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TAMBIÉN HAY LUZ A ESTE LADO DEL TÚNEL

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 Mi querido amigo Antonio Aramayona lleva más de diez meses aparcando su silla de ruedas en la puerta de la consejera de educación de Aragón cada mañana, cada día. 
"Por una educación pública y laica"- se puede leer en los carteles que exhibe en su protesta silenciosa, amable pero irreductible. A su lado, otros ciudadanos anónimos como Marisol o Adrián, le acompañan en una gesta que a lo largo de estos meses ha incluido multas, inclemencias meteorológicas y todo tipo de vicisitudes que no han conseguido hacerles reblar de su objetivo: Reclamar una escuela pública, de calidad, lejos de los adoctrinamientos religiosos, en la que los más pequeños aprendan a pensar en libertad. Leí hace poco una entrevista a Emilio LLedó, un lúcido octogenario que ha impartido clases en las universidades de medio mundo. Al preguntarle sobre la libertad de expresión afirmaba: ¿ Qué me importa a mí si no digo más que imbecilidades? ¿Para qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser libre intelectualmente?
En el momento actual, la filosofía ( asignatura que Antonio impartía en sus clases) les sobra a nuestros gobernantes. Lo último que necesitan es que, esa generación que se quiere dar por perdida, posea una mirada crítica y reflexiva sobre los acontecimientos. La educación se masifica, se deshumaniza. Una diputada popular de las Cortes de Aragón, Teresa Arciniega, considera "pueblerino" que se conserven escuelas en las zonas rurales. ¿Para qué, verdad doña pija urbanita? El que quiera estudiar que se quite el pelo de la dehesa y venga a los hacinados campos de internamiento, quiero decir escuelas, de la capital. Que los jóvenes tengan instrumentos para analizar el mundo que les toca pondría en peligro un sistema que se ha obcecado en mostrarnos un único camino sin salida. Lledó cuenta  que los filósofos griegos le explicaron el origen de la palabra idea. Viene de mirar. Pero no con los ojos, con la mente. Enseñando a pensar, solo así se consiguen los idealistas que necesitamos para saltarnos la macabra hoja de ruta que nos están marcando.
Idealistas imprescindibles, como mi amigo Antonio que enseñó a muchos jóvenes aragoneses a tener criterio y a mirar con los ojos del intelecto pero, sobre todo, con los del corazón.
Un corazón tan guerrero y grande como el suyo. El mismo que le lleva todas las mañanas, superando las graves dolencias que padece, a la puerta de la sr. Serrat  con una sonrisa dulce en la boca. "Perro-flauta motorizado", se define a sí mismo. Un entrañable Super-Héroe en pugna contra el Lado Oscuro, nos parece a muchos otros. Una luz, a este lado del túnel que nos invita a MIRAR.

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