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Política y justicia social

¡MALDITA SEA!, CLARO QUE SÍ

¡MALDITA SEA!, CLARO QUE SÍ

¿Saben en qué consiste el "water-boarding". Pues se trata de una de las técnicas de tortura empleadas en Guantánamo con sus prisioneros. Se sumerge en agua la cabeza del detenido hasta producirle sensación de ahogamiento, una y otra vez. Como ocurría con la Inquisición, la democracia estadounidense usaba este refinado método de interrogatorio para sonsacar información de los presos. Y como entonces, cualquiera es capaz de confesar que no es hijo de su padre, que vuela las noches de luna llena montado sobre una escoba o que es un peligroso miembro de Al Qaeda con tal de que cese el tormento. Georges Bush lo reconoció sin ningún tipo de empacho: ¡Maldita sea!. claro que sí- contestó al ser consultado sobre el uso de estas y otras salvajadas para sonsacar información a las personas confinadas en Guantánamo. Lo de menos era que fueran inocentes. Que su crimen consistiera en hacer auto-stop en territorio Afgano en busca de medicamentos o en no llevar encima la documentación. Había que tranquilizar al "mundo libre" que tras el 11-S necesitaba saber que alguien, aunque no fuera el peligroso terrorista entrenado por la CIA, pagaba por la tragedia de las torres gemelas. La coherencia de Bush es pareja a la de Aznar cuando describe a Gadafi como ese amigo extravagante. Ellos no esconden su cínica visión de la política. Adiestraron asesinos o se aliaron con ellos dependiendo de las necesidades energéticas de cada momento y sus mentirijillas solo son plausibles para los acólitos de un orden mundial que antepone la supremacía de occidente a las miserables vidas del resto del planeta. Pero existen otros perros con diferente collar que, tras aullar a los cuatro vientos la ignominia de ambos ex-presidentes, no mueven un dedo por cambiar el establishment de la injusticia. Hombres poderosos como Obama o Zapatero. El primero, incumpliendo su promesa de cerrar la prisión de los horrores. El segundo, con esa quimérica propuesta de alianza de civilizaciones que solo se ha manifestado para continuar con los provechosos negocios que los sátrapas ofrecen a cambio de su tácita bendición. Guinea Ecuatorial, China o alguno de esos sultanatos archimillonarios que actúan como férreas dictaduras serán nuestros amigos mientras la bolsa suene y sus súbditos no decidan rebelarse como los hermanos de Siria, Egipto, Túnez o Libia. Nuestros civilizados gobernantes lo estiman necesario para sacar la cabeza de la crisis y no perder sus democráticos tronos en las próximas elecciones. Si para ello hay que renunciar a la decencia y condenar a una vida infame a millones de personas su respuesta seguirá siendo la de Georges: ¡Maldita sea!, claro que sí.

LA HAMBRUNA DE LOS OTROS BUITRES

LA HAMBRUNA DE LOS OTROS BUITRES

Los buitres, a pesar de su mala prensa, son unas bellas aves de majestuoso vuelo que sobreviven alimentándose de los restos de otros animales. Un proceso natural de profiláxis biológica al que las normas higiénico sanitarias ha privado de recursos alimenticios.  Últimamente, los ataques de buitres contra especies vivas aparecen en las noticias cada vez con más frecuencia. No existe suficiente carroña para saciar su hambruna y atacan al ganado para devorarlo. De entrada, toda mi simpatía por estas controvertidas bestias que cambian sus hábitos por el empecinado afán de no morir de inanición. Por supuesto también por los dueños de las yeguas, ovejas o crías que sufren sus ataques sin que las administraciones den una solución válida para las partes. Pero estas líneas son un acto de contrición por una grave falta personal: La de comparar a estas nobles criaturas con otras bípedas e inescrupulosas que están transformando la sociedad en un enorme muladar del que nutrir su insaciable apetito de dinero y poder. Banqueros codiciosos, políticos corruptos o empresarios esclavistas a los que irreflexivamente calificamos de buitres. Depredadores sí pero, al contrario que a los primeros, es otro tipo de hambre atroz el que les mueve. Y aunque no hunden los picos directamente en la carne de sus víctimas, engullen nuestra dignidad y regurgitan un futuro plagado de injusticias y desigualdades. Han inundado nuestros cielos con un batir de imaginarias alas que pintan de presagios macilentos las más valiosas utopías de la raza humana. Compararlos con los buitres es faltarles al respeto a estos hermosos pájaros. Su voracidad solo es explicable desde la patología del manual del buen psicópata.
Nunca tienen bastante para satisfacer ese rugir de negras entrañas que no cesa. Y no lo duden, si no los frenamos, todos acabaremos sirviéndoles de comida.

