para el control de natalidad. Simplemente reclamo seguridad médica y legal para las mujeres que toman esta decisión y, si eso me coloca a la altura de Herodes o algún otro celebre monstruo de la historia o la ficción, no me queda más remedio que asumirlo. Y una vez aceptada mi propia perversidad(siempre bajo la caritativa visión de los defensores a ultranza de la vida), me gustaría que reflexionáramos sobre la campaña contra el aborto que han presentado los obispos españoles, que presumo saben muchísimo de perversión y perversos. En las fotos aparece un lince protegido, por ser una especie en peligro de extinción, y un bebé que se pregunta:¿Y yo? !Protege mi vida!
La cuestión va más allá de la imprecisión del mensaje. Que la humanidad no lleva idea de extinguirse, de momento, lo demuestran los 6.800 millones de personas que atestamos el planeta. Y, como según ellos, los métodos anticoncéptivos nos conducen de cabeza a las calderas de Pedro Botero, esta cifra no para de crecer sobre todo en el tercer mundo, allá donde la dóctrina de la Iglesia Católica tiene más tirón y donde dios, caprichoso como es, decide ser más generoso con la prole cuanto más pobre es uno.  Me resulta conmovedora la enconada defensa de los no natos que hacen los Obispos. Sin embargo toda esta ternura desaparece en su relación con los ya nacidos. La Iglesia Católica que inventó la Inquisición y bendijo ejércitos, la que en nuestro país siempre se ha posicionado al lado del poderoso y ha dado muestras de una misogénia furiosa, la que demoniza al preservativo desafiando al sida, no me parece que corra peligro de extinguir su hipocresía. Se ve que aún les queda cuerda para rato.

Publicado en 20minutos  el 18 de marzo del 2009 y en El Periódico de Aragón el 19 de marzo

LA "OBRA" DE BELLOCH

LA "OBRA" DE BELLOCH

¿Por qué será que no me extraña nada que el alcalde de nuestra amada Cesaraugusta haya salido ahora con la berza de dedicarle una calle al fundador del Opus Dei? Los que queremos un Estado laico ya hemos asistido –ya sea el día del Corpus o en cualquier otra festividad católica– a su mística inmersión entre los rezos y los efluvios del incienso. Y claro, eso no sería el menor problema si Belloch acudiera como un particular, pero lo hace representando al Ayuntamiento de Zaragoza.
Ahí sí que nos topamos con la Iglesia, don Alberto. Además, nuestro alcalde vive obsesionado por el mismo impulso que movió a Escrivá de Balaguer: perpetuar su obra. Aunque la de Belloch –con la Expo de Zaragoza y el dragado del Ebro– nos va a costar a los aragoneses muchos dineros y una agresión constante a nuestro río.
El alcalde se defiende diciendo que, en esta tierra, tenemos una izquierda sectaria y que los verdaderos progresistas son los que, como él, tienen el valor de reivindicar los méritos del santo a pesar de la falta de consenso. De sus palabras deducimos que se desmarca de esta izquierda a la que con tanto desprecio define. Eso está bien, señor Belloch. Ya es hora de que nos quitemos las caretas y afrontemos lo que somos a pecho descubierto. Y si hay que ponerle una calle a monseñor, aunque sea el inductor intelectual de una secta que restringe la libertad de las personas, pues se le pone. Que para eso era aragonés e hizo algo grande. Yo, por mi parte, propongo que se le ponga otra a Torquemada, otro entrañable mañico de renombre. Encaja perfectamente en el esperpéntico concepto de orgullo patrio del alcalde.

