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Política y justicia social

EL RELATOR QUE VISITÓ EL VALLE DE LAS SOMBRAS

EL RELATOR QUE VISITÓ EL VALLE DE LAS SOMBRAS
El Relator Especial para la promoción de la Verdad, la reparación y las garantías de no repetición de la ONU, Pablo de Greiff, nos ha dejado unas cuantas recomendaciones a los españoles. El hombre no sale de su asombro. La pertinaz sombra de Paca la culona continúa oscureciendo la historia actual del país que habitamos. En sus observaciones preliminares, Greiff insta a las instituciones a "reconsiderar" el Valle de los Caídos porque no entiende que sea un asunto partidista sino de mínima y elemental justicia. Tampoco comprende una ley de amnistía preconstitucional que evita que sádicos, asesinos y torturadores como Billy el Niño sean juzgados por sus delitos. Mucho menos que no se respete el derecho de las víctimas ni se aporten recursos para esclarecer las desapariciones del franquismo a la par que se les insulta manteniendo las placas y los monumentos conmemorativos a los verdugos. Y lo de recortar la Justicia Universal le ha puesto literalmente los pelos como escarpias. 
Así nos sentimos millones de españoles sr. Greiff. Pero añada a sus impresiones nuestra indignación y vergüenza por no abandonar el valle de las sombras. Por mantener el mausoleo del tirano construido con la sangre de este pueblo. Igual que una descomunal mueca de desprecio. Asqueados de que la derecha presuntamente democrática no condene la dictadura y se den al ensueño nostálgico de recrear lo que recuerdan como una etapa de extraordinaria placidez. Para los suyos, los del ¿antiguo?régimen. Porque para los demás fueron años de desigualdades, injusticias, miedo, mucho miedo, más miedo y una total y absoluta falta de libertades. ¿Les suena este escenario?  A una le parece que existen símbolos que trascienden la mera imaginería. Que son como losas que nos impiden remontar el vuelo. El Valle de los caídos es uno de ellos. Una ofensa de piedra impregnada de chulería fascista que nos advierte que todo se quedó atado y bien atado. Quizás lo más correcto fuera reutilizarlo en beneficio y reparación de las víctimas. Aunque a lo mejor nos vendría bien una catarsis colectiva como ver volar por los aires el dichoso mamotreto. Cuestión de opiniones. En cualquier caso, lo suyo sería un referéndum. Un ejercicio democrático que en la España actual, como en la de la negra sombra, está más que peliagudo. 

¿ RES NATA?

¿ RES NATA?
   En la Convención Nacional del PP, María Dolores de Cospedal afirmó tajantemente : "Es el PP o la nada". Me quedé pensando. ¿Qué habrá querido decir? El PP se  resquebraja. Hace aguas (fecales casi siempre) y empieza a sufrir mutaciones que derivan en nuevos partidos de derechas como Vox. ¿Autofagitación? Lo cierto es que en esta nueva parada de los monstruos que fue la convención pepera, se notaba cierto resquemor caníbal entre sus antes prietas filas. Como supongo que la afirmación de Cospedal fue tan meditada como su entrañable discurso de la indemnización de Barcenas, voy a tener el atrevimiento de analizar , a mi manera, sus palabras. El PP o la Nada. Etimológicamente hablando, la nada (res nata) tiene un significado antagónico al que pretende darle la vicepresidenta. Quiere decir cosa nacida. Y con este dato, la existencialista afirmación de la Cospe toma nuevas e insospechadas dimensiones. Algunas decisiones del PP, como la reforma de la ley del aborto, cobran sentido. Para ellos, los nacidos, no son nada. Por eso mismo les importa un bledo lo que les suceda una vez que estén fuera de los úteros. Gallardón se reafirma pese al rechazo generalizado dentro y fuera de nuestras fronteras. Hay que arrojar carnaza a las facciones más duras y voraces antes de que se decanten por aventuras estrafalarias como la que lideran Vidal-Quadras y Ortega Lara. La Nada, como cosa recién nacida, también está tomando vida entre las posiciones progresistas. Una aventura en absoluto estrafalaria. Imprescindible para frenar esta caída libre a un mundo de tinieblas y desigualdades. Ahora que los derechones andan entretenidos esquivando bocados que desmiembran la antológica unidad pepera, nosotros Podemos. Podemos y debemos. La izquierda reflexiva tiene una cita ineludible con una sociedad que sufre y que merece una respuesta esperanzadora. Es más grande aquello que nos une que los pequeños matices que hipotéticamente nos separan. La movilización ciudadana está siendo ejemplar. Hay que proporcionar un instrumento político a su altura para articular esta enorme fuerza que, para nada, ha salido de la Nada. 
 ¿Res Nata?¡Podemos! 

