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Política y justicia social

MATAR A UN RUISEÑOR

MATAR A UN RUISEÑOR

Foto: Primo Romero

Soraya era una joven de 37 años, trabajadora y madre de un niño pequeño, dueña de una sonrisa que irradiaba luz a su alrededor. Como casi todo el mundo, Soraya buscaba amar y ser amada. Pero se topó con un psicópata que confundía el amor con la posesión y el sometimiento. Le bastaron unas pocas semanas para detectar en él comportamientos alarmantes y decidió romper la relación. Es lo que todo el mundo nos dice que debemos hacer cuando nuestra pareja desarrolla unas características similares. Y ella lo hizo. La reacción del individuo fue una explosión de ira y frustración que le condujo a mantener a Soraya y a su hijo secuestrados a punta de pistola durante seis angustiosas horas. "Voy a mandar a tu madre a un sitio del que jamás podrá regresar"-  Sentenció el agresor dirigiéndose al niño de seis años. Nos dicen que debemos denunciar hechos parecidos y pedir protección. Y ella lo hizo. Unos días más tarde Soraya fue asesinada a tiros en su puesto de trabajo.
El crimen del que fue víctima es la crónica de una muerte anunciada. Su ejecutor había manifestado con hechos y palabras su firme intención de enviarla a un viaje eterno del que no podría regresar. Soraya hizo todo lo que los manuales recomiendan en estos casos pero nadie la estaba protegiendo cuando ocurrieron estos hechos. La policía había interpretado que el riesgo era mínimo y que bastaba con una orden de alejamiento. Una orden cuyo cumplimiento no iba a ser vigilado por nadie en absoluto.
El sindicato unificado de policía denuncia que la unidad de prevención y protección a las víctimas de la violencia machista ha perdido nueve de los diecisiete agentes que la integraban en Zaragoza. Al parecer, pese a las vergonzosas cifras de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex-parejas, algún gerifalte entendía que dedicar fondos y efectivos a este asunto era tirar el dinero. Y decidió recortar sin considerar que, al hacerlo, estaba recortando las posibilidades de supervivencia de Soraya y de otras mujeres que se hayan en la misma situación.
El delegado del gobierno en Aragón, el "señor" Gustavo Alcalde, hizo unas sorprendentes declaraciones culpabilizando a la víctima. En su opinión, era la propia Soraya quien debía haber avisado de que existía un riesgo real de que el malnacido homicida pudiera viajar 400 kilómetros para cumplir con su profecía.  Con un doble salto mortal y pirueta moral, la carga de la culpa recayó sobre Soraya por no prever su propio asesinato. Gustavo Alcalde (que cuenta con escolta personal y pone querellas criminales y órdenes de alejamiento a un profesor paralítico que reclama pacíficamente el fin de la ley mordaza porque se siente amenazado por el filo de sus cartulinas) dice que se interpretaron mal sus palabras. Sin embargo, no da lugar a ninguna mala interpretación por el desafortunado comentario de una diputada de Podemos que utilizó, con poco tino, una comparativa con el asesinato de Miguel Ángel Blanco. "Podemos no tiene pudor en pactar con quienes asesinaron a Miguel Ángel Blanco"- ha manifestado el delegado para zanjar el asunto. De nada sirvieron las disculpas de la diputada ni que asegurara haber condenado en su momento el asesinato del joven concejal. El ventilador de la mierda se había puesto en marcha frente a las peticiones de dimisión que todos los grupos parlamentarios aragoneses, excepto PP y PAR, estaban reclamando. Por cierto don Gustavo: ¿No son los mismos asesinos a los que su, otrora líder ideológico señor Aznar, definió como gudaris del Movimiento Vasco de Liberación y con los que reconoció haber negociado? ¡Ah pero la diferencia está en que Aznar no era de Podemos!. Para ser tan buen cristiano se ha olvidado del capítulo del evangelio que habla de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.
Al final, pese al ruido de sables y los lapsus lingüísticos, la realidad es que Soraya ha sido asesinada y podría haberse evitado. Como en el viejo refrán: Entre todos la mataron y ella solita murió. Soraya, igual que los ruiseñores, no tuvo mayor pecado que derramar su corazón. Un cazador sin escrúpulos decidió que era mejor derramar su sangre. Una sangre que mancha de responsabilidad a alguien más que a su asesino material. ¿Cómo explicárselo a su hijo, a su familia?¿Cómo decirles que su sangre no la redime de la culpa?
Señor delegado, no existe mayor pecado que matar a un ruiseñor. Pero no tratar de impedir su muerte también es una falta grave. No se si a usted le bastará con la confesión. Pero los que no somos tan creyentes preferimos su dimisión porque nos importa más la seguridad de las mujeres amenazadas que la salvación de su alma inmortal. Sinceramente.

EL SUEÑO DE UNA SOMBRA

EL SUEÑO DE UNA SOMBRA
Aquel 23 de febrero de mi adolescencia preparaba un examen de griego del que debía rendir cuentas al día siguiente. La música de una vieja radio me hacía compañía mientras intentaba traducir un texto del poeta Píndaro: "σκιᾶς ὄναρ ἄνθρωπος".
(El hombre es el sueño de una sombra). Cómo intuir que la sombra que se estaba proyectando en nuestro país aquel día se podría alargar durante tantas décadas rehuyendo la claridad, escondiendo sus oscuros orígenes, dejando una yaga abierta en la sociedad que perdura todavía. No, no tenía ni idea de lo que estaba pasando ni tampoco podía dilucidar la gravedad del asunto. De repente, una marcha militar invadió mi alcoba. Intenté buscar otra emisora. La misma cantinela en todos los diales. Sonó el teléfono y una de mis hermanas mayores me explicó lo que estaba sucediendo. Un golpe de estado. Nuestra joven democracia, también en los albores de la pubertad, estaba siendo secuestrada a golpe de tanque y de pistola. Lo  que sucedió después forma parte de la historia. Al día siguiente, en el instituto donde estudiaba, unos jóvenes con la bandera de España en la solapa, bates de beisbol y puños americanos, nos estaban esperando. Puede que el golpe hubiera fracasado pero los cachorros de Blas Piñar, los flamantes machacas de Fuerza Nueva, no estaban dispuestos a tragarse la derrota. Querían un baño de sangre roja para liberar su frustración. Y aplicando su lógica cavernícola los lugares adecuados para encontrarla eran los institutos públicos y la universidad. Pensar, estudiar o leer en libertad solo podía  ser cosa de rojos. Anguita dice que España es un país que se pone gallardo delante de un toro pero que ve un libro y sale corriendo. Demasiado a menudo, añadiría yo, es un país que embiste como un miura a los que lo están leyendo.
Volviendo a Píndaro. La imagen de la sombra invade la literatura universal. Platón, Dante, Demócrito, Cervantes, Poe, Baudelaire, Lewis Carroll, Kafka, Rimbaud, Nietzsche o Rilke también han sido autores que han aludido a esa figura retórica en sus textos. La sombra frente a la iluminación. La miseria moral contraponiéndose a la grandeza humana. Ha pasado mucho tiempo desde aquel 23-F. Tiempo plagado de luces y de sombras. Pero algunas cosas todavía están en esa zona negra. En los actos de exaltación a la figura del Caudillo en el Valle de los Caídos, en la paella que Tejero y su hijo se preparan tranquilamente en un cuartel de la guardia civil mientras un grupo de trasnochados franquistas chupan con voraz nostalgia las cabezas de las gambas, en esos grupos de tarados envueltos en la bandera del aguilucho sangriento cuyos brazos se extienden, como los perros de Paulov, avisándonos de lo alargada que es su sombra (y lo diminuto de su cerebro) con total impunidad...
La penumbra que no cesa, tampoco en otros países. En Alemania, el nazismo toma cuerpo en  Beatrix Von Torch que dice que Marine LePen está situada a la izquierda y se proclama dispuesta a defender a tiros sus fronteras: "Dispararemos contra mujeres y niños si lo vemos necesario". En Sajonia, un nutrido grupo de arios de todas las edades y sexos celebran con jolgorio la quema de un centro que daba asilo a refugiados. Ellos también sueñan con las sombras. Y con un IV Reich forjado en otras noches de cristales rotos.
En Hungría se trata con saña a los refugiados sirios. También añoran esos umbríos tiempos del nazismo. Su sindicato policial (TMRSZ) declara abiertamente su morriña: “Teniendo en cuenta la situación actual, el antisemitismo no es sólo un derecho, sino el deber de todo húngaro que ame su patria,  y debemos prepararnos para una guerra contra los judíos”
Las sombras nos alcanzan por todas partes en esta Europa negra sin entrañas. Pero también es tiempo de grandeza. Los voluntarios en las islas griegas se juegan la vida para salvar las de otros. Se subvencionan ellos mismos el viaje y la comida y arrebatan al mar los cuerpos despreciados, maltratados, denostados por muchos, de unos desconocidos que huyen de la guerra. Que escapan de las sombras. En la isla de Lesbos un rayo de sol intenta desgarrar la noche eterna. La voz de Safo recita: Solo cerrando las puertas detrás de uno, se abren ventanas al porvenir. La luz espera.

