Facebook Twitter Google +1     Admin

LA HERENCIA EMPONZOÑADA

El presidente de las FAES, el ínclito don Jose Mª Aznar, nos ha deleitado con unas declaraciones en "Le Figaro" francés alabando, una vez más, la contribución del saliente Bush a la causa de la libertad mundial. Insultando a nuestra memoria e inteligencia, ha glosado los valores del tejano y su ardua defensa de la libertad, así como su compromiso con la democracia y la pobreza en el mundo. Con dos pares de... narices, ha comparado las ideas de Bush con las que impulsaron la Revolución Francesa, y se ha quedado tan ancho.
A Aznar no le duelen prendas a la hora de seguir doblando la cerviz ante este personaje a pesar de que, su funesta gestión, acentuó las desigualdades y las injusticias sociales potenciando un desarrollismo ilimitado que nos ha conducido al actual callejón donde nos hayamos.
Con un cinismo que solo puede justificar el "romance" que surgió en Las Azores, eleva a su adorado a la categoría de defensor de la democrácia. !Que todo fueron mentiras para destrozar un país y repartirse el botín! !Bah! Lo que pasa es que hay mucho tiquismiquis y en política, los grandes, hacen lo que tienen que hacer y no se la "cogen con papel de fumar". El mundo está lleno de melindrosos con conciencia pero, afortunadamente, hacer una guerra juntos y tener millares de cadáveres a las espaldas, une mucho. Esta es la herencia emponzoñada que nos han dejado estos buenos colegas: Un mundo donde los poderosos se han enriquecido a fuerza de reventar el sistema capitalista para exprimir todos los recursos naturales y humanos en su beneficio. Han actuado como leales perros para sus amos. Ahora que no son protagonistas, es normal que les guste lamerse las heridas.

Publicado en diario Público el 23 de noviembre de 2008

Comentarios » Ir a formulario

kuentoschinos

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris