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DELITOS CONTRA EL SENTIMIENTO

DELITOS CONTRA EL SENTIMIENTO

Por lo visto, hay muchas clases de delitos. Algunos pertenecen al terreno de lo etéreo. Afectan a las creencias más íntimas de algunas personas, por eso son complicados de explicar. En esta categoría estaría el delito contra el sentimiento religioso, un cargo que últimamente se está repitiendo con demasiada frecuencia. Los estudiantes imputados por la protesta en la capilla de la Complutense o el payaso Leo Bassi violaron esa intangible norma. Al menos en la opinión de las organizaciones de la ultraderecha católica que actúan como parte acusadora. Su sensibilidad religiosa se sintió injuriada por las respectivas performances de unos y de otro. Hasta aquí, me parece normal. La sátira y la provocación son armas poderosísimas contra la intransigencia. Por eso resulta lógico que la jerarquía católica-nacional se sienta amenazada por aquellos que, expresando en absoluta libertad de pensamiento su opinión, pudieran ayudar a reflexionar a sus bases. Imagínense que a su rebaño le diera por pensar. Por someter su fe al tamiz de la ironía y la razón. Podrían pasar dos cosas: Una avalancha masiva de deserciones o una reforma total de la Institución. Quizás ambas simultáneamente. En cualquier caso, ayudaría a sanear el Planeta y la propia dignidad de los cristianos que viven oprimidos por una oligarquía que criminaliza la crítica y la duda. Y aquí entramos en otra parcela peligrosa, porque mi sentimiento de librepensadora también se siente amenazado por tanta intolerancia. Por una sociedad cada vez más irrespirable que intenta someternos a cristazo limpio para que no le demos tanto al coco. Pero seguro que a mí, ni dios me protege de esto.

Publicado en Público y Diario del Alto Aragón

Art. de Antonio Aramayona en Andalán (La metamorfosis de un cuento muy visto)

Art. de Antonio Aramayona en Andalán (La metamorfosis de un cuento muy visto)

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INSIDE JOB O LA VISIÓN LÚCIDA DEL TERROR (Series Andalán)

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NO DISPAREN AL FOTÓGRAFO

NO DISPAREN AL FOTÓGRAFO

Edu León es fotógrafo y colaborador del colectivo editor de Diagonal. La indiscreción con la que maneja el objetivo de su cámara le ha traido más de un problema. Las imágenes que capta son documentos gráficos explícitos de las injusticias y abusos cometidos contra los inmigrantes. Actualmente ha sido detenido en la frontera Turca con Grecia, paso por donde se introducen inmigrantes clandestinos, y permanece a la espera para ser deportado. Su crímen ha sido tratar de captar la realidad que sufre este colectivo, las detenciones, el trato vejatorio, la inhumanidad con la que son tratados por intentar buscarse la vida fuera de su patria de origen. Otros periodistas y fotógrafos de la agencia EFE corrieron la misma suerte con anterioridad en esta zona. Pero no es la primera vez que Edu se expone a las represarias por retratar la verdad. Debe enfrentarse a cuatro procesos judiciales en el Estado Español por realizar fotografías en los controles indiscriminados a los que son sometidos los extranjeros por las fuerzas de seguridad. En nuestra sociedad democrática y multicultural los rasgos y el color de la piel son indicios suficientes para acosar sistemáticamente a ciudadanos que no cometen ningún delito. Se realizan redadas aleatorias en locutorios, estaciones de autobús o de metro o en parques que son el centro de reunión de algunos colectivos. Las características físicas determinan la caza y expulsión de ilegales. Muchos que antes estaban en situación regular en el país han perdido el trabajo a causa de la crisis y ahora ven peligrar su estabilidad en el país. Son las primeras víctimas, los peones desechables, de un sistema que hace recaer su propia culpabilidad sobre las espaldas de los más vulnerables. Y no, no quieren fotos de la infamia porque en ellas se retratan las mentiras que tratan de esconder con millones de palabras.

