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CON EL PARO EN LOS TALONES

CON EL PARO EN LOS TALONES

Para mí existen muchas clases de heroes. Pero por encima de los de origen mitológico o de aquellos que pueblan la literatura y el cine, mis gustos proletarios me inclinan a preferir otros mucho más anónimos. Hablo de esos hombres y mujeres que a diario emprenden una odisea personal con la prosaica intención de pagar la hipoteca o ponerles un plato de comida a la familia. No son tan pintureros ni cinematográficos como los primeros. La adversidad a la que se enfrentan es mucho más sórdida. Las trampas y enemigos que acechan su camino no les lanzan llamas directamente por la boca pero, como el dragón de San Jorge, te pueden carbonizar hasta las mejores intenciones. Mis heroes son gente corriente como los trabajadores de NISSAN. Han resistido largamente el asedio y los mordiscos, en forma de ere´s, de todo tipo de cíclopes mercantiles que les instigaban a competir con otras plantas para conservar su empleo. Cuando se negocia con la guadaña acariciándote el cuello, ¡a ver quién tiene redaños de hacerse el chulo! Ya lo dijo ese emérito basilisco para los trabajadores, Díaz Ferrán: la clave está en trabajar más por menos sueldo. Esa es la receta mágica. Para conseguirlo, al lado oscuro no le duelen prendas ni chantajes. Todo vale para reducir a nuestros heroes obreros. El miedo al desempleo se ha convertido en un arma de destrucción masiva para las negociaciones laborales. Pero que no se descuiden las huestes de la patronal. Las vicisitudes forjan el carácter. Hoy, los operarios de NISSAN han tenido que claudicar a la coacción camorrista de su empresa. Pero hasta los protagonistas de las aventuras clásicas perdieron muchas escaramuzas antes de alcanzar la gloria. Y este cuento aún está muy lejos de acabar. ¡Änimo compañeros! Un largo viaje nos espera.

Publicado en El Plural

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