LA REPUGNANCIA DE HERNANDO

La organización Save The Childrens nos ha lanzado a la cara un dato tan desgarrador como vergonzoso. Uno de cada tres niños españoles viven en riesgo de pobreza. Hablamos de pobreza en el más devastador sentido de la palabra. Sus familias no pueden proporcionarles una alimentación equilibrada, la ropa o el material escolar imprescindible. En muchos hogares, la calefacción o la electricidad, se han convertido en utopías inalcanzables. Pero además hablamos de otra pobreza. Esa que muerde y aísla a los niños frustrando sus posibilidades de desarrollo en igualdad de condiciones. Un valioso potencial que devora la pobreza y que, como pueblo, nos condena a un futuro de miserias. Una tragedia que no podemos permitirnos ni humana ni estratégicamente. Es mi opinión, por supuesto. Pero existen seres de sensibilidad supina, como el portavoz del gobierno, Rafael Hernando, que ven las cosas de otra forma. Hace pocos meses manifestó que encontraba repugnante la "demagogia" imperante sobre la desnutrición infantil. Pero tranquilos, que luego lo apañó diciendo que, en cualquier caso, la responsabilidad de que los niños no pasen hambre corresponde a sus padres. Obviando la enjundia carroñera de las declaraciones del amigo Hernando (¡que ya es obviar para mí, créanlo!) me gustaría saber cómo ha encajado los datos de este informe. ¿Habrá reflexionado y agachará la cabeza para disculparse por sus palabras? ¿Pedirá perdón el señor portavoz a unos padres desesperados, acorralados por el paro y la falta de apoyos sociales, víctimas de una política anti-social que prefiere engordar a los trilleros de la banca que ayudarles a alimentar, educar y cuidar a sus hijos? Lo dudo mucho porque para la gente como Hernando, los pobres y sus famélicos críos son extraterrestres. Solo los conoce de oídas. Lo que se dice de cerca, no ha visto nunca a ninguno. Ignora que hay madres o padres que ayunan para poder darles un plato de comida a sus hijos. Que rebuscan en los contenedores de basura o recogen chatarra a falta de un trabajo con el que mantener a la familia. Que hasta mueren por ellos. ¿Demagogia? Tiene suerte el portavoz de que estos padres no sigan los televisivos consejos de la Esteban. Aunque nunca se sabe de lo que se puede ser capaz por un hijo. Y más cuando a la desesperación, se le añade tanto escarnio. 

LA CONJURA ROJINEGRA

Viendo la televisión estos últimos días me encontré con una cuasi-unánime opinión entre los tertulianos de diferentes programas con respecto a la autoría de las acciones violentas que se produjeron en el barrio del Gamonal. Con seguridad absoluta, sentenciaban que se trataba de grupúsculos anarquistas itinerantes. Pequeñas bombas de odio cuyo único fin es sembrar el caos y el terror a tontas y a locas. No sirvió de mucho que los vecinos insistieran en que no estaban dirigidos por anarquistas ni quicemayistas. Ni que hicieran hincapié en que, expresamente, repudiaban cualquier simbología política. La suya era una reivindicación ciudadana. Tampoco les frenó el hecho de que los detenidos no fueran ceneteros insignes sino gente del barrio sin antecedentes. La sombra de la conspiración anarquista ponía como motos a los contertulios. Días después, una concentración pacífica de apoyo al barrio burgalés en Zaragoza acabó en una batalla urbana en el casco viejo zaragozano. El barrio de La Madalena (donde casualmente se encuentran las sedes de la CNT, la CGT y el PC) fue tomado por un despliegue policial que podía bastar para invadir un país mediano. Antes de que se produjeran los incidentes, la policía ya estaba apostada en la puerta de los presuntos alborotadores. En mi pueblo a eso se le llama provocar un poco, ¿no?. Una caza de brujas que luego acaba como acaba.
En este punto, he de manifestar que servidora también forma parte de un sindicato libertario. Durante treinta años he participado en causas sociales y medioambientales con filosofía pacifista y acciones no violentas, igual que mis compañeros. Exponiendo únicamente nuestra propia integridad física y libertad.
 No llevamos una bomba bajo el brazo. Mucho peor. Nuestro arsenal es el deseo de una democracia directa, participativa, con consejos de ciudadanos y trabajadores. Una sociedad basada en la libertad y la igualdad que no esté subordinada a la élite política y económica. Y no aceptamos las tiranías ya sean financieras, religiosas, sexuales o institucionales.
 Esto tiene más peligro que cuatro contenedores ardiendo, créanme. El hecho de que no nos resignemos. De que no desmayemos en el ideal de un mundo mejor.
Como ya expresó una de las charlatanas, perdón quise decir tertulianas, matutinas: ¿Qué será lo próximo? ¿Pedir que esta sea una democracia asamblearia donde cualquiera pueda opinar?
 Pues oiga, en vista de lo visto, igual había que probar. Digo yo que ya va siendo hora.

JÍBAROS

JÍBAROS
La página web del gobierno de Aragón ha publicado un concurso de cortos dirigido a jóvenes entre 14 y 18 años. El tema de los mismos tiene que versar sobre el derecho a la vida del no nacido y se valorarán especialmente los argumentos anti-abortistas. Luisa Fernanda, la presidenta de la comunidad, ya se manifestó al más puro estilo Marine Le Pen sobre este tema: El aborto no es un derecho de la mujer. Resulta escalofriante que sea precisamente una mujer profesional y que ocupa un cargo de tanta responsabilidad, la que sentencie tan taxativamente la libertad reproductiva de las demás. Pero Luisa Fernanda, la pobre, tiene problemas de riego debido al abuso de la apretada peineta que luce a la mínima ocasión. Sus neuronas asfixiadas por el casposo artilugio piensan poco y mal. De hecho, ha perdido hasta la noción del tiempo y cree que que todavía andamos por esos gloriosos años sesenta de adoctrinamiento escolar y machismo institucional. Entre las bases del concurso escolar es destacable que se de prioridad al papel del hombre como complemento necesario e imprescindible de la mujer. ¿Perdón? ¿Imprescindible y necesario? Conozco a muchas mujeres, hasta cabezas de familia uniparentales, que no han necesitado de la tutela de un macho para desarrollarse plenamente como seres humanos. Y para pasmo de nuestra presidenta he de comunicarle que, algunas féminas, incluso se enamoran de otras mujeres y hacen público el idilio sin que el suelo se abra bajo sus pies para arrastrarles al averno. ¿Qué le pasa a esta gente?, ¿qué pretenden? Acaso vean más sencillo inculcar su hipócrita moral en las tiernas cabecitas de los adolescentes. Hacer como los jíbaros y reducir el pensamiento crítico y la libertad de conciencia entre los chavales para que en un futuro próximo se erradiquen los antisistema que ahora ponen barricadas a sus facherías.
Lo curioso del caso es que tengo el barrunto de que a estos perro-flautas, de ser posible, sí que les aplicarían un aborto con carácter retroactivo. Total, ya están fuera de un útero y solo sirven para ponerle palos a las ruedas del gobierno de esta España carpetovetónica, rancia y cainita que, según dice Mariano, va como un torpedo. Un torpedo que vuela derechico al medioevo.