... Y AHORA EMPIEZA EL TIROTEO

... Y AHORA EMPIEZA EL TIROTEO
Aquí, en Españistán, las cosas siempre dependen del color del prisma con el que se mira. El problema es que el prisma es azulón y no distingue matices. Por ejemplo: Puedes ir a la cárcel  por un teatro de títeres o por ejercer el legítimo derecho a la huelga porque las retículas de los gerifaltes se contraen con los destellos rojizos que emanan de los insurgentes.  Pero, ¡ay amigo! si de lo que hablamos es del saqueo sistemático del país por parte del partido más votado la cuestión se pone azul tortilla y sus actos delictivos adquieren una tonalidad apastelada que suaviza las fechorías perpetradas. Dice don Mariano que el objetivo nacional es la lucha contra la corrupción. Pero no especifica de qué nación habla. Desde luego, no ha de ser la nuestra. Ni tampoco se refiere a su partido donde ha quedado bien probado que son mucho y muy corruptos. Bueno, al menos ellos no usan moñigotes para blanquear dinero público ni financiar ilegalmente esas sedes que se asemejan a las cuevas de ladrones. A don Mariano, doña Rita y compañía nadie les mete la mano por el culo, cual polichinelas picantonas, para enaltecer su latrocinio. Lo hacen ellos solitos a las mil maravillas. No en vano, la senadora del visillo, fue otrora musa del humor. Humor negro con ribetes azulados. Y Rajoy podría formar parte del elenco del club de la comedia bufa y hacer sombras chinescas para regocijo del público más abotargado.
Según el prisma fascistoide la incitación al odio depende del color de la boca que lo escupa. Cuando Jiménez Losantos saca el agro homicida y amenaza con correr a tiros a los de Podemos no es delito. Solo una bella metáfora cinegética que no debiera ofender a los susceptibles piojosos perro-flautas. Pero para disgusto del turolense en este país apenas quedan cunetas libres de cadáveres en donde poder arrojar a los Errejones y Bescansas. Losantos ejerce la libertad de expresión con una escopeta imaginaria. Yo le aconsejaría usar revólver porque, con esos brazos tan cortitos como su inteligencia, tendría problemas para alcanzar el gatillo. Y si no va armado, hasta un niño de primaria podría reducirlo a bofetadas.
Federico fantasea con no dejar títere con cabeza. A él le gustan más los otros títeres, los que no tienen ni cerebro ni cabeza para tragarse sus soflamas.
Menos mal que sus acólitos son buenos cristianos, como doña Esperanza que, en referencia al ayuntamiento madrileño, dice: "Creo en la petición de perdón, los que no creen son ellos". Pues mire oiga, razones no le faltan. Porque para perdonar los innumerables pecados de su partido primero habría que expiarlos en una celda oscura y no aforarlos y blindarlos no vaya a ser que alguno tire de la manta.
La presidenta del PP de Madrid sigue negando que haya habido financiación ilegal ni blanqueo de capitales en su partido pese a que la guardia civil les está poniendo la casa patas arriba. "No me consta". ¿Les suena de algo esta pueril excusa? ¡Pobre Espe! Tan despistada como una infanta, tan buena cristiana como Torquemada. Le apuesto diez euros contra cinco (yo me juego los diez gustosamente) a que está un pelín equivocada. Los crímenes siempre dejan huellas aunque un martillo haga añicos el disco duro de sus desvergüenzas. Como hija y nieta de picoletos le aseguro lideresa que la guardia civil no es tonta. Aunque, con frecuencia, ustedes se piensen que son sus marionetas.

ULTRAMACHOS, MISÓGINOS. VIOLADORES Y OTROS TARADOS A EXTINGUIR

ULTRAMACHOS, MISÓGINOS. VIOLADORES Y OTROS TARADOS A EXTINGUIR
El próximo 6 de febrero se había puesto en marcha una propuesta que alentaba a los ultramachos de más de ciento veinte ciudades del planeta (entre ellas Madrid y Granada) a reunirse para celebrar algo denominado "el regreso de los reyes".
´La iniciativa partió de un bloguero llamado Roosh Valizadeh que, desde su plataforma digital, aboga por la legalización de las violaciones y define a las mujeres como seres inferiores intelectual y físicamente cuya única misión en este mundo es satisfacer las necesidades de los hombres como genuinos reyes de la creación. Seguramente, el trauma de este menda tenga su origen en lo turbio de su propia concepción. Alguna rata macho (no quiero llamarle "rato" para no herir la sensibilidad de mis lectores peperos) andaba toda empalmada persiguiendo un truño enorme cuando se obró el milagro y entre ambos engendraron al bueno de Roosh. Con menos que esto se han forjado religiones que, por cierto, también han degradado, oprimido y subyugado al sexo femenino por el dictamen de un dios barbudo, como Valizadeh, que definía la supremacía de un género sobre el otro por una cuestión meramente testicular. Ósea, por cojones.
Lamentablemente, los cromañones contemporáneos siguen vivitos y coleando escudándose en la libertad de expresión o en la religiosa para perpetuar su papel de macho dominante. Personajes como algunos obispos católicos o  imanes musulmanes que, paradójicamente, gustan vestir con faldas y a lo loco siguen predicando la sumisión de la hembra a los antojos masculinos. En algunos casos, como en el de ese inspirador libro pergeñado por alguna mente enferma que se titula "Cásate y se sumisa", no pasan de ser patéticos panfletos plagiados de aquellos maravillosos años del franquismo en los que una tal Pilar Primo de Rivera  (que por cierto nunca se casó) instruía a la mujer sobre su papel de esclava complaciente en su futuro matrimonio. Casi inspira una ternura rancia y apolillada si lo comparamos con los dramas que muchas otras mujeres viven en otros países del mundo. Niñas obligadas a casarse con su violador por sus propios padres, quemadas vivas por no aportar una dote o lapidadas por una acusación de adulterio independientemente de la veracidad de su "crimen". Pero hasta en la Europa más civilizada, en estados como Suecia o Dinamarca y por supuesto en España, miles de mujeres mueren a manos de su pareja. Hasta no hace demasiados años el denominado como crimen de honor formaba parte de nuestra legislación y el asesino podía salir impune si argumentaba que lo había hecho en defensa de su honra.
Cuando alguien compara el feminismo con el machismo está dando muestras de una estulticia intelectual aguda. Algo parecido sería comparar el abolicionismo con el esclavismo y a nadie en su sano juicio se le ocurre semejante gilipollez. Sin embargo vivimos en una sociedad extraña donde periodistas casposos e indecentes no encuentran otra descalificación contra una mujer que ejerce como política que llamarle mala puta, mal follada o meterse con su físico. Y les sale de balde. Porque aún subyace en estos lares esa mentalidad cavernícola y misógina que mira para otro lado retorciendo la sonrisa.
A riesgo de que me llamen feminazi (riesgo que asumo gozosamente) yo animaría a que esas reuniones de ultramachos que se llaman a sí mismos compañeros de tribu no se prohibieran. Es más, habilitaría un espacio cómodo y bien cerrado (un penal a ser posible) para que pudieran juntarse a comparar el tamaño de sus pililas o esas cosas que imagino que hacen estos talentosos pájaros. Y luego invitaría al evento a algunos talibanes o senegaleses de erectos y portentosos miembros para que pusieran en práctica su sueño de legalizar la violación teniendo por objetivo sus reales panderos. ¿Para qué engañarnos? Lo están pidiendo a gritos. Si tanto nos odian, ¿para qué nos necesitan? Hagamos realidad sus más íntimos deseos y dejemos que estos reyes sean reinas por un día. O por cientos, que no hay que ser mezquinos con los más necesitados. Quizás encuentren el nirvana mientras algún Mohamed superdotado les pone a cuatro patas mirando a Cuenca. Amén hermanos.

EL TRAGACHICOS

EL TRAGACHICOS
Cuando era niña mi padre me llevó al "Tragachicos". Se trataba de una atracción que se montaba en Zaragoza para la fiestas del Pilar. Un gigantesco baturro por cuya boca  era engullida la chiquillería y del que, tras deslizarse por un tobogán que estaba dentro de su estructura, salían alborozados los pequeños valientes que no temían atravesar las tripas del titán con cachirulo. Pese a que mi progenitor insistía en la inocuidad del artefacto y en la diversión que me perdía, nunca consentí en aventurarme a viajar por su interior. ¿Y si  decidía no expulsarme? ¿Qué pasaría si me quedaba atrapada ahí adentro para siempre? ¿Me buscaría mi familia en sus entrañas? Y aunque lo hicieran, ¿lograrían encontrarme o asumirían mi desaparición como quién pierde un paraguas en un día soleado?.
Por si las moscas, me negué tozudamente a hacer la prueba ignorando las garantías de que nunca había sucedido tal cosa. Pero, en mi caso, nada ni nadie me obligaba a pasar por ese trance. Pude escoger y elegí quedarme agarrada fuertemente a la mano de mi padre. A salvo de los imaginarios peligros que ocultaba esa enorme panza de cartón.
Casi había olvidado ese episodio hasta hace poco.  Hasta que en la actualidad, en la Europa de los derechos y las garantías, 10.000 niños han sido devorados, borrados de la faz de la tierra, volatizados como fuegos fatuos delante de nuestras civilizadas y democráticas narices. Y la imagen del "Tragachicos" vuelve a tomar cuerpo en mi cabeza. 10.000 niños desaparecidos. ¿Cómo han podido perderse? ¿Nadie los busca? ¿Qué clase de monstruos habitamos estas tierras?
Hay que decir que hablamos de niños pobres, inmigrantes a golpe de bombas y carnicerías, que no tuvieron opción de quedarse agarrados a las manos de sus padres. De algunos, ya sabemos su destino. Aparecieron flotando en nuestras costas. Diminutos cadáveres que consiguieron conmovernos un segundo mientras sorbíamos la sopa a la hora del informativo. Pero eso fueron solo los primeros. Aún tenían nombre. Luego las olas nos fueron arrojando muchos más. Tantos que ya no parecían muertecitos reales sino frías estadísticas de ojos vidriosos y esperanzas rotas. Nada de nada.
Pero al menos podemos ver sus cuerpecitos. Ahogados eso sí, por la indiferencia de una Europa caníbal que criminaliza a quienes intentan ayudarles. Como esos bomberos españoles que se juegan la vida por no tragarse la conciencia. Héroes en un mundo miserable que no perdona la solidaridad y cierra las murallas a los inocentes. De los demás se desconoce su destino. Entraron solos en Europa. Niñas y niños desaparecidos en Suecia, en Italia... evaporados a miles. Según la Europol, víctimas de la trata sexual, del tráfico de órganos, de la esclavitud en talleres clandestinos o de adopciones fraudulentas. Desaparecidos en las fauces de ogros contemporáneos que engordan sus repugnantes panzas con sus tiernas carnes infantiles.
En Suecia, hordas de encapuchados (blancos, rubios, instruidos) promueven la caza de menores inmigrantes. En Dinamarca se les despoja de cualquier objeto de valor con la excusa de contribuir a su manutención. De nada sirve esa cultura nórdica, referente de una sociedad civilizada. La sangre de los saqueadores vikingos aflora por sus venas. Deportaciones masivas. ¿A quién importa la seguridad y el futuro de esos niños de piel oscura y una alforja cargada de todos los horrores? No son como los nuestros. Ni siquiera alcanzan la categoría de mascotas. Si desaparecieran nuestros perros y gatos por un sumidero intentaríamos buscarlos removiendo cielo y tierra. Pero estos 10.000 niños esfumados apenas llegan a los titulares de la prensa.
El "Tragachicos" europeo no lleva cachirulo ni alpargatas de cáñamo. Viste con finos paños y corbatas de seda. También come niños. Pero esos pequeños jamás regresan. Se quedan atrapados para siempre entre los engranajes putrefactos de la vieja Europa. Como en los cuentos de Andersen, en esa versión gore y realista que nunca contamos a nuestros hijos para que no se desvelen en su sueño. Quizás se los llevó un flautista o un proxeneta aprovechándose de su indefensión y su orfandad. Sabiendo, a ciencia cierta, que nadie los busca. Que a nadie importan.¡Qué asco y qué vergüenza formar parte de esta Europa!