Publicado en diario Público y El Heraldo de Aragón el 14 de febrero del 2009

CATÓLICOS A LA FUERZA

CATÓLICOS A LA FUERZA

Que España es un Estado laico, es una cuestión que no acaba de quedarme clara. La visita del número dos del Vaticano, cardenal Bertone, es una evidencia de que mis dudas tienen fundamento. Y es que los votos mandan. Y el gobierno socialista sopesa esos más de dos millones de votantes católicos, y acaba poniéndose la mantilla para acudir a rezar el rosario. ¿Cómo puede un estado aconfesional prometer que no va a facilitar la apostasía? ¿Qué derecho tiene a inmiscurse, por la gracia de dios, en una decisión que es únicamente prerrogativa del individuo? El hecho de mantener relaciones diplomáticas con líderes religiosos no implica doblar la cerviz ante sus planteamientos. Hablamos simple y llanamente de valentía. La honestidad no está reñida con la diplomacia. Desconozco si. de obrar con coherencia y al margen de los concordatos que nos comprometen con la Iglesia, perderían esos votos católicos. Pero estoy segura  de que ganarían credibilidad ante una gran parte de esta sociedad que deseamos la secularización de nuestra política, y que también votamos por cierto. En un país que admite la libertad de culto, resulta incongruente el vasallismo político con el que se rigen sus relaciones con la Santa Sede. El debate de la eutanasia, no puede estar determinado por una inspiración religiosa. Entramos en el terreno de las libertades más inherentes al ser humano. Quizás me resulte imposible que me borren de las listas de la numerosa grey del Vaticano, pero apostatar de un gobierno que me decepcione, en las próximas elecciones, no me va a costar ningún esfuerzo.

Publicado en diario Público el 7 de febrero del 2009

LICENCIA PARA MORIR

 
Eluana lleva diecisiete años en estado vegetativo. Unas máquinas mantienen su cuerpo vivo, aunque la situación de la joven es irreversible. Ella y su familia, permanecen amarrados a un cadáver al que solo las sondas y los aparatos proporcionan un hálito de vida. Una vida infrahumana, sin consciencia, indigna e impensable para una de nuestras mascotas. Cuánto no más, para un ser querido. Los que hemos vivido una experiencia similar con alguien cercano, entendemos la muerte como una liberación de la no-vida que supone la existencia en estas ciscunstancias. Pero Berlusconi, desoyendo al Tribunal Supremo Italiano, ha empleado la coacción con la clínica que iba a desconectarla, amenazándoles con suspender su contrato con la seguridad social. Por otro lado, ha vulnerado la decisión del mayor Tribunal del estado, inventándose una circular que prohibe la desconexión en todos los hospitales públicos y privados. Todo vale para este neocruzado de los valores vaticanos. El modelo de familia que defiende es capaz de engendrar monstruos que, atrincherados en su reaccionaria visión religiosa, condenan a un ser humano a una subvida contra natura, con el único propósito de reafirmarse más en su integrismo. Berlusconi, en su habitual línea fascistoide, no solo ningunea la legalidad de su país. Como un dios despiadado y caprichoso, decide negarle a Eluana la licencia para morir. Pero eso sí, fundamentando la sádica decisión en sus sólidos valores católicos.

Publicado en el Periódico de Aragón el 22 de enero del 2009

CAMINO

CAMINO

A la cruzada de Ratzinger contra el laicismo y la destrucción de la familia, se le conoce en el mundo católico como Camino. Este itinerario evangelizador surge de la relación entre el actual Papa y Kiko Argüello, representante de la moral más ultraconservadora de la Iglesia Neocatecumenal. Las bases de esta guerra santa contra el ateismo rampante son conocidos como "Los Kikos". Su lema, "Salvar a la familia", les induce a mostrarse beligerantes contra los gobiernos infieles como el nuestro, que propician su aniquilación a base de leyes impías e incluso sodomitas. Para mí, lo más inquietante de esta gente es su percepción de la libertad de los demás como una amenaza personal. Entendería que quisieran implantar su modelo familiar disuadiéndonos de nuestro libertinaje con su ejemplo, pero su vocación evangelizadora va más allá. Están dispuestos a convertirnos a "cristazos", a conducirnos por un único camino a la salvación que nos ofrece su único dios. Son hiperactivos intolerantes contra cualquier otro tipo de familia que no sea la numerosa y movilizada que ellos representan. Personalmente, les agradezco su interés por mostrarme el camino que conduce a su cielo. Pero ya me disculparán si elijo otro sendero que, aunque me conduzca a las mismísimas fauces de infierno, me permita hacer el recorrido respirando bocanadas de libre albedrío.

