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Política y justicia social

SOBRE LUCES, TÚNELES Y AGUJEROS NEGROS

SOBRE LUCES, TÚNELES Y AGUJEROS NEGROS
Con toda la polvareda que ha levantado el asuntillo de los sobres era de esperar que el gobierno intentara sacarse un conejo del sombrero para desviar la atención del respetable. El honor ha recaido en el ministro Guindos. Su destreza no deja lugar a dudas. Consiguió la cartera de economía pese a sus antecedentes laborales en Lehman Brothers. ¿Recuerdan? El primer banco que quebró por el escandalo de las hipotecas subprime y que arrastró consigo la caida de todo el sistema financiero. Pues como mago lo mismo. Un chapucero. En vez de un simpático herbívoro, el señor Guindos se ha sacado una esotérica alegoría de la manga. Dice que ve la luz al final del túnel. Y se refiere a nuestra situación económica. No vayan a creer que el buen hombre ha tenido una experiencia extracorpórea, al menos que se sepa.
Sería conveniente preguntar al ministro si el candil que vislumbra ahora es el mismo que le iluminaba en Lehman Brothers. Porque entonces, apaga y vámonos. Lo de ir hacia la luz da como yuyu. Y más cuando el túnel aparece como un agujero negro que devora lo mejor de nuestra sociedad, nuestros tesoros. La sanidad, la educación, los derechos laborales, los servicios sociales... todo engullido por una oscura vorágine que han ideado unos tipos con muchas luces... para afanar. Yo tengo otra versión de la parábola de túneles y luces del ministro. Ese foco con el que pretende hipnotizarnos para que avancemos confiados por un pozo de miseria, en realidad son los faros de un trailer de elevado tonelaje que auguran una catástrofe anunciada. O puede que sea el fulgor que emiten los lujosos haigas de los corruptos huyendo con el botín a todo trapo.
Podrán llamarme descreida, pero me tranquilizaría más ver que se creaba empleo en vez de destruirlo o que se invertían recursos en investigación y desarrollo para lograr ser más autónomos energéticamente en el futuro. Proyectos tangibles, maravillosamente prosaicos, que dieran empleo y esperanzas a la gente. No luminarias difusas como fuegos fatuos ni vírgenes que alumbran lumbreras ministeriales. Señores del gobierno: Dejen la luz y los taquígrafos para sus trapos sucios. Lo que la mayoría de los españoles queremos ( trabajo, justicia, derechos sociales y laborales, libertad y una democracia honesta y participativa) ya debería estar bastante claro. ¡Aclárense ustedes!, si pueden.

UNA GANGA MORTAL


Españolitos que sufrís el paro, los desahucios, los recortes sanitarios, el chaparrón corrupto que os empapa cada día para descubrir que nuestras instituciones albergan infinitas cuevas de ladrones, la exclusión y hasta el bocado del hambre: Cesad en vuestras cuitas. Aunque seáis más pobres que las ratas, os podéis morir tranquilos por cuatro perras. La iniciativa ha salido de Valencia, una comunidad famosa por la aguda sensibilidad social de sus mandamases. Las pompas fúnebres valencianas, alentadas por su ayuntamiento, ofrecerán entierros "low cost" a sus clientes desempleados.
Por la raquítica suma de 500 euros, vuestros indignados huesos recibirán sepultura casi gratis. Solo se requiere que la familia del finado se encuentre prácticamente en la indigencia y lo avale con una pirámide de certificados que lo demuestren. La noticia no especifica las prestaciones que incluyen estas mortales gangas. Así que a una le da por pensar cómo piensan abaratar costes. Quizás la idea es enterrarnos en cajas de cartón reutilizables después de cada uso. O en sacos de patatas. Y también es posible que lancen ofertas para los menos tiquismiquis de esas de dos por uno. Si ustedes consienten compartir el último habitáculo con otro cadáver, el precio del sepelio será irrisorio. Otro privilegio más para los desempleados. Los muy frescos pueden morirse casi por la cara. De cualquier forma, me pasma la previsión de las empresas funerarias. Una sociedad empobrecida, a la que además se le están cerrando las urgencias, es una cartera de negocio muy prometedora.
Por mi parte paso del asunto y declino la rebaja. Total, una fosa común garantiza variada compañía. Además estoy especulando con otras posibilidades.
Donar el cuerpo a la ciencia parece la más sensata y económica. Pero hay otra que martillea mi cabeza. Consiste en dejar instrucciones a mis deudos para que depositen mi cuerpo en la sede más cercana del partido del gobierno. Es más, propongo que se convierta en una práctica colectiva. "¡Echen aquí sus muertos!", señores y señoras. Es absolutamente gratis y no deben preocuparse por el tufillo que genera. Por muy pestilente que sea el efluvio de la descomposición cadavérica, pasará desapercibido ante el hediondo olor a corrupción que sale de estas madrigueras.