¡HABÍA UNA VEZ UN CIRCOOO!

¡HABÍA UNA VEZ UN CIRCOOO!
La constitución de las nuevas Cortes es la prueba más evidente de que este país está cambiando, pese a quien pese. Desde el 15 de mayo del 2011, mucha gente corriente que nunca había pensado participar en política decidió que era necesario involucrarse para cambiar el estado de injusticia y desigualdad que estaba padeciendo la ciudadanía. Los desahucios, el paro y los recortes azotaban a gran parte de la población y, mientras tanto, los casos de corrupción política se multiplicaban exponencialmente.
El movimiento de los indignados nació como un grito simultáneo y desesperado frente a esta situación. Los políticos profesionales no sabían como tratar a esa chusma que llenaba las plazas de las ciudades y que se convirtió en el foco de atención de toda la prensa internacional. Recuerdo que dijeron que, si querían hacerse escuchar, debían meterse en política. Pues bien, eso hicieron para estupor de sus más grandes detractores.
¿Por qué un guardia civil, una jueza o un profesor universitario se meterían en semejante "fregaó" a estas alturas de su vida? ¿Qué les mueve?. Muchos de los nuevos y "exóticos" diputados de Podemos proceden de circunstancias vitales bien diferentes. No son agentes comunistas pagados por el oro de Moscú (o de Irán como alardean las lenguas viperinas). Son personas normales pero con un alto grado de compromiso social. De patriotismo.
Las hienas cavernarias aúllan sobre la extravagancia que supone llegar al Congreso en bicicleta o acompañado por una banda de música. Es lo que tiene no tenerle miedo al pueblo. No necesitas llegar en un coche blindado y rodeado de un fuerte dispositivo policial.
Cuando se rasgan las vestiduras por el bebé de Bescansa en las tribunas del Congreso  están enseñando el pelo de la dehesa paleta, mediocre y malintencionada. En cualquier país nórdico se ve esta circunstancia con absoluta normalidad. Aquí, el ministro del interior declara que le parece lamentable utilizar a los niños con fines electoralistas. ¿Perdón? Y todas esas fotos durante la campaña en las que los políticos besan criaturas asustadas como si no hubiera un mañana...¿qué son exactamente? Carolina Bescansa quiso hacer visual un problema que atañe a muchas madres trabajadoras. Que se vayan acostumbrando sus señorías. Sus nuevos compañeros de cámara son cañeros con los problemas reales de la gente. Es verdad, como dicen, que también llevan imputados entre sus filas. Pero ninguno por corrupción sino por haber participado en acciones no violentas comprometiendo su libertad y exponiéndose a graves sanciones económicas. Ellos y ellas no tienen que esconderse, como el popular Pedro Gómez de la Serna, detrás de una columna. Dan la cara porque tienen la conciencia tranquila. Porque tienen conciencia. Era divertido ver como a muchas cacatúas parlamentarias se les caían  los palos del sombrajo al tener que compartir su ghetto privilegiado con una diputada de raza negra u otro que lleva unas interminables rastas. Cosas verdes que harán temblar las paredes... del Congreso.
Y mientras se centraba la atención en el folclore multicolor de la nueva fauna parlamentaria, los viejos lobos estaban a lo suyo. Tramando un pacto a tres que no parezca un pacto. Que parezca un accidente. Desvirtuando la voluntad popular para arrebatar un puesto en la mesa del congreso a la izquierda y dárselo a Ciudadanos consiguiendo que así la derecha sea mayoría. Una gran coalición para que nada cambie. Para que, ante todo, su status permanezca. El PSOE lo está dejando claro. Se les marchitó la rosa socialista.
Dicen que la Constitución de las Cortes fue como un circo. Yo creo que ya estaban dentro los payasos.

HÉROES

"Yo
Recuerdo
permanente
Junto a la pared
Y las armas de fuego
Disparo por encima de nuestras cabezas
Y nos besamos
Como si nada pudiera caer
Y la vergüenza
Estaba en el otro lado
Oh que podemos ganarles
Para siempre jamás
Entonces podemos ser héroes
Sólo por un día" (David Bowie)


Hoy nos despertamos con la noticia de la muerte de David Bowie. El duque blanco confesaba que durante un tiempo los cantantes de rock se creyeron dioses y pensaban que iban a cambiar el mundo. Pasadas varias décadas, se veía incapaz de explicarle a sus hijos su fracaso. Evidentemente, Bowie asumía más responsabilidad de la que le correspondía. Cambiar el mundo no es cosa menor, que diría don Mariano, es cosa mayor. Y aunque la música es capaz de obrar milagros en los seres humanos, hace falta mucho más para amansar a algunas fieras. De cualquier modo, este personaje ambiguo que exhibió una imagen andrógina durante toda su carrera, aportó un soplo de tolerancia que alcanzó a muchos jóvenes. Su indefinición sexual formaba parte del misterio, del atractivo.
Durante décadas, practicó la transgresión en un mundo empeñado en clasificarnos por las gónadas sexuales. Niño o niña. Azul o rosa. Predestinados irremediablemente al margen de nuestras emociones.
David Bowie contribuyó valiosamente a la causa de la libertad pero la intransigencia sigue costando mucho sufrimiento y vidas humanas. Las relaciones entre personas del mismo sexo están penadas en 79 países. En  7 de ellos se aplica la pena de muerte. Entre ellos están Arabia Saudí y Emiratos Árabes. Estados con los que España mantiene relaciones muy cordiales pese a la violación sistemática de los derechos fundamentales de las mujeres y los homosexuales y de los derechos humanos en general.
En España, existía una ley de vagos y maleantes que se aplicaba a quienes se "desviaban" del camino recto. Muchas personas fueron a dar con los huesos en la cárcel por ser homosexuales o travestidos. Sus testimonios son estremecedores. Tras la dictadura, la legislación fue flexibilizándose gracias, en gran medida, a la presión de los colectivos y a la evolución de la sociedad en general. Muchos héroes anónimos (lesbianas, gays, transexuales) salieron definitivamente del armario en el que estaban confinados para hacerse visibles. Aunque para muchos y muchas, ese paso adelante, supuso una senda tortuosa y difícil. Todo para facilitar el camino a las generaciones siguientes. Para que no tuvieran que padecer las mismas humillaciones y obstáculos.
El mes pasado, un menor transexual llamado Alan se suicidó porque (palabras de su madre) no pudo aguantar la presión.  El joven de 17 años había conseguido cambiar su nombre y sexo en el registro civil recientemente. No fue la ley la que se interpuso en la felicidad de Alan. Al parecer, era víctima del acoso de otros muchachos y muchachas. Ser diferente, al menos en apariencia, le convirtió en la diana de la incomprensión y la crueldad en el ámbito escolar. Alan contaba con el respaldo de su familia y de las leyes pero el aquelarre social pudo más que sus ganas de vivir.
Todos los años acudo a la manifestación del día del orgullo. Mis hijos me han acompañado desde que eran pequeños. Han aprendido a respetar la diferencia y nunca han desarrollado comportamientos sexistas o machistas. Es en el seno de muchas familias donde la intolerancia, lejos de rechazarse, se fomenta entre los niños. La crueldad con la que atacan "la diferencia" es un reflejo de los miedos y frustraciones de sus mayores. ¿Creen que la homosexualidad o la transexualidad es contagiosa? En este sentido no hay nada demostrado pero de lo que si tenemos pruebas evidentes es de la virulencia con la que se expande la idiotez. Una idiotez letal que sigue dejando un reguero de cadáveres. Obligando a muchas personas a tener que ser héroes en un entorno hostil solo por ser ellas mismas. Alan no pudo superar tanta miseria, tanto odio sin causa. No todos somos héroes. Ni debemos serlo. David, Alan... Que la tierra os sea leve compañeros.

¡LA QUE HAS "LIAÓ" MANUELA!