Publicado en el Periódico de Aragón

IGNORANCIA PLURALISTA

IGNORANCIA PLURALISTA

En piscología social existe una definición para cierto tipo de comportamiento grupal que se denomina ignorancia pluralista. A medida que me informaba sobre el tema crecía en mí la antigua sospecha-paranoia de que vivimos en una sociedad que sufre una grave patología colectiva.
Por lo visto, nuestra percepción cambia en función de la influencia social. Podemos tener una opinión acerca de algo pero esta acaba viéndose modificada por la que mayoritariamente esgrime el grupo. Es algo así como pensar: Si todos los demás ven la cosa de esta manera y yo la veo al contrario, debe ser porque estoy equivocado. Lo curioso es que, si analizáramos la opinión de los individuos que componen el grupo uno a uno, nos encontraríamos con que individualmente han seguido otros procesos mentales pero prefieren no contrariar a la masa. Se conforman sin defender su teoría.  Como pasa con el pensamiento único que se nos insufla ante la crisis financiera. La ignorancia pluralista se convierte aquí en un valioso instrumento para que los poderosos consigan contener nuestra indignación. La idea de que las medidas draconianas adoptadas contra el pueblo son un mal necesario ha infectado el subconsciente de las masas. Nos resignamos como dóciles corderos aunque una voz interior nos grita que se nos están riendo en la cara. Miramos a los de al lado esperando una reacción que no acaba de llegar y capitulamos.
Ignoramos que dentro del rebaño la misma comezón bulle en muchos en corazones. Y es ese miedo a romper la ola la única barrera que nos impide cambiar el rumbo de los acontecimientos.

¿DE DÓNDE SALDRÁ EL MARTILLO?

¿DE DÓNDE SALDRÁ EL MARTILLO?

Existe una epidemia de dramas particulares que son secuelas de una tragedia colectiva. Habernos desprendido de la humanidad para atender los mandados del capital ha generado un inframundo para cientos de familias. Víctimas de un diabólico sistema que no se doblega ante el llanto de los excluidos muchas personas pierden sus hogares, se convierten en deudores ad eternum y, por si todo esto fuera poco, ven peligrar la custodia de sus hijos. En la localidad del El Palmar(Murcia) se está utilizando esta clase de coacción para vencer la resistencia a los injustos desahucios que están sufriendo algunos ciudadanos. Así lo denuncia la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, un grupo de activistas solidarios que tratan de evitar estos atropellos. Al no aceptar la dación en pago, las familias que no pueden hacer frente a su deuda son arrastrados a la indigencia. Y para que no se rebelen contra la ignominia, se les presiona con la más repugnante de las tácticas: amenazarles con quitarles a sus hijos. La pobreza no es un delito que yo sepa. Sin embargo la colosal estafa que está fraguando toda esta miseria sí lo es. Esos engominados delincuentes que se nos burlan en la cara especulando con el futuro de los más desfavorecidos son quienes deberían estar entre barrotes. Quienes deberían perder la custodia de sus crías para evitar que les inculcaran la negra entraña que esconden bajo su inmaculado aspecto, sus obscenas mansiones y sus carísimos coches. Pero la justicia anda más ciega que nunca. Ciega y sumisa a los capos financieros reparte yugos entre los damnificados para servir bien a sus amos. ¿Cuánto tiempo podrán contener la humillación de los desheredados? ¿Acaso piensan que podrán seguir propinando golpes a los parias sin que ningún martillo se levante? Quizás sería más prudente que fueran aflojando las cadenas, no vaya a ser que algún día su propia iniquidad les explote en las narices y las víctimas decidan ser verdugos.

PATRULLAS CONTRA LA MISERIA

PATRULLAS CONTRA LA MISERIA

Podría ser cualquiera de nuestros seres queridos. O nosotros mismos. La vida, como el tango, está llena de cambalaches y giros inesperados. Hoy eres un tipo "normal" con un contrato fijo y el futuro por delante. Y mañana, a causa de una enfermedad, la pérdida del empleo o una crisis generada por la ambición voraz de los mercados, tu destino se tuerce. Pasa constantemente a nuestro alrededor. El crímen social que los especuladores financieros perpetran contra el pueblo está dejando un reguero de víctimas entre los sectores más vulnerables de la sociedad. Cada vez es mayor el número de españoles e inmigrantes que comparten situaciones desesperadas. La miseria, ya se sabe, ofende la sensibilidad de algunos respetables ciudadanos. Es sucia y antiestética. Es normal que produzca repulsión. No tiene nada de glamour dormir entre cartones o en un cajero automático. Pero al contrario que los miembros de las patrullas de Triana, que acosan a los desheredados del sistema para barrer la pobreza hacia otro lado, a mí se me ocurre organizar patrullas ciudadanas contra otras clases de miseria. Como yo lo veo, son otros los responsables de la legión de parias que tanto indigna a los patrulleros sevillanos. Gente fina que camufla sus efluvios de depredador a fuerza de fragancias exclusivas. Con trajes bien cortados y sonrisas congeladas. Banqueros tan poderosos que salen impunes de sus delitos y encima ordenan azotar a las víctimas de su saqueo. Un pelotón de políticos implicados en procesos de corrupción que, lejos de ser separados de sus cargos hasta dirimir el caso, se presentan de nuevo a bombo y platillo, como servidores ejemplares. Grandes empresarios que ponen sus fortunas a buen recaudo de las arcas del estado con la complicidad de las entidades financieras. Esa es la verdadera basura que ahora apesta las aceras de Triana y de toda España. La que hay que erradicar para sanear el aire. Esa, y las mentalidades miserables de alguna gente que hostigan al eslabón más débil porque son tan cobardes que les faltan redaños y cerebro para dirigir su ira contra los auténticos culpables.