UNA CHISPA

Para que se produzca un gran incendio en un campo agostado solo es necesaria una chispa. Los vecinos del Gamonal llevaban mucho tiempo habitando un terreno altamente combustible regado por el paro, el abandono de las necesidades perentorias de la gente y la corrupción del consistorio. La construcción del bulevar solo ha sido el detonante. Podía haber ocurrido por cualquier otra cosa como pasó en Egipto o en Grecia. Una chispa de indignación que transforma a ciudadanos pasivos en combativos asamblearios.
 Los vecinos del barrio burgalés no son activistas. Son personas normales y corrientes de clase obrera. Amas de casa angustiadas por la precariedad de sus familias, desempleados de todas las edades, ancianos que no se resignan a dejar a sus nietos un legado de sumisión y miseria... Rumiaban en soledad sus tristezas hasta que han decidido juntarlas todas. Juntos contra el bulevar, juntos contra los desahucios, contra la especulación y la pobreza. Todos juntos han descubierto que la pena, como decía el poeta, tizna cuando estalla. Un revuelta vecinal por un tema urbanístico, el cierre de un centro de salud o una huelga de limpieza pueden actuar como catalizadores de la frustración que acumula nuestro pueblo.
 Eso pone cardíacos a los mandamases absolutistas como doña Ana Botella. A la alcaldesa le traiciona el subconsciente al calificar de atentados a las algaradas de Burgos. El mini-yo que habita en su cabeza le advierte con voz de falsete y acento texano que lo de Gamonal es mal asunto. Estas cosas se extienden tontunamente (ya hay convocadas movilizaciones de apoyo en toda España) y al final atentan contra los únicos intereses que les importan, los suyos propios.
 Para Botella y la troupe de la gaviota, los que no nos resignamos somos terroristas. Es normal, les damos mucho miedo. Terror a que despertemos de la catatonia y nos hagamos con las riendas de la democracia. A que atentemos contra todo aquello ( léase privatizaciones o adjudicaciones) que les pueda quitar el chollo. La gente del Gamonal somos todos nosotros, los que estamos hartos y asqueados. Ni terroristas ni delincuentes. Pero tanto sufrimiento nos está volviendo inflamables y altamente reactivos a cualquier chispazo de rebeldía. 
Y el aire está los suficientemente enrarecido para facilitar el contagio de las llamas. ¿Atentados? Que sigan arrojando gasolina.

AMORES CIEGOS

AMORES CIEGOS El abogado de la infanta Cristina defiende la inocencia de su representada argumentando que estaba ciega de amor. Según el letrado amor, matrimonio y desconfianza son incompatibles. Al parecer, algunas mujeres enamoradas padecen un trastorno cognitivo profundo que les impide discernir el bien del mal y el dinero público del propio. Esta rara idiocia ataca principalmente a damas insignes como doña Cristina o la ministra Ana Mato, cegando su buen juicio hasta el punto de ignorar señales del tamaño del Kilimanjaro. En el caso de la ministra, la ceguera amorosa no le permitía ver el pedazo de jaguar que tenía en su garaje. Es tal su  irreductible fe marital que dudo que, de encontrar una moza garrida jugueteando en el tálamo con su pariente, recelara de la fidelidad del susodicho. Así aman ellas. Más allá de la evidencia delictiva. Los mal pensados dirán que es una estrategia para no verse salpicadas por las corruptelas en las que andan implicados sus maridos. Son gente descreída, resentidos que no se han visto nunca asaetados por una flecha de Cupido como estas damiselas. Cupido sí, ese niño gordito con arco que, mire usted por donde, también cubría sus ojos con una venda. Cristina y Ana tenían su propia venda. No era una venda cualquiera. Venía acompañada de toneladas de confeti, viajes a Disney World o la Visa Business Oro de Ainzoon. Una vida de lujos y dispendios de origen no declarado que nublaría la omnisciencia de los mismos dioses. Dicen que miraban para otro lado por amor a sus maridos. Pero una pasión mucho mayor que la conyugal les nubla la razón: el amor propio. Y un trastorno narcisista que les hace creer que los demás somos tontos de remate. No se enteran de que a los españolitos, a fuerza de maltrato y desamor, se nos están cayendo todas las vendas. ¡Y hay que ver cuanta basura escondían! ¡Cuanta mierda!