Publicado en Periódico de Aragón

Concentración exigiendo el cierre de Garoña (24 de marzo del 2011)

Concentración exigiendo el cierre de Garoña (24 de marzo del 2011)

Foto: Primo Romero

EL DISCURSO DE CHARLOT

EL DISCURSO DE CHARLOT

En la escena final del Gran Dictador, Chaplin dirige un conmovedor discurso a la raza humana. Asegura que los dictadores del mundo acabarán cayendo y que el pueblo recuperará el poder que le pertenece y le ha sido arrebatado. Dice más: Exhorta a nuestra especie a que no se someta a las bestias que nos desprecian y esclavizan. A esos que nos tratan como ganado y nos roban la alegría y la libertad. Después de más de setenta años el panorama no puede ser más desolador. Los dictadores no solo se han multiplicado, lo peor es que no todos son tan identificables a un golpe de vista como Hitler, Gadafi o Franco. Los hay, aunque no lo crean, mucho más taimados que consiguen camuflarse en el entramado democrático y vivir su enfermiza megalomanía succionando la yugular de un pueblo aborregado. Sátrapas electos como don Carlos Fabra, ese caudillo castellonense que inaugura obras faraónicas, como un aeropuerto monísimo y muy moderno para que la gente pasee tranquilamente por sus pistas sin peligro de ser arrollados por los aviones. ¡Qué detallazo! Pero eso sí, al ser un aeropuerto desde el que no hay previsto ningún vuelo, tendrá que asumir las pérdidas el populacho. Total, ¿qué importancia tiene derrochar millones de euros del erario público, en un destino incierto y presuntamente pestilente, a cambio de poder contemplar en la rotonda de acceso la monumental escultura para mayor loor del sr. Fabra?
24 metros de alto por dieciocho de diámetro en homenaje a su persona. Un síntoma inequívoco de su delirio de grandeza pero también de nuestra condición bovina. Aunque los recortes, reformas y exigencias europeas amargan la vida de la ciudadanía convirtiendo la existencia de muchos en una peripecia, mantenemos en el poder a estos cachondos maniacos que se burlan de nuestra inteligencia mientras nos soplan la cartera. ¿Será porque simplemente somos tontos?

EL DISCURSO DEL GRAN DICTADOR

PROFANAS POR LA LIBERTAD

PROFANAS POR LA LIBERTAD

A las jóvenes estudiantes de la Complutense que profanaron el templo ubicado en el recinto universitario se les va a caer el pelo. ¿Acaso pensaban que la libertad de expresión, amparada por una Constitución que sostiene que habitamos en un Estado Aconfesional, era suficiente argumento para contrariar a la todopoderosa casta católica nacional? ¿En qué país creen que viven? Esas muchachas, impías pecadoras orgullosas de sus libidinosos cuerpos de mujeres, que desafiaron con sus desnudos torsos el obligado recato, la sumisión natural que a su sexo corresponde no van a salirse de rositas. Esos engendros de Satán no parecen satisfechas con que la magnánima Iglesia, en un acto de piedad que luego hicieron extensible a otros animalillos de la creación, les reconociera el alma. Esa intrínseca maldad, propia del género maldito por el pecado original, les ha vuelto insolentes. Quieren, nada más y nada menos, arrancarse el yugo que controla su predisposición al lado oscuro. Ser las dueñas de su sexualidad y manejar a su antojo los canales reproductivos que solo a dios, ese dios macho y machista que adoran los católicos, le corresponde administrar. El error fué dejarles estudiar. Llenar esas huecas cabecitas de enseñanzas no fue una buena idea. Está escrito en el sagrado libro de Corintios 14:33-34: "Como en todas las iglesias de los santos, las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra, antes bien estén sujetas como también la ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus maridos en casa: pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea..." Pero estás brujas fueron más allá. Exhibieron sobre sus desnudas pieles el rechazo a un culto que desde su origen entendió el peligro que hembras y sodomitas entrañaban para su reino celestial. Separar la fe de los espacios públicos ¡Qué desfachatez! Para profanar las mentes, cuando no los cuerpos de nuestros tiernos estudiantes, ya está inventado el clero. Nadie puede negar la eficacia con la que cumplen con este sacrosanto cometido desde que el hombre es hombre, católico por supuesto, y la mujer un ser defectuoso que desató la furia del Altísimo. ¡Si Torquemada levantara la cabeza se iban a enterar!