RITMOS DE RESISTENCIA

RITMOS DE RESISTENCIA

Foto. Primo Romero

El pasado jueves 7 de abril un grupo de aproximadamente 40 personas, decidimos asaltar un banco zaragozano. La iniciativa surgió de un grupo de jóvenes que, a ritmo de bombo, dan rienda suelta a su indignación y buscan provocar una reacción ante el expolio que sufre nuestra aborregada ciudadanía. No se asusten, no fue un atraco a punta de pistola ni obtuvimos un botín crematístico de esta aventura. El propósito era otro. Sin medias en la cabeza ni tiros al aire pretendíamos, a golpe de música y coreografía, señalar con el dedo a los principales culpables de la crisis: la banca y su séquito de cómplices y especuladores. Mientras al pueblo se nos asfixia con medidas restrictivas, recortes salariales, jubilaciones imposibles y embargos que condenan a las familias a engrosar las filas de la miseria, los banqueros continúan con su orgía impenitente sin que ninguno haya pagado, tan siquiera, un precio simbólico por el saqueo perpetrado. Aún más, al puro estilo del Yago shakespeariano, susurran al oido del gobierno que la recuperación económica solo puede pasar por la moderación salarial, la ultrareforma laboral y el sacrificio, el nuestro se entiende.
La sociedad se indigna en voz baja asumiendo tácitamente ser el cordero pascual de esta merienda pantagruélica sin oponer resistencia. Nos roban el futuro y la alegría ante nuestra ojiplática mirada pero acabamos entregándonos, cautivos y desarmados, al desfalco final.
Nos cuentan cuentos chinos de terror para mantenernos paralizados por el miedo y la impotencia. Pero algunos, ya no queremos escuchar más sus patrañas. Estamos hartos y pensamos sacudirnos la modorra para pasar a la acción. Pensarán ustedes que unos patéticos payasos como nosotros están lejos de poder cambiar el mundo. Es posible. Pero a veces, un pequeño gesto, un mínimo acto de rebeldía puede ser la llama que encienda la mecha de la revolución. Una revolución inducida por el obsceno comportamiento de los agentes financieros y políticos y que deseamos que sea valiente, pacífica y decidida. Si los islandeses consiguieron recuperar las riendas de su destino golpeando unas cacerolas, el sistema no debería subestimar la contundencia de los tambores de la resistencia aragonesa. Nunca se sabe, ¿no creen?

LA BANCA ES LA CULPABLE DE LA CRISIS (Acción en Ibercaja el 7 de abril del 2011) Ritmos de Resistencia

ALGO ENTRE LAS PIERNAS

ALGO ENTRE LAS PIERNAS

Sucede a diario en cualquier parte del mundo. Mujeres de diferente raza, condición social, ideología o cultura seguimos subordinadas al patriarcado masculino. Cosificadas sexualmente, minusvaloradas en nuestro intelecto, sobrecargadas de responsabilidades pero siempre bajo la tutela del macho dominante. Golpeadas, asesinadas, violadas, víctimas preferentes en las guerras, discriminadas laboral y económicamente, sometidas por religiones que quiebran las patas de nuestra dignidad y solo nos quieren vírgenes o mártires.  Raro es el día que otro crimen, de aquellos que antes se denominaban pasionales, no nos golpea en la cara con violencia. Mujeres todas en distintas circunstancias que un día amaron a sus asesinos y que mueren en sus manos sin que ninguna ley pueda protegerles. No existe asilo que reconozca este exterminio sistemático. Como si nuestra existencia fuera un asunto baladí en un mundo exclusivo para hombres. Si además de ser mujer perteneces a otra étnia diferente de la blanca occidental, y para más inri eres pobre, juegas con las cartas marcadas desde el nacimiento. ¡Son tantos los cargos contra nuestro género!. El mismo hecho de poder parir, decidamos o no hacerlo, es un factor más que se emplea en nuestra contra para conseguir un empleo u ocupar puestos de responsabilidad. Las tareas consideradas tradicionalmente femeninas están peor pagadas o pertenecen a la economía sumergida. Incluso en condiciones de igualdad de desempeños, nuestros salarios siguen siendo menores. Ejerciendo el sindicalismo en mi trabajo, andaba servidora una día reclamándole al patrón esa discriminación económica de la que éramos objeto. ¿Saben cuál fué su magistral respuesta? Señorita, me argumentó henchido del baboso paternalismo que rezumaba el tipo, parece que usted olvida que a los hombres nos cuelga algo poderoso entre las piernas. Ante la magnitud de su argumento solo pude contestarle: En su caso es el cerebro, no lo dudo, pero hágaselo mirar porque creo que se ha contagiado de la necrosis genital que sufre el otro órgano donde ha decidido alojarlo.

