BANQUEROS DE PATA NEGRA

Ellos no tienen las patas cortas. Provienen de estirpes familiares bien nutridas durante generaciones. Son más bien de pata negra. Y otra cualidad anatómica que les diferencia es tener la mano larga. La de pillar la pasta de la plebe.
La misma plebe a la que se refiere con paternalismo despectivo cuando asevera: "Las personas que más han sufrido con la crisis son más vulnerables al populismo". Pues va a tener razón el señor banquero en que los desahuciados,los parados o los trabajadores que cobran salarios de hambre son más vulnerables a un discurso que habla sobre justicia social y un equitativo reparto de la riqueza que al que vienen escuchando hasta estos días. Somos así de simples los parias de la tierra. Pero Francisco González, que es un tío ilustrado y muy leído, hace una llamada a la "sensatez" recurriendo a Shakespeare: "No hay atajos ni fórmulas mágicas. Hay que atenerse a lo que hay. Lo demás es el sueño de una noche de verano". La cuestión es que, lo que hay, es una pesadilla para la clase trabajadora. Y una de las lecciones que algunos han aprendido de esta crisis es a despertar de esa realidad virtual inmutable e incuestionable que nos venden los gurús de la economía.
A despertarnos de su pesadilla. Soñar es parte del proceso. Pero además va a hacer falta mucha generosidad y trabajo para que germinen esos sueños.
Yo no se si es populista imaginar una sociedad más justa y equilibrada y empujar para lograrla. Sabemos que no hay hatajos y que, por el contrario, el camino va a estar lleno de trampas y emboscadas. Sabemos lo que hay perfectamente. Algo más de un billón que los banqueros de pata negra deben a la ciudadanía en concepto de la extorsión de la que fuimos objeto para tapar sus trapacerías. No se nos olvida mientras les oímos hablar de lo malos que son los populismos y lo tontitos que pueden llegar a ser los pobres. A ellos les ha ido muy bien con gobiernos más tradicionales. Más como dios manda y el FMI dispone. Ahora la cosa se está poniendo al rojo vivo y temen que sus jugosas patas acaben pisando el fango.
Un lejano clamor de piaras de bellota se escucha en lontananza. Una música inquietante para cualquier noche de verano. A mi me recuerda más al "Silencio de los Porcinos". ¿O no era ese el título? Aunque silencio, lo que se dice silencio, no están guardando las criaturas. Chillan y chillan ante la expectativa de que alguien pueda quitarles el chollo. Eso sí que les roba el sueño. Eso es lo que está provocando sus pesadillas.
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