¡LA QUE HAS "LIAÓ" MANUELA!
¡Que paren las máquinas que mueven el universo! Por fin tenemos pruebas fehacientes de la naturaleza bolivariana, bolchevique y anti-sistema de la alcaldesa de Madrid. Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, XIII marquesa de Casa Fuerte y diputada del Partido Popular, ha descubierto la cara más ruiz, mezquina y miserable de Manuela Carmena. La alcaldesa ha destruido la ilusión de su niña. La muy bruja ha cambiado el traje auténtico de sus majestades (por cierto, ¿alguien sabe como vestían de verdad los genuinos?) por unas túnicas hechas con unos mandiles que le sobraban a Chicote. ¿Se puede ser más desalmada?. Es lógico que la ilustre Cayetana grite a los cuatro vientos que no piensa perdonar a la alcaldesa rojeras. Su pequeña sufre un shock post-traumático.
Pero no solo por el rechazo que producen en su sensibilidad pija congénita las telas de mercadillo que portaban las mágicas majestades. Además, la malvada Manuela ha eliminado el palco privilegiado que evitaba que personalidades como Cayetana y su prole tuvieran que mezclarse con la chusma durante la cabalgata. Ni coche oficial, ni mirador privilegiado ni un traje como dios manda para el rey Melchor. ¡Qué desatino a la razón! ¡Cómo no evocar otros días de reyes del pasado en las que un Ruiz Gallardón embetunado se hacía pasar por el negro Baltasar! Tanto derroche de realismo solo podía superarse cediéndole el honor a Ana Mato que, como ya viene moreneta y con confeti de serie, no hubiera necesitado mucho retoque.
Manuela "la dinamitera" no tiene corazón. La zona VIP donde los hijos de políticos y famosos veían sentados cómodamente los desfiles, ha sido cedida a personas discapacitadas. ¡Tendrán morro! ¡Si la mayoría ya vienen con la silla de ruedas incorporada! Y mientras, la retoña de la XIII marquesa de Casa Fuerte a revueltas con el populacho. Eso sí que es un baño de realismo del que le va a costar recuperarse. Pobrecica.
Hay muchas criaturas que ven su infancia arrebatada. La magia de los soberanos de Oriente no alcanza para cubrir a tantos niños y niñas malnutridos o que sufren las inclemencias de la pobreza energética. Para ellas y ellos el mejor regalo sería que sus padres consiguieran un trabajo. Y no les importaría en absoluto que quien les trajera ese presente fuera un rey mago de oriente, vestido como dios manda, o una reinona republicana con traje de mamarracha. Necesitan una vida real, no imaginaria, que les permita ser niños. Que les permita recuperar esa infancia arrebatada por políticas injustas que han incrementado las desigualdades sociales.
Pero no se equivoquen. Los perro-flautas como doña Manuela o servidora también creemos en la magia. Debemos hacerlo para buscar sentido a una sociedad que se rasga las vestiduras por unas reinas magas o unas túnicas pintureras y no lo hace por el avance de la pobreza y la desprotección que padece nuestra infancia. Creemos en un tipo de magia que no usa de pociones o conjuros. En la magia que crea todos los días la buena gente de este valleinclanesco país para seguir adelante. La que sale de los corazones de los que luchan en las calles o en los puestos de trabajo por dignificar las vidas de todas y todos. Una magia blanca que no entiende de sexos, razas, religiones o filiaciones políticas y que está al alcance de cualquier Harry Potter bienintencionado. Por creer, hasta creo que España es un gran país, pese a muchos españoles.
Ya me perdonarán que me entre la risa floja por esa infancia arrebatada a la hija de doña Cayetana por la harpía filo-podemita de Manuela. Pero en algún momento debía de saberlo. Los reyes no son sus padres. Esos son los padres de Leonor y Sofía. Y a estas alturas de la copla, ser la descendiente de la XIII marquesa de Casa Fuerte, no te proporciona un mirador privilegiado para la cabalgata. Cuanto antes lo asuma, menos patética será su existencia. Es su regalo de reyes.. de parte de Manuela Carmena.

MILAGROS, PESADILLAS Y DELIRIOS NAVIDEÑOS

MILAGROS, PESADILLAS Y DELIRIOS NAVIDEÑOS
Un internauta cachondo ha lanzado a la red la siguiente reflexión: "Si los españoles fuéramos dinosaurios, votaríamos a los meteoritos."  Algo de eso ahí. Porque de otra forma no se explica que el PP siga siendo la fuerza política más votada en las últimas elecciones. Es verdad que a Mariano se le han caído muchos palos del sombrajo y que ha sido una victoria cortita que se ha quedado muy lejos de la mayoría absolutista en la que se manejan tan a gusto. Pero lo cierto es que todavía quedan muchos españoles que optan por el meteorito conocido antes de explorar posibilidades menos "serias". Nadie cuestiona la seriedad que ha esgrimido el PP en aspectos como la corrupción de muchos de sus cargos. Cero. Nada. Ninguna. Todos hemos sido testigos de que han mentido como bellacos negando la mayor e intentando escurrir el bulto de sus responsabilidades. Mariano, como su amigo Luis, ha sido fuerte y ha resistido el embate de detritos que rebosaba por las cloacas de Génova. La gente "seria", como él, creen firmemente en los milagros. Y más, en esa milagrosa amnesia que agarra a buena parte de los españoles a la hora de depositar su voto.
Mariano corre en su cinta. Calzón holgado y calcetín de ejecutivo. Quizás quiera dejar atrás los escándalos, la insensibilidad social con la que han gobernado estos cuatro años, las desigualdades e injusticias que han sembrado en nuestra sociedad. Cuando está completamente agotado se queda dormido. Entonces aparecen los monstruos que estaban al acecho. Bárcenas, Rato, Blesa, la banda de los Gürtel...Una legión de engendros que revolotean por su alcoba. Fantasmas de las pasadas navidades que le atormentan clavándole tridentes invisibles. Mariano se despierta. Se frota los ojos y decide que, pese a todos los ectoplasmas corruptos que porta en su mochila, la cosa no ha ido tan mal. Aún tiene posibilidades de seguir siendo presidente. En estas entrañables fechas cualquier cosa es posible. Hasta un pacto de esos que llaman contra-natura con los socialistas. ¿Contra-natura?. Pero si lo más natural del mundo es que ambos partidos se alíen para salvaguardar la maquinaria bipartidista. De una u otra forma conseguirán arreglarlo- piensa Mariano mientras se entrega de nuevo a los brazos de Morfeo.
En su mundo onírico Rajoy se siente a salvo. Incluso puede recrearse en fantasías delirantes en las que una magnánima Merkel  le permite chuparle la punta del zapato. Lo que sucede es que a veces, en esos sueños, don Mariano ve coletas. ¿Será el fantasma de las próximas navidades?  A lo mejor es que el pueblo también se está cansando de padecer pesadillas y ha decidido despertarse. Pero con memoria para disgusto de algunos. España es un gran lío. Pero no por los resultados de las últimas elecciones. Éstas solo plasman una realidad que se palpa en las calles. Vivimos en una sociedad plural que está obligada a entenderse. Las urnas solo reflejan la necesidad de una democracia real que represente las distintas sensibilidades de la ciudadanía.
El cambio, pese a quien pese, está en marcha. Presiento  que el próximo año será muy emocionante. Procuren permanecer bien despiertos y a salvo de meteoritos. ¡Felices fiestas!

SOBRE "RUIZDADES" E INDECENCIAS

SOBRE "RUIZDADES" E INDECENCIAS
Al igual que mi querido amigo Antonio Aramayona, el día 20 votaré al partido que menos me rompa el corazón. Si para algo sirvió el debate televisivo entre Pedro y Mariano fue para reafirmarme en que mi papeleta no engrosará el electorado del monstruo bicéfalo del bipartidismo. Ni siquiera por eso que algunos se empeñan en llamar el voto útil y que solo ha servido de utilidad para que se perpetúe la alternancia, más o menos consensuada, de los mismos canes con distinto collar. Y poco importa que la correa sea de color azul o rojo. Ambos partidos tienen experiencia levantando la pata para expulsar su agüilla amarilla sobre las ilusiones y las expectativas de los españolitos. Lo mismo que sucedió durante el debate entre los líderes del PSOE y del PP. Al final se habla de lo que no importa porque ninguno de los dos hablaron de lo que de verdad importa a la ciudadanía. El debate (lejos de arrojar luz sobre las políticas que ambos partidos piensan aplicar a problemas reales de la gente como el paro, la pobreza infantil o la ley de dependencia) se convirtió en un combate pugilístico, chabacano y hasta choni . Pedrito llamó indecente a Marianico. Podría haber dicho que sus políticas eran indecentes pero el verbo fluido y una correcta sintaxis no aparecen entre las cualidades de ninguno de los dos rivales. El presi se vino arriba en indignación, se picó y acusó a Pedro Sánchez de "ruiz"  (¡ups!), ruin, mezquino y miserable. Y así siguieron, revolcándose en el barro de su mediocridad mientras el moderador acababa de echar la siestecita.
Hay muchos tipos de indecencias que se producen a cuenta de personas de orden. Les contaré una que precisamente le sucede a mi amigo Aramayona. Hace ocho años le cortaron una pierna a causa de una enfermedad degenerativa que le produce múltiples dolencias. Desde entonces se ve obligado a desplazarse en una silla de ruedas. Esa silla son las piernas de Antonio. Ella le permite desarrollar una vida casi normal. Aunque la vida de Antonio no tiene nada de normal porque, pese a su precaria salud, es un activista impenitente por el derecho a la educación, por la paz y la libertad de expresión. El "perro-flauta motorizado", como a él le gusta ser conocido, no podría salir de casa sin esa cabalgadura eléctrica que le permite tener autonomía. El caso es que la silla del profesor Aramayona está a puntico de petar y su mutua (MUFACE) le ha denegado el recambio por un defecto de forma en la solicitud y ahora el procedimiento administrativo puede tardar meses en resolverse. La directora de la mutua, Úrsula Hernández, le ha argumentado una retahíla burocrático-reglamentaria que justificaría la demora. Contra tan inhumano alegato, mi amigo Antonio solo puede esgrimir el muñón de su pierna y las 26 pastillas que se toma a diario. Pero doña Úrsula, una persona recta donde las halla, no parece dispuesta a agilizar los trámites por esas menudencias. Por cierto, ¿si se tratara de su madre sería igual de inflexible?. ¡Úrsula recapacite!
Lo que le está pasando a Antonio es, a las claras, una indecencia Pero lejos de insinuar que doña Úrsula es indecente, me atrevo a afirmar que el fruto de su gestión sí que lo es. Aún más, dejar a una persona con una grave discapacidad sin el elemento que le proporciona un margen de libertad por un error de forma es un acto ruin, mezquino y miserable. Las normas nunca pueden ser más importantes que el bienestar de los seres humanos.
Sin esa silla, el "perro-flauta motorizado" no podría estar en la calle como cada día desde hace tres años protestando por las políticas de recortes del PP o por la merma de libertades. Tampoco hará falta esa orden de alejamiento que le prohíbe estar a menos de doscientos metros del delegado del gobierno. Al parecer, Gustavo Alcalde temía por su vida al observar el afilado filo de los carteles, reivindicando libertad de expresión, que portaba el profesor paralítico. Si no hay repuesto para el profesor, se acabará su pesadilla. Y la de muchos y muchas que no quieren verse señalados por sus decisiones indecentes. Pero de ninguna manera pretendo insinuar que existe relación entre las trabas que está encontrando Antonio y su activismo. Eso no sería elegante viniendo de una dama, aunque sea proletaria perdida como servidora. Solo pensarlo me convertiría en un ser "ruiz", ruin, mezquino y miserable.  En alguien terriblemente indecente