TRABAJAR A CUALQUIER PRECIO

TRABAJAR A CUALQUIER PRECIO
Me hubiera gustado estudiar periodismo. Pero las circunstancias me empujaron a emprender otra carrera azarosa, la de proletaria, en la que llevo treinta años repitiendo curso y de la que cada vez veo más lejana la licenciatura (léase jubilación). He de admitir que me quedó el gusanillo por esa profesión que admiro y respeto y que tan varapaleada está siendo en estos tiempos. Con suerte, si consigues un trabajo como redactor en un medio, debes acatar su línea editorial e ideológica. Son malos tiempos para libertad en general y la de prensa no se iba a ir de rositas.
Aunque puede ser peor. En los portales de internet podemos encontrar ofertas laborales para periodistas. Como una de Infojob en la que se solicitaba un redactor experimentado que escribiera 12 artículos semanales por el flamante salario de... (aquí vendría bien un redoble de tambores) ¡144 euracos mensuales!. Es superable aunque no lo crean. Otra oferta, esta para periodistas deportivos, te pedía que pagaras cien euros por currar. Sí, han leído bien. Y hay muchas más de estas características. Para todo tipo de oficios o profesiones, no solo periodistas, pero con un denominador común: la explotación pura y dura. El mercado de trabajo se ha convertido en una jungla delirante. Las fieras campan a sus anchas en un hábitat abonado por el miedo y la desesperación. ¿Qué será lo próximo? A lo mejor incorporar el derecho de pernada o la donación de algún órgano como cláusula sine qua non para firmar un contrato. Cosas veredes.
 ¿Es esta la luz que nos anuncian al final del túnel? Pues ya me disculparán si me decanto por continuar en el valle de las sombras. Su luz no presagia nada bueno, llámenme agorera.
A los chispazos citados me remito. Un trabajo digno es un derecho, nunca un privilegio. Convencernos de lo contrario es el discurso de los illuminatis esclavistas que están sacando tajada de esta crisis. Ellos sí que ven la luz. La codicia les enciende la bombilla.

CUANDO LO ÉTICO ES DESOBEDECER

CUANDO LO ÉTICO ES DESOBEDECER
El apartheid sudafricano o la prohibición del sufragio femenino en occidente hasta hace escasas décadas, eran cuestiones perfectamente legales para los gobiernos que las defendían. La injusticia se puede legislar, es un hecho conocido. Es entonces cuando el individuo libre y con conciencia se enfrenta a un difícil dilema. Debe escoger entre acatar aquello que rechaza o practicar la desobediencia civil. Gracias a ella, y al valor de los que la usaron para rebelarse pacífica pero tenazmente, se lograron grandes avances en la defensa de los derechos humanos. 
Hasta Mariano Rajoy fue a rendir honores al funeral de Mandela. Un símbolo de resistencia frente a las abominables, aunque legitimadas, normas de un gobierno racista.
 ¿Qué diantres pensaría delante del ataúd del líder negro y respondón? Mandela dijo cosas desconcertantes para él como que a una nación se la debía juzgar según como trate a los ciudadanos que tienen poco o nada. Eso le suena a chino mandarino al gobierno del Partido Popular. Pero también dijo que la educación es el arma más poderosa que tienes para cambiar el mundo. Y eso sí que lo entienden, a su manera, los chiquillos de Rajoy. Por eso han decidido erradicar el sentido crítico de la enseñanza sustituyendo la alternativa a religión, Educación para la Ciudadanía, por un refrito ideológico adocenador y castrante al que llaman Valores Éticos. La investigación con células madre, la eutanasia, la eugenesia o el derecho a la vida (del feto claro porque de los desfavorecidos ya natos no dice ni mu), son presentados bajo la visión científica y neutral de Torquemada. En la nueva asignatura se hace hincapié en ensalzar al ejército y a las autoridades pero sobre todo en acatar sumisamente las leyes y normas del gobierno. La objeción de conciencia o la desobediencia civil se contemplan como perversiones o delitos. ¿Qué diría Mandela? A la tropa Mariana le importa un bledo. De hecho, no me extrañaría nada que al comprar el libro de Valores éticos, te regalaran el de Cásate y se sumisa y la biografía de Aznar para completar la trilogía del lado oscuro. Porque es ahí, en ese lado oscuro de la ignorancia y la sumisión donde quieren sumergir a las futuras generaciones de españoles.
  El arma más poderosa, la educación. Sí, Mandela dijo muchas frases célebres y celebradas hasta por sus detractores. Algunos de los que le hubieran encarcelado o perseguido en sus estados, se refieren ahora a él llamándole Madiba, colegueando. Deberían recordar otra cita antes de ensuciar su memoria con hipócritas halagos: "Todas las formas legales de oponerse a este principio habían sido bloqueadas por la ley, y estábamos en una situación en la que o aceptábamos un estado permanente de inferioridad o desafiábamos al Gobierno. Elegimos desafiar al Gobierno"  Eso suena a desobediencia civil como poco.¿Estudiarán la lucha de Mandela en Valores Éticos? Lo veo negro

PUFOS MADE IN SPAIN

PUFOS MADE IN SPAIN Aquí estamos acostumbrados a estas cosas. Nos escandalizan y cabrean pero no nos sorprenden en absoluto. Los presupuestos temerarios en las adjudicaciones públicas son prácticas habituales de las grandes empresas españolas. Presentan unas cuentas infumables que, de manera sorprendente, no frenan a la administración para concederles el triunfo en los concursos. Es lo que ocurre con algunos servicios públicos privatizados como las limpiezas hospitalarias. Las empresas pujan a la baja para quedarse con la contrata aunque las cifras que presentan no alcanzan ni para pagar los salarios de los trabajadores. Luego ya se sabe lo que pasa. El servicio se presta en condiciones lamentables y el empleo se precariza o se destruye directamente. Y si aún así pringan con la pasta, el contratador (osea, todos nosotros) asume sin rechistar el sobrecoste. Más que de la marca España, hablamos de la marca de un Caín chanchullero que a la primera de cambio te mete doblada una quijada. El problema viene al intentar exportar este modelo de negocios a otros países menos "tolerantes". Sacyr se hizo con las obras del Canal de Panamá con una oferta muy inferior al de las otras empresas concurrentes. Incluso menor que el importe base de la licitación. Para chulo, mi pirulo. Un informe revelado de Wikileaks ya mencionaba que lo presupuestado no llegaba ni para el hormigón. Sin embargo existía el rumor de que Sacyr contaba con el respaldo del gobierno español y que, de una u otra forma, cumpliría con el contrato. Ahora a la empresa le han salido más de 1.200 milloncejos de imprevistos que, insólitamente para ellos, el gobierno de Panamá se niega a apoquinar sin justificaciones previas. En el extranjero son así de tiquismiquis. Si firmas un contrato, pretenden que lo cumplas. La cosa se pone fea porque la "obrita" es un referente internacional. Vamos, que la cagada es antológica para el prestigio de la dichosa marca patria. Y lo pero es que a una se le queda mal cuerpo. Le entran dudas: ¿Quién pagará este fiasco? ¿No serán los mismos primos que estamos abonando el "sobrecoste" de la burbuja inmobiliaria y la estafa de la banca? ¡Ay dios! ¡Qué negros augurios me atenazan!