TIPOS MALOS RAROS

TIPOS MALOS RAROS
Una sospecha rebota en mi cabeza estos días. Ha ido creciendo exponencialmente, como un tumor inoperable. Los últimos acontecimiento (o los antepenúltimos, que aquí el que no corre vuela y cada día sale más metralla), contribuyen a apuntalar estos barruntos. No pueden ser reales. Me refiero a individuos como Bárcenas, Güemes o Ignacio González. Algo chirría escandalosamente en esta gente. Desprenden un tufillo a corrupción que no sofoca ni el aroma de sus colonias megapijas. Pero lo pero es cuando hablan. Cuando les pillan con las manos en la masa. Entonces se ven obligados a soltar una verborrea ininteligible para justificar sus "chiquilladas". No se molesten. Hay cosas cuya explicación es obvia. Una cuenta millonaria en suiza, sin declarar a nuestro fisco, es justo lo que parece: un robo. Luego habrá que dilucidar si el ladrón es el tesorero, el partido o si iban a cachas en el business. Y otros detallitos, como de dónde salió tanta pasta para poder afanar.
Tan diáfana y clara como la maniobra de privatizar y adjudicar la gestión de los laboratorios a una empresa siendo consejero de sanidad y, pocos años después, pasar a ser consejero de esta empresa. Eso, también es lo que parece. Aunque Güemes y su coro de sombras se desgañiten apelando a su libertad para trabajar en la privada. Lo que ustedes defienden señores, no es eso. En realidad está más cerca del derecho de pernada que tan diestramente ejerce la derechona patria con todos los bienes públicos. Se los benefician (o los privatizan) para provecho propio. También esto es robar, con otro aire. ¡Pero es que hay tantos palos diferentes de este arte!
¿Y lo de Ignacio González y el ático fantasma? Un clásico de novela negra maridado con abundantes dósis de Torrente, paraísos fiscales y pelotazos urbanísticos. Todos éstos (y otros muchos que no cito porque harían infinito a la par que más infumable este artículo) son tipos cutres, malvados y bastante raros. Son los exponentes de un partido que se declara patriota y católico. Pero no parece muy patriótico defraudar a Hacienda, intercambiar sobornos por prebendas o desmantelar el estado de bienestar para engordar su cartera. Ni muy cristiano robar a los pobres, a los niños, a los enfermos y a los discapacitados para ser más ricos. Por eso vuelvo a mi teoría conspiranoica. No pueden ser reales, algo huele a chamusquina en esta peña. Y solo se me ocurre que pudieran ser agentes bolcheviques infiltrados que, deliberadamente, se comportan como filibusteros con el fin de encender el chisquero revolucionario. Un estilo a la invasión de los cuerpos, ¿me explico?.
Aunque también puede ser que servidora flipe mucho y únicamente sean aquello que parecen: Unos canallas sin escrúpulos. Va a ser eso.

DIABÓLICAS

DIABÓLICAS
Un grupo de activistas ucranianas utilizan sus pechos como instrumentos de protesta. Una teta desnuda, más o menos turgente, entraña una provocación visceral entre los integristas. Dios proporcionó estos redondos atributos a las féminas pero en algún sitio debió dejar escrito que esta parte de su obra tenía que permanecer oculta a los ojos de la gente. Como si su sola visión trastornara tanto que, quienes estuvieran en su órbita, corrieran el grave riesgo de caer en herejía. Ya saben aquello: tiran más dos tetas... Así que estas mozas rubicundas y bragadas lo tienen claro. Sus torsos libres de sostenes son armas transgresoras que escandalizan a misóginos, homófobos y toda suerte de reprimidos-represores ultrareligiosos. Igual que modernas Afroditas de carne y hueso, usan sus pechos como cargas de profundidad contra el oscurantismo que todavía flota sobre la sexualidad y la libertad de las mujeres. Ser mujer es difícil en casi todo lo ancho y largo de este mundo. Lo es todavía en la mayor parte del planeta, presuntamente civilizado, donde el género femenino se enfrenta todavía a la discriminación salarial y laboral, a la intromisión en su libertad sexual y reproductiva o a la violencia machista y el asesinato. Pero si además el azar dobla la apuesta (y te toca ser mujer y pobre en China, India o en cualquier país menos desarrollado) la cosa se pone de color hormiga. Puedes ser víctima de violaciones, morir abrasada por una dote, convertirte en mercancía humana, esclava sexual o laboral, perecer lapidada... Infinitas son las posibilidades de tragedia que te aguardan. Básicamente, por pertenecer a un género estigmatizado por el patriarcado imperante.
Las ucranianas interrumpieron el Angelus del Papa Benedicto con un rotundo y agresivo topless. Sus pezones se introdujeron bruscamente en las cuencas oculares del Papa y de cuanto devoto de estrangulada conciencia pululaba por la plaza de San Pedro. Cada mama desnuda, una blasfemia. ¡Diabólicas!- les gritaba la piadosa muchedumbre. ¿cómo es posible ver al diablo en una teta e ignorar a los demonios, que en el nombre de dios, tratan a las mujeres como a bestias? Les juro que no puedo entenderlo. Palabra de mujer y de ciclonudista.

POLÍTICA CARPETOVETÓNICA


Estamos en España, tierra donde la coherencia y el pudor son virtudes exóticas entre la casta política. Durán Lleida no dimite. Pide perdón por la pillada del caso Pallerols para luego venirse arriba declarando que no piensa ser cornudo y pagar la bebida. ¿Coherencia? Puede que por la boca muera el pez, pero un político carpetovetónico nunca se convierte en víctima de sus afirmaciones. Llegado el momento, las puede cambiar o retorcer a conveniencia sin el menor recato. "Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros"- esgrimen nuestros grouchianos mandatarios. No importa la denominación de origen. La seña de identidad común a todos nuestros pueblos acaba siendo la inmoralidad de sus líderes políticos. Ellos sí que nos hermanan y logran, más allá de cualquier nacionalismo, convertirnos en una unidad de destino en lo demencial.
Así que, donde dije dimisión, digo que ¡un cuerno! y no pasa res de res. ¡Visca Cataluña y todos los territorios que componen esta esperpéntica patria!, ¡Visca España! Y sin con la incongruencia no nos basta, también podemos presumir de la insensibilidad macarra y despectiva que se gastan algunos de estos pollos/as. Desear a los desempleados que los forniquen- como hizo la delicada Andreita Fabra- les sabe a poco. Ahora un consejero riojano pone el dedo en la supurosa llaga de los parados para reprocharles que, una tarjeta que no les cuesta nada (la del INEM), les reporta muchos beneficios.
¡Serán jetas! Tienen descuentos en peluquerías, cines o museos. Los muy frescos se aprovechan de un documento que se les proporciona gratuitamente para llevar una vida de desenfreno y despiporre. Eso iba pensando Ruben Gil, del partido riojano, mientras el coche oficial le conducía hasta la puerta de su casa. Mientras percibe sus jugosas dietas o se pone las botas en los eventos oficiales, al consejero riojano solo le indignan las prebendas que gozan los parados. ¡Esos chupócteros! Lástima que su argumento se quede cojo por la premisa de que, si estás en el paro y sin un euro, de poco sirve un descuento para la entrada del Prado.
Decididamente, lo que es un chollazo indiscutible, es hacer política en España. No se necesita capacitación y tampoco se les exige que sean consecuentes. Viven en sus torres de marfil, ajenos a la desventura que administran, descojonándose de todos los santos inocentes que les votan. Haciendo malabarismos con una moral de quita y pon. Según marcan las exigencias del guión que toca interpretar a cada rato, para perpetuar los únicos privilegios que de verdad les importan: Los suyos propios. 