OPORTUNAMENTE CUERDOS

OPORTUNAMENTE CUERDOS

Bertrand Russell aseguraba, con muy buen criterio, que la mayoría de los problemas del mundo procedían de que los ignorantes siempre parecen estar seguros de las cosas mientras que los inteligentes tienen dudas. Estoy de acuerdo. Las afirmaciones sin fisuras ni vacilaciones me  sobrecogen. Pero mucho más cuando la teoría que se defiende con vehemencia, como ocurre con la energía nuclear, está fundada sobre falsas premisas y argumentos torticeros. Si además, arañando someramente con la punta de las uñas, descubrimos que la solidez de su discurso corresponde al beneficio de los negocios privados, eso sí con dinero público, el mosqueo sube de intensidad. Pero el paroxismo llega tras comprobar que lo que se nos vendía como una fuente segura puede originar una hecatombe de consecuencias incalculables para todas las especies de vida que pueblan el Planeta. Llámenme oportunista si quieren pero tras el desastre de Chernóbil y lo ocurrido en Fukushima me parece de lo más inteligente dudar de la veracidad de los razonamientos pro-nucleares. Y voy más lejos todavía, cualquier persona cuerda rebasaría la duda más que razonable para oponerse abiertamente a la cultura nuclear por muchos motivos. El principal, es obvio, los riesgos que entraña para nuestra supervivencia. Más siendo el más apremiante, no es el único. También es importante desmontar esa maraña de mentiras con la que nos andan envolviendo sobre la inevitabilidad de apostar por el átomo frente a las renovables. El capital que los estados invierten a favor del monopolio nuclear, cuatro veces más que lo que se destina a la investigación de auténticas energías limpias, revierte en el bolsillo de unos tipos que no son ignorantes, sino piscópatas financieros. Los ignorantes, algunos con más veneno que otra cosa en sus cerebros estreñidos, son sus portavoces políticos y mediáticos. Atacando a cara de perro a todos los que cuestionan a sus amos con la esperanza de que les caigan las migajas del banquete. Sin entender, como disciplinados idiotas, que las sobras de esa bacanal desprenden un inconfundible olor a muerte.

ELECTRA EN LA COMPLUTENSE

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LOS LIQUIDADORES DE FUKUSHIMA (Series Andalán)

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BIOPSIQUISMO FASCISTA

BIOPSIQUISMO FASCISTA

La situación en Libia se asemeja cada vez más a la vivida durante la guerra civil española. Los rebeldes libios, como los republicanos españoles en el pasado, esperan ayuda de las democracias internacionales mientras mueren bajo las bombas de un megalómano sanguinario. E igual que pasó aquí, las potencias mundiales que tantas veces han demostrado ser de gatillo fácil en los asuntos bélicos, estan dando el gatillazo. Mientras especulamos con el sexo de los ángeles, los índices de Wall Street, la amenaza radioactiva de Japón y, peor aún, su influencia sobre nuestros negocios e inversiones, la población civil  del país árabe está siendo masacrada delante de nuestros cautos ojos. De repente nos hemos vuelto cuidadosos. No queremos repetir lo de Irak o Afganistán. Eso estaría bien si fuera cierto. Aunque la emergencia de los libios, sobrevivir a un sátrapa asesino, difiere exponencialmente de los motivos que esgrimían el trío de Las Azores. Pero volviendo a los parecidos razonables, ¿qué me dicen de ese Gadafi rememorando al Criminalísimo? ¿No se les ha movido nada en las entrañas? Porque a mí si. Sus palabras: "No habrá misericordia para los traidores" me recuerdan a esas otras que escupía el general de generales refiriéndose a las hordas rojas. Incluso intentó limpiar el gen del marxismo de la raza hispana secuestrando a 30.000 hijos de republicanos. Seguía los consejos de su psiquiatra favorito, el execrable Vallejo-Nájera, que lo ilustraba en sus teorías del biopsiquismo del fanatismo marxista. Y mientras el mundo libre vacilaba, los leales a la República fueron cayendo o tuvieron que exiliarse. Los demócratas perdonaron al travieso fascistoide y acabaron levantándole el bloqueo.
Nadie se conmovio por el destino que le aguardaba a nuestro pueblo. Business is business. ¿Pasará lo mismo con los libios? Al fin y al cabo, no teníamos escrúpulos en negociar con su gobierno antes del levantamiento rebelde y Gadafi ya era un asesino. Debía tener razón Vallejo-Nájera con lo del gen de los rojos, era extirpable, a los hechos actuales me remito. Pero el otro, el que rige la voluntad de los fascistas debe andar incrustado a fuego en el neocórtex cerebral de mucha gente. Es inoperable e irreversible y no afecta únicamente a maniacos homicidas como Gadafi o Franco.