RAJOY Y LAS BALLENAS

RAJOY Y LAS BALLENAS


Las elecciones están a tiro piedra y los chicos y chicas del gobierno se afanan por demostrar que cuenta con un electorado de lo más versátil. El Partido Popular se abre para acoger otras sensibilidades más "indies" y bohemias. Lejos de la estética mega-pija o 
ultra-casposa (con o sin peineta incorporada), las nuevas generaciones que se acercan al PP aparecen con un look más moderno y trasgresor. Como el presunto hipster que se quiso fotografiar con Rajoy en pleno acto de campaña. Mariano consagró el momento colgando en su twitter una foto en la que rodeaba con su brazo al barbudo joven y añadió el siguiente texto: "Nos vota gente muy diferente. También los hipsters. Confía en el PP"
Pero como decía mi abuela, el hábito no hace al monje (ni unas barbas te convierten en un hipster). Los hábitos , como las barbas, a veces son solo parte del atrezo. Un disfraz que trata de distraer la atención sobre la auténtica personalidad del individuo. Y al parecer, es lo que pasa con ese muchacho que posaba sonriente junto a Marianico. Porque si levantas el desenfadado hábito del chico de la barba rubia, volvemos a encontrarnos con la caspa conocida. Joaquín Martín, que así se llama el interfecto, resulta ser concejal del PP por la localidad de Pizarra (Málaga). Luego lo que se dice arrimado, ya estaba arrimado el hombre al partido. Pero es que hay más. Sus aficiones no encajan mucho con la sensibilidad hipster. En su facebook se declara apasionado de las corridas de toros, las tradiciones, el Rocío y la Semana Santa andaluza. Todo muy moderno. Además de compartir twits con gente encantadora como los neonazis de Amanecer Dorado. A mí me huele a "pescaó". No se a ustedes.
Pero ya saben aquello de que: cuando un tonto coge una linde... Y la linde del PP se convierte en obsesión `por mostrar a los hipsters como sus potenciales votantes. Me refiero a ese video que han lanzado con motivo de las elecciones en la que un joven llamado Raúl (de la susodicha tribu urbana) se justifica ante sus amigos por ser votante del PP: "Que yo sepa, Rajoy no tiene nada contra las ballenas, ¿no?"- argumenta en su patética defensa.
Bueno, bueno, bueno. Redoble de tambores. De parte de los maravillosos cetáceos que aseguras amar: ¡Eres idiota Raúl! Da igual que fueras un hipster auténtico o un rociero con barba cuidadosamente descuidada. Eres tonto chaval. A Mariano y sus mariachis no les gustan las ballenas. Es más, les importan una mierda. Ya lo demostraron cuando rechazaron crear un santuario de ballenas en aguas de Lanzarote. Y sin embargo, autorizaron hacer prospecciones petrolíferas absurdas sin contemplaciones con la degradación ambiental que iban a causar. Desengáñate. A Mariano no le gustan las ballenas, ni los delfines y, mucho menos, los ecologistas veganos como tú.
No creo que ganen muchos votos con el video entre este colectivo. Llámenlo intuición. Pero como parodia no tiene desperdicio. Insulta la inteligencia de la gente y esas memeces pero, oye, que te partes con este tío que no encuentra nada más para justificar su voto que decir que Rajoy no tiene nada contra las ballenas. Y encima va y la caga. Solo he echado en falta un detalle para convertir este video en un "hit" humorístico insuperable. Algo como que Mariano hubiera  salido en un plano con una de esas frases que lo situarán en la historia a la altura de oradores como Castelar." Los hipsters son muy hipsters y mucho hipsters"- podría ser. ¡Ay señor!
Nos tratan como idiotas. Pero... y lo que nos reímos.

DEMASIADAS AUSENCIAS

DEMASIADAS AUSENCIAS
"Me gustas cuando callas porque estás como ausente y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca."
Seguro que Neruda no escribió estos versos pensando en alguien como el bueno de Mariano. Pero la poesía, como la política, tiende a ser volátil y maleable cual púber perianal. Por eso el atril vacío del presidente, en ese debate a cuatro que se quedó en trípode, acabó siendo todo un poema. Una oda satírica a una ausencia inexplicable para cualquier otro país que tenga un mínimo de cultura democrática. La verdad es que el debate ya venía recortado de antemano. Había otras ausencias que tan siquiera contaron con ese atril estático representando un vacío. Ausencias como la de una mujer liderando cualquiera de las formaciones. La equidad entre los sexos sigue siendo una asignatura pendiente para todos los partidos políticos, incluidos los que se definen progresistas.
O como la ausencia de Alberto Garzón. Un escandaloso hueco en blanco que descabalga del escenario a la izquierda movilizada, coherente y comprometida que representa. Lo que no se ve, no existe. Menos en el caso de Mariano. Cuya ausencia es guardada celosamente por ese atril vacío que, pese a su condición inánime, le hace salir más airoso que cuando se ve obligado a abrir la boca. Al menos el armatoste no pudo castigarnos con las perogrulladas y vaguedades a las que nos tiene acostumbrados nuestro presidente.
Mantuvo a salvo la honrrilla, mucho mejor que en el plasma, mientras él se ocupaba de otras movidas menos estresantes. Para muchos, esta ha sido la mejor actuación de don Mariano. Yo discrepo, tiene unas cuantas que no tienen nada que envidiar a las del Club de la Comedia. Pero, de cualquier forma da igual. Que el presidente de la nación (que para más inri se presenta a la reelección) no de la cara con el resto de presidenciables sería un anatema en Francia, EEUU o Gran Bretaña. Pero en España uno puede ganar las elecciones escondiéndose como las avestruces. El mutis de Marianico no impedirá que vuelva a ser presidente. ¡Oh dios cómo amo esta patria! Un partido político, como el partido popular puede liderar las encuestas sin haber sacado programa electoral. ¡Olé, olé y olé! ¡Para que presuman los yanquis de tierra de las oportunidades!
En este país sí que damos oportunidades. De hecho se la dimos a un dictador durante cuarenta años hasta que se consumió como un pellejo. Y luego se la dimos a todos los asesinos y torturadores del franquismo concediéndoles la amnistía en nombre de la reconciliación nacional. La misma reconciliación que aún no ha consentido que se de digna sepultura a los represaliados por la dictadura.
Ya perdonarán el calentón pero es que las ausencias del debate me perturbaron más que las palabras de los debatientes. Si no estaban todos los que son la función perdía todo el interés. Entonces recordé las lucidas palabras del ex-presidente Múgica asegurando que la política está en manos de personajes mediocres. De polichinelas, añadiría yo, con demasiadas ausencias, mucho ego y pocos redaños. Puede ser que nos lo merezcamos. Somos un pueblo que ha renunciado a la memoria. Con predisposición a tropezar adrede en la misma p-piedra.