PROTESTA EN LA CAI

No veáis la que se ha liado con el comando de acción mutante que hemos tomado el banco esta mañana. Nos han mandado dos tocineras. Acojonadica la banca con nuestro terrorífico aspecto criminal.

BAJO EL FANTASMA DEL SABLE

BAJO EL FANTASMA DEL SABLE
Puede que los demócratas de piel, entendamos que el ejército (si tiene que existir) debería estar al servicio de su país. Es decir, de su pueblo. Pero en nuestra historia hay demasiados ejemplos en los que los militares tomaron partido por unos compatriotas para masacrar a otros. El ejército español posee un currículo terrible que la democracia y la profesionalización de las tropas han logrado remontar para ofrecer una imagen más normalizada. No es fácil cuando se arrastran los antecedentes de una dictadura militar que aplastó con bota de acero los derechos de varias generaciones de españoles. Tampoco ha contribuido a librarles del mal karma la conjura del 23-F ni la tácita amenaza que flotaba en el aire durante la transición aconsejando que no se cabreara demasiado a los militares. Mejor dicho, a lo que se conocía como la extrema derecha, que durante largos años encontró en el ejército su mejor aliado liberticida. Nuestra democracia creció acobardada por el fantasma del sable. Quizás por eso tenga unos fundamentos tan raquiticos. Pero con el tiempo el país fué olvidando el miedo a los espectros castrenses y las estructuras militares cambiaron a la par que la sociedad. Por eso me parecen muy inoportunas las palabras del ministro de defensa asegurando que el ejército está tranquilo y no piensa responder a absurdas provocaciones. El mismo ministro, a mi simplón entender, es inoportuno per se. ¿O no les parece incongruente que el ministro de defensa haya sido un capo de la industria armamentística?. Como poco choca, digo yo. Pero es evidente que ciertas incompatibilidades no se tienen en cuenta en este gobierno. Eso hace posible que Morenés ejerza de ministro de defensa aunque se haya lucrado del negocio de la sangre y de la guerra. Igual de impropio que hablar de provocaciones respecto al ejército. ¿Es que el ejército es independiente del mandato institucional? ¿Acaso quiere decir que si se les provoca o se les cabrea con veleidades nacionalistas podrían inquietarse y actuar?
Flaco favor le hace el ministro a un estamento al que tanto le ha costado rehabilitarse del funesto pasado. Resucitando el fantasma del sable ha conseguido cabrear a tirios y a troyanos. A los militares profesionales que entienden un ejército moderno, libre de peligrosos salvapatrias.
Y a los demócratas, que estamos hasta las ingles de la permanente coacción a la que es sometida la soberanía de nuestros pueblos. Ya no reconocemos más fantasmas que los que están ocupando los ministerios. Pero incluso a éstos ectoplasmas, les podemos hacer un exorcismo.

EL MISMO GÉRMEN

EL MISMO GÉRMEN
Mi amigo Abdoulayed tiene la piel negra y los ojos inundados de estrellas. Llegó a España para trabajar en la Expo zaragozana y luego fué abandonado a su suerte, sin dinero y sin papeles, por un empresario que decidió aprovecharse de su indefensión y su deseo de encontrar una vida mejor en estas tierras. En el 2010 , un grupo de organizaciones y movimientos ciudadanos aragoneses realizamos una Marcha a Bruselas en defensa de los derechos laborales y sociales que estaban en peligro. Durante más de 1800 kilómetros de asfalto, polvo, sol y lluvia, la estilizada figura de Abdoulayed compartió su camino con el nuestro. Era casi un espejismo ver como se deslizaba con la elegancia de un puma, improvisando pasos de baile cuando los demás desfallecíamos de agotamiento. Quizás resulte paradójico que un senegalés deambulara por Europa, sin papeles, por pura solidaridad con la clase trabajadora española. Sobre todo si consideramos que muchos españoles caen en la trampa de la xenofobia y el rechazo al inmigrante. Para Abdoulayed no existe contradicción. Su corazón, como el mío, no entiende de clases entre seres humanos o trabajadores. Somos gérmen multicolor de un mismo sueño.
Tras regresar de esta romántica aventura, una orden de expulsión y una oscura celda le estaban aguardando. Inmediatamente, la solidaria red de la amistad se puso en marcha y conseguimos regularizar su situación. Volvería a hacerlo un millón de veces. Lo haré cuando se tercie, sr. Gallardón, no tenga duda. A pesar de las veladas amenazas que asoman del indecente texto de su reforma del Código Penal. Se lo digo a la carita, sin esconderme sr. ministro de injusticia. No pienso obedecer una ignominiosa ley que castiga el altruismo y la colaboración entre los seres humanos. No me da la republicana gana. En cualquier caso, aplíquense la reforma a ustedes mismos. ¿No dicen que el matiz está en que haya ánimo de lucro? Pues humildemente pienso que lo hay en esa norma que permite "comprar" la nacionalidad a un extranjero si desembolsa más de 160.000 euros por un piso.
Curioso síndrome sufre este gobierno. No puede ver la viga de la indecencia que lleva clavada en la plena córnea. Pero escudriña meticulosamente en nuestros ojos, buscando una brizna de solidaridad o rebeldía, para pasar a aplastarla.

