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Política y justicia social

La patraña nuclear

 

A los ciudadanos europeos se nos está induciendo a creer que la alternativa nuclear es la única vía para solucionar las necesidades energéticas actuales. Partiendo de esta falsa premisa, se minimizan los riesgos y se pasa de puntillas sobre los "incidentes" con el único objetivo de imponer esta polémica política energética.

Pero lo cierto es que las alarmas procedentes de estas centrales se multiplican como hongos. En España nos enteramos, tarde y mal, de las innumerables fugas, fallos de reactores, grietas, cortocircuitos y otras lindezas que han sucedido en Ascó, Cofrentes, Vandellòs, etcétera.

La liberalización de los mercados eléctricos (los auténticos señores de la energía nuclear) ha propiciado que se redujeran las inversiones en seguridad y se han recortado plantillas. Nuestras centrales tienen una media de 25 años, y los reactores están al final de su vida útil. Y además nos enfrentamos a los efectos que el cambio climático va a producir sobre estas instalaciones: inundaciones, sequías, etcétera. En la central de Santa María de Garoña tuvieron que parar el año pasado debido a las elevadas temperaturas del río Ebro.

Y no podemos minusvalorar el problema de los residuos que genera esta actividad. Sigue siendo una cuestión sin solución a la vista. Los cementerios nucleares provocan el rechazo social. Nadie, por muy partidario que sea de este tipo de energía, quiere tener cerca de casa un peligro que tardará miles de años en desaparecer.

Debemos ser conscientes de que la inversión en energías alternativas se debe convertir en una prioridad inaplazable. Existen otros caminos por explorar que, combinados entre sí, pueden abastecer nuestras necesidades. Energías limpias que no comprometan nuestras posibilidades de supervivencia.

Pero eso será si las grandes multinacionales eléctricas nos lo permiten. Porque, claro, poderoso caballero es don dinero, y al final, ¡qué aburrimiento!, todo se reduce a eso.

 

Publicado en EL PAÍS 26 de agosto de 2008

EN CARNE VIVA

Quizás, los acontecimientos que estamos viviendo, sean el detonante de la crisis personal en la que me encuentro. No lo sé. A veces, volviendo la vista atrás, creo que estoy deprimida desde el destete. A principios de año decidí iniciar mi particular y patética campaña de mandar artículos a los periódicos. Mi intención: transmitir información u otros puntos de vista para entender la realidad que nos toca y explicar a la ciudadanía que la democrácia no debe abandonarse en manos de los políticos electos. Debe ser una institución  articulada y vertebrada en todos los estratos de la sociedad. Solo vigilando celosamente su desarrollo, y participando activamente cuando lo requieran los acontecimientos, disfrutaremos de las supuestas bondades de este régimen político. El menos malo conocido hasta ahora por los habitantes del mundo. Pero, más de veinte años de activismo, me han dejado el corazón en carne viva. No tengo cintura para seguir intentando convencer a través de las palabras. Cada vez se me vuelven más cínicas y desesperadas. He decidido que seguiré trabajando en la trinchera ecologista y por los derechos humanos, pero sin dar la brasa. Escribiré en este blog para evitarme la sofrología o el psicoanálisis. Los que accedáis a él de forma voluntaria, estáis avisados. Aquí solo encontraréis los desvaríos de una bipolar. Pero todo lo que escriba os lo ofrezco, a pecho descubierto y en carne viva.

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO

 

El FMI ha hecho público un informe en el que se reduce, de nuevo, la previsión de crecimiento para la Unión Europea. Pero, ¿hasta dónde se puede crecer?. ¿Es posible y deseable un crecimiento ilimitado de las economías mundiales? Una economía que quiere crecer exponencialmente, nutriéndose de un medio ambiente finito, está abocada al colapso. Al amenazar(con su infinita avidez por crecer) los recursos que lo nutren, nuestro modelo de desarrollo se ha convertido en un absurdo viaje hacia ninguna parte. En 1972, El "Club de Roma" conmocionó a la opinión mundial con las conclusiones a las que llegaron. Sus integrantes, eminentes científicos y economistas, pronosticaron que el límite del crecimiento del mundo(siguiendo esta economía de continua progresión)no superaría los cien años. Algunas de sus provisiones ya se han cumplido. Muchos de nosotros, asistiremos en directo a ese terrible colapso global vaticinado por estos sabios. Sin embargo,"Los límites del crecimiento" es una obra que no quiere entregarse al flirteo apocalíptico. El "Club de Roma" apuntaba en él líneas de solución. Hablaban de, además de frenar la demografía y el desarrollismo ilimitado, modificar la cultura consumista y eliminar la sociedad del derroche. Eran conscientes que la acumulación de riqueza por parte del primer mundo, abría una brecha insalvable que enfrentaría a países pobres y ricos. Los autores de esta obra trataron de despertar las conciencias para cambiar un modelo que nos llevaba a la destrucción pero, lejos de desahuciar al mundo, apostaron por la capacidad del ser humano para reinvertir este proceso. treinta y seis años después, parece que no hayamos aprendido casi nada. Continuamos empecinados, sin frenos y cuesta abajo. Y ligeramente contrariados por las perspectivas de crecimiento que ha vaticinado el FMI después de consultar su bola de cristal.

Ana Cuevas

Publicado en EL PAÍS 29-8-08

Publicado en PÚBLICO 29-8-08

LO QUE NO TE MATA

 Hola. Bienvenidos a este blog. Estáis accediendo a un espacio pornográfico en cuanto que, todo lo que aquí escriba, prometo que será salvaje y al desnudo. No pretendo convencer a nadie de nada. A lo mejor, todo esto no es mas que un acto de onanismo emocional. Juzguen ustedes. A mí, lo que no me ha matado, me ha dejado malherida. Pero no muerta. Y un animal malherido es doblemente peligroso. Este blog, quiere ser una manifestación del dolor y el miedo de la bestia acorralada. Unos zarpazos virtuales que consigan abrir fisuras en los corazones para dejarlos, como el mío, en carne viva.