ISLANDIA, PARAÍSO SOBRENATURAL

ISLANDIA, PARAÍSO SOBRENATURAL

Islandia llegó a vivir la opulencia de un modelo liberal que bajó los impuestos, sufrió una fiebre privatizadora y desregularizó los mercados. La consecuencia fue un aparente enriquecimiento de la población que vió como subía su renta per capita y desaparecía el desempleo. Los bancos aprovecharon el tirón y comenzaron a construir una burbuja económica que infló sus activos artificialmente. Esta multiplicación milagrosa de los panes y los peces desembocó en una situación de quiebra para el país cuya astronómica deuda debía ser asumida por los ciudadanos. Pero no fueron solo los bancos quienes se entregaron a esta locura especulativa. La sociedad islandesa se contagió también de esta desmesurada avidez. Muchas familias se hipotecaron hasta las cejas para adquirir una segunda o tercera vivienda, coches de lujo y otros símbolos de riqueza y poder.
La imposibilidad de rescatar a sus bancos les llevó a tomar la determinación de no pagar esas deudas y encarcelar a los políticos y banqueros responsables de la grave situación del país. Algo sobrenatural que causa mucha admiración en el resto de la comunidad internacional donde los principales actores de la crisis salen impunes de sus crimenes económicos. Pero hay otra reflexión que podemos extraer de lo ocurrido en el paraíso vikingo: Todo el país se dejó embaucar por la codiciosa demencia de los que ahora tratan de enjaular. Todos participaron de ese festín que parecía interminable y que acabó siendo canibal de su propio pueblo. Parte de la responsabilidad sobre lo ocurrido es de la gente corriente que, enferma del mismo virus que los tiburones financieros, se zambulló en un espejismo de abundancia sin límites ni control.
Reconstruir el paraíso islandés debe pasar por la catársis de toda su población. Por el entendimiento de que lo sobrenatural no puede ser viable y que la economía debe ser más natural y transparente para que aporte bienestar real a las personas. Esta es la principal conclusión a la que debemos llegar en el resto de países para no caer en el mismo embrujo que fascinó a los islandeses.

Publicada en El País y el Periódico de Aragón

TRISTES GUERRAS

TRISTES GUERRAS

¿Saben ustedes lo que es el uranio empobrecido? Yo acabo de documentarme un poco sobre el tema. Resulta que el UE es el producto de desecho en el proceso de enriquecimiento de uranio y que se utiliza en armas y reactores nucleares. Como se trata de una sustancia muy pesada, revestir los proyectiles con ella asegura un alto poder de penetración en tanques, edificios y todo lo que se le ponga por delante. Una peculiaridad que hace al uranio empobrecido ser muy popular en el ejército. Al impactar con este tipo de armamento, se genera una explosión que libera una nube candente de vapor. Cuando el vapor desaparece, lo sustituye una capa de polvo que además de venenoso es altamente radioactivo. Ese polvo que viaja con el viento lleva la muerte o la enfermedad hasta no se sabe donde. Malformaciones y alteraciones genéticas, problemas renales e intestinales, cánceres de pulmón, todo un espectro de horrores que permanece activo durante 4.500 años por lo menos. Hay otra cosa de la que me he enterado y quiero que la gente sepa: En Libia se está empleando armamento con uranio empobrecido. Sí, sí, y no solo el tirano, también nosotros los adalides de la democracia y la libertad. Los aliados nos hemos pertrechado hasta los dientes de esta clase de armas. El mismo tipo de armas que poco antes, los que ahora vamos a defender a los libios a puntazo sucio de uranio, le vendimos al mismo Gadafi.
 ¡Tristes armas, tristes guerras donde siempre mueren los de siempre!