NADA ESTÁ ESCRITO EN LAS ESTRELLAS

NADA ESTÁ ESCRITO EN LAS ESTRELLAS
El Tribunal de los Malos Augurios ha sentenciado: El 2013 será el año de la resignación. El año en el que la depresión se irá haciendo fuerte entre la ciudadanía hasta que la impotencia sea un epidemia colectiva, paralizante. Las campanadas de nochevieja las interpretaron las trompetas del apocalipsis. ¡Ahí es nada! A cada toque, engullimos una pena vieja y otra por venir. El paro, los desahucios, el miedo a caer en la exclusión, el rescate que viene, los presupuestos menguantes... cargas de profundidad emocional que sustituyeron a las uvas desafiando la capacidad de nuestras tragaderas. Las mías están más que superadas. Me pasé el año nuevo vomitando el exceso de cardos y de penas. Rumiando la tristeza para hacerla dúctil. Para no dejar que se convierta en un quejido pétreo e inerme. Me niego a ingerir este recino fatalista. Cada uno de mis huesos se declara en rebeldía ante la posibilidad de aceptar tanta amargura. No me creo a los pitonisos y las meigas que desde las instituciones nos presagian una miseria inevitable. Son como los muñecos del Moreno. Carcasas vacías que hablan con las palabras de los poderosos. Una sociedad desolada, sin esperanzas, no opondrá mucha resistencia. Por eso siembran abundante pesimismo en nuestras vidas. ¡Es lo que toca!, repiten hasta desgañitarse. Y el mensaje va calando como un sirimiri que nos aguijonea el alma. Cuando el dolor te muerde en carne propia y no puedes atisbar un resquicio de salida, es natural caer en la depresión y la impotencia. Todo se nos muestra oscuro para este 2013, pero aún estamos a tiempo de romper el hechizo. Aún podemos fastidiar esta conjura de necios desalmados, de tiburones inescrupulosos. La vida no vale nada si nos rendimos. Si no tenemos redaños para empujar todos juntos. Para arrinconar contra las cuerdas el miserable mundo que nos vaticinan. El 2013 puede ser el año de la metamorfósis. Tiempos en los que los amedrentados corderitos se fuguen de la cola que les conduce al matadero para montar barricadas de desobediencia. Todo depende de nosotros, de que metabolicemos bien la rabia. Aunque no tengo bola de cristal ni veo un pijo en los posos del café, soy bastante bruja (o eso dicen algunos). Por eso créanme cuando les les garantizó que nada está escrito en las estrellas. El lienzo para escribir el 2013 aún es virgen. Y nosotros somos sus únicos autores.

EL AÑO DE LA BICHA

EL AÑO DE LA BICHA
El año del dragón (el 2012 según el calendario chino) acaba envuelto en llamas. No podía ser de otra manera. Gigantescas lenguas de fuego que consumen los derechos y libertades de la gente. Muros de indignidad que calcinan la esperanza. El dragón ultraliberal se ha mostrado este año en todo su esplendor. Ha dejado un escenario venusiano donde ríos de lava arrastran los pétreos cadáveres de los excluidos hacia un remoto vertedero. Ahora, siguiendo la astrología oriental, nos toca el año de la serpiente. Servidora reconoce que no tiene problemas con los colúbridos habituales. Quiero decir con esos que reptan y se enroscan por la ramas de los árboles. Ya se les hacía mala prensa desde el Génesis. La simbología suele ser injusta con las pobres bestias. Sobre todo cuando definimos el comportamiento de algunos individuos comparándolo con el de los inocentes ofidios. Algo así se me vino a la cabeza cuando me enteré que habían pillado a dos diputados del PP jugando al "Apalabrados" mientras se votaba la privatización de la sanidad madrileña. Calificar de reptiles a estos seres sería escandalosamente ofensivo... para los reptiles. La titánica lucha en defensa de la sanidad pública no alteró su fría circulación sanguínea. Ellos estaban a lo suyo, jugando con sus carísimos aparatos electrónicos, sin prestar atención a lo que se decidía en la Asamblea de Madrid. Total, eso también estaba apalabrado. Como están apalabradas las posibilidades de negocio y de chanchullos que ofrece la privatización sanitaria. Es verdad que, luego de verse retratados en El País, pidieron mil perdones. Y mira, en eso sí que me recordaron un poco a los lagartos. Concretamente, a los cocodrilos y esa leyenda de que derraman contritas lágrimas de pena a la par que devoran a sus crías. También les falta credibilidad en el sentimiento.
Pues sí, parece que las señales se confirman y un nido de antropomórficas víboras nos aguarda al otro lado de las campanadas. En realidad, ya están entre nosotros, incluso nos gobiernan. Nuestra desesperación no les altera el pulso. El flujo helado que corre por sus venas no consigue bombear esos necrosados corazones. Yo no se si está bien comparar a estos tipos con serpientes. En cualquier caso (como decía el gran poeta Hernández de los cerdos) puede ser que sí sean culebras. Pero con peor orígen (y naturaleza) que el peor de todos los reptiles. ¡Feliz año de la Bicha para casi todos!