Publicado en diario Público el 16 de enero del 2009

ÁNGELES CAÍDOS

Persecución universal. Este es el término jurídico por el que, veinte años después, se va a tratar de aplicar justicia sobre los asesinos de ocho personas en El Salvador. Seis de las víctimas eran jesuitas, cinco españoles, que habían abrazado la teología de la revolución. El contacto con la miseria y la injusticia social, les condujo a una revolución íntima cuyo resultado fué la implicación personal en defensa de los más defavorecidos. Sus valores cristianos les obligaron a rebelarse contra la jerarquía eclesiástica que desaprobaba severamente su conducta. Tomar partido les costó la vida. Como en muchos otros crimenes de cooperantes, creyentes o no, la impunidad y el silencio se impusieron durante mucho tiempo. Ni siquiera la Iglesia Católica mostró interés en reivindicar a estas "ovejas descarriadas" que habían desoído sus órdenes.
La persecución de la que fueron víctimas se extendía a todos los campos. En el físico, en cuanto que sus vidas se pusieron en peligro al alinearse con el oprimido, y en el moral, porque tuvieron que enfrentarse a la oposición y a la amenaza de excomunión de Roma. Su obra, inspiró un movimiento ideológico que caló profundamente en Latinoamérica.
Actuaron como ángeles guardianes de una población desesperanzada. Pero el Vaticano, lejos de subirlos a sus altares, prefirió darles el tratamiento de ángeles caídos. Quizás se consiga hacer justicia tardía de estos crímenes, pero de la persecución espiritual que sufrieron nadie parece dispuesto, desde la Santa Madre Iglesia, a rectificar un ápice de su condena.

Publicado en Foros El País, diario Público y Diario del Alto Aragón el 15 de enero del 2009 y en el Periódico de Aragón  y el Heraldo de Aragón el 17 y 18 de enero

PROBABLEMENTE,NO

La polémica sobre la existencia o no de dios, viaja en autobús urbano. Mientras unos la cuestionan y propugnan vivir libres de la culpa del pecado, otros reivindican su fé en el creador proclamando la alegría que les proporciona vivir bajo su dictado. Demasiado derroche de energía por ambas partes para una cuestión tan poco empírica como irrelevante. ¿De verdad es tan importante la constatación o no de su existencia?, ¿Determinarla, cambiaría sustancialmente nuestro concepto de la vida? Personalmente, fuí educada en un catolicismo rancio y preconciliar hasta que mi padre, tras su segundo matrimonio, abrazó el budismo con idéntico entusiasmo. El equilibrio entre mi instinto y lo que se me inculcó en ambas religiones, me inclinó perversamente hacia el agnosticismo radical. De existir dios, ¿cuál sería el bueno?. ¿ El de los israelíes que conduce a su pueblo, a sangre y fuego, a la conquista de la tierra prometida?, ¿o el de los católicos que les ha inspirado cruzadas contra el infiel y ha quemado herejes en la hoguera? No importa. De ser verdad que existe una inteligencia superior
que maneja los hilos, que sepa que cuenta con mi antipatía. Que se entere que siempre me va a tener enfrente recriminándole la creación de este juego de rol, que es nuestra vida, para entretenerse durante la larguísima y aburrida eternidad celestial. No perdería la ocasión, de poder echármelo a la cara, de decirle cuatro cosas sobre su gran obra y la megalomanía que le ha tenido que inducir a realizarla. De existir dios, se me antoja un ser caprichoso que toma decisiones crueles y aleatorias con un universo hecho a la medida de su infinito tedio. Y, como a pesar de mis recriminaciones, dios ha decidido no tenerme en cuenta para aclarar estas cuestiones, prefiero pensar que no existe. O, mejor dicho, que probablemente no existe porque, de lo contrario, estaríamos militando en bandos encontrados.