VIRILIDAD DE BARRA

VIRILIDAD DE BARRA
El terrorismo yihadista no parece un problema sencillo de afrontar. Cuanto más ahondamos en su análisis, más complejo parece hallar una solución. De lo que no cabe duda es que sería necesaria una estrategia global que abarcara varios frentes. Interferir sus vías de financiación (aunque es un asunto complicado porque algunas no provienen de los pozos de petróleo sino de secuestros y extorsiones en las zonas ocupadas), que occidente deje de suministrar armas que acaban en sus manos, obligar a posicionarse a los países del Golfo pérsico o hackear masivamente las páginas proselitistas que pueblan internet podrían formar parte del paquete de respuestas. Pero no basta. Hacen falta otras medidas estructurales que atañen a la política exterior e interior de los países occidentales. Para enfrentarnos a esta cuestión con algo de superioridad moral Occidente necesita hacer una autocrítica. Nuestras intervenciones en muchos conflictos internacionales han superpuesto los objetivos geoeconómicos a los humanos. Y esas víctimas colaterales han servido para alimentar el odio de los extremistas. Pero dentro de nuestros propios países, la marginación y los ghettos a los que se ven abocados muchos inmigrantes por falta de políticas auténticamente integradoras también se han convertido en un peligroso caldo de cultivo.
Por otro lado está esa versión aventurera de la yihad que hace que muchachos y muchachas, sin antecedentes de ser especialmente religiosos y de clases más acomodadas, se dejen captar por su imaginería bélica y sangrienta. Una maraña difícil de desentrañar.
 Sería ingenuo pensar que no habrá que utilizar la fuerza. Dentro de un plan global no se puede descartar su uso en situaciones concretas. Pero siempre están quienes piensan que ellos tienen una solución final que puede resolver a bombazo limpio cualquier problema. Los que tiran de tripas, básicamente porque carecen de cerebro, para apelar al uso indiscriminado de la violencia. "Machoncitos" y "machoncitas" de barra, como les define Iñaki Gabilondo, que hacen uso de su virilidad, no importa el sexo, de matones pendencieros.
El miedo es un argumento muy antiguo de la extrema derecha xenófoba. Un discurso envenenado que cala entre la gente amedrentada y poco reflexiva. En Francia los sabe bien Marine Le Pen que piensa sacar rédito de la ola de terror. Aquí, García-Albiol achaca el terrorismo a la multiculturalidad. Los clásicos griegos y latinos se rasgan las vestiduras desde ultratumba. La multiculturalidad nunca ha sido el problema. Gracias a ella las sociedades se han enriquecido y alcanzado mayores cotas de progreso.
Sin embargo, la desigualdad y la injusticia si que colaboran directamente con el terrorismo. Y también esa mirada hipócrita que distingue entre víctimas según su nacionalidad o procedencia.
Puede que estemos en guerra pero que nadie sueñe que se puede machacar al enemigo con unas lluvia de bombas y un par de bemoles. Hay situaciones que requieren de órganos distintos a las gónadas sexuales. Quizás sea hora de probar a combinar corazón y cerebro antes de atender a los gritos de guerra de los machos cabríos.

DISCULPEN LAS MOLESTIAS: NOS ESTÁN ASESINANDO

DISCULPEN LAS MOLESTIAS: NOS ESTÁN ASESINANDO
Existe un grupo terrorista que produce lobos solitarios programados para crímenes escalofriantes. Su origen es muy antiguo por lo que cuesta mucho hacer un balance estimado de sus víctimas. Solo en los últimos veinte años 1378 personas han sido asesinadas en nuestro país a sus manos. Ni ETA ni los yihadistas han conseguido un récord tan macabro. Sin embargo, el reguero de cadáveres no cesa, tres más en los últimos días en apenas 72 horas. A estas alturas sabrán que hablo del terrorismo machista. Una lacra social de cuya filosofía han participado hombres y mujeres aceptando roles arcaicos y educando en la desigualdad a su prole. La epidemia es global y en algunos países alcanza una virulencia, incluso institucional, que pone los pelos de punta. Generalmente, tras una lapidación, una religión misógina impulsa la mano que lanza la piedra.. En España tampoco nos libramos de su influjo. El polémico libro Cásate y se sumisa define meridianamente la actitud que se espera de una buena cristiana. A cada hostia que te de tu pariente, ponle la otra mejilla. Pero eso sí, un mejilla maquillada que enmarque una sonrisa boba de cordero. Quizás sea una propuesta de santidad a través del martirio. En realidad, me importa un carajo el enfermizo mecanismo de su doctrina machista. Pero no podemos obviar que la iglesia católica ha contribuido e incentivado a la dominación de un sexo sobre otro hasta el presente. Alguna responsabilidad tendrán. El otro día vi una viñeta en la que rabinos, obispos, imanes y otros padres espirituales montaban en una nave con destino a Marte. El texto rezaba: Un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad. No puedo estar más de acuerdo.
Pero no están solos. Los recortes dejaron a las mujeres más desprotegidas frente a sus agresores. La política de protección a las víctimas se convirtió en papel mojado. Si habláramos de 1378 concejales o diputados asesinados en los últimos 20 años,
¿se habrían recortado medios y efectivos para asegurar su protección? Es evidente que no.
Miles de mujeres y hombres tomaron el día 7 de noviembre las calles de Madrid para lanzar un grito unísono y unisex: ¡Basta ya!. Y alrededor de las mismas horas que se estaba celebrando este acontecimiento, tres mujeres más engrosaron la macabra lista.
Oigan miren, a riesgo de que me acusen una vez más de feminazi u otras gilipolleces similares, tengo la sensación de pertenecer a un subgénero, una subespecie humana, cuya vida no es igual de valiosa que la de sus depredadores. ¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?
Me dirijo a los responsables políticos. Ya perdonarán por las molestias. Se que están con esas cosas suyas de la campaña de hacer brindis al sol y ejercer de showmans televisivos. Lo que pasa es que nos están matando. Sí, sí, ya se que no es nada nuevo. Pues por eso mismo habrá que ponerse cuanto antes manos a la obra. Y no vale cualquier cosa. Tiene que ser un plan global y ambicioso que garantice la seguridad de las víctimas y ataque a la raíz del problema apostando por una educación en la equidad y el respeto entre los sexos. Casi nada. Ya no nos basta con una declaración de buenas intenciones. Nos llueven muertas a diario en los informativos. Y no se sabe nada de los dramas que aguantaron hasta el fatal desenlace. A veces la muerte no es el peor de los destinos por muy descarnado que parezca. Vivir sometida por el terror es una muerte en vida. ¿No sería lógico y justo aplicar a los verdugos las leyes anti-terroristas?
Lo de la sumisión no va conmigo. Soy un espíritu libre o al menos hago lo que puedo. Observo con estupor que muchas chicas jóvenes aceptan gozosas los roles y estereotipos preconcebidos. Me cela porque me ama- mantienen mientras muestran sus vulnerables cuellos de gacela.
Queda mucho que hacer y todos y todas debemos ser autores. Es un reto común  que debemos afrontar hombro con hombro entre ambos géneros. Ninguno queremos que nuestros hijos e hijas el día de mañana se transformen en víctimas o maltratadores. 
 ¡Basta ya! Ya basta de seguir interpretando ese papel secundario. La mujer y el hombre pertenecen al mismo género, el género humano. Pero mientras mantengamos el la herencia machista representamos mejor a otro género: el género tonto.

EL HALLOWEEN CARPETOVETÓNICO

EL HALLOWEEN CARPETOVETÓNICO

La noche de difuntos ya no es lo que era. Recuerdo a mi abuela llenando la oscuridad de la casa de pequeñas velas que flotaban en aceite. Son para guiar a las almas perdidas- me explicaba esa mujer recalcitrantemente atea pero que, muy a menudo, tenía estas incongruencias. En semejante ambiente esotérico, don Juan Tenorio se burlaba de lo sagrado y lo humano desafiando a las más altas instancias celestiales: Clamé al cielo y no me oyó. Más, si sus puertas me cierra, de mis pasos por la tierra: responda el cielo, no yo.
En el Don Juan también había fantasmas sí, pero a la española. Fantasmas pendencieros que se batían en duelo para enmendar su honra mancillada. Como hacen los machos (cabríos). Partiéndose el alma.
En España seguimos teniendo overbooking de fantasmas. No nos falta de nada. Fantasmas que no pueden evitar mostrar su idiocia, como Willy Toledo, para soltar sus escatológicas opiniones sobre los principales símbolos patrios. Siempre que habla este muchacho sube el pan. Digamos que es un fantasma provocador. Pero la cantera nacional es inagotable. Siempre sale otro ectoplasma dispuesto a recoger el guante y doblar el disparate. Y en esta historia tampoco falta. Se trata de un general retirado que, durante una emisión de Intereconomía, retó a un duelo a muerte a Willy Toledo.
 Igual que en la gran obra de Zorrilla, las estatuas cobran vida y las sombras nos hablan. El espectro de este general es de rancio abolengo. De esa casta añeja que prefiere las balas a los argumentos. Gracias a tipos que pensaban como él, miles y miles de ánimas perdidas deambulan desde hace décadas por las cunetas y las tapias de los cementerios. El cielo tampoco les oyó. Ni la justicia, pese a una ley de Memoria Histórica que ya nació amnésica ( seguramente por una lesión que le harían con los fórceps por lo forzado del parto). ¿Sabían ustedes que detentamos un "honorable" segundo puesto en el ranking mundial de los horrores? Concretamente en la macabra sección de desaparecidos. Después de Camboya, somos el país del mundo con mayor número de víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido identificados ni recuperados. ¿Acaso creen los anglo-sajones que inventaron el terror con su noche de zombis y vampiros? Nuestro Halloween nacional es mucho más racial y mantenido en el tiempo. Aquí, la noche de los muertos dura ya más de setenta años. Ninguna criatura sobrenatural, ningún fantasma, provoca tanto pánico como el de la intolerancia. ¿Halloween?. ¿Una noche de miedo y de difuntos?. Aficionados. Cuando el horror se graba en el adn de un pueblo, a punta de pistola, no rechistan ni los vivos ni los muertos. Aquí sabemos de eso.
Al hermano de mi abuela se lo llevaron unos agentes un día de octubre del 37 a dar "un paseo". Tenía 28 años y dos hijos pequeños. Nunca regresó. Las autoridades no dieron cuenta ninguna de lo que había pasado con él e intimidaron a la familia para que no rechistara. Mi abuela no era creyente, ya lo he dicho, pero le indignaba el hecho de que los huesos de su hermano no pudieran siquiera descansar en una digna sepultura. Pero lo que peor llevaba esa gran mujer curtida por mil zozobras en su vida, era el silencio. Que no rechisten ni los vivos ni los muertos. Pero yo la oía maldecir entre susurros mientras iba encendiendo lamparillas la noche de difuntos.
Nuestras ánimas perdidas, olvidadas, humilladas por las instituciones democráticas que vulneran las leyes y los tratados internacionales, también son muertos vivientes. Nuestros zombis. Pero en vez de miedo, nos deben dar vergüenza. Vergüenza de qué únicamente un régimen sanguinario como el de Pol Pot sea el único capaz de ponernos la pierna encima en lo relativo a este escalofriante tema. No dice nada bueno de nuestra democracia ni de nuestra presunta civilización en cuestión de derechos humanos..
Como esto va de fantasmas y de seres demoniacos, no faltan voces que dicen que no hay que abrir las heridas y que esto solo sirve para que los familiares se forren pidiendo subvenciones. Yo creo que ya es hora de hacer un exorcismo y "aventar" la casa de fantasmas. Y sobre todo de curar las heridas, cuando su interior está podrido, como haría un cirujano.
La fiesta de Halloween puede divertirnos y entretenernos pero el género de terror lo clavamos mejor en Carpetovetonia. Puede que las fosas de Pol Pot  y los jemeres rojos tengan más muertos, pero los nuestros llevan más tiempo pudriéndose en el infierno.
Como diría el Tenorio: ¡Qué largo me la fiáis!