SUBE LA MAREA

SUBE LA MAREA
La ministra Mato vino a Zaragoza en Nochebuena a traer regalos a los pequeños ingresados en el Hospital Materno-Infantil. Como la Marea Blanca madrileña anda convertida en un océano rebelde y turbulento decidió probar suerte aquí, en la noble tierra aragonesa, donde nunca andamos sobrados en cuestiones de agua.
Así que la ministra y la presidenta Rudi forzaron su naturaleza primigénia para enfundarse el disfraz de mamá nöel y que la prensa captara su empática generosidad con las criaturas enfermas. Un acto publicitario, encaminado a demostrar que las damas neocón también tienen su corazoncito, que quedo enturbiado por el airado recibimiento que los trabajadores de la sanidad les habían preparado. Simultáneamente en otro hospital zaragozano, el Lozano Blesa, un grupo de personas comenzaba un encierro durante toda la Navidad a causa de la centralización y privatización de la gestión de los laboratorios. Seguro que Luisa Fernanda le había dicho a su colega que Zaragoza era un buen sitio para escenificar su teatrillo navideño. Que somos un pueblo sufrido y abnegado acostumbrado a tragar carros y carretas al que le cuesta mucho decidirse a sacar los pies del tiesto. La cuestión es que la Rudi no contaba con que un nutrido número de irreductibles maños estamos decididos a mandar el tiesto a hacer puñetas. Tenía parte de razón la presidenta. Los aragoneses somos gente pacífica, curtida por el cierzo y el olvido institucional.
Pero hasta la mansedumbre de un cordero puede tornarse en respuesta de garras y comillos si se abusa del escarnio. Regalar juguetes a los niños delante de las cámaras, a la par que se minimizan sus esperanzas de vida a causa de los recortes sanitarios, es una iniquidad propia de Cruella de Vil. Otro infame agravio que sumar a la interminable lista que padece la ciudadanía de parte de este gobierno. Nos están cubriendo tanto de basura que han conseguido que se estén obrando maravillas. Como el milagro de que, en esta tierra de secano y conformismo, esté naciendo un mar con vocación de tsunami. La marea Blanca está subiendo. La Sanidad nos toca a todos muy de cerca. Hay cosas tan sagradas, como la salud de los hijos, que están por encima de su mayoría absoluta. Al traspasar estás líneas, la legitimidad que les infieren las urnas ha saltado por los aires. No se puede gobernar al pueblo contra al pueblo. Al menos, en lo que se define como una democracia. Las Mareas de todos los colores son las enseñas con las que nos identificamos los rebeldes. Olas que se nutren de ríos humanos que no aceptan el expolio. Que crecen y empiezan a organizarse en un frente de aguas bravas. Señores y señoras del gobierno: Vayan preparando sus zodiacs y sus salvavidas. Hasta en Los Monegros, está subiendo peligrosamente la Marea.

EL RODILLO PRIVATIZADOR

EL RODILLO PRIVATIZADOR
Trabajo en la sanidad pública como limpiadora desde hace casi 30 años. Pero soy empleada de una empresa privada (una subcontrata) que a su vez es pagada con dinero del contribuyente. Tras muchos años de lucha, huelgas y conflictos con empresas que se lucraban imponiendo condiciones esclavistas a las plantillas e incumpliendo los convenios con la aquiescencia del SALUD (aunque solo sea por la dejación en sus funciones de vigilancia del uso que se hacía de ese dinero público) conseguimos equiparar nuestras condiciones laborales y económicas con las de los trabajadores del SAS (servicio aragonés de salud) de categoría similar. Ergo, la limpieza de la sanidad aragonesa lleva décadas costando un pastón a la sufrida ciudadanía. Si a los salarios de los trabajadores sumamos el 21% de IVA que hay que abonar y el inflado beneficio empresarial que las empresas rascan escatimando en personal y materiales, es evidente que el servicio sale caro y con demasiada frecuencia es bastante precario. Lo más lógico para abaratarlo sería prescindir de los intermediarios. Es decir, que el SALUD gestionara directamente el servicio de limpiezas sanitarias evitándose el sobrecosto y garantizando la calidad higiénico-sanitaria en sus centros. Sin embargo, a la hora de esgrimir la recortadora, la Consejería no se plantea precisamente podar a las contratas. Aunque hacerlo supondría un ahorro estimado por los sindicatos en un 50% de su coste total. Y todo sin que se vieran afectadas las condiciones laborales del sector ni el desempeño adecuado de las tareas de limpieza. Por el contrario, una gestión pública honesta podría mejorar considerablemente la asepsia sanitaria por mucho menos dinero. Pero ellos, los implacables jefazos de la sanidad aragonesa, no atienden a razonamientos lógicos. Optan por reducir personal y salarios y mantener el tinglado. En realidad, les importa un carajo la cuantía del ahorro si no pasa por el rodillo privatizador. Ese con el que aplastan ahora la sanidad madrileña. El mismo que amenaza a los trabajadores de laboratorios que empiezan un encierro el día de Nochebuena en el Hospital Lozano Blesa de Zaragoza. Un rodillo ideológico que impone la máxima ultraliberal : Robar todo lo público ( o privatizar, como ustedes prefieran) para repartirse el botín entre colegas. No hay mas que ver la calidad humana y profesional de algunos de los responsables del SAS. Personajes como el recién cesado gerente Tomás Tenza, que fue nombrado a pesar de que incorporaba al cargo graves acusaciones de prevaricación y acoso laboral. Seguro que esos fueron sus méritos para que lo destinaran como responsable de las relaciones con el personal. Si alguien te ha de romper la madre, al menos que sea un profesional en la materia. En eso andaba el hombre, desbrozando aquí y allá tan ricamente, cuando la fiscalía le cortó el rollo a él. Y aunque se que los manostijeras que nos mandan andan sobrados de repuestos, no negaré la perversa satisfacción que me produce este cese. De momento, vamos 1-0 sr. Tenza. No sabe el gozo público que ha causado su caida. ¡Privatícelo si puede!