Publicado en diario Público el 11 de enero del 2009 y el 14 en Heraldo de Aragón

DERECHO A LA VIDA

La Iglesia católica, siempre a la vanguardia del anacronismo, continúa su cruzada antiabortista recurriendo a las tesis de la ciencia preconciliar, poco rigurosa, pero leal al cristianismo. Sin embargo, su preocupación por la defensa de la vida en su estado embrionario prevalece sobre el interés por otras muchas vidas que, en múltiples conflictos en todo el mundo, se están perdiendo a chorros. Si su interés por los niños palestinos, congoleños o iraquíes fuera comparable al que les provocan los no-natos, estaríamos viendo escudos humanos de color púrpura y, a la cabeza, el Papa Benedicto XVI se interpondría con su propio cuerpo para proteger a los inocentes del fuego asesino.
Algo así hubiera propuesto Jesucristo que, según tengo entendido, y al contrario que sus representantes terrenales, era bastante dado a mojarse contra las injusticias. Pero claro, resulta más fácil teorizar sobre el pecado abominable del aborto enfundado en sus cómodos zapatos de diseño que enfrentarse a la realidad de los exterminios cotidianos. Esas vidas, de niños y de adultos, no merecen la misma defensa encarnizada.
Su derecho a la vida, a esa vida perra y sin oportunidades que les ha tocado, no es una prioridad para el Vaticano. Se limitan a una condena ambigua de cada matanza, mientras en sus laboratorios elaboran argumentos para seguir justificando la demonización de sus obsesiones.

Publicado en diario Público el 9 de enero del 2009 y en El Periódico de Aragón el 11 de enero

EL ATAQUE DE LAS HORMONAS ASESINAS


Tantos años luchando por la defensa del medio ambiente y ahora resulta que va a ser mi propia orina la causa de una de las mayores agresiones contra la naturaleza. Y lo ha dicho el Papa Benedicto que, como es bien sabido, tiene línea directa con dios y con unos científicos que sirven a la causa del ultracatolicismo desarrollando teorías, como poco, un tanto pintorescas. Este ataque medioambiental procede, como no podía ser de otra forma, del abominable comportamiento de las mujeres, causa y origen de todo pecado, que para gozar de una sexualidad licenciosa y sin consecuencias, utilizamos contra natura la píldora anticonceptiva. Esas hormonas lujuriosas y apóstatas, que no cumplen con su función primigénia de la concepción, son liberadas en la naturaleza cada vez que a una de nosotras, jetzabeles modernas, nos entran ganas de mear. Y no solo contaminamos las aguas y las tierras del planeta, también afectamos a los machos de nuestra especie que, ante la sobredosis de estrógenos asesinos, ven su fertilidad disminuída cada vez que abrimos el grifo expendedor de nuestro desaprensivo pipí. Pero yo ahondaría más en este estudio. ¿Podría deberse a la misma causa la depravación homosexual que vivimos actualmente? Ese descaro y ostentación que acompaña al movimiento gay, ¿no será consecuencia de un subidón hormonal fruto del irresponsable y anatemático consumo contraceptivo femenino y su posterior eliminación vía urinaria?.
Lo que si me queda claro es que el Pontífice no puede esconder su misogenia y que no pierde oportunidad de avalar este sentimiento recurriendo a los más inverosímiles argumentos pseudocentíficos. La iglesia que representa, hecha por y a medida de los hombres, nunca ha ocultado su secular resentimiento contra la mujer y ha tratado de someter y demonizar todos sus actos. Mi abuela, que era una mujer sabia, libre y sin pelos en la lengua, siempre me decía:
"Hija mía, si los curas parieran, el aborto sería un sacramento"  Ahora entiendo lo que me quería decir de esta forma tan sencilla y descarnada: Que si los obispos y todos los prohombres de la iglesia católica se transformaran de la noche a la mañana en flamantes señoras, a lo mejor bajo la influencia de nuestras maquevélicas secrecciones, asistiríamos a una auténtica revolución sexual dentro de la iglesia. ¿Quién sabe? Démosle una oportunidad a las hormonas.

Publicado en diario Público el 6 de enero del 2009