MUERTE DE UN CADÁVER

MUERTE DE UN CADÁVER
Dos días antes de final de año, los bomberos zaragozanos recibieron una llamada para recoger a una persona que yacía dentro de una tubería. Se llamaba Luis, tenía 67 años y estaba muerto. No era víctima de ninguna clase de violencia, al menos de manera directa.  Al parecer, su vida se había extinguido a causa de las distinta patologías que arrastraba y las bajas temperaturas de un invierno especialmente crudo. Junto al lugar donde apareció el cuerpo, un pantalón lavado y tendido ondeaba para llamar la atención sobre ese último vestigio de dignidad del transeúnte. 
En el submundo que habitaba, mantener la ropa limpia no es sencillo. Ni siquiera es necesario. Que lo hiciera significa que, de alguna manera, se aferraba a la posibilidad de poder abandonarlo. Resucitar de entre los muertos.
Pero allí no estaba solo. Al menos seis personas más se cobijan todavía en el entramado de esas tuberías. Seis almas errantes que, igual que Luis, vagan por el infierno de la miseria y la exclusión. Quizás no sean cadáveres reales, todavía se mueven, sufren y respiran. Sin embargo están muertos para un sistema que prefiere salvar a los bancos que a las vidas humanas sesgadas por su codicia. Son parias entre los parias. El eslabón más débil de una cadena de injusticias. Una legión de invisibles que no sale en los presupuestos, ni en los índices del paro pero que crece exponencialmente gracias a las políticas anti-sociales del gobierno. No hay dinero para paliar la pobreza ni para la gente que padece trastornos mentales o graves adicciones. Son rebabas prescindibles. Recortables. Cuando alguno de ellos fallece en plena vía o dentro de una helada tubería, apenas una reseña en los periódicos hace mención al incidente.
 Tal vez si en vez de hombres, mujeres y niños habláramos de fetos, algún ministro les aseguraría protección y les reconocería la plenitud de sus derechos. Pero como ya han nacido, abortar sus posibilidades de supervivencia no pesa sobre las ultracatólicas conciencias de nuestros mandamases. Para ellos la vida de los desheredados (excepto en el estado embrionario por supuesto) no vale nada. Para ellos, ya están muertos.

BAILARÉ SOBRE SUS TUMBAS

Pertenezco a la generación de Germán Coppini, el recién fallecido líder de los Golpes Bajos y Siniestro Total. Ambos fuimos jóvenes en los años ochenta. Tas el despertar de una pesadilla que duró cuarenta años y dejó en la población graves secuelas psicológicas que todavía no hemos remontado. Aquellos días, a pesar del famoso tema de Coppini, eran buenos tiempos para la lírica.
Teníamos ansia de libertad, la creatividad se disparó resarciéndose de tantos años de represión y censura. La música, los fanzines literarios, la radio, el cine. Éramos un país joven que había mudado la piel de lagarto para mostrarse al mundo expectante y libre de complejos. No teníamos miedo a transgredir, muy por el contrario, transgredir las sacrosantas verdades que nos habían inculcado era una necesidad vital, un desafío. Han pasado casi treinta años. Si hubiera estado en coma y ahora despertara, pensaría que alguien me quiere gastar un macabra broma. Y luego, tras comprobar la escalofriante realidad, seguro que intentaba recuperar el sueño eterno. Lo malo es que, durante todo este tiempo, permanecí despierta. Mejor dicho, ojiplática ante la metamorfosis de nuestras vidas en una asfixiante y descomunal mordaza. Predicando, como una orate en el desierto monegrino, las siete plagas de un gobierno popular que bíblicamente se han cumplido. Germán ya no podrá bailar sobre la tumba (metafóricamente hablando) de estos vampiros succionadores de esperanza. Ha muerto en el oscuro atardecer del Nuevo Mundo. Esquivara eternamente esa mirada. Esos ojos que dan miedo, siempre mienten. Pero nosotros aún estamos en este valle anegado por nuestras propias lágrimas de impotencia.
Ahogarnos en ellas es una opción suicida. Respetable pero estúpida. Puestos a morir, siempre se pueden explorar otras alternativas.
 Como dice un buen amigo un poco bruto: Si he de palmar, que muera "empalmaó". Y a mí, lo que me pone burra y me hace sentir viva, es esa rebeldía inconformista que destilaban los temas de Coppini. Por eso pienso que, ya que todavía estoy por estos barrios, intentaré sobrevivir a los enterradores. Me pongo como meta, aguantar hasta bailar sobre la tumba política de los ladrones de sueños, de los inquisidores. Aunque solo sea un día, por unos breves minutos. Lo justo para celebrar la danza de la alegría. ¡Va por tí Germán! Te prometo que intentaré bailar sobre sus tumbas.