DOLOR DE ESPAÑA

DOLOR DE ESPAÑA
Entonces se trata de eso. De lo que ha dicho el ministro de justicia sobre que gobernar, a veces, es repartir dolor. Partiendo de este axioma envenenado, Gallardón justifica la ensalada de hostias que la ciudadanía recibe cada día. Esta filosofía del sufrimiento (sobre todo si es ajeno) encaja de maravilla con la formación ultracatólica de los actuales ministros. Nos torturan por nuestro bien. Convierten nuestra existencia en un infierno, es verdad, pero lo hacen con un objetivo redentor que va más allá de nuestras miserables vidas terrenales. Todos sus tormentos tienen la única misión de purificar nuestra carne mortal para hacernos merecedores del reino de los cielos. Un plan regio y de elevadas miras que, sin embargo, tiene muchas fisuras. La primera y principal es que los demócratas de raza no nos creemos aquello de que "quien bien te gobierna, te hará llorar". No somos amigos de cilicios que estrangulen la libertad y la supervivencia de los pueblos, mire usted por donde. Somos más de pensar que los que elegimos en las urnas tienen el sagrado deber de proteger a los ciudadanos y garantizar su bienestar y sus derechos. Y por lo que parece, los españoles somos más demócratas y agnósticos de lo que presumían los supernumerarios del gobierno. De nada ha servido tanta tradición de represión judeocristiana, estamos dejando claro que no nos va su rollo sadomasoquista. El gobierno de Rajoy se está quedando solo frente a una mayoría social que se levanta, que no soporta el exceso de dolor e injusticia que le están administrando. Ya no podemos permanecer impasibles viendo como se derrumban los derechos laborales y sociales que se construyeron sobre la base de otro sufrimiento: El de todos los hombres y mujeres que lucharon y se comprometieron por una sociedad más justa e igualitaria. Por una España de la que se erradicara para siempre el dolor que repartían explotadores, sicarios e integristas por nuestro "presunto" bien. Una España que vuelve ahora en carne ministerial para persuadirnos de que el actual calvario es necesario, de que es nuestro único camino, nuestro deber y salvación. ¿Pues saben que les digo?: Solo se me ocurre una manera de combatir ese agudo dolor de España que nos atormenta: Sacar del gobierno a estos aventajados aprendices de Torquemada. Que se metan su reparto de suplicios por donde les quepa. Si lo prefieren, pueden hacerlo en forma de supositorio.¡Todos juntos en la calle, hasta que haga efecto el analgésico!. Que se repartan ellos sus miserias.

LA COSA NOSTRA

LA COSA NOSTRA
Si España progresa adecuadamente en algo es en lo relativo al nivel de corrupción e iniquidad que pulula en el manejo del sector público. Hemos ascendido en el ranking mundial y ahora compartimos un aventajado puesto con Botsuana. Aunque conociendo el savoir faire íbero en temas como el cohecho, la prevaricación o el fraude, pronto dejaremos atrás al emergente país africano. Ahora Díaz-Ferrán está entre rejas. Su curriculo delictivo podría rellenar este artículo por sí solo. El que fuera líder de la casta empresarial española resultó ser un corsario con licencia para robar y explotar a sus compatriotas. Sus fechorías eran públicas, como públicas eran sus infames declaraciones exigiéndonos trabajar más por menos sueldo. Su entramado mafioso contaba con personajes que parecen extraidos de las novelas del género gansteril. La figura de "El Liquidador", el sicario que usaba don Gerardo para rematar sus empresas, representa una profesión funesta que ha sido creada con el único fin de ayudar a defraudar capitales. Muchas voluntades políticas e institucionales le apoyaron y otras muchas miradas se desviaron para que este individuo medrara a sus anchas y dirigiera impunemente la mayor organización empresarial del estado. Y sí, ahora está en la cárcel. No sabemos por cuanto tiempo ni nos hacemos ilusiones con que devuelva un euro de lo estafado. Nos lo entregan como un presunto chivo expiatorio que amortigüe el mosqueo que crece entre la ciudadanía. Pero ni Ferrán es un chivo (yo lo veo más como al padre del cabrito), ni nos creemos que vaya a expiar todas sus culpas. Además, el antiguo padre-patrón que tan fehacientemente apoyaba el esclavismo labora, es solo uno de los pervertidos carneros del nutrido rebaño de corruptos. Una manada que no vería posible su orgía defraudadora si no fuera por la connivencia que mantiene con el poder político. Acabar con la evasión de capital o los paraísos fiscales sería factible si los dirigentes estuvieran dispuestos a actuar con honestidad y sentido del servicio público. Pero los hechos nos demuestran que son rehenes de los bancos y de los intereses que comparten con la camorra empresarial y financiera. Antes de incomodar a estas élites, optan por quitar las ayudas a los discapacitados o privatizar la salud de los españoles. ¡Viva la Cosa Nostra! La de ellos, claro. Las cosas que le roban a lo público para repartir entre "la familia". La corrupción es el genuino mascarón de proa de la marca España. Y si Botsuana o cualquier otro territorio en vías de desarrollo y con un caótico régimen político pretende hacernos sombra en podredumbre ¡Cuidadín! porque ya saben como se las gastan los del hampa. Siempre pueden hacer que parezca un accidente... Como han hecho con esta p. crisis.