Publicado en Diario del Alto Aragón

NO DISPAREN AL FOTÓGRAFO

NO DISPAREN AL FOTÓGRAFO

Edu León es fotógrafo y colaborador del colectivo editor de Diagonal. La indiscreción con la que maneja el objetivo de su cámara le ha traido más de un problema. Las imágenes que capta son documentos gráficos explícitos de las injusticias y abusos cometidos contra los inmigrantes. Actualmente ha sido detenido en la frontera Turca con Grecia, paso por donde se introducen inmigrantes clandestinos, y permanece a la espera para ser deportado. Su crímen ha sido tratar de captar la realidad que sufre este colectivo, las detenciones, el trato vejatorio, la inhumanidad con la que son tratados por intentar buscarse la vida fuera de su patria de origen. Otros periodistas y fotógrafos de la agencia EFE corrieron la misma suerte con anterioridad en esta zona. Pero no es la primera vez que Edu se expone a las represarias por retratar la verdad. Debe enfrentarse a cuatro procesos judiciales en el Estado Español por realizar fotografías en los controles indiscriminados a los que son sometidos los extranjeros por las fuerzas de seguridad. En nuestra sociedad democrática y multicultural los rasgos y el color de la piel son indicios suficientes para acosar sistemáticamente a ciudadanos que no cometen ningún delito. Se realizan redadas aleatorias en locutorios, estaciones de autobús o de metro o en parques que son el centro de reunión de algunos colectivos. Las características físicas determinan la caza y expulsión de ilegales. Muchos que antes estaban en situación regular en el país han perdido el trabajo a causa de la crisis y ahora ven peligrar su estabilidad en el país. Son las primeras víctimas, los peones desechables, de un sistema que hace recaer su propia culpabilidad sobre las espaldas de los más vulnerables. Y no, no quieren fotos de la infamia porque en ellas se retratan las mentiras que tratan de esconder con millones de palabras.

Publicado en Periódico de Aragón

EL DISCURSO DE CHARLOT

EL DISCURSO DE CHARLOT

En la escena final del Gran Dictador, Chaplin dirige un conmovedor discurso a la raza humana. Asegura que los dictadores del mundo acabarán cayendo y que el pueblo recuperará el poder que le pertenece y le ha sido arrebatado. Dice más: Exhorta a nuestra especie a que no se someta a las bestias que nos desprecian y esclavizan. A esos que nos tratan como ganado y nos roban la alegría y la libertad. Después de más de setenta años el panorama no puede ser más desolador. Los dictadores no solo se han multiplicado, lo peor es que no todos son tan identificables a un golpe de vista como Hitler, Gadafi o Franco. Los hay, aunque no lo crean, mucho más taimados que consiguen camuflarse en el entramado democrático y vivir su enfermiza megalomanía succionando la yugular de un pueblo aborregado. Sátrapas electos como don Carlos Fabra, ese caudillo castellonense que inaugura obras faraónicas, como un aeropuerto monísimo y muy moderno para que la gente pasee tranquilamente por sus pistas sin peligro de ser arrollados por los aviones. ¡Qué detallazo! Pero eso sí, al ser un aeropuerto desde el que no hay previsto ningún vuelo, tendrá que asumir las pérdidas el populacho. Total, ¿qué importancia tiene derrochar millones de euros del erario público, en un destino incierto y presuntamente pestilente, a cambio de poder contemplar en la rotonda de acceso la monumental escultura para mayor loor del sr. Fabra?
24 metros de alto por dieciocho de diámetro en homenaje a su persona. Un síntoma inequívoco de su delirio de grandeza pero también de nuestra condición bovina. Aunque los recortes, reformas y exigencias europeas amargan la vida de la ciudadanía convirtiendo la existencia de muchos en una peripecia, mantenemos en el poder a estos cachondos maniacos que se burlan de nuestra inteligencia mientras nos soplan la cartera. ¿Será porque simplemente somos tontos?

EL DISCURSO DEL GRAN DICTADOR

BIOPSIQUISMO FASCISTA

BIOPSIQUISMO FASCISTA

La situación en Libia se asemeja cada vez más a la vivida durante la guerra civil española. Los rebeldes libios, como los republicanos españoles en el pasado, esperan ayuda de las democracias internacionales mientras mueren bajo las bombas de un megalómano sanguinario. E igual que pasó aquí, las potencias mundiales que tantas veces han demostrado ser de gatillo fácil en los asuntos bélicos, estan dando el gatillazo. Mientras especulamos con el sexo de los ángeles, los índices de Wall Street, la amenaza radioactiva de Japón y, peor aún, su influencia sobre nuestros negocios e inversiones, la población civil  del país árabe está siendo masacrada delante de nuestros cautos ojos. De repente nos hemos vuelto cuidadosos. No queremos repetir lo de Irak o Afganistán. Eso estaría bien si fuera cierto. Aunque la emergencia de los libios, sobrevivir a un sátrapa asesino, difiere exponencialmente de los motivos que esgrimían el trío de Las Azores. Pero volviendo a los parecidos razonables, ¿qué me dicen de ese Gadafi rememorando al Criminalísimo? ¿No se les ha movido nada en las entrañas? Porque a mí si. Sus palabras: "No habrá misericordia para los traidores" me recuerdan a esas otras que escupía el general de generales refiriéndose a las hordas rojas. Incluso intentó limpiar el gen del marxismo de la raza hispana secuestrando a 30.000 hijos de republicanos. Seguía los consejos de su psiquiatra favorito, el execrable Vallejo-Nájera, que lo ilustraba en sus teorías del biopsiquismo del fanatismo marxista. Y mientras el mundo libre vacilaba, los leales a la República fueron cayendo o tuvieron que exiliarse. Los demócratas perdonaron al travieso fascistoide y acabaron levantándole el bloqueo.
Nadie se conmovio por el destino que le aguardaba a nuestro pueblo. Business is business. ¿Pasará lo mismo con los libios? Al fin y al cabo, no teníamos escrúpulos en negociar con su gobierno antes del levantamiento rebelde y Gadafi ya era un asesino. Debía tener razón Vallejo-Nájera con lo del gen de los rojos, era extirpable, a los hechos actuales me remito. Pero el otro, el que rige la voluntad de los fascistas debe andar incrustado a fuego en el neocórtex cerebral de mucha gente. Es inoperable e irreversible y no afecta únicamente a maniacos homicidas como Gadafi o Franco.