Descerebrando a todo trapo

Descerebrando a todo trapo

El ministerio de educación del gobierno de España lo tiene clarinete. Una ciudadanía con pensamiento autónomo  y capacidad para cuestionar las versiones oficiales nunca ha convenido a los intereses de los poderosos. Banqueros chupasangre, empresarios cicateros, políticos corruptos y organismos podridos medran con más facilidad en una sociedad abotargada que en una compuesta por individuos críticos y despiertos. Por lo pronto, a Kant, Nietzsche y Platón, entre otros muchos, les han hecho un ere fulminante para expulsar la filosofía de las aulas y salvaguardar las tiernas cabecitas de nuestros estudiantes del trabajoso esfuerzo de echarse a pensar. ¿Para qué tanto desgaste neuronal cuando podemos encauzar a los jóvenes a explorar otros derroteros que resultan menos peligrosos y mucho más folklóricos?.

Para muestra, la iniciativa del ministerio de impulsar unos novedosos módulos de FP más acordes con los valores tradicionales y casposos de la España cañí. Uno de ellos consistiría en formar en las tareas del hogar. Aprender a planchar, coser un calcetín o hacer la lista de la compra puede que no ayude a desarrollar el intelecto. Pero garantizará un servicio doméstico y domesticado que sea eficaz y no plantee disquisiciones intelectuales a sus señores. ¿Se imaginan a Gracita Morales haciendo este FP? Pues algo así deben buscar, que, con título, tener servicio aporta más glamour. Tengo entendido que hasta han pensado en un módulo superior. Supongo que la orla de fin de curso tendrá forma de cofia.

Pero como en Carpetovetonia  siempre somos capaces de elevar el surrealismo hasta el infinito y más allá, esta no es la única idea, digamos peculiar, del ministerio. Proponen una formación profesional básica para novilleros y banderilleros y otro tramo superior para toreros de raza, casta y tronío. Más cornadas da el hambre, ¿no?. Pues hala, a fomentar topicazos si queréis mover el bigote. Lo que me extraña es que no se les haya ocurrido el FP de folklórica o de destripaterrones (que no todos tienen cualidades artísticas). Tiempo al tiempo.

En fin, que la España de charanga aún toca la pandereta para atontar al pueblo con la ruidera. Ellos lo hacen por nuestro bien. Para abrir un abanico de opciones al futuro de nuestros hijos lejos de las maledicencias que vienen escritas en los libros. Leer nunca fue bueno para el coco, recuerden al Quijote. Pero sobre todo, un pueblo instruido no casa bien con los chanchullos y los chanchulleros. Para ser un corrupto no necesitas el título de FP, aunque los hay con varios masters. En este país los tenemos de todo pelaje y condición. Lo llevan en la sangre. Y, desde luego, son amantes de los “santos inocentes”. No quieren españolitos respondones como filósofos peripatéticos que contravengan  el desorden que, ellos mismos, previamente han establecido.

Sinceramente, no creo que prospere tanto patetismo. Aunque hablando de educación y de la deriva que ha llevado su gestión en los últimos años, nunca se sabe. El borrador no tiene desperdicio. Les aconsejo que le echen una ojeada. ¿Creían que con Wert acabó la pesadilla? De lo que no cabe duda es de que a los responsables (metafóricamente hablando) dan ganas de pedirles las dos orejas y el rabo. Tienen suerte de que servidora es anti-taurina. Pero siempre hay excepciones para todo.

EL DOLOR DE UN MAL SUEÑO

EL DOLOR DE UN MAL SUEÑO
Coincido plenamente con la opinión de Valle-Inclán: “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.”  Desde que don Ramón María manifestó esta observación, ha bajado mucha agua por el Ebro. Pero la cruda realidad que encerraban sus palabras ha permanecido inmutable, pese a la alternancia de regímenes, épocas  y gobiernos, hasta la actualidad. El esperpento social que retrató espléndidamente en su Luces de Bohemia  es perfectamente extrapolable a  nuestros días.
Si Max Estrella pudiera vernos ahora (cosa improbable en un ciego). O mejor dicho, si el poeta bohemio, irreverente y deslenguado se encontrara con una ciudadanía supuestamente alfabetizada, con posibilidades cuasi infinitas de conseguir información y que siguiera dejando las riendas de su destino en manos de chabacanos, mediocres y amigos de lo ajeno (sobre todo si sale de lo público), se tomaría un chupito de cianuro. A Max le desgarraba esa España suya con olor a beatas y políticos corruptos. Esa España de graves conflictos y desigualdades en la que la pobreza e ignorancia de muchos engordaba la buchaca de unos pocos. La injusticia que percibía era el dolor de un mal sueño del que nos cuesta demasiado despertar.
No se qué imagen deformada podría dar este gobierno en un callejón de espejos convexos y cóncavos. Pero no necesitamos hacer un ejercicio de imaginación después de ver el vídeo de autobombo con el que el PP ha querido despedir su candidatura. Obviando que es un plagio de la campaña de un líder político iberoamericano, el trhiller pepero no tiene desperdicio. En él aparece una muchacha que llega a un hospital en estado crítico. Los profesionales sanitarios (no se aclara si pertenecen a la la sanidad pública) luchan contra el peor de los pronósticos, la muerte de la paciente, consiguiendo una milagrosa resurrección. Tras esmeradas atenciones, la paciente sale  con un aspecto ágil y saludable y vuelve su rostro hacia el sol descubriendo que, algún extraño virus contraído en los quirófanos, ha hecho que mutara el color de su tez provocando que la bandera de España se haya quedado grabada en su cara per secula seculorum. Alguno pensará que soy un poco boba y que no he entendido la sutil metáfora que representa esta historia. La cuestión es que, cuando pienso en una joven y moribunda España en manos de cirujanos como Montoro, Fátima Báñez, Guindos o Rajoy, la única resurrección que me parece creíble es la de Frankenstein. Sobre todo si consideramos que la sufrida paciente había sido previamente mutilada y recortada por sus supuestos sanadores y a la hora de volverla a montar decidieron prescindir de algunos miembros que consideraron superfluos. Como el cerebro y el corazón.
Lo del cerebro lo digo porque no paran de insultar a nuestra inteligencia. Este video es solo otra esperpéntico mueca y, porque no decirlo, un atentado al buen gusto. Y el corazón no es un órgano compatible con los planes que preparan para esa walking spanish dead que han echado a andar con la cara tatuada de su patrioterismo carroñero.
Menos mal que siempre nos quedarán los obispos para proteger a los débiles de los abusos. Cristianos intachables como el obispo Cañizares que aconseja desconfiar de los refugiados sirios y dice que lo de la pobreza en España es un cuento chino. Que él no ha notado  que haya aumentado el número de mendigos desde su atalaya. Contradice lo que dice Cáritas. Pero cómo vamos a fiarnos de esos bolcheviques que no hacen más que denunciar el incremento de la pobreza (sobre todo la infantil) y tocar las narices al señor obispo. ¡Cáritas, otros rojeras como ese jodido Jesucristo.! Como decía el Quijjote: Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
Hoy he tenido inquietantes noticias sobre los activistas de las Euromarchas. Al menos 120 personas han sido detenidas en el transcurso de una acción pacífica en Bruselas. Entre ellos 30 españoles, algunos de ellos miembros conocidos y queridos de la Marea Blanca aragonesa. Han sido esposados con bridas bajo la lluvia durante horas y posteriormente arrestados en dependencias policiales. En el momento que escribo estas líneas he podido hablar con ellos y se que se encuentran en libertad y se dirigen al Parlamento Europeo.
Esa es la España que se levanta sin intervención de brujos ni matasanos. La que no se rinde, la que no rebla ante la injusticia pese a la tozudez con la que gusta de azotarnos. Luchan contra las políticas de austeridad y el TTIP. La pobreza de ahora y la que nos están preparando. Y no necesitan tatuarse una bandera ni recurrir a milagros. Tienen la razón. Y  corazón y cerebro suficiente para plantar cara a los mismos enemigos que tuvo Max Estrella. Enemigos de la patria y de patriotas como los euromarchistas que han llegado a Bruselas para dejar atrás un mal sueño. Para salir de la pesadilla de esa España deforme y deformante que asfixia todo lo grande y hermoso que tenemos intentando convertirlo en esperpento-

