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LAS BAMBALINAS DEMOCRÁTICAS

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El asunto Wikileaks es una pequeña ventana que nos muestra los verdaderos entresijos de los gobiernos democráticos neoliberales. Puro teatro cuyo atrezzo ideológico está sujeto al precario gancho de la falacia. Un estudiado simulacro que se desmorona por su propia inconsistencia. ¡Ah, la Democracia! Ese sueño que ha movido tantos corazones, tantas voluntades, ha sido mancillado por aquellos en los que delegamos nuestra confianza. Nuestros gobiernos anteponen su servidumbre a la gran potencia financiera a la lealtad debida a su propio pueblo. El escándalo sobre las filtraciones no ha creado tanta conmoción como cabría esperar. ¿Es que acaso, a estas alturas, la gente se creía que las cosas eran diferentes? El Imperio, encarnado más en Wall Street que en Washington, extiende los alargados brazos de su diplomacia para buscar la respuesta emocionada de los que elegimos como líderes. Si les piden que salten, saltan. Si les solicitan que erradiquen nuestros derechos laborales y sociales, se ponen aplicadamente manos a la obra. Si les ordenan no investigar el asesinato de un compatriota por las fuerzas de seguridad del lado oscuro, colaboran felonamente en el encubrimiento. No se qué me da más asco. Si el embustero gobierno de Aznar que nos metió en una guerra ilegal y asesina o la falsedad del que preside Zapatero. Aunque Wikileaks no descubre nada nuevo bajo el sol, me alegro de que sea público. Acuérdense de Wikileaks en las próximas elecciones. Yo pienso hacerlo. Mientras tanto, podemos ensayar nuestra respuesta cantando este viejo tango : Recuerdo tu simulacro. Perdona que no te crea. Me parece que es teatro

Publicada en Público en diciembre del 2010 y en El Periódico de Aragón

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kuentoschinos

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