Publicada en El País

LA JUSTICIA DEL PUEBLO

LA JUSTICIA DEL PUEBLO

Lo que conocemos como un Estado de derecho no garantiza siempre que las sentencias que nacen de sus tribunales sean justas. Un ejemplo de ello es lo ocurrido con el doctor Montes y su equipo del hospital Severo Ochoa. Una denuncia anónima, porque anónimos son los dedos acusadores de los cobardes, consiguió que el entonces consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, sr. Lamela, arruinara de un plumazo la carrera y la reputación de estos profesionales. Fueron acusados de haber cometido 400 asesinatos mediante sedaciones irregulares que achacaron a la mala práxis. El caso fue sobreseido en el 2007 pero no despejó completamente la sombra de la sospecha que ensuciaba el historial laboral y personal del equipo. Para quien desconozca los hechos es importante recalcar que, en ningún caso, se pudo demostrar esa eutanasia activa por la que fueron imputados. Las sedaciones estaban dentro de la más estricta normalidad y fueron aplicadas a enfermos en fase terminal con el único propósito de minimizar una larga y dolorosa agonía. Además de la injusticia judicial, que no consiguió reivindicar el buen nombre de estas personas, padecieron el acoso mediático, político y la injuria sistemática por parte de quienes, carentes de prueba alguna, llegaron a tildarles de nazis y asesinos entre otras lindezas. Recientemente hemos conocido la resolución del recurso presentado ante el Tribunal Supremo por el dr. Montes y otros 39 profesionales exigiendo una reclamación por daños y perjuicios a la Comunidad de Madrid que fué la parte acusadora en esta maquiavélica caza de brujas. La Justicia ha decidido que no hubo intención de manchar la honorabilidad personal o profesional de los acusados por lo que ha desestimado la demanda. Los que tenemos memoria recordamos los hechos acaecidos de manera bien distinta. Por eso queremos manifestar nuestra adhesión incondicional al dr. Montes y el resto de perjudicados. Explicarles que, más allá de los desvaríos de algunos leguleyos, existe otro tipo de justicia: la del pueblo. La de las personas que, cuando tengamos que enfrentarnos al tránsito final, deseamos que haya un dr. Montes al lado que nos ayude a pasarlo sin que se convierta en una tortura innecesaria. Para ellos, todo mi apoyo y mi cariño.

Publicado en Tribuna Libre del Plural

EL PRECIO DE UN IDIOTA

Ignoro lo que cobrará Salvador Sostres como articulista  de El Mundo. No se cuanto dinero le cuesta  a Pedro J. mantener entre sus huestes a un expendedor de ruindades cuya única utilidad consiste en aventar mediáticamente la mierda que brota de sus exíguas meninges. Pero más allá de la indigencia intelectual y ética del individuo en cuestión, deberíamos preguntarnos sobre los motivos que impulsan al director de su redacción para mantenerlo en plantilla. Si fuera verdad aquello que mantiene Sostres de que la tierra a veces menstrua para hacer limpieza, refiriéndose a los miles de fallecidos en el terremoto de Haití, haría mucho tiempo que su prescindible humanidad se hubiera sumergido en el proceloso torbellino de cualquier retrete. Pero como un idiota siempre puede doblar su estulticia si se le estimula pecuniariamente, Sostres ha soltado otras perlitas dignas de alcanzar la cumbre de la antología en desafueros periodísticos. Para dar mayor lustre a su cruzada del odio al rojerío y la progresía nacional, ha establecido una infame comparación entre el valor de la vida de un haitiano pobre y la de un ciudadano del primer mundo haciendo hincapié en que, para quien vive en la miseria, la muerte es una liberación y un proceso de selección natural que se convierte en tragedia cuando son las vidas de los japoneses o de los occidentales las que se pierden. Tras vomitar esta bazofia, se ha referido a los "piojosos" de la izquierda argumentando que nos alegramos de la desgracia de los hermanos japoneses porque eso ayuda a reforzar nuestras teorías anti-nucleares. La simple exposición de esta vileza se contesta por sí sola por ello no pienso malgastar una palabra en desdecir a un cretino. Solo una cosita, citando al propio Sostres en su magistral lección sobre la diferencia que establece entre el drama haitiano y la tragedia japonesa, quitándole importancia al primero para lamentar profundamente el segundo, voy a utilizar la misma vara de medir para trazar los parámetros de su existencia: El drama doméstico, apenas trascendente si no se le diera tribuna, es la disfunción cerebral de este señor. La Tragedia, terrible y con mayúsculas, es que se le proporcione un foro para airear su minusvalía moral a los cuatro vientos.

