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MARIVÍ HOOD EN EL BOSQUE DE LOS MOLINOS

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Pues va a ser que los aragoneses somos un pueblo de desagradecidos y malpensados con respecto a nuestros políticos, porque si no, no es entendible la desconfianza y animadversión que nos producen a muchos, algunos ejemplares de esta fauna . Como lo que sucede con la alcaldesa de la localidad zaragozana de La Muela, Mª Victoria Pinilla. Que sí, que la mujer anda imputada junto a su familia en un abanico de delitos financieros de la famosa "operación Molinos". Y también  es verdad que eso no ha sido un obstáculo para que Mariví continuara al frente de su consistorio al salir de la cárcel, tras pagar una astronómica fianza conseguida a golpe de conejo (de sus prolíficas granjas, se entiende). Y el oscurantismo que rodea al endeudamiento real del Municipio, que recientemente ha aprobado las cuentas del 2008, también es un factor que desestabiliza un poco. Pero quedarse únicamente con esta faceta de la alcaldesa sería injusto e impropio de una gente tan noble como la nuestra. Pinilla, como Robin Hood, siempre ha contado con sus incondicionales capaces de batirse el cobre por ella. Gente sana de estas tierras que no se dejan abrumar por zarandajas y ven más allá de los tejemanejes de su alcaldesa con la justicia. Y es que no hay mas que fijarse en la capacidad de sacrificio que Mª Victoria es capaz de desarrollar por los suyos. Como ejemplo, el último gesto de rebeldía-guay que ha encabezado para cobrar los dos millones de euros que le debe el Estado al ayuntamiento por la expropiación de varios montes. Siempre pensando en el bien común, algo característico de toda su gestión, ha decidido declarar su insumisión al Estado dejando de pagar la seguridad social de los trabajadores municipales. Algunos, los más reticentes a descubrir sus virtudes, pensarán que en realidad la inmolación la van a padecer los empleados y que así, cualquiera se pone chulo. Pero esta reflexión es fruto de la ignorancia, porque es bien sabido que a un buen líder no se le puede pedir nada más doloroso que diezmar el pan de sus tropas. Y Pinilla está dispuesta a sacrificarse y soportar el dolor que le produce dejar a los trabajadores al descubierto. Menos mal que administra un pueblo tan generoso como el de La Muela, en el cual cada habitante tiene una deuda conocida de más de 1700 euros por cabeza, porque no en todas partes serían capaces de reconocer tanta bondad y talento.

Publicado el Periódico de Aragón el 23 de julio del 2010

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