TOCANDO FONDO

TOCANDO FONDO
Las cifras del paro nos golpean otra vez en la boca del estómago. Una estadística homicida que crece exponencialmente dibujando un país poblado de fantasmas. Si no tienes trabajo, no tienes vida. Es así de fácil. Tu devenir cotidiano se transforma en un grito mudo que nadie quiere escuchar. Y menos los oligarcas, que no están para psicofonías proletarias. Robar, desguazar y repartir los bienes del estado les quita mucho tiempo. Y la energía que les queda la aprovechan en abortar decretos cancerígenos y desarrollar estrategias para reprimir a las indignadas masas mendicantes. El espectral ejército de desempleados no les parece una amenaza desde su atalaya. Se mueven como peces en las aguas del capitalismo más salvaje e insensible. Sintiéndose seguros, tras los cristales blindados de su desvergüenza, observan como engorda la bestial bolsa de esclavos y excluidos. Un sueño para los de su calaña.
Pero como en casi todo, también España es diferente en el arte neocon. Nuestros ultraconservadores patrios tienen matices muy particulares. Un aroma rancio de botafumeiro que les pone místicos y evangelizadores. La educación para la ciudadanía les sobraba a los obispos. Pues requiem cantim pace. Además, las nociones sobre igualdad y justicia social que se desprendían de su enseñanza no se ajustan a la realidad que reservan a nuestros jóvenes. Por eso vuelve triunfante la asignatura de religión. En este tenebroso escenario encaja mejor la superstición sobrenatural y el temor de dios. ¡Resignación hermanos!. Habéis venido a sufrir a este valle de lágrimas. ¿Qué oigo? ¿Que con los impuestos que se lleva la iglesia se podrían seguir dando ayudas a los discapacitados y otros molestos menesterosos? ¡Cuánto ateo rojillo queda todavía!
Aunque eso también se va a acabar con la ofensiva españolizadora ( hablamos obviamente de la España negra) del gobierno. Un golpe de peineta y cierra España que esparce caspa represora sobre los pueblos de estas tierras.
Entre unas y otras cosas parece que estamos tocando fondo en todos los aspectos. No es difícil cuando te atan una piedra al cuello antes de arrojarte por un acantilado. Acojonada, cautiva y convenientemente evangelizada, la clase trabajadora será más maleable a sus bucaneros propósitos.
Pero no conviene subestimar el orgullo residual de los parias. La sobrecarga de humillaciones puede activar respuestas hasta entre una legión zombi. Los desarrapados muertos de hambre de la revolución francesa y su guillotina móvil son un buen ejemplo. Cuando al poder se le va tanto la mano exprimiendo y oprimiendo al pueblo... algunas veces se lían estos "cristos". Yo que ellos, iría tomando nota.

A CONTRA MUERTE

A CONTRA MUERTE
Es una historia que te desgarra el alma en carne fría. Una pareja de ancianos de Granada, cincuenta años de matrimonio, cuatro hijos criados con mucho sacrificio que amaban y atendían a sus padres. Toda una vida de trabajo, de pagar los impuestos, de cotizar para tener una vejez digna y no "molestar" si se necesitaban cuidados especiales. Dejan dos notas, una cada uno. Quizás explicando los motivos, quizás despidiéndose de sus seres queridos. Eximiéndolos de cualquier asomo de culpa. Todo indica que se trata de un suicidio consensuado. ¿Cómo sería ese momento en el que el esposo encañonó a su compañera? ¿Cuáles serían sus últimas palabras, su despedida? Dicen que de las notas se desprende que no querían ser una carga para sus hijos en estos tiempos de crisis. Optaron por sacarse el plomo de las alas y liberar a los suyos de este lastre. Un último gesto de amor y generosidad.
El mismo día, el gobierno anuncia que no ajustará las pensiones al IPC. Los jubilados serán más pobres de lo que son. Muchos se han convertido, con sus ridículas pensiones, en el único sustento familiar. Pero es imposible seguir haciendo juegos malabares con poco más que la miseria. Luego están los enfermos y discapacitados, otros que son una lacra para la cosa nostra del estado. La autoinmolación sería un detallazo que reduciría gastos a favor del déficit. Suena brutal, lo sé, pero nuestros dirigentes están dejando claro que prefieren sacrificar a los más débiles a incumplir el precepto deficitario. Parados, pensionistas, dependientes, desahuciados... son rebabas del sistema que conviene eliminar. Si lo hacen ellos solitos, será más rápido y limpio que cercándolos por el hambre y la desesperanza. La solución final.
Y ya me disculparán que no esconda la mala baba en lo que escribo. Pero es que hay días de rabia, como éste, en los que la vida me pilla a contra muerte y estoy para muy pocos eufemismos.