EN ELNOMBRE DE MUCHOS

EN ELNOMBRE DE MUCHOS Las Euromarchas  contra la pobreza, la injusticia y la desigualdad avanzan hacia Bruselas para llevar un mensaje: Otra Europa es posible. Columnas de personas procedentes de todos los territorios han ido sumándose a esta iniciativa para poner voz a los desheredados por esa Europa negra que devora a sus hijos para mayor gloria de sus majestades financieras. Es un ejército inerme, pacifista (pero no por ello inocuo) compuesto por toda clase de personas. Jubilados, trabajadores, desempleados, sindicalistas, jóvenes que se resisten a ser la generación perdida, familias enteras... Seres humanos con nombres y apellidos que no se resignan a la distopía predestinada para el futuro de sus hijos.
Ellas y ellos caminan en el nombre de muchos. Se hace camino al andar. Al andar se hace camino y se entra en contacto con la realidad que atraviesan otros seres humanos. Gente como Jose C,, conocido en Sevilla como Pepe, un padre que tampoco se conforma y que lleva más de 25 días en huelga de hambre reclamando la atención especial continua durante la jornada escolar que, por cierto, el menor ya tiene reconocida hace tiempo. O como otras familias que tienen graves problemas para alimentar a sus hijos pero que no pierden la esperanza de construir un mañana más justo. Ellos también caminan alentando las piernas y los corazones de los marchistas.
A la Europa de los índices bursátiles y las primas de riesgo no le conmueve que la pobreza infantil aumente. Sin ningún discurso social, con unos planteamientos exclusivamente económicos, el proyecto europeo se ha convertido en la tapadera institucional de los intereses de los más poderosos. Mientras tanto, la brecha de la desigualdad crece exponencialmente. Los ricos son cada día más ricos y han aumentado su número en el parnaso de los millonarios. Por otro lado, la pobreza y la precariedad clavan sus fauces en un sector cada vez más amplio de la sociedad.
Los caminantes de las Euromarchas denuncian que Bruselas no está actuando con transparencia y mucho menos defendiendo los derechos de los ciudadanos. Ponen como ejemplo el polémico TTIP que va a dar más poder a las empresas que a los propios estados. Un tratado que vulneraría derechos laborales y convenios democráticos de los trabajadores europeos.
 Por eso han tomado la decisión de echarse a andar porque saben que nadie va a luchar por nuestros derechos... si no lo hacemos nosotros mismos.
Estamos en una encrucijada a la que nos ha conducido un capitalismo antropófago. Esa Europa cicatera que pone muros a  la solidaridad y antepone las ganancias de los bancos y las grandes compañías a las vidas de la gente, huele a cadáver. Podríamos decir, desarrollando una metáfora, que las Euromarchas son el pre-cortejo fúnebre que anuncia el óbito de esta podrida alianza. No es que sus corajudas huestes vayan a derribar el sistema ellos solitos. Digamos que son la voz de los sin voz. Los que ponen rostro a esas víctimas colaterales de sus juegos de guerra financieros. Una legión de parias que intuye que hay otro camino, otra Europa, más a medida de los seres humanos. Todo es empezar a andar. Paso a paso... pero sin reblar ni para coger impulso.

JURAR EN HEBREO

JURAR EN HEBREO Los trabajadores de TVE han recibido una surrealista invitación de parte de la dirección del ente público. A través de Intranet, se les ha instado a jurar la bandera de España en un acuertelamiento colindante a sus instalaciones. No parece casual que, semejante ocurrencia, se haya dado a tan pocos días de las elecciones catalanas. La televisión que pagamos entre todos tiene serios problemas para mantener la imparcialidad y la veracidad en su línea informativa. Pero proponer a sus trabajadores una jura de bandera en defensa de la unidad de España es un acto propagandístico que huele a azufre rancio. En estos días podemos observar como los nacionalistas de uno y otro lado se envuelven en un trapo coloreado para reivindicar su patriotismo. Aunque algunos pensamos que solo lo hacen para tapar sus desvergüenzas. En el ayuntamiento de Barcelona, los portavoces del PP y ERC pugnaban por asomar sus respectivos estandartes desde la balconada. Una bandera de España y una estelada compitiendo para exaltar el resentimiento entre dos pueblos condenados a entenderse.
 Por eso creo que en esta ficticia guerra de banderas, a quiénes no hay que perder de vista es a los abanderados . Esos mismos que, a ambos lados del territorio comanche-catalán, han propinado a sus compatriotas una reforma laboral implacable y un deterioro progresivo de la educación y la sanidad pública. Los corruptos españoles no tienen nada que envidiar a los catalanes. Y, por desgracia, la impudicia y los recortes sociales afectan por igual a tirios, troyanos, murcianos o a un señor de Sabadell.
Cada cual arrima la bandera al sol electoral que más calienta. Enarbolándola para apelar al sentimiento más tribal y primitivo de las masas. Para beneficiarse de la confrontación en vez de intentar poner cauces constitucionales a las distintas sensibilidades nacionales.
Si quisiéramos, podríamos encontrar la fórmula. Solo es cuestión de voluntad y generosidad. Lo que ahora evidentemente falta.
De momento, el espectáculo está servido. El arzobispo de Valencia proclama que la unidad de España es cosa del espíritu santo. Pronto saldrá Artur Mas diciendo que la independencia es un capricho de la Moreneta.
Lo que no podemos negar es que a todos, como ya se habrán dado cuenta, se les da de miedo hacer el indio. Aunque a los que están engañando con cuentas-banderas de colores, como a los indígenas americanos, es a la desorientada ciudadanía.
Personalmente, no tengo querencia a las banderas. Desde pequeña tiendo a dilatar las fronteras de mi patria. A extenderlas allá donde el corazón y la solidaridad lo requieran. Todos somos miembros de la misma especie humana. Evolucionar significa tomar conciencia de ello. Y para eso estorban los muros y las concertinas. También las falsas patrias.
 Como diría el poeta, soy un alma sin fronteras. La única bandera que he ondeado al viento en la vida es la multicolor del orgullo gay. Y será porque nadie me pidió que le hiciera un juramento. Aunque he de reconocer que jurar, lo que se dice jurar, juro. Con tanto movimiento de bandera, con tanta manipulación patriotera, con tanto truco de prestidigitador desprestigiado, me han dado arcadas. Por eso juro y perjuro( en castellano, fabla, catalán y hasta en algunas lenguas muertas) sin necesidad de arrimarme a una bandera.

MENOS QUE NADA

MENOS QUE NADA La vida de algunas personas parece no tener el mismo valor que el de otras. Al menos, es la impresión que se obtiene si se comparan algunos acontecimientos recientes. En el caso de la peregrina norteamericana , las fuerzas de seguridad del estado despertaron de una larga siesta cuando el senador John McCain amenazó con mandar al FBI a investigar la desaparición. Durante cinco largos meses ni la guardia civil ni la policía fueron capaces de encontrar su cadáver. Ni un solo rastro del autor del crimen. Pero cuando la caballería yankee amagó con tomar las riendas, el orgullo patrio facilitó la resolución del caso en pocos días.
Denise era ciudadana del primer mundo. Con una familia que la amaba y que no dudó en presionar a las más altas instancias políticas de su país para saber qué le había sucedido. Eso fue definitivo para conseguirlo. En cambio, otros sucesos similares, no reciben la misma atención ni medios. Quizás porque las víctimas eran, a su vez,  víctimas de la explotación sexual o de la trata de mujeres y nadie clamó a las autoridades en su nombre.
Podría ser el caso de la mujer negra que apareció medio carbonizada en un contenedor en plenas fiestas de Nerva. Según la guardia civil, un claro suicidio. Argumento kafkiano que también emplean para desestimar las investigaciones que sirvan, al menos,  para ponerle un nombre al cadáver. Nadie ha denunciado su desaparición, era negra, posiblemente pobre. Podría haber llegado a nuestro país engañada por las mafias que se dedican al contrabando de personas. Obligada a prostituirse y privada de su pasaporte. Asesinada por su proxeneta y arrojada al contenedor como basura humana. Es solo una hipótesis. Pero bastante menos descabellada que la que mantiene la benemérita para cerrar el caso. Un suicidio. De ser así, deberíamos creernos que la mujer se introdujo voluntariamente dentro del contenedor para prenderse fuego. Que, en mitad de las celebraciones de Nerva, nadie vio ni oyó nada mientras su cuerpo ardía silenciosamente. Sin emitir ni un quejido que alertara al personal. Sin que el humo y el olor a carne quemada fuera detectado por las multitudes que llenaban las calles aledañas.
Yo no soy Sherlock Holmes pero este caso me huele, con perdón, a chamusquina.
Como mal huelen también otros "suicidios· femeninos que, casualmente se han disparado en los últimos tiempos. Como el de una joven en Corralejo embarazada y apuñalada tres veces en el vientre que, mientras se desangraba, lavó la ropa de su cama y la sangre del cuchillo. Apañadicas que somos las mujeres hasta la muerte, Que no es cuestión de dejarlo todo hecho un asco, oigan. La familia parece aceptar la versión oficial. Se encierran en un absoluto mutismo.
Hay muchas formas de ejercer violencia contra la mujer y es verdad que este hecho afecta a todas las clases sociales. Pero cuando la mujer padece desarraigo familiar, es pobre o pertenece a un ambiente marginal está mucho más expuesta.
La mujer del contenedor de Nerva tenía una identidad. Puede que alguno de sus familiares o seres queridos, de conocer lo ocurrido, pedirían una investigación más exhaustiva. Reclamarían justicia en su nombre. Pero, a día de hoy, la víctima no tiene nombre y los investigadores no piensan gastar recursos en ponérselo. Ningún senador estadounidense, ni por vergüenza patrio, les va a achuchar para que no le den carpetazo. Negra, pobre, seguramente prostituta, anónima... ¿a quién le puede importar? La cuestión es que no engrosará las magras listas de víctimas del terrorismo machista.  Parece que ella y toda su vida entera se consumieron espontáneamente en ese contenedor de basura. Una metáfora cruel y realista de lo poco que valen algunas vidas. 
Menos que nada.