LA CULTURA DE LA VIDA

LA CULTURA DE LA VIDA
El gobierno del PP no cesa en su empeño de introducirnos en una nave del tiempo rumbo al medioevo. Siglos gloriosos de ignorancia, miseria y temor de un dios colérico en los que estaba chupado explotar y manipular al populacho. Una época en las que las mujeres aún no habían sacado los pies del cesto y aceptaban su papel de úteros prolíficos carentes de libre albedrío. La ley del aborto está siendo celebrada por esa España que huele a cerrado y sacristía como un signo de la recuperación de la cultura de la vida. La del feto. Porque en cuanto sale de las sagradas entrañas de su madre, les importa un carajo lo que sea de esa vida. Una vez fuera nada le garantiza el pan, la asistencia sanitaria o una educación gratuita y de calidad. Si además tiene la desgracia de nacer con malformaciones o discapacidades importantes, su futuro pinta color hormiga en estos descarnados tiempos donde se retiran las ayudas a la dependencia. Luego, ¿qué falacia es esta? Nos quieren vender la moto de adalides de la vida los mismos a los que no les duelen prendas al desmantelar el estado de bienestar. El útero sagrado que protegía el equilibrio y la justicia social. A este lo han profanado sin miramiento alguno. Le han aplicado un aborto clandestino en una sucia pieza de un hospital privatizado y, no contentos con eso, pretenden dejarlo estéril para que no germine nunca la esperanza. Solo son carniceros meapilas que abortan libertades y derechos con la misma ligereza que imponen a las mujeres una maternidad no deseada. 
Penalizar el aborto libre es la mayor muestra de represión que ha recibido nuestra maltrecha sociedad en estos terribles días. Debajo de las mantillas, los crucifijos y el olor a incienso que desprende este gobierno, se esconde una verdad oscura. Es la única promesa que pueden cumplir de su programa. Se lo deben a esa ultracavernaria cantera de votantes que son anti-abortistas. Así que han vuelto a amarrar nuestros ovarios con sus misóginos rosarios. ¿Cultura de la vida? Yo la llamaría de la hipocresía y el cinismo. Y de eso este gobierno, sabe un huevo.

CARA AL SOL QUE MÁS CALIENTA

CARA AL SOL QUE MÁS CALIENTA La mañana en Zaragoza es fría. Con una niebla prieta que te va calando hasta los huesos, que te enmohece el alma. La situación económica que padecen muchas familias les impide calentar sus hogares. A veces hay que escoger entre comer o estar caliente. Entre pagar la rehabilitación de un hijo autista o no pasar el invierno congelados. Supervivencia extrema en medio de esa jungla que ahora son sus vidas, acorraladas por el paro y la desesperación. En algunos países, la humanidad se impone y una tregua energética evita que a los desfavorecidos se les corte el suministro en los meses más gélidos. Pero España, una vez más, es diferente. Al menos el Partido Popular que gobierna este cortijo. Dicen que ya aportan bastante con algunas medidas que han tomado como la Reforma Laboral. Es cierto. Ya han hecho bastante por la destrucción y la precariedad del empleo. El origen de muchas tragedias que vivimos. También por desmantelar los servicios sociales y asistenciales básicos para la ciudadanía. Eso ayuda mucho. Pero de tregua ni hablar. Los arcángeles glaciales del PP no se conmueven por nuestros mundanos males. Toda la frialdad que muestran con su pueblo, la indiferencia hacia el sufrimiento de la gente, se torna en cálida complacencia con el oligopolio energético que obtiene en nuestro país el doble de beneficio que en cualquier otro. Con estos no se ponen chulos. Nunca sabe un político a qué corporación puede llegar a asesorar (por un generoso precio) en un futuro. Esos son los intereses que defienden. Como los del presidente de Iberdrola que, obviando los 7 millones de euros que se lleva crudos cada año, criticó la política del "todo gratis" que, según él, predica la Junta de Andalucía. El gobierno de España se arrima al sol que más calienta y da la espalda al hecho de que el 20% de los españoles vivan bajo el umbral de la miseria. Avocados a la caridad por falta de justicia. Ateridos por no poder pagar los recibos piratas de estas grandes compañías. ¿Insensibles? Para nada. Lo que le pasa al PP es que el dolor de los pobres, les deja fríos. Mohínos. Como la boira preta de la tierra mía. Por eso siempre se ponen cara al sol que más calienta.

ÍNTIMAMENTE ESTAFADOS

ÍNTIMAMENTE ESTAFADOS Se abre el telón. Aparece una España grotesca que provoca carcajadas simuladas y puñaladas traperas diferidas. Un correo de Blesa toma la palabra: ¿Qué hay de lo mío?- Presuntamente, lo remite un marido que reclama se le condone la hipoteca-  Ya que estás con mi señora... Parece que no es el único e-mail que sugiere que el señor Blesa utilizaba el derecho de pernada para perdonar algunas deudas contraídas con su banco. La justicia (o lo que queda de ella después de quitar de en medio al juez que instruía el caso) dice que es correspondencia íntima. Cuestión de matices. Verdad es que revela la íntima naturaleza del personaje. Carroña humana. Pero lo que relatan son delitos que atañen a la opinión pública, la paganini de todos sus desfases. Correos íntimos. Intimidades cruzadas entre alimañas que se regodean de su estafa. Amat  comunica a Blesa el éxito que están teniendo las preferentes. 1.300 millones de euros "colocados" el primer día. Respuesta del ex-presidente de Caja Madrid: "¡Qué bárbaro!, y eso que habíamos engañado a los clientes" Correos que hablan de amistades íntimas. Como la que mantenía con otro pro-hombre de la patría, ex-líder de nuestra gloriosa patronal y actualmente convicto por su afición a ser amigo de lo ajeno. Díaz Ferrán recibía préstamos que no debía devolver. ¿Para qué? Se añadieron a la cuenta interminable que tiene que abonar la ciudadanía. Total, el chocolate del loro comparado con la estafa global que nos obligan a tragar como ricino. Risas amargas entre el público que asistimos a la tragicomedia desde la platea. Patadas y abucheos. Los correos demuestran que en el 2006, Blesa ya sabía que los clientes perderían su dinero. Pero eso no le frenó. Siguió timando a la gente desde la intimidad de su psicopatía delictiva. El juez Silva, otro cazador de licántropos que resultó cazado por la jauría, declara: En cualquier país del mundo, Blesa estaría en la cárcel. La España canija y revenida que ahora llena el escenario se parte la caja. Se nos descojona en directo y diferido. Baja el telón. Y aquí nunca pasa nada.