Publicada en El País

LA JUSTICIA DEL PUEBLO

LA JUSTICIA DEL PUEBLO

Lo que conocemos como un Estado de derecho no garantiza siempre que las sentencias que nacen de sus tribunales sean justas. Un ejemplo de ello es lo ocurrido con el doctor Montes y su equipo del hospital Severo Ochoa. Una denuncia anónima, porque anónimos son los dedos acusadores de los cobardes, consiguió que el entonces consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, sr. Lamela, arruinara de un plumazo la carrera y la reputación de estos profesionales. Fueron acusados de haber cometido 400 asesinatos mediante sedaciones irregulares que achacaron a la mala práxis. El caso fue sobreseido en el 2007 pero no despejó completamente la sombra de la sospecha que ensuciaba el historial laboral y personal del equipo. Para quien desconozca los hechos es importante recalcar que, en ningún caso, se pudo demostrar esa eutanasia activa por la que fueron imputados. Las sedaciones estaban dentro de la más estricta normalidad y fueron aplicadas a enfermos en fase terminal con el único propósito de minimizar una larga y dolorosa agonía. Además de la injusticia judicial, que no consiguió reivindicar el buen nombre de estas personas, padecieron el acoso mediático, político y la injuria sistemática por parte de quienes, carentes de prueba alguna, llegaron a tildarles de nazis y asesinos entre otras lindezas. Recientemente hemos conocido la resolución del recurso presentado ante el Tribunal Supremo por el dr. Montes y otros 39 profesionales exigiendo una reclamación por daños y perjuicios a la Comunidad de Madrid que fué la parte acusadora en esta maquiavélica caza de brujas. La Justicia ha decidido que no hubo intención de manchar la honorabilidad personal o profesional de los acusados por lo que ha desestimado la demanda. Los que tenemos memoria recordamos los hechos acaecidos de manera bien distinta. Por eso queremos manifestar nuestra adhesión incondicional al dr. Montes y el resto de perjudicados. Explicarles que, más allá de los desvaríos de algunos leguleyos, existe otro tipo de justicia: la del pueblo. La de las personas que, cuando tengamos que enfrentarnos al tránsito final, deseamos que haya un dr. Montes al lado que nos ayude a pasarlo sin que se convierta en una tortura innecesaria. Para ellos, todo mi apoyo y mi cariño.

Publicado en Tribuna Libre del Plural

EL PRECIO DE UN IDIOTA

Ignoro lo que cobrará Salvador Sostres como articulista  de El Mundo. No se cuanto dinero le cuesta  a Pedro J. mantener entre sus huestes a un expendedor de ruindades cuya única utilidad consiste en aventar mediáticamente la mierda que brota de sus exíguas meninges. Pero más allá de la indigencia intelectual y ética del individuo en cuestión, deberíamos preguntarnos sobre los motivos que impulsan al director de su redacción para mantenerlo en plantilla. Si fuera verdad aquello que mantiene Sostres de que la tierra a veces menstrua para hacer limpieza, refiriéndose a los miles de fallecidos en el terremoto de Haití, haría mucho tiempo que su prescindible humanidad se hubiera sumergido en el proceloso torbellino de cualquier retrete. Pero como un idiota siempre puede doblar su estulticia si se le estimula pecuniariamente, Sostres ha soltado otras perlitas dignas de alcanzar la cumbre de la antología en desafueros periodísticos. Para dar mayor lustre a su cruzada del odio al rojerío y la progresía nacional, ha establecido una infame comparación entre el valor de la vida de un haitiano pobre y la de un ciudadano del primer mundo haciendo hincapié en que, para quien vive en la miseria, la muerte es una liberación y un proceso de selección natural que se convierte en tragedia cuando son las vidas de los japoneses o de los occidentales las que se pierden. Tras vomitar esta bazofia, se ha referido a los "piojosos" de la izquierda argumentando que nos alegramos de la desgracia de los hermanos japoneses porque eso ayuda a reforzar nuestras teorías anti-nucleares. La simple exposición de esta vileza se contesta por sí sola por ello no pienso malgastar una palabra en desdecir a un cretino. Solo una cosita, citando al propio Sostres en su magistral lección sobre la diferencia que establece entre el drama haitiano y la tragedia japonesa, quitándole importancia al primero para lamentar profundamente el segundo, voy a utilizar la misma vara de medir para trazar los parámetros de su existencia: El drama doméstico, apenas trascendente si no se le diera tribuna, es la disfunción cerebral de este señor. La Tragedia, terrible y con mayúsculas, es que se le proporcione un foro para airear su minusvalía moral a los cuatro vientos.