LA GRAN (R-D)EPRESIÓN

LA GRAN (R-D)EPRESIÓN

A la par que la sociedad sale de la catatonia y se manifiesta en forma de mareas multicolores y protestas de toda índole, la maquinaria represora del estado se engrasa para machacar a los rebeldes. Un representante del SUP (sindicato policial) advierte que se está entrenando con tanta agresividad a los policías que muchos acaban heridos por la violencia empleada entre ellos mismos. Y por si quedarnos tuertos o que nos rompan la crisma no fueran argumentos suficientemente disuasorios, los alborotadores se tendrán que enfrentar a multas o detenciones por graves delitos como difundir una convocatoria por Facebook o interponer su cuerpo entre la gente y sus desahuciadores.
La gran depresión que se cocina tiene que servirse acompañada de una generosa guarnición de hostias. ¿A ver quién si no se traga esta bazofia? La depresión económica está evolucionando hacia la Gran Represión. Nuestro país, hacia un enorme frenopático donde los piscópatas deciden el destino de las personas haciendo alarde de su patológica insensibilidad. Este gobierno ya se ha ganado un capítulo de honor en la historia negra carpetovetónica.
Es más, algunos de sus mentores ideológicos como el ex-presidente Aznar, merecen por sí mismos varios tomos. Si preocupante es la situación que atravesamos, ésta se agrava más al constatar la degradación ética y el esperpento cognitivo que habita en el cerebro de nuestros dirigentes. Como ejemplo: el libro autobiográfico del gurú de los neocones patrioteros, don José María "Ansar". En unos párrafos que harían feliz a cualquier psicoanalista, Aznar nos narra la experiencia sobrenatural que tuvo cuando ETA intentó volar su coche. Asegura que sobrevivir al atentado le confirmó que no era un ser humano normal (bastaba con que me lo hubiera preguntado a mí). Y luego relata una conversación nocturna con el Creador en la que, el mismos dios, revela que le ha salvado porque espera que lidere la humanidad. De ser verdad, ésto me confirma en mi ateísmo.
Lo que también confirma es la megalomanía autista que prolifera en las élites del poder. Una corriente de prepotencia despectiva que les bulle por las venas. Un sedimento residual del franquismo que no pudieron eliminar bien por la orina. Para imponer el nuevo régimen se reflejan en sus antepasados. Piensan usar las mismas estrategias represivas que fueron tan útiles durante los cuarenta años de su añorada dictadura. Saben muy bien que la injusticia, a fuerza de sangre y cárcel, entra mejor en nuestros duras cabezotas.

DESOBEDIENCIA (O el día de la anomia boba)

DESOBEDIENCIA (O el día de la anomia boba)
En este mundo cruel que pretenden que aceptemos, hay quién no puede resistir la sobredósis de calamidades que le tocan. Ante el paro o los desahucios, la desprotección del estado es tan brutal, que algunos individuos no encuentran más salida que un dramático mutis de este foro.
Es un rasgo de algo que los sociólogos conocen como anomia. Cuando los que gobiernan no son capaces de crear mecanismos para garantizar las necesidades básicas de la gente, se producen comportamientos sociales diversos. Uno de ellos, el más rotundo, es el suicidio. Otra persona en Navarra se ha sumado a la lista de víctimas de nuestro irresponsable estado. Sin trabajo y sin casa, no halló los instrumentos para salir de la desesperación y saltó por la ventana tras abrir la puerta a sus desahuciadores. Un muerto más sobre la ¿conciencia? de los insensibles gerifaltes. Una conciencia tan laxa que incluye el escarnio y el oprobio contra los más desprotegidos. La viscosa Andreíta Fabra o la descerebrada (a la par que insultante) Mª Pilar Sol, son algunos de los especímenes que proclaman la desligitimación de este gobierno. Además de no articular instrumentos reales para remontar la tragedia del desempleo (sino todo lo contrario) o evitar que la banca pirata eche a la gente de sus casas, aceleran la brecha de las desigualdades. Participan activamente en el atraco que, a punta de decreto, sufren los bienes públicos. Siguen favoreciendo a los especuladores que generaron la crisis. Haciéndonos valedores de sus trapacerías. Privatizando a todo ritmo para engordar la buchaca de unos particulares (además de la propia si se tercia). Y encima nos disparan ráfagas de un odio añejo de clasismo rancio desde las tribunas que ocupan en su función de servidores públicos.
Parece ser que la anomia puede manifestarse de otras formas. Una es la variedad denominada anomia boba. Se produce cuando un grupo de personas pasa por encima del poder del estado para proteger lo que les pertenece por derecho. Desobediencia civil por inaceptación de unas normas injustas y perniciosas para el pueblo. Este gobierno ya no posee ninguna autoridad moral, ¿por qué debemos respetarlo? Pues eso, ¡Viva la anomia boba!.

LA SANIDAD SE DEFIENDE

LA SANIDAD SE DEFIENDE
Con el Nuevo Régimen anunciado por el ministro Gallardón (fruto de un lapsus o de una declaración explícita, vaya usted a saber) se esclarecen las dudas sobre la deriva de nuestra sociedad. En este nuevo orden no hay lugar para la justicia. La educación y la sanidad se convierten en privilegios pecuniarios y el trabajo pasa a ser un bien escaso que requiere aceptar el estatus de esclavo para poder acceder a él. Grilletes, miseria, enfermedad e ignorancia serán los signos de los tiempos de la refundada barbarie capitalista. La bestia se revuelve, quizás al vislumbrar su agonía, y pretende arrastrar cualquier vestigio de civilización y progreso en su caída libre.
Ante una ofensiva tan brutal solo caben dos opciones: Sucumbir y aceptar un futuro emponzoñado para nosotros y nuestra descendencia o defender a cara perro los derechos y libertades que se están aniquilando. Un clásico, susto o muerte. Yo soy de los que escogen susto (la muerte ya la tengo segura desde que me alumbraron). Además, superado el primer escalofrío, el cuerpo se te va volviendo inmune al susto. Y el miedo es sustituido por la mala leche que se te apodera cuando ves como saquean el estado enmascarados en su crisis-estafa.
El desguace y privatización de la sanidad es un negocio lucrativo para los depredadores neocon. Su oportunidad de pelotazo post-ladrillo. Con el gobierno popular se ha abierto la veda de la sanidad pública. Sus compadres pueden practicar el tiro libre y cobrarse suculentas piezas en los confortables cotos sanitarios que les ponen en bandeja. Pero a cada cerdo (o dragón ultraliberal) le llega su san martín (o san jorge particular). Y a este monstruo antropófago le están saliendo muchos voluntarios para cortarle las alas. Los trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública no pensamos rehuir la contienda. Nuestros empleos y la salud de la gente son suficiente acicate para que vayamos afilando la punta de la lanza. La sanidad se defiende y... contraataca. ¡Que se prepare la Bestia!

DECLARACIÓN DE INTENCIONES


¡Esta crisis no la pagamos!