LOS LÍMITES DEL MAL

LOS LÍMITES DEL MAL

¿Hasta donde puede llegar la perversión de este sistema?, ¿Dónde está el límite para la explotación y el abuso? Y mucho más importante, ¿Quién lo va a definir? Dice Cayo Lara que debería ser un delito despedir con beneficios. Que no es ético supeditar los puestos de trabajo a la competividad. Pero la realidad nos muestra su cara más sórdida en empresas como Telefónica que, con una ganancia de 10.000 millones, ha destinado 600 a despedir trabajadores. A la codicia mercantil no le basta con ganar dinero a espuertas, debe ganar más que su competencia. Ser líderes en el sector es más importante que salvaguardar los empleos de quienes, con la vara de medir neoliberal, se han convertido en un lastre para su ascensión a los cielos del capitalismo salvaje. No debemos esperar misericordia de estos feroces lobos mercantiles. Sus tecnócratas han sustituido el corazón y la decencia por los índices de cotización bursatil. Ni de un gobierno que ha renunciado a su esencia proletaria para amancebarse con los tiburones financieros. Mucho menos de un oposición que aguarda su turno agazapada para lanzarse a nuestras yugulares a succionar la poca sangre que nos queda. Entonces, ¿estamos perdidos? Yo no se si perdidos pero desorientados, fijo. Nuestra escasa capacidad de reacción ante las infames reformas que se nos van inoculando abre la veda de los despropósitos. Todo nos amenaza pero nosotros seguimos circunspectos, sumisos al destino que nos quieren trazar los poderosos. Incrédulos y paralizados mientras perdemos los derechos laborales, uno tras otro. Nuestra catatonia les da la medida exacta de los atropellos que aún pueden perpetrar. Somos nosotros mismos, nuestra inacción y nuestro miedo, los que gritamos al capital: ¡Eh, no te cortes! Puedes darle rienda suelta a tu psicópata avaricia. Como ves, no vamos a oponer demasiada resistencia. Y así, pasivamente, colaboramos en cavar la tumba donde se acabará enterrando nuestro futuro y la escasa dignidad que todavía colee.

UN DERECHO INALIENABLE

UN DERECHO INALIENABLE

Conocer nuestros orígenes es, además de un derecho, una necesidad básica para los seres humanos. Todos deberíamos saber de nuestra procedencia aunque el resultado de esta búsqueda no sea siempre el más deseable. Las sospechas sobre el robo de niños a sus padres y su posterior venta en nuestro país, orquestada en hospitales públicos con la complicidad de religiosos, empiezan a tomar las dimensiones de un thriller espeluznante. Para algunos porque intuyen que sus criaturas les fueron arrebatadas con el más cruel de los engaños, haciéndoles creer que habían fallecido, para obtener un beneficio económico. Para otros porque recelan de la veracidad de sus presuntos progenitores. A la irregularidad de estas adopciones, en muchos casos meras falsificaciones documentales que facilitaron estos robos, hay que añadir
otra cuestión: los escasos escrúpulos de los padres adoptivos que aceptaban sin demasiadas preguntas la transacción. Si terrible es el delito cometido por estos mercaderes de bebés, no lo es menor el de los que recibían "la mercancía" sabiendo que no obedecía a cauces legales.
La oferta de estos menores, como en otros negocios turbios, venía de la mano de la demanda de quienes pretendían elegir niños o niñas a la carta o no daban el perfil de idoneidad para realizar legalmente una adopción. Como madre de dos hijos adoptivos, que a día de hoy son adultos sanos y equilibrados, he tomado contacto con los dramas que padecen algunas de estas criaturas. Muchos de ellos, tras haber superado los tres o cuatro años de edad, dejan de pertenecer a la élite de los adoptables. Acoger a un bebé atiende más a las posibles frustraciones maternales o paternales de los adoptantes que a las necesidades reales de los niños que aguardan una adopción. De ahí esas interminables listas de espera que dificultan el objetivo de los futuros padres mientras miles de chiquillos permanecen en manos de la administración porque ya han perdido esa demandada edad de la inocencia. Los hechos que ahora se investigan deberían servir para restituir la verdadera historia de cada uno y evitar que algo así pueda volver a ocurrir. Pero también debería valernos para reflexionar sobre los auténticos motivos que nos impulsan a la hora de tomar esta decisión. Algo que solo debería determinar la capacidad de amar de cada cual.