LOS LÍMITES DEL MAL

LOS LÍMITES DEL MAL

¿Hasta donde puede llegar la perversión de este sistema?, ¿Dónde está el límite para la explotación y el abuso? Y mucho más importante, ¿Quién lo va a definir? Dice Cayo Lara que debería ser un delito despedir con beneficios. Que no es ético supeditar los puestos de trabajo a la competividad. Pero la realidad nos muestra su cara más sórdida en empresas como Telefónica que, con una ganancia de 10.000 millones, ha destinado 600 a despedir trabajadores. A la codicia mercantil no le basta con ganar dinero a espuertas, debe ganar más que su competencia. Ser líderes en el sector es más importante que salvaguardar los empleos de quienes, con la vara de medir neoliberal, se han convertido en un lastre para su ascensión a los cielos del capitalismo salvaje. No debemos esperar misericordia de estos feroces lobos mercantiles. Sus tecnócratas han sustituido el corazón y la decencia por los índices de cotización bursatil. Ni de un gobierno que ha renunciado a su esencia proletaria para amancebarse con los tiburones financieros. Mucho menos de un oposición que aguarda su turno agazapada para lanzarse a nuestras yugulares a succionar la poca sangre que nos queda. Entonces, ¿estamos perdidos? Yo no se si perdidos pero desorientados, fijo. Nuestra escasa capacidad de reacción ante las infames reformas que se nos van inoculando abre la veda de los despropósitos. Todo nos amenaza pero nosotros seguimos circunspectos, sumisos al destino que nos quieren trazar los poderosos. Incrédulos y paralizados mientras perdemos los derechos laborales, uno tras otro. Nuestra catatonia les da la medida exacta de los atropellos que aún pueden perpetrar. Somos nosotros mismos, nuestra inacción y nuestro miedo, los que gritamos al capital: ¡Eh, no te cortes! Puedes darle rienda suelta a tu psicópata avaricia. Como ves, no vamos a oponer demasiada resistencia. Y así, pasivamente, colaboramos en cavar la tumba donde se acabará enterrando nuestro futuro y la escasa dignidad que todavía colee.

IN MEMORIAM (Series Andalán)

IN MEMORIAM  (Series Andalán)

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EMERGENCIA NUCLEAR

EMERGENCIA NUCLEAR

El terrible seismo que ha sacudido Japón ha puesto en evidencia la fragilidad de la seguridad en las centrales nucleares. Al menos son dos las centrales donde se están produciendo problemas en la refrigeración de las turbinas y una de ellas podría estar en proceso de fusión nuclear.
Esto sucede en el país nipón, el más preparado tecnológicamente para prevenir los riesgos radiactivos en sus modernas plantas que ya fueron construidas para resistir terremotos de intensidad 7´5. ¿Imaginan qué pasaría si un fenómeno de la misma naturaleza ocurriera en cualquier otra parte del mundo donde las centrales no cuentan ni de lejos con la equipación de las japonesas? En nuestro país el debate nuclear es un tema polémico, mucho más las cuando las necesidades energéticas acucian en la búsqueda de soluciones. En los últimos años hemos visto como las posiciones pro-nucleares se han ido multiplicando incluso entre algunos sectores ecologistas. Si esto hubiera ocurrido en nuestras plantas, que ya han tenido problemas y fugas en situación de absoluta normalidad, ¿cuál sería el resultado? Ni siquiera sería necesario que la naturaleza agitara el mundo tan violentamente como en Japón. Un avión suicida o cualquier otro acto terrorista podría ser el detonante. Greenpeace ha evidenciado en muchas ocasiones la vulnerabilidad de las centrales. Incluso el grupo ecologista Ecofontaneros, del que servidora formó parte como activista, ya demostró en su momento lo fáci que resulta asaltar estas instalaciones con el peligro que esto entraña. En Ascó, Vandellós o Cofrentes se han producido fugas, grietas y cortocircuitos de los que apenas nos hemos ido enterando. La liberalización de los mercados eléctricos ha propiciado que se redujeran las inversiones en seguridad y se recortaran las plantillas. Si la naturaleza en forma de seismos, sequías o inundaciones no son suficiente amenaza, el terrorismo es el colofón a nuestros temores- ¿No sería más sensato invertir en I+D para desarrollar energías más seguras? No se a ustedes pero a mí, lo ocurrido en el país del sol naciente, me ratifica en aquello de: ¿Nucleares?, no gracias.