¿LOS ESPAÑOLES SOMOS GILIPOLLAS?

¿LOS ESPAÑOLES SOMOS GILIPOLLAS?
Del nutrido ramillete de humoristas chabacanos y socarrones que gobiernan España, hay un capullo en flor que destaca por su insolente verborrea. El ministro Montoro es un tipo sin pudor. No se corta un pelo en negar la mayor respecto a la "purga" que ha descabezado a más de 320 cargos de Hacienda en los últimos dos años. Su explicación sobre la normalidad de la lluvia de ceses y dimisiones en la agencia, precisamente entre quienes investigaban a la familia real y a los grandes defraudadores, solo puede deberse a una razón: Nos toman por gilipollas. El ministro que se pone chulico y amenaza a los periodistas con una inspección sorpresa o sugiere investigar como fraude el dinero que se regala a los novios en las bodas, es el mismo que puso en marcha una amnistía fiscal que solo benefició a unos cuantos chorizos respetables. Mientras Montoro raja los colchones de la desangrada ciudadanía buscando cualquier indicio fraudulento, pone puente de plata a los evasores y defraudadores de postín. No olvidemos que el 73% del fraude fiscal se lo debemos a las grandes empresas.Pero en algo estoy de acuerdo con don Cristobal, esta "purga" no es ideológica. Responde a otro patrón delictivo, más propio de la Mafia, en el que todos los miembros cuidan de la prosperidad de la "familia". Si alguien estorba en sus negocios, intentan hacer que parezca un accidente. O una renovación supermegalógica de cargos. Menos mal que luego el ministro lo arregló con unas declaraciones muy reveladoras (sobre todo de lo mucho que le cuesta no revelar su subconsciente): En el 2015 volverá a ganar el PP porque los mercados no son gilipollas. Está claro para quién trabaja este pavo. Y no es para los españolitos que votaron su programa fantasma en 2011. Éstos solo fueron tontos útiles para alcanzar el poder y servir a los intereses de sus verdaderos amos. Esos mercados que son de todo menos gilipollas.
La cuestión es averiguar si, como cree Montoro, los españoles somos gilipollas. Pero eso lo sabremos en las próximas elecciones. De momento, nos tratan como a tales.

EL SEXO OSCURO

EL SEXO OSCURO
Un grupo de mujeres gallegas están en huelga de hambre para exigir mayor compromiso político contra la violencia de género. Dicen que prefieren morir de hambre que a manos de su maltratador. Que, así al menos, conseguirán llamar la atención sobre el feminicidio que ha provocado 2400 víctimas en nuestro país durante los últimos treinta años. Sobre unos jueces y fiscales que, sospechosamente, han archivado las denuncias de la mitad de las participantes en la protesta. Piden que su ejemplo se extienda por todo el estado. Por otro lado, activistas de Madrid proponen un "Pacto Feminista por las Mujeres". Una plataforma que aúne las asociaciones feministas y les ayude a coordinar objetivos y estrategias. En el 2010, un diputado popular gallego llamado Pedro Arias, se justificó de una boutade anterior empleando estos términos: "Todos somos un tanto incomprensibles, tenemos unas zonas de sombra, no sólo las mujeres son el sexo oscuro; los hombres tenemos nuestras carencias". El sexo oscuro. Una inferioridad inherente al género que permanece latente en el inconsciente, pero también en la consciencia, de la sociedad contemporánea. Aunque muchos renieguen del feminismo, incluso desde posiciones supuestamente progresistas, la realidad es inapelable. En España, no solo en el tercer mundo, la mujer muere asesinada, es golpeada, explotada sexual y laboralmente, menoscabada intelectualmente. Y en la actualidad, los logros en torno a nuestra libertad reproductiva están amenazados por un gobierno declaradamente misógino que promulga decretos inspirados en el catecismo de la sección femenina de falange. Negar la represión y el acoso que padecen las mujeres es tan estúpido como negar la lucha de clases en la que estamos sumergidos. La realidad es incómoda pero no afrontarla puede traer consecuencias nefastas para el futuro. Si además de ser "miembra" del sexo oscuro perteneces al mundo de los asalariados o al de los excluidos, los frentes se te multiplican. Para nosotras, existe siempre doble yugo. Por eso, no solo las mujeres como víctimas potenciales, cualquier individuo que desprecie el abuso, la degradación o la violencia ejercida contra los seres humanos, debe abrazar el feminismo. No es un movimiento obsoleto. Sus objetivos, ni remotamente han sido superados. La lucha de nuestro sexo por salir de ese lado oscuro y tenebroso al que nos confinan con la pata quebrada tiene plena vigencia. 
El enemigo del feminismo nunca fue el género masculino, sino la mezquindad, el oscurantismo religioso y la falta de juicio. Y de todo esto, andamos bien servidos estos días.