Publicado en Público

PAN Y ROSAS

PAN Y ROSAS

Ocurrió hace más de un siglo pero pudo ser ayer. Corría el año 1909, en plena revolución industrial, cuando 140 mujeres jóvenes que trabajaban en la industria textil en condiciones infrahumanas murieron calcinadas en la fábrica donde previamente habían sido encerradas.
La incorporación de la mujer al mercado laboral nació bajo el estigma de la explotación en doble sentido. Por ser obreras y mujeres. Nada difícil de creer en un mundo donde los derechos elementales del ser humano permanecían anulados para las féminas. Todavía quedaba un largo recorrido para conseguir el sufragio femenino en los pueblos occidentales. Algo impensable, aún hoy, en otras sociedades del tercer mundo donde la vida de una mujer no vale nada. "Pan y rosas" era el lema de las primeras trabajadoras que se movilizaban por su dignidad. Pero en la actualidad, ni siquiera hemos conseguido librarnos del sistemático feminicidio que sufre nuestro género. En Guatemala por ejemplo, asesinar y violar a una muchacha sale de balde. En la India se sacrifica a las niñas neonatas para evitar pagarles la dote el día de mañana. En los países árabes, donde un ansia de libertad recorre el norte de África, las mujeres son las grandes ausentes en esta revolución. Permanecen en sus casas, prisioneras de una tiranía patriarcal mayor que la ejercida por Mubarak o Gadafi. Tampoco aquí estamos completamente a salvo. Docenas de mujeres mueren cada año a manos de sus compañeros. Cosificadas, como si de una propiedad particular se tratara, y ejecutadas por el imperdonable crímen de contradecir a su macho. También en los trabajos seguimos siendo víctimas de una discriminación que no atiende a la máxima: A igual desempeño de tareas, igual salario. Y en la vida cotidiana y familiar, la mujer tiene que ser ese gran burro de carga sobre el que recaen las labores del hogar, la educación de los niños y el trabajo fuera de casa. Es verdad que algo se ha ido moviendo en los últimos años. Algunas parejas ya comparten las responsabilidades más equitativamente. Sin embargo, aún permanecemos bajo la robusta bota del patriarcado masculino en muchas facetas de la vida. Para romper las cadenas debemos interactuar contra una educación machista que sigue adjudicando roles en función del sexo. Nosotras, las madres, tenemos las claves para acabar con la dominación de un género sobre otro. Ninguna ley es tan poderosa como los principios que inculcamos a la infancia. El pan puede llegar de una lucha común entre hombres y mujeres pero las rosas, esas que solo germinan tras un metículoso cuidado, siguen siendo cosa nuestra.

Publicado en Heraldo de Aragón

¿BRAVEHEART ERA DEL PP?

¿BRAVEHEART ERA DEL PP?

Estamos en carnavales. Por este motivo algunos se enfundan cualquier máscara, sobre el disfraz de andar por casa que les oculta cada día, para usurpar una personalidad que no les corresponde. Ahí tenemos a Rajoy que estrena su careta  de Braveheart para gritar: ¡Libertad! junto al coro de peperos camuflados de gladiadores libertarios. González Pons, Mª Dolores Cospedal o el propio Camps hacen apología de la autocracia y se apropian del viejo lema del 69 "prohibido prohibir". Con Franco vivíamos mejor, dicen aquellos en los que ha calado su socapado discurso.
Algunos morían mejor, añado yo para tocarles esas narices de patético payaso que produce escalofríos. Pero los que pretenden emanciparnos de la restrictiva democracia lo tienen claro. Ellos quieren ejercer su derecho a correr sin limitaciones con sus bólidos por nuestras autopistas sin que nadie les haga soplar para comprobar su alcoholemia. Al más puro estilo Aznarino. Lo de ahorrar energía no va con ellos. Que ahorren los pobres, al fin y al cabo ¿para qué quiere la clase trabajadora coches y otras zarandajas burguesas si dentro de poco con sus salarios no se podrán permitir semejantes fruslerías? Y lo del tabaco. ¡Menuda desfachatez la de este gobierno! ¿Cómo pueden restringir su derecho a expeler libremente malos humos en los caretos de los asalariados camareros? ¡Será por escasez de proletarios!. ¿Por qué debe preocuparnos que contraigan un cáncer de pulmón habiendo casi cinco milones de desempleados? A peón muerto, peón puesto. Así es la lógica cartesiana de la derecha española. Ellos reclaman su libertad para seguir imponiéndola sobre los derechos de los otros. Libertad para seguir cometiendo corruptelas enfundados en carísimos trajes de diseño. Libertad para educar a nuestros hijos en la represión y el oscurantismo. Libertad para tergiversar la historia y no desenterrar a los muertos de la dictadura que reclaman justicia desde las cunetas. Libertad para que las mujeres no decidan sobre su propio cuerpo y para tratar a los homosexuales como enfermos perniciosos. Esta es su charada carnavalesca. Bajo la mascarada de demócratas esconden su verdadera naturaleza. Como ese lobo feroz disfrazado de beatífica abuelita que no consigue camuflar la aterradora amenaza de su dentadura.

Publicado en El Plural