Publicado en Público

UN DERECHO INALIENABLE

UN DERECHO INALIENABLE

Conocer nuestros orígenes es, además de un derecho, una necesidad básica para los seres humanos. Todos deberíamos saber de nuestra procedencia aunque el resultado de esta búsqueda no sea siempre el más deseable. Las sospechas sobre el robo de niños a sus padres y su posterior venta en nuestro país, orquestada en hospitales públicos con la complicidad de religiosos, empiezan a tomar las dimensiones de un thriller espeluznante. Para algunos porque intuyen que sus criaturas les fueron arrebatadas con el más cruel de los engaños, haciéndoles creer que habían fallecido, para obtener un beneficio económico. Para otros porque recelan de la veracidad de sus presuntos progenitores. A la irregularidad de estas adopciones, en muchos casos meras falsificaciones documentales que facilitaron estos robos, hay que añadir
otra cuestión: los escasos escrúpulos de los padres adoptivos que aceptaban sin demasiadas preguntas la transacción. Si terrible es el delito cometido por estos mercaderes de bebés, no lo es menor el de los que recibían "la mercancía" sabiendo que no obedecía a cauces legales.
La oferta de estos menores, como en otros negocios turbios, venía de la mano de la demanda de quienes pretendían elegir niños o niñas a la carta o no daban el perfil de idoneidad para realizar legalmente una adopción. Como madre de dos hijos adoptivos, que a día de hoy son adultos sanos y equilibrados, he tomado contacto con los dramas que padecen algunas de estas criaturas. Muchos de ellos, tras haber superado los tres o cuatro años de edad, dejan de pertenecer a la élite de los adoptables. Acoger a un bebé atiende más a las posibles frustraciones maternales o paternales de los adoptantes que a las necesidades reales de los niños que aguardan una adopción. De ahí esas interminables listas de espera que dificultan el objetivo de los futuros padres mientras miles de chiquillos permanecen en manos de la administración porque ya han perdido esa demandada edad de la inocencia. Los hechos que ahora se investigan deberían servir para restituir la verdadera historia de cada uno y evitar que algo así pueda volver a ocurrir. Pero también debería valernos para reflexionar sobre los auténticos motivos que nos impulsan a la hora de tomar esta decisión. Algo que solo debería determinar la capacidad de amar de cada cual.