CRÓNICAS DE FACHILANDIA

CRÓNICAS DE FACHILANDIA Alegría mesiánica a la hora de anunciar los datos del desempleo. 2.475 parados menos en noviembre. También es verdad que la filiación a la seguridad social ha caído estrepitosamente. 66.829 cotizantes se han volatizado. Mala cosa. Más, teniendo en cuenta las noticias sobre despidos masivos en empresas como Tragsa o la pérdida de empleos que se prevé para el sector minero o los astilleros. En realidad, no hay razón alguna para el alborozo. Se siguen destruyendo puestos de trabajo y precarizando las condiciones del que queda. La pobreza muerde las carnes de los españoles. Pero ya han fabricado la vacuna anti-rábica que nos mantenga inermes y babeantes. El bozal de Hannibal Lecter customizado y hecho ley que evitará que nos pongamos farrucos mientras nos siguen desplumando. The Wall Street Journal describe en un artículo titulado "El legado de Franco resuena en España" un país donde los símbolos fascistas y nazis o los homenajes y las placas dedicadas a la dictadura y sus autores, proliferan impunemente. Un país que es incapaz de ajustar cuentas con su propia historia. Al que no se le cae la cara de vergüenza porque sea Argentina el lugar donde se vayan a juzgar los crímenes del franquismo. Y también hacen una curiosa reflexión sobre el paro juvenil. Esa bolsa de jóvenes frustrados son una cantera lista para engrosar las filas del fascismo. Pero el diario conservador estadounidense no es el único que nos llama fachas. Desde Bruselas nos sacan los colores y califican de preocupante y desproporcionada la ley de la mordaza. Les resulta inquietante que los derechos humanos y civiles se encuentren en peligro. Pues oiga, lo mismo pienso yo.  Inquietante no, lo siguiente. La represión ciudadana viene de la mano de una percepción generalizada de que la corrupción campa a sus anchas. Solo en Siria, donde las masacres son diarias, el pueblo tiene peor concepto de sus instituciones. La marca España huele a muerto desde ambos lados del océano. Procede de un cadáver retozón que sigue vivito y coleando en el putrefacto corazón de algunos españoles. El de esa ultraderecha que no cesa y arremete. La que siempre nos quiere poner el yugo y el bocado.

OFENDER A ESPAÑA

OFENDER A ESPAÑA Atados y bien amarrados a esa España inferior que ora y embiste, a los ciudadanos se nos advierte que ofender a la patria nos va a salir muy caro. Lo que no especifica la nueva ley de la mordaza es de qué carajo de patria están hablando. No puede ser la mía, la de la gente que sufre y sobrevive como puede a esta era de barbarie y que aún reserva fuerzas para la solidaridad con los desahuciados o los que pasan hambre. No es la de la gente que pacíficamente defienden en las calles la enseñanza y la educación pública. Ni la que resiste a una lluvia de medidas inhumanas destinadas a favorecer a los bucaneros de la banca. Un pueblo que apenas patalea frente a la desproporción de palos que recibe. Conformados y dóciles pese a las humillaciones constantes, al expolio masivo de nuestros mayores tesoros nacionales, a la insultante chulería de los que nos gobiernan. Esa España que no arde por los cuatro costados inflamada de rabia aunque le sobren motivos para hacerlo. La que se manifiesta madura y responsable reclamando justicia social, trabajo, libertad y todas esas cosas propias de una sociedad civilizada y demócrata. No, no puede ser que hablen de esa España, la que componen la gran mayoría de los españoles. Ésta ya está ofendida hasta la nausea. La que blindan ahora a sangre y fuego es la otra España. La de los patrioteros ultracatólicos que camuflan con aroma de cera y sacristía el irrefutable hecho de que son adoradores del poder y del dinero, su único dios verdadero. La España que vuelve de ultratumba para cortarnos las alas y cerrarnos el pico a patadas de multas millonarias. La que emplea cuchillas para parar el hambre de los de fuera y predica caridad para la famélica legión que crece dentro. La que regala dinerales a los bancos que están echando a la gente de sus casas. La que se pone la peineta por montera para sacralizar sus indecentes marranadas. La España de los traidores a mi patria. ¿Ofenderla? Lo más suave, es decir que me da asco.

LOS LÍMITES DE LA RUINDAD

Tiene que ser queriendo. Haciendo fuerza y con la intención de herir profundamente. Una afirmación como la que soltó en 13tv el diputado popular Hernando en la tertulia de "El Gato al Agua"   (famosa por la mesura, ecuanimidad y tolerancia que abunda entre sus colaboradores) no es solo producto de la idiocia que sin duda padece este individuo. Hace falta mala saña y mucha chulería para insultar así a los familiares de los miles de españoles que yacen en las indignas fosas donde les colocaron sus verdugos. Según dice, solo se acuerdan de sus muertos cuando hay subvenciones. Miente como un bellaco. Los familiares nunca recibieron subvenciones para las exhumaciones. Y las asociaciones para la recuperación de la memoria hace dos años que han visto reducido a cero su presupuesto. No piensen que es un desliz debido a la ignorancia. Y por si fuera poco, escupe su veneno desde el púlpito mediático que le ofrece la cadena arzobispal.  No hay dinero para buscar a los desaparecidos. Ni un euro para devolver un poco de justicia a tanto olvido premeditado. A una cruel venganza contra unos inofensivos huesos y sus descendientes. Existen otras prioridades antes que reparar una vergüenza nacional arrastrada demasiado tiempo por esta democracia. Por ejemplo, regalar 30.000 millones a la banca. El chocolate del loro si los sumamos al 1´4 billones (sí con b de burro) con los que se estima que se ha ayudado a estas entidades financieras desde que empezó la crisis que ellos mismos generaron. En este país toda la pasta va a parar al mismo agujero. Y no son las fosas del franquismo. Aquí ya no quedan ayudas ni para los vivos ni para los moribundos. Más bien es una fosa séptica que engulle nuestro futuro. Y la gentuza como Hernando, esos zurullos que sempiternamente flotan. ¿Es que no hay redaños para tirar de una vez de la cadena?