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LA ALARGADA SOMBRA DEL CAUDILLO

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¿Quién dice que Franco ha muerto? Aunque han transcurrido treinta y seis años de su óbito carnal, el espíritu del Caudillo sigue vivito y coleando en los corazones de algunos españoles. Por ejemplo en los de los juristas del TS que admitieron a trámite la denuncia de Falange contra Baltasar Garzón. Intentar investigar los crímenes del franquismo, en plena democracia, le ha propiciado una persecución secular. Pero no nos engañemos, tras la cortina de humo de los cargos por prevaricación que adjudican al magistrado, se esconde una maniobra de manipulación que tiene por objeto anular parte de las pruebas del caso Gürtel.
 Doble jugada pues. Por un lado, los represaliados de la dictadura (Un gran número a manos de la organización que se ha erigido como parte acusadora) permanecerán en las ignotas fosas donde fueron arrojados por sus asesinos. De otro, la causa más escandalosa por corrupción en nuestro periplo democrático perderá parte de su argumento acusador al verse anuladas las escuchas ordenadas por Garzón. El juez que pudo meter el dedo en la llaga de los crímenes cometidos por otros gobiernos totalitarios no puede hacer lo propio en nuestro país. España es diferente una vez más. Los aguiluchos rojigualdas continúan planeando sobre nuestras atribuladas cabecitas oscureciendo el firmamento de una nación atrapada por su tenebroso pasado. Y por el presente también. Porque no debemos olvidar las conversaciones telefónicas que incriminan a los "amiguitos del alma", o más bien amigos de lo ajeno, que nos está ofreciendo el juicio Gürtel.
A pesar de que Garzón no es el juez más popular entre algunos sectores de la izquierda, no se puede obviar que ha ejercido un papel fundamental en la lucha anti-terrorista, contra el narcotráfico y en asuntos de vergonzosas tramas de corrupción como la encabezada por "El Bigotes", Camps y cía. Ni tampoco se le puede negar el valor con el que acometió las pesquisas sobre los crímenes franquistas amparándose en una ley de Memoria Histórica que nació cobarde y acomplejada.
Para muchos de nosotros, los auténticos prevaricadores son quienes están obstruyendo la sagrada misión de hacer justicia en relación a este amargo periodo histórico. Procesar a Garzón impedirá una vez más que España pueda depurar el lastre franquista para acometer el futuro con la libertad y limpieza que exige un régimen plural. Por no poder deshacernos de esos barros sufrimos actualmente los lodos que ensucian nuestra vida política. Es imposible no indignarse por la tibia respuesta a las tropelías de otros jueces que insultan a las mujeres maltratadas o esgrimen un arma por una discusión de tráfico. Está claro que, por estos lares, es mayor delito intentar hacer justicia que tildar de prostituta a una mujer divorciada. De lo que no queda duda alguna es de que, la alargada sombra del Criminalísimo, sigue ocultando la actividad delictiva de sus más aventajados herederos.

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kuentoschinos

gravatar.comAutor: Toupeiro

Murio el perro pero quedo la rabia.

Estupendo blog

Fecha: 19/01/2012 00:01.


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