Publicado en Público

PAN Y ROSAS

PAN Y ROSAS

Ocurrió hace más de un siglo pero pudo ser ayer. Corría el año 1909, en plena revolución industrial, cuando 140 mujeres jóvenes que trabajaban en la industria textil en condiciones infrahumanas murieron calcinadas en la fábrica donde previamente habían sido encerradas.
La incorporación de la mujer al mercado laboral nació bajo el estigma de la explotación en doble sentido. Por ser obreras y mujeres. Nada difícil de creer en un mundo donde los derechos elementales del ser humano permanecían anulados para las féminas. Todavía quedaba un largo recorrido para conseguir el sufragio femenino en los pueblos occidentales. Algo impensable, aún hoy, en otras sociedades del tercer mundo donde la vida de una mujer no vale nada. "Pan y rosas" era el lema de las primeras trabajadoras que se movilizaban por su dignidad. Pero en la actualidad, ni siquiera hemos conseguido librarnos del sistemático feminicidio que sufre nuestro género. En Guatemala por ejemplo, asesinar y violar a una muchacha sale de balde. En la India se sacrifica a las niñas neonatas para evitar pagarles la dote el día de mañana. En los países árabes, donde un ansia de libertad recorre el norte de África, las mujeres son las grandes ausentes en esta revolución. Permanecen en sus casas, prisioneras de una tiranía patriarcal mayor que la ejercida por Mubarak o Gadafi. Tampoco aquí estamos completamente a salvo. Docenas de mujeres mueren cada año a manos de sus compañeros. Cosificadas, como si de una propiedad particular se tratara, y ejecutadas por el imperdonable crímen de contradecir a su macho. También en los trabajos seguimos siendo víctimas de una discriminación que no atiende a la máxima: A igual desempeño de tareas, igual salario. Y en la vida cotidiana y familiar, la mujer tiene que ser ese gran burro de carga sobre el que recaen las labores del hogar, la educación de los niños y el trabajo fuera de casa. Es verdad que algo se ha ido moviendo en los últimos años. Algunas parejas ya comparten las responsabilidades más equitativamente. Sin embargo, aún permanecemos bajo la robusta bota del patriarcado masculino en muchas facetas de la vida. Para romper las cadenas debemos interactuar contra una educación machista que sigue adjudicando roles en función del sexo. Nosotras, las madres, tenemos las claves para acabar con la dominación de un género sobre otro. Ninguna ley es tan poderosa como los principios que inculcamos a la infancia. El pan puede llegar de una lucha común entre hombres y mujeres pero las rosas, esas que solo germinan tras un metículoso cuidado, siguen siendo cosa nuestra.

Publicado en Heraldo de Aragón

¿BRAVEHEART ERA DEL PP?

¿BRAVEHEART ERA DEL PP?

Estamos en carnavales. Por este motivo algunos se enfundan cualquier máscara, sobre el disfraz de andar por casa que les oculta cada día, para usurpar una personalidad que no les corresponde. Ahí tenemos a Rajoy que estrena su careta  de Braveheart para gritar: ¡Libertad! junto al coro de peperos camuflados de gladiadores libertarios. González Pons, Mª Dolores Cospedal o el propio Camps hacen apología de la autocracia y se apropian del viejo lema del 69 "prohibido prohibir". Con Franco vivíamos mejor, dicen aquellos en los que ha calado su socapado discurso.
Algunos morían mejor, añado yo para tocarles esas narices de patético payaso que produce escalofríos. Pero los que pretenden emanciparnos de la restrictiva democracia lo tienen claro. Ellos quieren ejercer su derecho a correr sin limitaciones con sus bólidos por nuestras autopistas sin que nadie les haga soplar para comprobar su alcoholemia. Al más puro estilo Aznarino. Lo de ahorrar energía no va con ellos. Que ahorren los pobres, al fin y al cabo ¿para qué quiere la clase trabajadora coches y otras zarandajas burguesas si dentro de poco con sus salarios no se podrán permitir semejantes fruslerías? Y lo del tabaco. ¡Menuda desfachatez la de este gobierno! ¿Cómo pueden restringir su derecho a expeler libremente malos humos en los caretos de los asalariados camareros? ¡Será por escasez de proletarios!. ¿Por qué debe preocuparnos que contraigan un cáncer de pulmón habiendo casi cinco milones de desempleados? A peón muerto, peón puesto. Así es la lógica cartesiana de la derecha española. Ellos reclaman su libertad para seguir imponiéndola sobre los derechos de los otros. Libertad para seguir cometiendo corruptelas enfundados en carísimos trajes de diseño. Libertad para educar a nuestros hijos en la represión y el oscurantismo. Libertad para tergiversar la historia y no desenterrar a los muertos de la dictadura que reclaman justicia desde las cunetas. Libertad para que las mujeres no decidan sobre su propio cuerpo y para tratar a los homosexuales como enfermos perniciosos. Esta es su charada carnavalesca. Bajo la mascarada de demócratas esconden su verdadera naturaleza. Como ese lobo feroz disfrazado de beatífica abuelita que no consigue camuflar la aterradora amenaza de su dentadura.

Publicado en El Plural