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ANIMALES

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Los animales no tienen derecho a la libertad y a la vida, afirma Tony Cantó. En este país no desde luego. Les pasa igual a los pobres. Se les priva de la libertad que proporciona la educación y de la vida que garantiza la sanidad. El que quiera ser libre y estar sano que lo pague. Si estás tieso, tus posibilidades son similares a las de los toros. Solo te queda esperar la puntilla después de sufrir un montón de malas faenas. Que una ILP sea admitida a trámite es un raro acontecimiento en la historia de esta democracia. Pero que sea admitida tampoco significa que vaya a ser aceptada y mucho menos sin modificaciones. Por ejemplo: La ILP que persigue la dación en pago ha sido admitida in artículo mortis. Los populares ya habían anunciado su intención de rechazarla, pero cambiaron el voto. Demasiada presión social y un armario lleno de cadáveres políticos fueron el desencadenante del cambio. No busquen en la decisión de sus señorías ningún brote de compasión o justicia social. La admiten presionados por las circunstancias y ahora, la mayoría absoluta y la tibieza de la oposición, procederán al desguace de su contenido hasta dejarla huera de sentido.
La ILP que pretende que las corridas sean declaradas bien de interés cultural también ha sido admitida a trámite. UPyD votó decididamente a favor rematando la matanza con el vergonzoso alegato del actor contra los derechos de los animales.
Los socialistas se abstuvieron con una berlanguiana explicación sobre la libertad de opinión en su grupo. ¿Acaso se puede ser neutro cuando hablamos de que "la fiesta" de la tortura sea nuestra referencia nacional en el mundo? ¿Se puede mirar para otro lado mientras se destinan fondos públicos al deficitario espectáculo de los toros y paralelamente se recortan la sanidad y educación de todos los ciudadanos?
A los trabajadores, parados, discapacitados o desahuciados en esta torera patria se nos quiere hacer creer que, como el toro, hemos nacido para el luto. Sin derechos que protejan nuestra libertad o nuestra vida de la codicia de la casta dominante. Para los poderosos (los auténticos beneficiarios de nuestros bienes públicos) somos poco menos que animales. Como al toro, se nos burla para poder clavarnos un hierro infernal en el costado. Los políticos nos marean con verónicas y pases humillantes. Recortan el pan, la educación y la salud y exhiben sus trofeos al respetable que ocupa las elitistas gradas de esta plaza cruel llamada España. Las dos orejas y el rabo les parecen poco escarnio. Pero, como le pasa al toro, hay quien se crece en el castigo. Y algunos no tenemos vocación de bueyes ni de morir en el coso para satisfacción de sádicos y especuladores. Si hay que ser animal elegimos toros bravos. Vendavales de cuernos que no entran al capote de esta macabra charlotada. Resabiados y extremadamente peligrosos. Dispuestos para embestir a esta cuadrilla de siniestros diestros y ponernos su cinismo por montera.
18/02/2013 11:18 ana cuevas pascual #. sin tema

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